Otro paso más hacia la autodestrucción del Polo

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Los senadores Luis Carlos AvellanedaJorge Eliécer Guevara y Camilo Romero son los afectados por la decisión del Comité Ejecutivo del Polo.

La salida del Polo de los senadores Camilo Romero, Luis Carlos Avellaneda y Jorge Eliécer Guevara es un paso más en la autodestrucción del Polo Democrático.

Esta mañana, Jaime Dussán, director del Partido, dijo que el Comité Ejecutivo del Polo no expulsó a los congresistas sino que simplemente “les concedió su deseo”. "El Polo Democrático Alternativo acepta que los Senadores Camilo Romero, Luis Avellaneda y Jorge Guevara se excluyan del Partido", dice el comunciado del Comité Ejecutivo.

La decisión está basada en las declaraciones de los senadores que, según el Comité, dijeron que querían irse del partido, estimularon el transfugismo hacia el movimiento Progresistas de Petro y realizaron alianzas con otros partidos. Jaime Dussán explicó que todo ello está en contra de las normas del partido y por eso el Comité tomó la decisión.

"En muchas ocasiones habían expresado sus afinidades con otras banderas, su rechazo a nuestra organización y el desconocimiento a sus instancias directivas del Partido. Sus decisiones estimularon el transfuguismo entre sus seguidores y las alianzas con otros partidos y movimientos opuestos al Polo y a su Ideario de Unidad; violaron resoluciones políticas de sus distintas instancias de dirección, no apoyaron sus candidatos oficiales mientras sí lo hicieron con los de otras colectividades y, como si fuera poco, atacaron con frecuencia al Patido con cuyo nombre, personería, avales y votos obtuvieron sus curules", dice el comunicado del Comité Ejecutivo del Polo al anunciar su decisión de reconocer "que ellos mismos se han excluido de la institucionalidad partidaria con todas las consecuencias legales y estatutarias que esto implica."

Sin embargo, los tres senadores dijeron que ellos no han renunciado al partido.

Por eso la decisión del Comité Ejecutivo fue cuestionada por algunos miembros del Polo. Alberto Téllez, miembro del Comité Ejecutivo por la tendencia llamada Polo al Sur (en la que han militado el senador Alexánder López, el representante Germán Navas Talero y el sociólogo Alfredo Molano, entre otros), se opuso. A su juicio, como los senadores no han renunciado, el Comité Ejecutivo no podía sacarlos del partido. “Una renuncia no se puede suponer”, le dijo Téllez a La Silla Vacía.

Y es que la decisión del Ejecutivo fue una manera de no esperar a la Comisión de Ética, ante la cual se han presentados varias solicitudes de investigación contra los tres senadores por presunta doble militancia, que podría dar lugar a una sanción por parte del partido, pero las investigaciones no han avanzado.

“Nosotros solo tenemos cuatro investigadores y estamos llenos de trabajo con hechos graves como el de Flandes, Tolima, donde miembros del partido terminaron apoyando a La U”, dijo a La Silla Vacía Aura María Puyana, presidente de la Comisión de Ética.

Además, las pruebas no son tan evidentes como en el caso del concejal Guillermo Asprilla, quien fue recientemente sancionado por formar parte activa de la campaña de Petro a la Alcaldía.

El caso de los tres senadores expulsados no es tan evidente como el de Asprilla, pero igual el Comité Ejecutivo encontró la forma para sacarlos. Sin embargo, es un camino que tiene sus limitaciones, más allá de del efecto simbólico de ahondar la ruptura definitiva entre el Polo y el petrismo.

El efecto práctico

Aunque Dussán ya anunció que acudirán a las instancias legales para que las curules de los tres senadores se queden dentro del Partido, esa decisión se demorará varios meses, cuando no algunos años, y su resultado depende de las pruebas que presente el partido.

El primer paso será notificar de la decisión al Consejo Nacional Electoral que tendrá que hacer oficial la decisión, para lo cual no es claro qué pruebas exigirá y cuál será su interpretación de lo que se debe considerar como renuncia. El segundo paso es demandar ante el Consejo de Estado la pérdida de investidura por doble militancia.

Por el momento los senadores mantendrán sus curules, pues éstas sólo se pierden por una decisión del Consejo de Estado y se debate si también la Procuraduría y la Contraloría tienen facultades para quitarle la investidura a un senador (el Procurador Ordoñez se ha atribuído esa función).

Mientras el Consejo de Estado se pronuncia sobre la eventual demanda por doble militancia que presente el Polo, Romero, Avellaneda y Guevara podrán seguir en el Senado. Y, además, podrán seguir votando, pues según los estatutos del Polo sólo la Comisión de Ética podría quitarles ese derecho, como lo hizo con Asprilla.

Entonces, los tres senadores quedan en una situación muy particular, pues no pertenecen al Polo pero tampoco a otro partido. Aunque no hay jurisprudencia al respecto pues es un caso inédito, un experto en la reforma política dijo a La Silla Vacía, que ellos podrían armar su propia bancada y si es así, seguramente armarán la de Progresistas. Llega a esta conclusión interpretando la Ley de Partidos, que dice que cuando se liquida un partido o pierde la personería los militantes pueden irse para donde quieran.

Así las cosas, el Polo quedaría con solo cinco senadores, uno de los cuales pareciera tener su corazón más cerca de los congresistas (más no sus acciones ni declaraciones). Y mientras transcurre el año que mínimo tardará el Consejo de Estado en pronunciarse, Dussán, Venus Albeiro Silva, y el ex concejal Carlos Romero, esposo de Clara López, que son quienes siguen en la ‘cola’, tendrán que esperar para ver si logran heredar las curules de los tres senadores.

