Opinión, maquinarias golpeadas y encuestas pifiadas, las conclusiones en los santanderes

Silla Santandereana
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Estos son los diez hechos políticos que dejan los resultados de ayer

Estas son las principales conclusiones que dejan los resultados de hoy sobre las elecciones locales en Santander y Norte de Santander.

 

1

El voto de opinión respondió el llamado a lista en los dos santanderes

La ola del voto de opinión se había despertado en Santander hace cuatro años y en Norte había dado algunos visos.

Como contamos en La Silla, la expectativa en ambos departamentos estaba en cómo se movería.

En el primero, porque de triunfar se consolidaría como una opción de poder consistente, y en el segundo, porque su resultado sería una medida de aceite con la coyuntura local de por medio.

En Santander el triunfo del voto de opinión fue arrollador. 

Primero porque en Bucaramanga ganó de Juan Carlos Cárdenas,el candidato de Rodolfo Hernández, con 141 mil votos, cifra que casi dobló a la de su padrino hace cuatro años, y que superó  en 20 mil votos a la del exalcalde liberal Lucho Bohórquez, quien se eligió en 2011 cuando la maquinaria cruzaba por sus mejores tiempos.

Segundo porque aunque la Gobernación los candidatos que iban sin ninguna maquinaria perdieron, sumados alcanzaron 597 mil votos, cifra sin precedentes para los votantes de opinión en Santander.

(El exsenador del Polo Leonidas Gómez cerró en las urnas con 332 mil votos; la diputada de La U Ángela Hernández sacó 215 mil votos, Emiro Arias, un candidato que se fue por firmas y venía del Polo, cerró con 39 mil; y David Suárez superó los 11 mil).   

Y tercero porque la votación de ese sector alcanzó para las listas a corporaciones y mientras en la Asamblea alcanzaron escaños;  la Liga, movimiento de Hernández, puso concejales en Bucaramanga y los verdes aumentaron su participación allí..

De hecho, Operación Tránsito Bucaramanga, la página de Facebook que fue clave en la elección del representante verde Fabián Díaz, puso concejal.

En Norte de Santander, como contamos en esta historia, el resultado fue tan sorpresivo que ni siquiera se lo esperaban dentro de la campaña de Jairo Yáñez, alcalde electo de Cúcuta.

Con 110 mil votos, una campaña completamente alejada de las maquinarias, y sin plata, derrotó en su primera salida electoral a todos los políticos tradicionales de Norte de Santander.

Su victoria en buena parte arrastró el movimiento fajardista en Cúcuta, que se había reflejado en las elecciones presidenciales, y además recopiló el rechazo a la injerencia del condenado Ramiro Suárez en la Alcaldía. 

Como ese sector también eligió concejal con Edward Varón, uno de las caras del fajardismo en Norte, Yáñez no es la única manifestación del voto libre en la capital de Norte.

 

2

William Villamizar siguió siendo el súper poderoso de Norte

Silvano Serrano, el candidato del suspendido gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, arrasó en las urnas. 

Al cierre del preconteo contabilizó 326 mil votos, cifra que superó por casi 100 mil, la votación que obtuvo su padrino hace cuatro años.

Su victoria estaba cantada desde que arrancó la campaña y se debe a que en su mayoría a que tuvo todas las estructuras políticas detrás (7 de 9 congresistas lo respaldaban).

Como Villamizar fue el que acomodó las fichas para que ese fuera el resultado, ese punto le suma a él, y sobre todo porque Serrano es de sus entrañas.

Así que tiene a su favor que se asegurara la injerencia en el palacio de la cúpula chata por cuarta vez, y que en esta ocasión lo hará cuando la Alcaldía de Cúcuta quedó en manos de los alternativos y todo está dado para que las estructuras políticas locales terminen golpeadas.

Así que junto a Serrano, Villamizar se convierte en el político con el lapicero más grande del departamento, con el plus de que son de las entrañas de la clase política tradicional y, en adelante, su principal punto de encuentro.

“Tendrá el poder de negociar puestos cuando habrá escacez de poder”, dijo a La Silla un congresista de Norte.

 

3

Los Aguilar mostraron la solidez de su estructura

Como contamos en La Silla, este domingo se medía la capacidad de las dos estructuras de los Aguilar unidas: la del papá, el exgobernador condenado por parapolítica Hugo Aguilar, y la de uno de sus hijos, el también exgobernador y hoy senador de Cambio, Richard Aguilar. 

Luego de disputarse el poder entre ellos en 2015, ayer lograron sumar 380 mil votos, casi los mismos que sacaron hace cuatro años con sus dos candidatos sumados (Holger Díaz sacó 212 mil y Carlos Fernando Sánchez sacó 176 mil). 

Aunque se esperaba que de entrada su unión los hiciera crecer, tenían tres factores jugándoles en contra. 

