Peñalosa, el gran ganador de las elecciones

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Aunque no lo parecería a juzgar por el poco bombo mediático que ha tenido, Enrique Peñalosa es el gran fenómeno electoral de las elecciones del domingo. Con tan solo el 63 por ciento de las mesas escrutadas, el ex alcalde de Bogotá lleva casi 1,4 millones de votos. Prácticamente triplica la votación total de su partido para las legislativas y supera por 590,315  la votación que obtuvo Antanas Mockus en la consulta, que desató la Ola Verde. Con estos resultados, Peñalosa se convierte en el gran ganador de las elecciones de ayer y probablemente en el rival con más posibilidades contra Juan Manuel Santos.

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Enrique Peñalosa. Foto de holcimfoundation.org 

Aunque no lo parecería a juzgar por el poco bombo mediático que ha tenido, Enrique Peñalosa es el gran fenómeno electoral de las elecciones del domingo. Con tan solo el 63 por ciento de las mesas escrutadas, el ex alcalde de Bogotá lleva casi 1,4 millones de votos. Prácticamente triplica la votación total de su partido para las legislativas y supera por 590,315  la votación que obtuvo Antanas Mockus en la consulta, que desató la Ola Verde. Con estos resultados, Peñalosa se convierte en el gran ganador de las elecciones de ayer y probablemente en el rival con más posibilidades contra Juan Manuel Santos.

Peñalosa ganó a su segundo contrincante por más del doble la consulta verde en todos los departamentos, y en lugares que tienen un peso grande en las presidenciales como Bogotá y Antioquia sacó respectivamente 376,988 votos y 161,793 votos. En la Costa, que es el fuerte de Santos, Peñalosa no está tan débil como el uribismo.

Remontando los obstáculos
Antanas Mockus, Angelica Lozano, Claudia López y John Sudarsky luego de ejercer su derecho al voto en la localidad de Usaquén. Tras el triunfo de Peñalosa, López dijo que lo apoyaría para los presidenciales. Sudarsky no. Foto: Jorge Daniel Morelo

Esto lo logró a pesar de competir en una consulta de un partido que no lo quiere; y en una consulta que había generado muy poco interés mediático.

Pese a tener estos factores en contra, Peñalosa, que a lo largo de su vida no ha demostrado gran habilidad política, esta vez hizo las cosas que, a juzgar por sus resultados de anoche, le beneficiaban.

Primero, logró que la convención del Partido aprobara una consulta interna y logró que ésta se mantuviera pese a la presión de los progresistas por eliminar ese mecanismo; luego, cuando el ala izquierda y mayoritaria de la Alianza Verde trató de provocar su salida amenazando con hacer estallar el nuevo partido, Peñalosa optó por no antagonizar con ellos y estuvo incluso dispuesto a reunirse con Gustavo Petro, de quien ha sido su mayor crítico. Fue tan lejos como aceptar no involucrarse en el proceso de revocatoria contra el Alcalde de Bogotá.

Al final, su estrategia fue hablar lo mínimo, invertir lo máximo en cuñas de televisión y apelar a una base más amplia que la de su partido. Y así, terminará sacando casi 2 millones de votos.

¿Le servirán para competirle a Santos?

El rival de Santos

Hasta este momento las encuestas han mostrado que Peñalosa tiene un poco menos del 10 por ciento de intención de votos en las encuestas. Eso, según Javier Restrepo, de Ipsos-Napoleón Franco, equivaldría a un poco más de 1,4 millones de votos en las presidenciales.  

Si solo lo sufragado por él en la consulta verde se refleja en las encuestas, en la próxima, ya como candidato oficial de la Alianza Verde, debería subir a casi el 13 por ciento. Y más, si logra una fracción del momentum que logró Mockus tras su victoria en la pasada consulta verde (aunque claramente Peñalosa no genera la emoción que suele despertar Mockus).

Esto lo colocaría a la mitad de camino de Juan Manuel Santos pero doblaría a los rivales a la derecha y la pregunta del millón es, entonces, si entre Peñalosa y el voto en blanco logran evitar que Santos gane en primera vuelta, y si en una segunda vuelta, él logra convertirse en el candidato de la derecha y de una parte del centro.

La Silla habló con John Sudarsky, el precandidato presidencial mockusiano que perdió contra Peñalosa, quien se ratificó en que su sector no apoyará activamente la campaña del ex alcalde. “Él no ganó con los votos de la Alianza Verde. Al final, va a buscar la alianza con Uribe porque Uribe fue el que lo eligió”, dijo. Y para sustentar esto dijo que había una “correspondencia” entre los votos de Peñalosa y los del Centro Democrático.

Aunque las cifras pueden cambiar cuando termine el escrutinio, con dos terceras partes de los votos contados, La Silla no encontró esta correspondencia. De hecho, en lugares donde a Peñalosa le fue muy bien como Atlántico (lleva 91.273 votos), el Centro Democrático sacó 42.326. En Córdoba y Bolívar, donde a Uribe no le fue tan bien, Peñalosa, en cambio, sacó muy buenas votaciones. Y en sitios como Antioquia, donde el Centro Democrático arrasó, Peñalosa sacará la mitad de los votos. Es decir que lo que reflejan las cifras es que ni todos los uribistas votaron por Peñalosa ni todos los votos de Peñalosa fueron de uribistas.

“Sería un oso poner en cuestión la victoria de Peñalosa cuando sacó cuatro veces la votación de la Alianza al Senado”, dijo a La Silla Claudia López, la mayor electora de la Alianza Verde. “Peñalosa ganó legítimamente en las urnas y esas fueron las reglas de juego que definimos en la convención. El único que puede derrotar a los candidatos del uribismo es Enrique Peñalosa”.

Si Peñalosa en efecto muele a Marta Lucía Ramírez y a Óscar Iván Zuluaga en las próximas encuestas, todo indica que la derecha se irá detrás de él. Aunque Peñalosa ha dicho que él apoyará el proceso de negociación con las Farc en La Habana tal cual como está -lo que no le gusta a los uribistas- en general es visto como un hombre fuerte y con poca proclividad a ceder frente a las presiones. Y, además, ya contó una vez con el guiño de Álvaro Uribe. Entonces, así no se le acerque al expresidente, seguramente sus seguidores lo preferirán a él.

De hecho, en la última Ipsos-Napoleón Franco entre los que eran afines al Centro Democrático era donde Peñalosa tenía menor resistencia. Solo el 19 por ciento decía que nunca votaría por él frente al 22 por ciento del promedio general. El 33 por ciento, en esa misma encuesta de febrero, dijo que nunca votaría por Santos. Entonces, ambos tienen un techo alto, pero Santos más.

Peñalosa, eventualmente, podría sumar a un sector del centro que considera que Santos es un clientelista o que es un muy mal ejecutor.

A pesar de esa alianza de Peñalosa con Uribe en las elecciones para la Alcaldía de Bogotá en el 2011 y de haber entregado puestos de segundo nivel en su alcaldía a los concejales, el exalcalde de Bogotá no es un político tradicional  y podría encarnar hasta cierto punto el discurso del antipolítico.  Y su fuerte son las obras, que es uno de los lados flacos de Santos.

En conclusión, Peñalosa podría sumar votos para crecer. Sobre todo, si como lo demuestran sus acciones en los últimos meses, esta vez no se empeña en pegarse un tiro en el pie como lo ha hecho en el pasado.

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