¿Nace una alternativa a Uribe VS. Santos?

#PedimosLaPalabra

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Esta foto fue tomada durante el evento esta mañana. Allí discutieron la redacción del comunicado final.

 

 

La analista Claudia López, el ex aclalde Antanas Mockus, el economisa Salomón Kalmanovitz, el ex constituyente Lorenzo Muelas, el economista José Antonio Ocampo, el político Antonio Navarro Wolff y el ex alcalde de Medellín Alonso Salazar son algunos de los miembros de este nuevo grupo.

En medio de gran sigilo y expectativa, culminó lo que se llamó el “Encuentro de Medellín”. Al final, la reunión no fue para reconciliar a Uribe y a Santos, como lo habían dicho erróneamente algunos medios. Fue más bien para sembrar la semilla de algo que podría convertirse en una alternativa política a los dos.

Aunque todos  los participantes vienen de regiones y ámbitos diferentes comparten una cosa y es que todos son de centro-centro, no son santistas ni uribistas y la mayoría son disidentes del Partido Verde (Angela María Robledo, Antanas Mockus, Manuel Rodríguez, Salomón Kalmanovitz, Liliana Caballero, Angélica Lozano), del Partido Liberal (Cecilia López, Iván Marulanda), del Polo (Antonio Navarro Wolff, Carlos Vicente de Roux) o ex Compromiso Ciudadano, de Sergio Fajardo (como Alejandro De Lima, Alonso Salazar o Rodrigo Lara).

Ellos dicen que la idea del encuentro surgió de un grupo de personas que sintieron que la pelea entre Santos y Uribe estaba abarcando todos los espacios mediáticos y de discusión pública y que no era bueno para el país que todo girara a su alrededor. De ahí el nombre “Pedimos la palabra” de la reunión.

Durante el encuentro se debatió si deberían convertirse en un movimiento político o en un movimiento social y no lograron ponerse de acuerdo.

Sus aspiraciones son las que tienen muchos cuando arrancan un partido político o un movimiento social progresista: hacerle frente a la corrupción en el sector público y el privado; a la captura criminal de lo público; al uso de las instituciones del Estado no al servicio del ciudadano sino de la clase política que lo dirige; a superar la desigualdad y las discriminaciones; y a lograr un modelo económico sostenible ambiental y socialmente.

“Lo que necesita el país no es la reconciliación de personalismos, sino la reconciliación de la política con las aspiraciones de la ciudadanía”, dicen, rectificando la información que se había publicado en El Espectador y la W sobre que era para reconciliar al presidente con el ex. 

“Nuestra mayor aspiración es la paz de Colombia fundada en la POLITICA, así con mayúsculas. En la POLITICA al servicio del ciudadano, de la equidad, de la justicia, la inclusión: basada en la multiplicidad de nuestros saberes y diversidad de nuestros pueblos¨.

Básicamente, se proponen hacer respetar la Constitución del 91.

¿Cómo? No lo saben con claridad todavía. Dicen que van a recorrer el país, escuchar voces y “consolidar una plataforma de diálogo y acción política ciudadana que persevere en traducir estos propósitos en acciones”.

 

¿Tendrán futuro?

Aunque no lo mencionan explícitamente, es claro que no solo no descartan la política electoral sino que en el fondo apuntan hacia allá. La pregunta es si podrían capturar a esa ‘franja amarilla’ que votó hace años por Noemí Sanín, luego por el Polo Democrático y luego por Mockus y hacerla crecer para convertirse en una alternativa significativa al uribismo y a la Unidad Nacional.

No será fácil. Por un lado, todavía está fresco el recuerdo del fracaso de la Ola Verde y no será fácil reeditar ese fervor con los mismos protagonistas.

Después de la última desilusión de Mockus en su candidatura para la Alcaldía de Bogotá, él seguramente no podría ser el líder principal y es difícil encontrar otra persona que logre encarnar con su ejemplo de vida una visión tan clara como la que él proponía y que fue la que desató el frenesí de la Ola Verde.

Antonio Navarro es la otra figura que podría hacer crecer este movimiento pero tiene el Talón de Aquiles de haber estado en la guerrilla y de su efímero paso por la Alcaldía de Petro, con quien todavía se le identifica, lo que le quita algo de fuerza si al Alcalde de Bogotá le va mal. Seguramente Navarro se termine lanzando como cabeza de este movimiento o de una coalición que lo incluya y a Progresistas y a los Verdes con una lista al Senado. Si le va bien, podría obtener unas diez curules.

Entre las otras figuras "nuevas" que asistieron al evento, está Alonso Salazar, el ex alcalde de Medellín, que tiene una visión política interesante pero está inhabilitado por la Procuraduría para participar electoralmente y en todo caso, él ha dicho que se quiere dedicar al periodismo.

Lo que sí podría es estarse allanando el camino para la futura candidatura presidencial de Sergio Fajardo, que tiene el carisma, el discurso que inspiró a la Ola y después de su Gobernación en Antioquia, posiblemente también las obras para mostrar que es capaz de llevarlo a la práctica.

Pero si Fajardo no renuncia a la Gobernación en un año, cosa que no se ve factible dada su personalidad disciplinada, quizás la que más podría convocar de los que asistieron a la reunión sería Claudia López, (columnista y amiga de La Silla Vacía y frente a la cual posiblemente no somos totalmente objetivos).

Claudia tiene la ventaja de ser un personaje fresco, con credibilidad porque en gran parte gracias a sus investigaciones se destapó la parapolítica, con la capacidad de generar mucha pasión y con la energía para hacer cosas nuevas.

Ella fue escogida como una de las voceras del encuentro y en una de sus entrevistas habló de que este colectivo sería parte de la “ciudadanía indignada” y pocos como ella podrían expresar mejor esa indignación.

Su problema es que ha rechazado en el pasado ser candidata de elección popular, tiende a polarizar, y que si se van a identificar como 'indignados' no serían el único grupo ni el más original, como quedó claro después de la debacle de la Reforma a la Justicia cuando surgieron varios colectivos ciudadanos autoproclamándose con ese nombre copiado de los españoles.

Si este grupo busca consolidarse como un grupo político no bastará con la indignación virtual para deshacer los desastres de la clase política sino que tendrán que, efectivamente, entrar a reemplazarla. Allí estará su verdadero reto. Pero por lo menos ya hoy lograron que se hablara de algo diferente a Uribe y Santos.

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