Otro reversazo de Santos: la contrarreforma arancelaria

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En noviembre del año pasado, el Ministerio de Comercio redujo los aranceles de una gran cantidad de bienes. Esa reforma, que no motivó grandes noticias, fue reversada en parte hace unos días después de que un grupo de empresarios hizo lobby para defender sus intereses.

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En noviembre del año pasado, el Ministerio de Comercio redujo los aranceles de una gran cantidad de bienes. Esa reforma, que no motivó grandes noticias, fue reversada en parte hace unos días después de que un grupo de empresarios hizo lobby para defender sus intereses.

No es la primera vez que el gobierno echa para atrás una decisión tomada después de que un grupo de presión se moviliza. En el caso del salario mínimo el gobierno dijo que se incrementaría en un 3,4 por ciento para, una semana más tarde, tras la protesta de los sindicatos, cambiar ese porcentaje por un 4 por ciento. Propuso y luego eliminó de la reforma a la salud una norma que permitía que los pacientes más ricos usaran sus cesantías para pagar servicios de salud; incluyó en el Plan de Desarrollo el aumento de la edad para pensionarse, que luego retiró; dijo que iba a eliminar la tabla de fletes de los camioneros y, ante el paro de éstos, se echó para atrás.

Pero esta vez, su reversazo tiene consecuencias directas para los empresarios que a raíz de la reforma arancelaria de noviembre ya tomaron decisiones comerciales que ahora les costarán mucha plata.

Uno de los principales argumentos para bajar los aranceles el año pasado fue la revaluación. El gobierno esperaba así incentivar la importación, aumentar la demanda de dólares y así buscar que el peso se devaluara. De esa manera, vendió la reducción de aranceles también como un alivio para los exportadores, que podrían recibir más pesos por los dólares que les pagaran en el exterior.

Además, el gobierno presentó la reforma como una necesidad para modernizar la estructura arancelaria del país, que estaba rezagada frente a otros países de América Latina. “Pone a Colombia a tono con el resto de los países de la región”, afirmó el Ministro Sergio Díazgranados. "En el ranking del Foro Económico Mundial estamos en el puesto 101 entre 139 países, somos una de las economías más cerradas en América Latina. No podemos quedarnos rezagados en competitividad porque, al final del día, la producción nacional es la perjudicada". La reforma también fue vendida como una oportunidad para que los colombianos accedamos a bienes más baratos: “con la reducción de los aranceles a bienes de consumo ganan todos los colombianos, que pueden acceder a más productos de calidad con precios más bajos”, dijo el Presidente Santos.

En noviembre se concretó la reforma. El gobierno cambió los aranceles de 3.600 subpartidas, la mitad de las que existen. Con una reforma de esta magnitud, era de esperar que se hubiera producido una amplia discusión, antes o después de la reforma (o las dos). Pero no. En medio de la avalancha de reformas que se vivió en los primeros meses del gobierno Santos, ésta pasó relativamente desapercibida por los medios masivos de comunicación. Pero no dentro del empresariado.

 

Una reforma criticada


Tan pronto se conocieron los decretos de la reforma, varios sectores económicos se sintieron afectados y protestaron.

El sector siderúrgico, por ejemplo. “Desde antes de la medida de reducción de aranceles, estábamos pensando en cerrar plantas, ahora esta decisión nos podría acelerar esa posición. Pero no se trata de una situación solo nuestra, sino de todo el sector”, le dijo el presidente de Alúmina, la principal productora de aluminio del país a la revista Dinero.

Los textileros también se quejaron. Óscar Iván Zuluaga, presidente de Fabricato (y homónimo del ex Ministro de Hacienda), dijo que su sector “se ve gravemente afectado” y que “los pone en situación muy difícil frente a nuestros competidores”. También se quejaron los fabricantes de llantas, de jeringas y otros productos de plástico, de calzado o de grasas vegetales.

Los pronunciamientos fueron solo una parte. Varios empresarios se acercaron al gobierno para pedirle que echara para atrás la reforma y, además, empezaron a pensar cómo coordinar una estrategia para que sus temas quedaran en la agenda pública.

Y es que la mayoría de los afectados por la reforma tienen en común que son empresas industriales. La industria, que ha sido uno de los sectores que menos importancia ha tenido en la política económica en los últimos años, o quizás desde la apertura económica de principios de los años noventa, tampoco figura como prioridad en la agenda de Santos. Entre las cinco locomotoras del gobierno no está la industria. Y esa escasa importancia se reflejó, precisamente, en la reforma arancelaria.

