“Muchachos, bienvenidos al siglo XXI”: Elizabeth Giraldo de Estamos Listas

“Muchachos, bienvenidos al siglo XXI”: Elizabeth Giraldo de Estamos Listas
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Elizabeth Giraldo, cabeza de lista de Estamos Listas para el Senado

Elizabeth Giraldo tiene 39 años, es historiadora, magíster en Urbanismo y especialista en Estudios Urbanos. Es la cabeza de la lista al Senado de Estamos Listas, el movimiento político feminista que obtuvo un escaño en el Concejo de Medellín y ahora aspira a llegar al Senado.

Estamos Listas nace del desencanto político después de la victoria del No en el Plebiscito por la Paz. Un grupo de mujeres de Medellín decidió que para transformar la política se necesitaba mayor incidencia femenina en ella. El movimiento hace su primer intento por conquistar la esfera política nacional, con una propuesta de democracia radical e innovadora. Por ejemplo, Estamos Listas tiene votaciones digitales para sus decisiones internas, incluyendo el orden de las candidatas en la lista, y autogestiona su financiación. 

es la Silla Vacía.

es Elizabeth Giraldo.

¿Qué es Estamos Listas?

Somos un movimiento político que nació en el 2017, también con una lista cerrada elegida democráticamente al interior del movimiento. Ganamos las elecciones del Concejo de Medellín el 2019 y luego de este triunfo, nos fuimos al Senado. Tenemos una lista cerrada, compuesta por once mujeres que fuimos elegidas, otra vez, democráticamente en nuestro movimiento. Nos acompañan cinco compañeros que ocupan los últimos cinco renglones de la lista. Son compañeros que consideran que el feminismo es un proyecto político, social y de humanidad.

¿Cómo funciona la democracia interna de Estamos Listas?

Tenemos una plataforma digital de democracia abierta. Desde allí votamos, hacemos las reuniones previas de discusión y las consultas que son importantes para el movimiento, ahí tenemos los documentos de discusión y ahí debatimos antes de tomar cada decisión del movimiento. Cada una de las dos mil integrantes del movimiento tiene una usuaria y allí se hacen las votaciones a nivel nacional.

¿Hay algún lugar para los hombres dentro de Estamos Listas?

Primero está el proyecto político, que es para todas, todos y todes. El feminismo es un proyecto de humanidad y un proyecto político en el que estamos todos. 

Lo segundo, nosotras le estamos apostando a nuestra bancada ciudadana. Entonces, por ejemplo, nuestra plataforma de gobierno abierto también tiene un espacio de debate y de discusión, y hemos hecho asambleas. 

En la bancada ciudadana, bienvenidos y bienvenidas a participar. Pero como hombre militante, con las decisiones internas, no.

¿Cómo funcionó la campaña nacional y cómo la han financiado?

Lo primero es que nosotras por asamblea, desde Medellín, votamos si nos íbamos a una expansión nacional o no. Lo hicimos por nuestro deseo, pero también fue el deseo de muchas mujeres del resto de Colombia y también mujeres que están en el exterior. Tuvimos siempre una idea de hacer un proceso descentralizado.

Nuestra fortaleza es que somos un movimiento autogestionado porque una de las grandes barreras que ha tenido la democracia colombiana es que está supeditada a grupos de interés económico que siguen reduciendo la función del Estado. Esta autofinanciación la hacemos a través de la comercialización, vendemos pañoletas, camisetas, hacemos fiestas, reuniones, canelazos. También tenemos una Vaki, se hace con toda la transparencia. Ha sido un proceso, pero hemos recogido un poco más de 14 millones de pesos.

Lo más complejo es que nosotras también apuntamos al anticipo por reposición de votos que hace el Consejo Nacional Electoral. Y hoy hemos recibido la triste noticia de que finalmente no vamos a poder tener esos recursos, que son recursos que por derecho los movimientos significativos de ciudadanas y ciudadanos tenemos. Para poder acceder a ese anticipo debemos tener una póliza de seriedad que ninguna aseguradora, ni la de Estado, quiere otorgarnos. Esto nos impide acceder a estos recursos públicos a los cuales tenemos derecho.  

Más allá de la póliza, ¿es seria la apuesta de saltar del Concejo de Medellín, a donde llegaron con 28 mil votos, al Senado de la República donde necesitan más de medio millón?

