Medellín al borde de una crisis de salud: entre Metrosalud y Savia

Medellín al borde de una crisis de salud: entre Metrosalud y Savia
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Las alarmas por una posible crisis de salud en Medellín están sonando. Dos coyunturas ponen en riesgo a los pacientes más pobres. Primero, este viernes es la fecha límite para que la Superintendencia de Salud decida si liquida a la EPS Savia Salud, la más grande del régimen subsidiado en Antioquia. 

Segundo, a esa coyuntura nacional se suman los problemas de la Empresa Social del Estado más importante de la ciudad, Metrosalud, una empresa de la Alcaldía de Medellín que atiende alrededor de 600 mil personas de los estratos cero, uno, dos y tres.

La Secretaría de Salud departamental ha ordenado cierres de espacios dentro de varios hospitales de Metrosalud, justo cuando la demanda está disparada por la post pandemia. Por ejemplo, no hay urgencias en el del barrio Castilla y la hospitalización fue suspendida en Santa Cruz, dos centros claves para los pacientes del norte de la ciudad. Esa acción del gobierno departamental a instituciones de la alcaldía se da en medio de los recientes desencuentros entre Daniel Quintero y el gobernador Aníbal Gaviria. La desconfianza mutua entre los dos gobernantes más importantes de Antioquia ha dado pie a teorías sobre ataques y revanchas.

Los problemas estructurales en la prestación de servicios de salud en Medellín están ahora enredados entre dos peleas políticas. Una que suscita la ministra de Salud, Carolina Corcho, al cuestionar la existencia misma de las EPS mientras la superintendencia revisa si deja viva a Savia Salud, una EPS con propiedad cruzada de la gobernación y la alcaldía. Y otra, por la pelea entre el gobernador y el alcalde de Medellín, quienes tienen papeles encontrados en Metrosalud.

El mal estado de Metrosalud 

La Secretaría Departamental argumenta que cerró tres áreas de distintos hospitales de Metrosalud como parte de la vigilancia normal y necesaria para garantizar las condiciones mínimas del servicio. Pero el secretario de Gobierno de la alcaldía de Quintero, Juan Pablo Ramírez, acusó al gobernador Aníbal Gaviria de estar detrás de los cierres. 

Ante los señalamientos que hizo el secretario de gobierno de Medellín, el gobernador Aníbal Gaviria respondió en entrevista con La Silla Vacía que: “Si no fuera grotesco y burdo, sería chistoso y cómico”.

Sin embargo, incluso entre sectores opositores a la alcaldía no ven tan cómica esa posibilidad. Uno de los críticos más acérrimos de Daniel Quintero, quien pidió reservar su identidad, nos dijo que los sellamientos son la “dulce venganza” del Gobernador: “No significa que no sea cierto lo que pasa en Metrosalud, pero el Gobernador se desquitó utilizando el control más grande que tiene sobre la alcaldía, casi que el único”, afirmó.

Más allá de las acusaciones, los problemas en Metrosalud son de vieja data y han suscitado preocupación desde antes de las recientes medidas. “Estos cierres no tienen precedente en Metrosalud, pero no significa que vayan a cerrar la entidad”, afirmó Gonzalo Vélez, presidente de la Asociación Médica Sindical de Antioquia.

Según Vélez, “Los cierres pueden ser superados con inversión y acelerando procesos de intervención en infraestructura”. Sin embargo, en eso la alcaldía se ha demorado.

Metrosalud es una Empresa Social del Estado (ESE) de la Alcaldía de Medellín. Eso significa que es una entidad pública descentralizada con personería jurídica, patrimonio propio y, en el papel, cierto grado de autonomía. Sin embargo, en la práctica, el alcalde Quintero ha tenido un control casi directo en la entidad que se califica como la red pública de salud más grande del país. Metrosalud cuenta con 52 puntos: nueve hospitales y 43 centros de salud ubicados principalmente en la periferia de Medellín.

