No es pesimismo, son Santos y la paz

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La encuesta bimestral de Invamer Gallup que salió ayer llenó los titulares por la evidente caída de la imagen del Presidente Juan Manuel Santos. No es la primera vez que cae su imagen, y de hecho fue más fuerte el golpe que tuvo en 2013, por su manejo del paro agrario. Sin embargo, a diferencia de esa ocasión, esta vez no se trata de una gran oleada de pesimismo y rechazo a todo el gabinete, sino de un golpe específico a la imagen del Presidente, justo después de la masacre de soldados en el Cauca.

La encuesta bimestral de Invamer Gallup que salió ayer llenó los titulares por la evidente caída de la imagen del Presidente Juan Manuel Santos. No es la primera vez que cae su imagen, y de hecho fue más fuerte el golpe que tuvo en 2013, por su manejo del paro agrario. Sin embargo, a diferencia de esa ocasión, esta vez no se trata de una gran oleada de pesimismo y rechazo a todo el gabinete, sino de un golpe específico a la imagen del Presidente, justo después de la masacre de soldados en el Cauca.

Estos son los principales resultados de la encuesta aplicada a 1.200 personas en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga entre el 21 y el 27 de abril, cuando el episodio del Cauca llevaba menos de una semana de ocurrido:

La caída de Santos es la segunda más grave de un Presidente

Los 14 puntos de caída de la aprobación de la gestión de Santos son un golpe casi tan fuerte como el que tuvo después de que dijo que “el tal paro (agrario) no existe” mientras que los bloqueos de carreteras y las imágenes de los medios lo desmentían. Pero esa vez fue más duro: la caída fue de 25 puntos.

Sin embargo, esta vez no llegamos al pico de pesimismo de ese momento: el porcentaje de quienes creen que las cosas en Colombia están empeorando pasó esta vez de 51 al 66 por ciento, mientras que esa vez la escalada fue de 52 a 82.

Y la disparada de Uribe

El gran ganador de esa caída de Santos es el ex presidente Álvaro Uribe. El senador y cabeza de la oposición de derecha gana 12 puntos de imagen positiva y pierde 11 de negativa - es decir, su imagen se mueve casi exactamente en espejo a la de Santos. Por eso, la encuesta muestra que la opinión no solo castiga al Presidente, sino que recompensa a su archinémesis.

No se caen los otros santistas

Que la encuesta muestra un cambio entre caudillos lo refleja el hecho de que el gabinete de Santos no se ve muy impactado.

La favorabilidad del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se mantiene casi igual aunque ahora es más conocido; la de Mauricio Cárdenas, de Hacienda, empeora levemente; la del de Agricultura, Aurelio Iragorri, se mueve dentro del margen de error; la del de Interior, Juan Fernando Cristo, se queda casi quieta; y la del director de Planeación, Simón Gaviria, empeora dentro del margen de error.

Incluso la del jefe del equipo negociador en La Habana, Humberto de la Calle, solo empeora marginalmente. Y la del vicepresidente Germán Vargas, quien en general no toca el tema de La Habana, mejora dentro del margen de error, pues cae un punto su favorabilidad pero en tres su desfavorabilidad.

La única que cae fuertemente es la ministra de Educación Gina Parody, que baja de 51 a 38 por ciento de favorabilidad y sube de 25 a 38 de en desfavorabilidad. Esa caída probablemente tiene que ver con el paro de maestros de Fecode que alcanzó a afectar en los últimos días de llamadas por la encuestadora (de hecho la encuesta también muestra un récord en el pesimismo frente a la educación), y no con el proceso de La Habana con el que Parody no tiene nada que ver.

Esa poca transmisión de la responsabilidad de Santos a quienes se ven como sus aliados se ve especialmente claro en el caso del Fiscal General Eduardo Montealegre, quien se la ha jugado por defender el proceso y es visto por la oposición uribista como un fiscal santista: su favorabilidad cayó uno por ciento y la desfavorabilidad subió otro tanto, lo que cae dentro del margen de error.

Ni se disparan otros críticos del proceso

Por el lado del uribismo y los críticos al proceso también queda claro que la encuesta solo refleja un cambio en las cabezas: los pocos por los que pregunta la encuesta no solo no se disparan como Uribe, sino que pierden en imagen.

El ex candidato presidencial y director del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, empeora en imagen: su favorabilidad cae de 39 a 33 por ciento, y la desfavorabilidad sube marginalmente del 44 al 45. Mejor dicho, pierde en una coyuntura favorable a Uribe quien desde las elecciones presidenciales es la segunda cara más importante del uribismo.

Tampoco mejora la imagen de otro de los grandes críticos del proceso de La Habana, el Procurador Alejandro Ordóñez, pues tanto su imagen positiva como la negativa retroceden tres puntos; y la ex candidata presidencial conservadora Marta Lucía Ramírez también pierde en imagen, pues su favorabilidad cae cinco puntos y la desfavorabilidad cae dos.