Primero que hace cuatro años el entonces gobernador Richard Aguilar tenía encendida la maquinaria de su administración por su candidato, y esta vez, aunque el actual gobernador Didier Tavera estaba con ellos, no les movió estructura desde el palacio amarillo. 

Segundo, que uno de sus bastiones era tradicionalmente el voto uribista, pero con el apoyo de frente del senador y jefe del Centro Democrático, Álvaro Uribe, a la candidata Ángela Hernández, buena parte de esa votación se fue con ella. 

Y tercero, que el voto de opinión venía creciendo y, aunque lo representaba Leonidas Gómez, quien tuvo varios baches en la campaña por su cambio de estrategia, su alcance era impredecible. 

Aún así, su estructura se mantuvo casi intacta con respecto a 2015. La votación de Mauricio Aguilar representó el 35 por ciento de los votos válidos y ganó en 76 de los 87 municipios de Santander. 

Si bien su principal contrincante, Leonidas Gómez, creció más de lo que ellos en el área metropolitana, los 225 mil votos que los Aguilar sumaron en provincia los consagraron como los más fuertes en los pueblos. 

Ese resultado se dio en buena parte a que la estrategia a la que jugaron, tal y como contó La Silla, fue no pelear las alcaldías sino concentrar su estructura en carrera por la Gobernación 

De cualquier forma, además del voto que forjaron en la provincia y que en buena parte es de opinión, los Aguilar movieron una gran estructura en el área metropolitana. 

No solo pagaron entre 100 mil y 200 mil pesos por reuniones realizadas durante la campaña o por trabajar el día D, sino que ayer en los 16 puestos de votación que visitamos del área metropolitana, evidenciamos como había avanzadas de hasta 20 personas repartiendo publicidad del candidato. 

 

4

El Centro Democrático no capitalizó su fuerza en su bastión

En la segunda vuelta presidencial Norte de Santander se convirtió en el bastión del uribismo en el país.

El 77 por ciento de los votos fueron depositados a favor de Iván Duque sin mayor esfuerzo de la estructura del Centro Democrático, por esa razón había expectativa sobre cómo se movería el voto de derecha en las locales.

Aunque su candidato Iván Gelvez, empresario dueño del Palustre logró darse a conocer, al final su nombre no caló.

En parte porque está metido en ruidos porque su empresa aparece nombrada por paramilitares; y en parte porque su discurso no se diferenció del de los demás candidatos en la contienda y se marginó de varios eventos públicos.

Al final cerró con 32 mil votos y de tercero, y como no movió estructura el día electoral, lo que quedó claro fue que su voto salió de las entrañas del uribismo en Norte y también fue de opinión.

Pero también, que no logró conquistar al voto de derecha que se manifestó masivamente hace un año y que quedó disperso entre las demás aspiraciones, entre esas, la del nuevo alcalde electo Jairo Yáñez.

 
5

Los cristianos mostraron que unidos tienen mucho poder

Como contamos en La Silla, uno de los focos de atención en esta campaña en Santander fue la fuerza de los políticos cristianos. 

Los candidatos Ángela Hernández a la Gobernación y Jaime Andrés Beltrán a la Alcaldía de Bucaramanga, lograron mantener sus candidaturas hasta el final, marcando bien en encuestas, destacando en los debates y sin el respaldo de estructuras políticas, más allá de las iglesias cristianas. 

Esa fuerza de las iglesias siempre había sido un factor que inclinaba la balanza en función de otro candidato; y, si bien no ganaron, sus resultados fueron mejor de lo que se esperaban. 

Por un lado, Jaime Andrés Beltrán, quien está avalado por Colombia Justa Libres y entró a la contienda luego de un fallido intento por recoger firmas y de dejar el liberalismo, quedó de segundo a la Alcaldía, con 40 mil votos. 

Con ese resultado, no solo volvió al Concejo, corporación a la que renunció para lanzarse a la Alcaldía, sino que también superó con creces los 13 mil votos con los que se había contado. 

Uno de los factores que le jugaron a favor fue que todas las iglesias cristianas en la ciudad se unieron en función de su candidatura, y que no cazó peleas personales en la contienda.

Y si bien él fue el abanderado del referendo contra la adopción igualitaria en la ciudad, logró que su candidatura no girara en función de ese tema.

El caso de Ángela Hernández fue muy similar. 

Aunque quedó de tercera, logró sumar 215 mil votos, un poco menos de los que sacó Leonidas Gómez en 2015, y,  además ganó en cuatro municipios (San Vicente y el Carmen de Chucurí, Sabana de Torres y Vetas) y quedó de segunda en otros 45. 