La entidad viene saliendo de una crisis de gerencia. En diciembre renunció Martha Cecilia Castrillón, en medio de acusaciones por malos manejos. Ahora está a cargo la nueva gerente, Valentina Sosa, odontóloga especialista en gerencia hospitalaria y magíster en administración. Viene de ser directora de varias de las sedes de la entidad.

En agosto del año pasado la Supersalud reportó 38 hallazgos en la empresa, en asuntos como mantenimiento, problemas de accesibilidad, falta de ejecución de recursos, dotación, abastecimiento farmacéutico, entre otros. A raíz de estos hallazgos fue que la Secretaría de Salud de Antioquia visitó 11 puntos de atención hasta el pasado 18 de enero, suspendiendo servicios en tres de ellos.

Las suspensiones en urgencias de Castilla, hospitalización en Santa Cruz y cirugía ginecológica en Manrique no significan el cierre total de los puntos de servicio, pero sí son un indicador de lo que podría ocurrir en otras sedes si no se brinda la atención adecuada.

Son problemas que se vienen anunciando hace meses. En abril del año pasado la exgerente Castrillón afirmó ante el concejo que buena parte de las sedes estaban deterioradas. Las reparaciones requeridas, afirmó, tenían costos estimados de 185 mil millones de pesos, dinero que hasta ahora no ha invertido la alcaldía. Según el concejal Fabio Rivera para esa fecha alrededor de 22 de las 52 sedes están en estado grave o crítico.

Castrillón expresó en noviembre que todos los puntos de servicio están en pérdida operacional debido a una reducción de usuarios de más del 50 por ciento en los últimos 20 años y a los altos costos del talento humano.

Al respecto, Óscar Hurtado, secretario de Hacienda de Medellín, le dijo a La Silla que la alcaldía ya destinó el dinero a Metrosalud. Según Hurtado saldrán del “proyecto de vigencias futuras y lo que queremos es cumplir con todos los requerimientos y mantener el mejor servicio”. De ahí saldrán 83 mil millones de pesos.

Además, el funcionario de Quintero reiteró las suspicacias que le generaban los cierres por parte de la gobernación: “No sé si la Secretaría de Salud de Antioquia también le haga esas visitas a todas otras entidades y todas cumplan los requisitos”.

“No solo es una crisis en Metrosalud, es una crisis en la salud pública de Medellín”, afirmó el concejal Daniel Duque, quien agregó que a los problemas de esa entidad se suman los del Hospital General y los de la EPS Savia: “Como si fuera poco que las IPS públicas están en una crisis muy grave, súmele los problemas que tiene la EPS pública”.

Sin Savia Salud se marchitan los hospitales de Antioquia

Cerca de 1,7 millones de usuarios de la EPS Savia están pendientes de la decisión de la Superintendencia de Salud, que definirá el próximo viernes 27 de enero si esta continúa funcionando, es intervenida o es liquidada definitivamente. Savia es la segunda EPS más grande de Antioquia, con más de un cuarto de todos los pacientes del departamento y casi el 80 por ciento de los del régimen subsidiado.

Su origen se remonta a 2013, cuando la Alcaldía y la Gobernación se juntaron con la caja de compensación Comfama para atender al régimen subsidiado que empezaba a verse desatendido. Actualmente Savia tiene alrededor de 500 mil afiliados en Medellín, el 30,7 por ciento de sus afiliados.

Sin embargo, desde su conformación tuvo problemas. En 2017 la Supersalud tomó medidas de vigilancia especial para mantenerse al tanto de Savia. Cinco años después, el pasado 27 de septiembre, la Súper reportó problemas en los programas de promoción y prevención, un aumento del 44 por ciento en las acciones de tutela e incumplimientos en el indicador de capital mínimo. Sin embargo, aplazó la decisión definitiva otorgándole una prórroga de cuatro meses.

El próximo viernes la Supersalud definirá si otorga otra prórroga para que la EPS siga funcionando, si el Gobierno Nacional toma el control de la entidad a través de una intervención administrativa o si procede a liquidarla.