Hay pesimismo con el proceso

El apoyo al proceso de La Habana es el otro gran perdedor, pues cayó a su punto más bajo.

Lo mismo ocurre con el porcentaje de quienes apoyan los diálogos como la mejor forma de solucionar el problema de la guerrilla. Tuvo la mayor caída desde que Gallup pregunta por ello y la diferencia entre quienes apoyan negociar y los que prefieren buscar una derrota militar es la más pequeña desde cuando se instalaron oficialmente los diálogos con las Farc en 2012.

Otras preguntas reflejan ese mismo pesimismo.

Desde 2008, cuando Gallup empezó a preguntar a sus encuestados si creen que frente a la guerrilla las cosas están mejorando o empeorando, nunca había habido un pesimismo tan grande: solo el 16 por ciento creen que las cosas están mejorando y el 70 cree que está empeorando, lo que supera los récords en las dos cifras.

Y queda claro que el problema es específicamente la guerrilla, pues el pesimismo de otros asuntos relacionados, como la inseguridad o el narcotráfico, crece pero de forma mucho más leve. Mientras tanto, se dispara el pesimismo sobre la reintegración de los desmovilizados, que refleja en parte la imagen que tienen los encuestados de los guerrilleros.

También se reduce la cantidad de gente que apoya varias posturas que son fundamentales para que el proceso sea refrendado, lo que refleja un menor apoyo a éste.

Por ejemplo, se llega al récord en rechazo y en poco apoyo a la idea de sacrificar parte de justicia para negociar la paz, pregunta que hace Gallup desde hace nueve años. Y cae el apoyo a un cese bilateral al fuego, del 35 al 25 por ciento.

Mientras tanto, las Farc aparecen como una mayor amenaza: creció la cantidad de gente que cree que esta guerrilla puede tomarse el poder a cifras que no se veían desde el gobierno Pastrana y el fallido proceso del Caguán.

Pero no necesariamente con otros asuntos

El optimismo en otros asuntos cae pero no siempre tan fuertemente, lo que muestra que la corriente de pesimismo afecta pero no es el principal motivo para la caída de Santos.

El golpe se siente en temas que no tienen que ver directamente con La Habana, como la economía (el pesimismo ya es del 70 por ciento, subiendo del 55), la educación (el pesimismo pasó al optimismo, creciendo en 18 puntos), el desempleo (el optimismo cae del 40 al 30 por ciento) y la salud (el pesimismo sube 11 puntos al 75 por ciento).

Pero se mueve dentro del margen de error en otros temas que en 2013 cayeron mucho más, como el costo de vida, el medio ambiente, la construcción de vivienda popular o la asistencia a la vejez, que caen pero dentro del margen de error.

En las regiones el golpe fuerte es en Antioquia

De las cinco ciudades en las que se hizo la encuesta, Medellín es la que más cambia: si en febrero el optimismo doblaba el pesimismo, ahora se invirtió la tijera y hay más pesimismo que optimismo.

Ese cambio puede deberse al criticado inicio de las obras del Parque Lineal del Río y coincide con la caída de imagen del alcalde Aníbal Gaviria. Pero como Gaviria no cae tanto y el gobernador Sergio Fajardo tiene una leve mejoría en su imagen, probablemente también se deba a la sensibilidad que tienen los antioqueños a las críticas de Uribe contra el proceso de La Habana y a las imágenes de la masacre de los soldados.

Es decir, de nuevo el principal cambio tendría que ver con el proceso de La Habana.

Eso se refuerza porque en las otras ciudades, los cambios son más leves y dentro del margen de error (con caídas del optimismo en Cali, Barranquilla y Bogotá, y mejora en Bucaramanga), y las cifras de aprobación de sus alcaldes y gobernadores también cambia dentro del margen de error (excepto la subida de Elsa Noguera en Barranquilla y la disparada de Ubéimar Delgado en el Valle).

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Y la Corte Constitucional se desploma

El escándalo de Fidupretelt le pasó una cuenta de cobro altísima a la Corte Constitucional, que durante los ocho años de gobierno de Uribe era una de las instituciones con mejor imagen. La encuesta Gallup anterior (de febrero) no había alcanzado a registrar el impacto, pero en esta quedó claro que es desastroso: ahora la desfavorabilidad de la Corte dobla a su favorabilidad y, al final, la imagen es similar a la del desprestigiado Congreso.

El golpe a la imagen de la Corte es más fuerte que el de Santos y el aumento de su desfavorabilidad es un récord absoluto: en la historia de las encuestas Gallup en Colombia, nunca se había caído tan duro la imagen de ninguna entidad.

Hace 15 años Gallup mide la favorabilidad de instituciones (desde la Iglesia Católica y los medios hasta el Congreso, el sistema judicial y Estados Unidos) y nunca se había disparado la imagen negativa de ninguna de ellas en 20 puntos.

 

Acá se puede ver la encuesta completa.

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