Las pérdidas del Polo

El electo alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, es el gran beneficiario de la decisión. El senador Jorge Enrique Robledo queda como principal figura del Polo.

Para que un partido pueda sobrevivir necesita las caras, las ideas y los escenarios. El Polo ha ido perdiendo paulatinamente los tres.

Si el Polo efectivamente pierde a los congresistas y por extensión, también sus curules, reduce casi a la mitad su presencia en el Senado.
Y no es solo la pérdida cuantitativa sino lo que representan en términos electorales y de opinión.

Jorge Guevara es el ex presidente del sindicato de maestros Fecode, y muy cercano a Lucho Garzón y a Gustavo Petro.

Guevara fue clave para que el ex Secretario de Educación de Bogotá, Abel Rodríguez, quien tiene gran ascendencia sobre el magisterio, se fuera con Petro una vez salió de la Alcaldía en medio de un escándalo por la compra irregular de un lote.

Luis Carlos Avellaneda es el único senador del Polo en la Comisión Primera, que es por donde pasan todas las reformas constitucionales. Y además, ha sido muy juicioso en criticarlas, en particular la de Regalías, la de Justicia. Jugó un papel clave en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y junto con Roy Barreras, fue uno de los más críticos en la Comisión Primera del proyecto conservador de penalización del aborto.

Aunque el senador Avellaneda, de Unidad Democrática, se declaró neutral durante las elecciones locales, muchas de sus redes de apoyo se fueron con Petro. En las regiones, líderes de los maestros como Whitney Chávez, presidente de Fecode en 2007, y Luis Hernán Varela, se fueron con el ex militante del M-19. Además, Avellaneda se dio a conocer al formar parte del comité que junto con Petro y el concejal Carlos Vicente de Roux denunciaron el Cartel de la Contratación en Bogotá.

Por último, Camilo Romero es el representante de la nueva generación del Polo. Primero, porque llegó de Nariño, donde se hizo conocer por su movimiento contracultural Tiene Huevo, y donde se convirtió en un fenómeno electoral al derrotar a Parmenio Cuéllar en su propia casa. Ya en el Senado, ha sido una de las voces más críticas de la Reforma a la Educación del gobierno de Santos y, aunque el representante del Partido Verde Carlos Andrés Amaya ha sido un interlocutor más cercano a los estudiantes, Romero ha sido uno de los que ha hecho más lobby en el Senado en contra de la Reforma. Dado que no supera los 30 años, hay una gran empatía generacional con los estudiantes.

Sacar a Romero del Polo cuando los demás partidos están tratando de encontrar figuras jóvenes y renovadoras es otra pérdida para el Polo. Mientras Simón Gaviria, en el Partido Liberal y Carlos Fernando Galán, en Cambio Radical asumen las riendas de sus partidos, el Polo se queda sin un recambio generacional (es cierto que Alexander López es joven pero no ha propuesto una forma diferente de abordar la política).

Las ideas

 

Es cierto que el Polo todavía tiene figuras importantes com Jorge Enrique Robledo, Germán Navas Talero, Iván Cepeda, Clara López y Carlos Gaviria, pero no muchos más. Y el problema es que las ideas que siempre han defendido ahora se han vuelto banderas de otros partidos.

Si bien durante todo el gobierno de Uribe, el Polo tuvo el monopolio del tema del empleo, con Santos lo ha perdido. Bajar el desempleo se volvió una bandera del Partido Liberal, más aún que su exdirector está de Ministro de Trabajo. Y el tema sindical es de la órbita del Vicepresidente Angelino Garzón.

El otro tema que los identificaba en la agenda nacional era el tema de víctimas, que Santos ha convertido en su bandera principal. Aunque Iván Cepeda sigue en la vanguardia del movimiento de víctimas, su voz ya no es la única a favor de los damnificados por la guerra.

Y por último, está el tema de la corrupción. Es cierto que el senador Robledo ha dado unos debates muy importantes este año sobre el despilfarro en la salud, la entrega irregular de títulos mineros, el no reporte de regalías mineras, entre otros, hoy en día la gente identifica más la lucha contra la corrupción con Gustavo Petro. O incluso, con Santos, con todas sus cruzadas anticorrupción en Estupefacientes, Cárceles, MinProtección, DIAN, DNE, DAS, etc.

Es lo que los gringos llaman un típico caso de “triangulación” en el que el Presidente se apropia de las ideas del opositor.

Y por último, el Polo se ha ido quedando sin ‘escenarios’. Su debacle en Bogotá tanto con la Alcaldía de Samuel Moreno como en las elecciones de Bogotá lo dejó sin su mejor vitrina. En Nariño, los logros de Antonio Navarro difícilmente se le pueden atribuir al Polo y definitivamente su sucesor Raúl Delgado ya no representa el Polo.

El Polo fue el único partido que disminuyó su votación a Concejos y Asambleas entre 2007 y 2011. Y en la Encuesta de LAPOP el número de personas que se consideran simpatizantes del Polo Democrático se redujo casi a menos de un a tercera parte entre el 2008 y el 2011.

Así las cosas, el Polo atraviesa una crisis profunda. Y con las últimas pérdidas, quien más pierde es nuevamente el partido. Y el país que se va quedando con una oposición cada vez más lánguida.