Actualmente desde la Savia dicen haber mejorado en el componente técnico de salud, pero aún no hay avances en lo más importante: la plata. Para salvar la entidad se presentó un plan de capitalización por 120 mil millones de pesos, con participación de la Gobernación, Comfama y 22 hospitales públicos y privados. Pero aún no han recibido respuesta por parte de la superintendencia.

Eso, según su exgerente, debería ser suficiente para que la Supersalud no la liquide. “Esos 120 mil millones permiten cubrir la deuda vencida”, afirmó el exgerente Luis Gonzalo Morales, quien renunció a la EPS para respaldar la candidatura a la presidencia de Federico Gutiérrez.

La Alcaldía de Medellín, que actualmente participa en la entidad con el mismo porcentaje que la Gobernación (36,6 por ciento), se abstuvo de participar en el plan de capitalización. Tal como sucede en otros proyectos clave, los dirigentes antioqueños no están en la misma línea.

En septiembre el Alcalde Quintero le dijo a Blu Radio que Sura y Comfama, organizaciones de la entraña del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), se beneficiaron de la creación de Savia, ya que esta se ocupa de los pacientes “menos rentables”.

De esta manera lo que comenzó como un proyecto conjunto entre la alcaldía, la gobernación y los empresarios, terminó siendo otro capítulo de la pelea política entre Quintero y el GEA.

“En Savia la colaboración de la alcaldía ha sido nula. La gobernación, con apoyo de Comfama como socio, es la que ha asumido la administración y la defensa de los afiliados. La alcaldía no ha mostrado interés en capitalizar, pero hoy en día no se puede avanzar en esa capitalización si no es claro el futuro del sistema”, afirmó el gobernador Gaviria.

En efecto, el secretario de Hacienda de Medellín le dijo a La Silla que “ningún funcionario responsable va a capitalizar una empresa en esas condiciones”, y que debería ser el Gobierno Nacional el que garantice la prestación de esos servicios: “Si la solución fuera capitalizar, se hubiera hecho hace rato. En el plan de desarrollo propusimos fortalecer a Savia, pero hoy no es viable. Sin embargo, tampoco podemos cometer la torpeza de liquidar”, agregó.

En lo que sí parece haber consenso es en el miedo a la crisis que se vendría si se da la liquidación. Siete de ocho fuentes, entre los que están el diputado Luis Peláez, el exsecretario de Salud de Antioquia Luis Fernando Suárez y el presidente de la Asociación Sindical de Médicos de Antioquia Gonzalo Vélez, coincidieron en su inconveniencia. Entre la razones están las dificultades que supondría el traslado de los 1,7 millones de usuarios a otras EPS como Sura, lo que podría saturar el sistema. También piden tener en cuenta los más de mil empleos que podrían perderse.

El sistema público de Metrosalud también podría verse afectado. La EPS Savia es la entidad que más le debe a esa empresa con una deuda aproximada de más de 26 mil millones de pesos, según lo expresado por el concejal Daniel Duque en noviembre.

Por otro lado, la mayoría de hospitales públicos del Departamento, entre ellos el Hospital Alma Máter y el Hospital Mental de Antioquia, dependen en buena parte de los servicios contratados con Savia. Su liquidación dejaría en el limbo una deuda con las IPS que según la Superintendencia alcanza los 579 mil millones de pesos.

La opinión disidente corresponde a otro exgerente, Carlos Mario Montoya, quien también fue secretario de gestión territorial de Daniel Quintero. Le dijo a La Silla que bajo las condiciones actuales Savia está en desventaja con las EPS privadas al tener que contratar principalmente con entidades públicas, que según él son menos eficientes y más costosas.

“El ministerio y la superintendencia quieren liquidar a Savia porque ese va a ser el portaestandarte para la propuesta que tienen que busca liquidar a los intermediarios”, agregó Montoya en referencia a la reforma de salud que se espera que proponga el gobierno Petro. 

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