Esto se debe en parte a que los empresarios industriales han perdido influencia política. Su gremio era la Asociación Nacional de Industriales, Andi, una entidad poderosa. Y aunque la Andi ha mantenido su poder, en cabeza de Luis Carlos Villegas desde hace ya 15 años, lo ha hecho con una estrategia de ampliación que le ha hecho perder peso específico al sector industrial.

La Andi hoy en día incluye como afiliados (en las llamadas cámaras sectoriales) a sectores que no son industriales, como las grandes firmas de abogados, los servicios de la salud o los servicios tercerizados (que incluyen, por ejemplo, los call centers). Y esta estrategia de ampliación de la Andi la llevó incluso a cambiarse de nombre: desde hace algunos años se llama “Asociación Nacional de Empresarios”.

Esta diversificación del gremio, además de ciertos roces que reveló la revista Dinero, llevó a algunos industriales a sentirse poco representados por la Andi. Por eso hicieron su propio lobby independientemente del gremio para reversar la reforma arancelaria. Y, al notar que ese era sólo uno de los puntos en los que sus intereses convergían, decidieron dar un paso más. Algunos de ellos, como Fabricato, Diaco, Tubocaribe y Acesco, se aliaron en la denominada “Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana”, cuya cabeza ofrecieron a la ex ministra Marta Lucía Ramírez.

La Coalición, con la vocería de Ramírez, no quiere convertirse en otro gremio pero sí busca liderar los temas que son vitales para la industria. Ramírez da cifras y presenta argumentos: “el empleo industrial es de mejor calidad que el del sector servicios”, “las locomotoras, especialmente la de minería y la de agricultura, tienen más fuerza si se suma el vagón minero y se crean cadenas de producción industrial”, "¿qué sentido tiene una locomotra de innovación si el nuevo conocimiento no se va a utilizar en la producción?", “existen cifras que dan cuenta de una caída en la producción industrial en el país”. Y aclara que, aunque es una iniciativa que espera no ser permanente, sí quiere posicionar el tema de la industria en los debates económicos y políticos del país.

Un primer esfuerzo fue el de sumar estos argumentos a los de las empresas para que el gobierno reversara su reforma arancelaria. Y aunque, según Ramírez, la contrarreforma fue parcial e insuficiente, sí fue un primer paso.

 

El reversazo del gobierno

 

Después de diferentes pronunciamientos por parte de empresas individuales y de la naciente Coalición, el 8 de febrero se reunió el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior (llamado ‘Triple A’), un órgano del Ministerio de Comercio, integrado por varios viceministros, el subdirector de Planeación Nacional, el Director de Aduanas de la DIAN y dos asesores técnicos, cuya función es hacer recomendaciones a los ministerios.

En este caso, después de evaluar las solicitudes del sector privado, recomendó a los Ministros de Hacienda y Comercio hacer unas modificaciones en el tema arancelario. Esas recomendaciones finalmente quedaron reflejadas en los decretos 492 y 511.

En su mayoría, esta contrarreforma sube aranceles, que era una de las solicitudes básicas de los industriales que alegaban haber perdido la protección en algunos puntos neurálgicos. Y también reduce aranceles en algunos puntos específicos. Porque a los industriales también les beneficia la rebaja arancelaria para traer maquinaria, materias primas que acá son más costosas, o productos intermedios que ellos terminan de convertir en bienes para el consumo.

Lo complicado de la decisión es que el gobierno ya había presentado y vendido su reforma inicial, y muchos empresarios habían actuado según las nuevas reglas. Además, deja la sensación que las determinaciones que toma el gobierno son improvisadas. O que el gobierno es un negociador débil.
 

Estos son los grandes sectores que toca la contrarreforma

 

Sector automotor

Bajaron los aranceles de varios bienes vinculados al sector automotor, especialmente de remolques cisternas y remolques con capacidad de refrigeración, que bajaron 10 puntos (del 15 al 5 por ciento). También bajó el arancel de autopartes como llantas, frenos, cinturones de seguridad y correas de transmisión, y de otros vehículos como carretillas industriales (montacargas) y volquetas industriales. Con estos cambios se benefician el sector logístico, los importadores de repuestos de automóviles, como Chaid Neme Hermanos, y algunas industrias específicas. Pero se afectan otros, como los productores nacionales de autopartes. 

