MinHacienda Ocampo dibuja la cancha económica donde jugará el Gobierno Petro

MinHacienda Ocampo dibuja la cancha económica donde jugará el Gobierno Petro
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Foto: Twitter Andi.

Frente a un auditorio completamente lleno en Centro de Convenciones de Cartagena, el nuevo Ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, tuvo su primer encuentro oficial con el sector privado colombiano. Ocampo fue el primer ministro de Gustavo Petro en hablar en el tradicional Congreso Empresarial Colombiano de la ANDI, el encuentro empresarial de mayor nivel en el país, donde está presente La Silla Vacía.

Su comparecencia ocurrió tres días después de haber presentado el proyecto de reforma tributaria al Congreso. El ministro aprovechó la oportunidad para dejar establecidos algunos parámetros claves dentro de los que operará el nuevo Gobierno.

1. Le baja la caña al crecimiento del PIB que deja Duque

Ocampo intentó cambiar la vara con la cual el nuevo Gobierno va a ser comparado con el anterior y medido en su desempeño. El ministro recordó a los empresarios que el extraordinario crecimiento de la economía colombiana en el 2021 (y en el primer trimestre de 2022), vino después de la peor recesión de la historia, en el 2020.

Por lo tanto, el criterio para medir el desempeño del segundo semestre del 2022, y sobre todo, el comportamiento de la economía en 2023, no puede ser el crecimiento increíble del 2021 (10.6%). Más bien, debe haber una ponderación entre este año y el 2020 (cuando la economía cayó en un 6.8% por la crisis del Covid).

El ministro Ocampo dijo que esos dos años deben verse como un solo ciclo, y con esa óptica, el crecimiento de Colombia ha sido cercano al 3%, “que no es malo, pero tampoco es algo para celebrar”, según el ministro. 

2. Anticipa que habrá un debate en el BanRepública sobre tasas de interés

Ocampo defendió las recientes decisiones del emisor que subieron las tasas de interés de manera acelerada, sobre todo para evitar la salida de capitales en un contexto en el que otros países las vienen también subiendo. “Debo decir que el Banco de la República no tenía alternativa diferente (...) Hubiera habido una salida de capitales de Colombia”.

Sobre este punto, en campaña, Petro había dicho que era una “decisión pésima”, generando dudas por su visión heterodoxa para actuar frente a la inflación.

Sin embargo, Ocampo también agregó que la naturaleza del actual fenómeno inflacionario hace que las medidas monetarias (es decir, las que toma el Banco) no vayan a tener mayor impacto para bajar los precios. Argumentó que esto obedece más a una escasez de productos que a una abundancia de dinero: “ es un problema de oferta, no de demanda”, afirmó.

Y envió un primer mensaje a la Junta del Banco: “Este contexto es parte del problema, entonces cómo vamos a manejar este problema, obviamente en el contexto del diálogo en el Banco de la República para mí es muy importante”. Es decir, parecería que el ministro intentará persuadir a la Junta del emisor de que desacelere o frene el incremento de las tasas de interés.

Ese esfuerzo implicará un debate con la Junta. Anticipándose al tono de ese debate, Ocampo dijo que, “es la primera vez desde que existe el Banco de la República independiente, que un Gobierno tiene que lidiar con una junta con cinco miembros elegidos por el Gobierno anterior. En fin, vamos a ver, tengo la experiencia de haber estado en los dos lados de esa junta”.

En efecto, Duque logró dejar a un número histórico de codirectores nombrados, pero porque varios de los que estaban, como el mismo Ocampo, renunciaron antes de que se cumplieran sus periodos. 

3. Lo peor del legado de Duque fue la pérdida del grado de inversión

La queja más dura y reiterativa del nuevo ministro de Hacienda tuvo que ver con el hecho de que haya recibido un país sin grado de inversión. Este es el nombre que las calificadoras de riesgo crediticio mundiales le dan a los países de los que se tiene confianza en cuanto a su capacidad de pagar sus deudas. Cuando lo pierden, como le sucedió a Colombia durante el gobierno Duque (principalmente, por la incapacidad de tramitar una reforma estructural que garantice suficientes ingresos estables al Estado), se encarecen o incluso se pueden cerrar los créditos.

Para Ocampo, en los últimos meses se ha percibido un endurecimiento de las condiciones de crédito para los mercados emergentes (pues hay una mayor percepción de riesgo por parte de las entidades que prestan la plata). Y ese fenómeno global es particularmente grave para Colombia por el hecho de no contar con grado de inversión. Ocampo insistió mucho en lo difícil que ha sido en los últimos meses acudir a los mercados financieros por razón de esa herencia duquista. Quedó claro que recuperar el grado de inversión será una de sus prioridades.

4. Pocas luces sobre qué tan “gastón va a ser” el Gobierno Petro

José Antonio Ocampo es uno de los economistas más respetados del país y su nombramiento fue recibido como un mensaje de tranquilidad por parte de empresarios y analistas económicos. Pero siempre ha militado en la centro izquierda. Fue ministro de Ernesto Samper y secretario de la Cepal, y algunas de sus tesis se perciben como excesivamente izquierdistas para el gusto de los defensores de la ortodoxia económica.

Para sacudirse de ese estigma, Ocampo le recordó a los asistentes al Congreso de la ANDI que cuando él se retiró del Ministerio de Hacienda, la deuda pública como porcentaje del PIB estaba en 15.3%, mientras que Duque la entregó en 57.2%.

Sin embargo, Ocampo no avanzó en una pregunta fundamental que no ha respondido el Gobierno Petro sobre la tributaria: ¿en qué se invertirán los cerca de 25 billones que pretende recaudar? El balance entre gasto social y pago de deuda es incierto, y es donde está la clave para balancear el déficit fiscal que tanto preocupa a acreedores y calificadoras de riesgo.   

5. Abrió dos frentes sobre lo negociable en la tributaria

Ocampo explicó las bases de la reforma tributaria, y abrió la puerta para una revisión explícita de, al menos, dos puntos. Se trata de señales claves sobre una reforma que apenas entra en el Congreso, donde los empresarios tienen una capacidad de lobby importante.

Por un lado, dijo que el propósito central del proyecto es eliminar la enorme regresividad del actual sistema colombiano, sobre todo en el impuesto de renta de personas naturales. En Colombia, a medida que va aumentando el nivel de ingresos de las personas, va disminuyendo la tasa (es decir la proporción) de lo que pagan de impuestos. El ministro dijo que “si hay mejores propuestas que las del proyecto para corregir esa distorsión, estamos dispuestos a escucharlas”.

Eso abriría la puerta a que se escuchen alternativas al impuesto al patrimonio, y al cálculo particular que trae la nueva tributaria sobre el impuesto de renta a personas naturales, que incluye todos los ingresos superiores a 10 millones de pesos.

Y, por otro lado, dijo que seguramente podría revisarse la propuesta del proyecto sobre alimentos ultraprocesados, pues ha tomado nota de las críticas que se han hecho a ese punto del proyecto. En cambio, no dijo nada en ese sentido sobre las bebidas azucaradas. 

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