Por supuesto. Con nuestra organización logramos tener 94 mil firmas. Se exigen 50 mil, entonces superamos por mucho este requisito que impone el Estado para participar. Nosotras además tenemos un proceso de organización interna.  No tenemos el conocimiento de la política tradicional y de la mermelada y la maquinaria. Eso no lo tenemos ni lo queremos tener. Tenemos la fuerza y la representación de las mayorías sociales. La democracia tiene que ser con las mayorías sociales, o si no, es una instrumentalización muy grande del país.

¿Cómo harían con las alianzas si llegan al Congreso?

Como somos un movimiento autónomo, buscaremos al máximo sostener la autonomía e independencia. Nosotras respaldamos la candidatura de Francia Márquez. Tenemos que ver qué pasa el 13 de marzo.

¿Y si gana Petro?

Una vez pase el 13 de marzo, seguramente nos iremos a unas nuevas votaciones internas para definir qué es lo que vamos a hacer. Pero igual yo he insistido que si Francia gana puede haber otra dimensión y un liderazgo feminista en el Pacto. Sabemos lo que pasó comenzando esta semana, una situación de violencia impresionante al interior del Pacto. Se está esperando saber qué hay allí, como también respuestas oficiales frente a lo que ha sucedido.

Se refiere a las acusaciones contra Alex Flórez, un candidato del Pacto Histórico en la lista al Senado, por violencia de género.

Nosotras celebramos y agradecemos nuestro espacio libre de violencias.

El silencio que ha tenido Petro, no solamente en este caso, sino en otros, evidencia que necesitamos una transformación profunda, que necesitamos otro tipo de liderazgos que no se tomen el feminismo sólo como bonitas palabras, sino como algo que va de frente en contra de la impunidad y la injusticia. 

Ante estas expresiones de violencia esperaremos a ver qué pasa esta semana, cómo se mueven las fuerzas, pero insistimos que Francia tendría que estar en la cabeza para que estas cosas no sucedan.

A propósito de Petro, ¿qué le parece las invitaciones que él ha hecho, por ejemplo, a pensar en un feminismo distinto, un feminismo popular?

Creo que Petro no se ha dejado asesorar bien en este tema. Además creo que no está leyendo este momento histórico en Colombia. El feminismo popular existe, no porque Petro lo haya nombrado, sino porque es una vivencia y tiene una historia propia: la historia del país.

¿Qué opinión tienen de la gestión de Daniel Quintero y de la Alcaldía?

Él se lanzó con una candidatura de independencia que no respondía a ningún grupo político, y finalmente lo que logró es pertenecer a todos. En el Concejo siempre hablaban de sus propios grupos de interés, pero nadie hablaba de la ciudad, nadie pensaba en la ciudadanía.

¿Qué opinión tiene usted de Martha Lucía Ramírez, la mujer que ha llegado al puesto más alto en la política colombiana?

Creo que Martha Lucía es el ejemplo y la representación de cómo se puede llegar a lugares de poder para seguir reproduciendo lo mismo e incluso estar en contra de las mayorías sociales. Ella también representa el proyecto acabado y en crisis en el que entró Colombia en este siglo XXI. Representa la represión, el clasismo, además el oportunismo de Estado y por eso decimos que no solo se necesitan más mujeres, sino más mujeres feministas. 

¿Y de Claudia López?

Es una mujer brillante. Pero sí hay unas formas y unas maneras del ejercicio del poder que debería replantearse. Como el tema del derecho a la protesta y el manejo de problemas de salud pública. 

Creo que esto le ha traído costos a la legitimidad y a la posibilidad de gobernanza en la Alcaldía de Bogotá. Creo que debería escuchar más lo que la ciudadanía está diciendo. Se nos olvida esa movilidad y se nos olvidó la transformación histórica que vivimos. 

Al comienzo de la pandemia lo hizo súper bien, fue luego que empezaron a suceder cosas con efectos antidemocráticos y debería replantearse.

¿Qué le dice a los hombres que se ven amenazados por el surgimiento del feminismo? 

Somos la expresión del cambio. Yo creo que más que una amenaza a esos hombres, a sus personas singulares, es a la esfera de poder que los sostiene. Porque eso si lo queremos tumbar. 

Queremos tumbar ese sistema de desigualdades y esa estructura económica que reproduce la exclusión y la dominación. Tiene que transformarse para que haya mayor bienestar y garantía de derechos.

Entonces yo creo que eso es lo que ellos sienten tambalear. Y creo que somos la renovación. Pero yo siento que el ímpetu que está tomando ahorita este deseo de transformación en Colombia ya no tiene vuelta atrás. Más bien, vengan para acá, conversemos, hagamos nuevos acuerdos sociales. 

Entonces yo les diría muchachos, bienvenidos al siglo XXI.

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