Defensa a la siderurgia y la metalmecánica

Este sector, que es uno de los que mas criticaron la reforma de noviembre, fue uno de los mas beneficiados con la contrarreforma. Subió el arancel de decenas de partidas arancelarias, incluyendo algunos tubos de hierro o acero para extraer hidrocarburos, algunos barriles de hierro o acero, algunas telas metálicas, las redes y rejas de alambre, la mayoría de los tornillos y pernos, los cables de aluminio para electricidad, algunos elementos de cinc. En cuanto a productos terminados de metal, suben los aranceles de algunas partes para herramientas, como las cuchillas para afeitar, los clips, y otros artículos de oficina y las tapas para botellas. Con esto se alivia, por lo menos parcialmente, la presión sobre varias empresas como Alúmina, Diaco o Acesco.

Baja la harina

Bajaron los aranceles para la materia prima esencial para los molinos y muchas empresas de la industria alimenticia. El trigo que no sea para siembra (es decir, el que está dirigido directamente a los molinos), la harina, la sémola y el almidón de trigo serán ahora más baratos de importar. Como la gran mayoría del trigo que se consume en el país es importado, en este caso son pocos los productores locales afectados. En cambio, esta rebaja es una gran ayuda para empresas como Noel o para los grandes molinos como Harinera del Valle.

Los plásticos

La contrarreforma no abordó en profundidad la situación de la industria del plástico, con empresas como Rimax o Imusa. En lo poco que toca al sector, no hace una contrarreforma sino que profundiza la reforma de noviembre, pues con los nuevos decretos bajaron los aranceles de algunos productos de plástico como los tubos (incluye los tubos de PVC), los revestimientos, los marcos de puertas y ventanas, las bañeras y las tapas de inodoros.

Las pinturas

El sector tecnoquímico se vio favorecido por la reforma. Subieron los aranceles de algunos tipos de pinturas, incluyendo las pinturas para el cuero, los tintes para la venta al por menor o las tintas para imprimir. También las masillas y plastes de albañilería y las colas y adhesivos. Con esto se benefician empresas colombianas como Pintuco, Pinturas Ico o Tecnoquímicas y multinacionales asentadas en el país como Beiersdorf.

Algunas máquinas más caras

Uno de los temas centrales de una política de industrialización es la capacidad de producir las herramientas y máquinas necesarias para la industria. En este tema, la contrarreforma accedió a las solicitudes de proteger la industria nacional que produce estos bienes de capital. Por eso aumentó el arancel de decenas de subpartidas como la mayor parte de las calderas de vapor, los aires acondicionados para carros, los ascensores o montacargas con cabinas, las máquinas varias para la industria azucarera, máquinas para la preparación de carne, frutos y hortalizas y algunas máquinas para lavar ropa. Pero esta decisión también se puede reflejar en mayores costos para la industria nacional que utiliza estas máquinas. Por ejemplo, la construcción seguramente deberá asumir algunos de estos costos, porque los ascensores que se instalen y algunas máquinas necesarias en ese ramo (como algunas máquinas para cepillar y pulir madera, máquinas varias para la construcción e implementos y aparatos de plomería) pagarán un arancel más alto. Lo mismo ocurre con algunos motores, aparatos y partes de aparatos eléctricos.

Protección para la industria del vidrio

La industria del vidrio tambien resultó favorecida. Algunos productos de consumo cotidiano, como los vidrios de seguridad, los espejos, los envases de vidrio y la ampolla de las bombillas, tendran un arancel mas alto. Esto favorece a empresas como Peldar.

Papel y madera

Otro de los sectores beneficiados es el de la industrial papelera y maderera. Subieron los aranceles de un centenar de subpartidas, incluyendo los papeles (excepto los de seguridad), el del material utilizado para hacer papel higiénico y toallas, el de las servilletas, los pañales, los tampones y compresas, los carretes de cartón, el de papel y cartón corrugados, las bolsas y cajas de cartón y de casi todos los tipos de cartón. En menor medida, también se ve favorecida la producción nacional de algunos productos de madera, como marcos para cuadros y fotografías, tambores, cajones, cajas, jaulas y perchas de ropa. Todo eso ayuda a compañías como Smurfit Kappa Cartón de Colombia y Colpapel.

Varios

La industria láctea se beneficia con un incremento del 10 al 15 del arancel del arequipe, siendo Alpina una de las mayores beneficiadas. También salen ganadores los productores de jeringas y botones, de cremalleras y de algunos implementos para cirugía, además de las lijas. 

La contrarreforma también favorece la industria al bajar el arancel de productos que no se producen en el país, como los vagones de tren para transporte de mercancía (importante, sobre todo, para la locomotora minera), los botes inflables, los barcos de vela y las motos náuticas.

 

 

 

 

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