Uno de los grandes logros de su campaña fue que pudo desmarcarse del discurso antigay que la hizo famosa en el país y aunque su aspiración también estaba centrada en recomponer las familias santandereanas, lo conjugó con la lucha anticorrupción. 

Aunque fue la candidata que más sumó avales, no tuvo el respaldo de las estructuras políticas de dichas colectividades y por el contrario, como ella misma dijo públicamente: “me dejaron solo el cascarón”. 

Así, aunque en 2015 se eligió diputada con el respaldo de la maquinaria del entonces gobernador Richard Aguilar, que los políticos la dejaran sola le sirvió para darle credibilidad  a su discurso en contra de las maquinarias y de las prácticas políticas tradicionales. 

Y además del respaldo mayoritario de las iglesias cristianas de la región, también tuvo a favor que, con el aval del Centro Democrático y el respaldo público del senador Álvaro Uribe Vélez, sumó voto de opinión uribista, que en la región tradicionalmente era del clan Aguilar. 

 
6

Las maquinarias están debilitadas pero siguen siendo eficientes

El revés de las maquinarias ayer fue de grandes proporciones.

Mientras que en Bucaramanga se quemaron el controvertido excongresista Fredy Anaya, y Claudia Lucero López, tía del gobernador Didier Tavera y esposa del senador Miguel Ángel Pinto; en Cúcuta lo hizo el condenado exalcalde Ramiro Suárez Corzo.

En la capital de Santander López, quedó de cuarta con 31 mil votos, y Anaya no superó los 37 mil, pese a que sus campañas fueron las más ostentosas de toda la correría.

Aunque a Anaya le jugó en contra que el Consejo Nacional Electoral puso en vilo la aspiración a una semana de la elección y solo hasta el viernes vía tutela pudo participar, dado que Cárdenas lo triplicó es probable que sin ese episodio hubiera ganado.

Y en Cúcuta, la derrota de Jorge Acevedo, quien había recogido firmas y tenía el respaldo de Cambio Radical y La U, sumó su cuarta quemada consecutiva y con ella la derrota de la gran mayoría de la clase política tradicional que estuvo de su lado.

Pero aún así, las maquinarias mostraron que siguen teniendo poder. 

Más allá de las capitales, en los demás centros electorales de los dos departamentos hubo varios ejemplos en los que dejaron claro que siguen mandando la parada.

Hubo muestras en todos los cargos.

Para el caso de las gobernaciones, como contamos atrás, hubo un porcentaje de estructura que se movió en todas las provincias de los santanderes para apalancar resultados que cantaron la victoria de Mauricio Aguilar y de Silvano Serrano.

En las alcaldías hubo varios ejemplos.

En Santander en Floridablanca, ganó Miguel Ángel Moreno, el candidato del alcalde Héctor Mantilla con 40 mil votos; y en Girón lo hizo Carlos Román, el candidato del alcalde Jhon Abiud Ramírez con 52 mil votos.

Y en Norte de Santander, en Los Patios ganó José Miguel Bonilla, el candidato del alcalde Diego González con 20 mil votos; y en Villa del Rosario el triunfador, por menos de 100 votos, fue Eugenio Rangel, la ficha del alcalde Pepe Ruiz.

Además, para corporaciones varios triunfos vinieron de las entrañas de las maquinarias.

En Cúcuta, el condenado Ramiro Suárez, quien perdió la Alcaldía, puso a Carlos García Alicastro, Nelson Ovalles y Mario Figueroa en el Concejo, y a José Luis Duarte en la Asamblea.

Y en Bucaramanga, el gobernador Didier Tavera le puso a Alfonso Pinto 31 mil votos para la Asamblea, y al Concejo dejó a Robin Hernández de primero con 5 mil votos. 

 
7

La Farc fue la gran derrotada en el Catatumbo

El debut del partido de la desmovilizada guerrilla en la puja por el poder local en el Catatumbo quedó muy mal parado.

La Farc había lanzado listas al Concejo en tres municipios: San Calixto, El Carmen y El Tarra.

Aunque en los dos últimos casos solo tenía un renglón, su resultado iba a ser interesante porque más allà de quedarse con la curul, se sabría si el partido tenía respaldo político en una zona que fue una de sus retaguardia.

Al final resultó que la Farc no tiene la simpatía de los electores en esa subregión de Norte de Santander.

En San Calixto, que fue donde mejor le fue, y donde tenía 7 candidatos en la lista al Concejo, solo recogió 227 votos, equivalentes al 5 por ciento de la votación.

En El Tarra quedó en último lugar con 11 votos y el 0,15 por ciento del respaldo; y en El Carmen su candidato cerró con un solo voto.

En la Asamblea el cierre fue menos dramático, pero estuvo lejos de ser victoria.

Emiro del Carmen Ropero, quien fuera comandante de la guerrilla en el Catatumbo y tenía el alias de Rubén Zamora, cerró con 3.893 votos de los cuales 1.587 los obtuvo en Cúcuta.

En ninguno de los 11 municipios en los que tuvo injerencia el Frente 33 ganó. 

 
8

La mayoría de los municipios más grandes cambiaron de congresista dominante

En Santander el senador liberal Jaime Durán Barrera, le ganó la Alcaldía de San Gil con Hermes Ortiz al grupo de los Aguilar, y de paso derrotó a su prima, la exrepresentante conservadora Lina Barrera.

En Málaga ganó Óscar Joya, quien iba apadrinado por debajo de cuerda por el representante uribista Óscar Villamizar y tenía de aliados a los congresistas liberales. Con su triunfo, salió del poder la casa política del excongresista Bernabé Celis, cuyo candidato en esta contienda tenía el respaldo directo del otro representante uribista, Edwin Ballesteros. 

En Barbosa el gran perdedor fue el cacique y controvertido exalcalde Marcos Cortes, quien quedó de tercero.  Con esa derrota, Bernabé Celis también sale del mapa de poder de ese municipio.

Victor Camacho, nuevo Alcalde fue avalado por el Centro Democrático, recibió el apoyo público del senador boyacense Ciro Ramírez y además, hizo campaña con el electo diputado liberal Alfonso Pinto, quien fue el candidato del gobernador Didier Tavera. 

En Barrancabermeja, el triunfo de Alfonsjo Eljach  empoderó a su aliado, el representante Ciro Fernández, cuyo grupo político había perdido figuración en 2015, y  también le garantiza participación al grupo del senador liberal Horacio José Serpa, quien sí era cercano a la administración del controvertido alcalde Darío Echverri. 
  
En Norte de Santander también hubo varios saltos.

Ocaña, que era manejada por el representante conservador Ciro Rodríguez, con Samir Casadiego pasó a tener la injerencia directa del senador de Cambio Édgar Díaz.

Y en Pamplona los hermanos Cristo - Andrés el senador y Juan Fernando el exministro- quedaron con juego con Humberto Pisciotti luego de derrotar al representante liberal Alejandro Carlos Chacón, y quitarle la administración al Centro Democrático. 

 
9

Los Tavera se quedaron con papel secundario

Aunque el clan está dividido entre el sector del gobernador de Santander, Didier Tavera, y el de su tía Claudia Lucero López, quien es la esposa del senador Miguel Ángel Pinto, al inicio del año se perfilaban como los más opcionados para mantener el poder.

Por un lado, porque Tavera tenía la Gobernación y con ella una maquinaria muy poderosa y se esperaba que la pusiera en función de las aspiraciones políticas de su famila; y por otro porque tienen un poderoso músculo financiero que les daba la oportunidad de pelear con opciones.

Al final, Tavera no puso en función de su tía Claudia a su administración, tampoco entró en la carrera a la Gobernación para poner sucesor y se enfocó en apuestas mínimas, como la Asamblea de Alfonso Pinto y el concejo de Robin Hernández.

Si bien, su interés esté en pelear el dominio de las corporaciones ambientales de santander y ya ganó la Cdmb tras un acuerdo que cerró con Anaya, en la CAS tiene pelea y solo hasta el 1 de noviembre se sabrá si es capaz de poner director.

En el lado de la línea de Claudia López, aunque tiene a su esposo en el Senado y el dominio político de las Unidades Tecnológicas de Santander, aún falta ver si la quemada le representa un golpe a su estructura.

En todo caso, al final su balance es que pasaron de potenciales protagonistas a tener papeles secundarios dentro del tablero de poder regional. 

 

 
10

Las encuestas se pifiaron

La mayoría de encuestas estuvieron desfasadas de la realidad electoral de capitales de los dos santanderes.

En Bucaramanga la mayoría de mediciones pusieron en la cabeza a Juan Carlos Cárdenas y en segundo lugar a Claudia Lucero López, e incluso los ubicaban en empate técnico.

Sin embargo, al final López quedó de cuarta en la carrera y cuadruplicada por Cárdenas, y el segundo lugar fue Jaime Andrés Beltrán, quien venía del sector cristiano.

El principal descache lo tuvo Invamer, que en su última medición ubicó a Ariel García, candidato que iba con el aval de Aico, en la cabeza de la carrera, y al final cerró con 10.886 votos y en quinto lugar.  

En Cúcuta, el Centro Nacional de Consultoría, no marcó la victoria de Jairo Yáñez, y en su lugar redujo la pelea a Jorge Acevedo y al exalcalde Donamaris Ramírez.

Y mientras que Acevedo quedó de segundo, Ramírez cerró en el cuarto lugar, y en tercero se ubicó el candidato uribista Iván Gélvez.

Así que las mediciones quedaron en entredicho en esta campaña. 

 

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