Peñalosa tantea un viraje hacia el centro

Peñalosa tantea un viraje hacia el centro

Enrique Peñalosa.

Este fin de semana el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, estuvo recorriendo la Costa. Pasó por Barranquilla y Cartagena recogiendo firmas. Habría sido una oportunidad para refrescar la foto de la coalición de exalcaldes, que se anunció en febrero.

Pero Peñalosa no se vio ni con Federico Gutiérrez, quien también estuvo en Barranquilla un día después, en la misma tarea, ni con Alex Char, el exalcalde de la ciudad, quien hasta ahora no está haciendo campaña. Sobre si esta coalición sigue en firme, Peñalosa afirma que “Sigue en pie la idea de medirnos en marzo. Por ahora cada uno está enfocado en recoger firmas para avalar la candidatura”.

Una tarea que, reconoce Peñalosa, no avanza con facilidad. Aún más, el candidato que parecía inicialmente jugaría en la consulta de centro derecha, con el candidato del Centro Democrático está virando hacia el centro.

En este escenario está la posibilidad de jugar en una contienda de centro liberal, con Alejandro Gaviria, quien recoge firmas como independiente con el apoyo tácito del partido Liberal, y Juan Manuel Galán y Rodrigo Lara, que se disputan la candidatura del Nuevo Liberalismo.

Guiños hacia el centro liberal

Cuando Alejandro Gaviria se lanzó al ruedo por firmas planteó la posibilidad de medirse con el Nuevo Liberalismo, y otros aspirantes que entren en esa contienda, que están más ubicados a la derecha. Ahí mencionó el nombre de Enrique Peñalosa.

El exalcalde le dijo a La Silla que está dispuesto a medirse con el centro si está representado por personas como Gaviria. “Estoy siempre listo a conversar sobre el futuro de Colombia con cualquiera de los candidatos presidenciales, lo cual no significa que adhiera a sus aspiraciones o que les pida su apoyo. Debemos dialogar para encontrar puntos de acuerdo por el bien de Colombia”.

Tres personas muy cercanas a él enteradas de su campaña aseguraron que el exalcalde puede moverse al centro, pero no al centro izquierda. Es decir, inicialmente estaría dispuesto a medirse con los candidatos liberales, pero no con la Coalición de la Esperanza, el grupo que lidera Sergio Fajardo, donde están figuras más a la izquierda como Jorge Enrique Robledo.

“Si la medición es con Alejandro Gaviria, él está dispuesto. Siempre ha hablado muy bien de él y le parece un muy buen candidato”, dijo una de las personas cercanas a Peñalosa y quien está trabajando con él en la campaña. En su primera medición, Gaviria ya marca por encima de Peñalosa, según la encuesta del Centro Nacional de Consultoría. Esa realidad está presente dentro de la campaña. “Peñalosa tampoco está casado con que tenga que ser él el que sea la ficha presidencial”, agregó la persona que trabaja con él y pidió no ser identificada.

Por el lado del liberalismo, uno de los precandidatos dijo a La Silla que “la coalición de los alcaldes está muerta. Char no sale de la casa. Fico, que se mueve más, es el candidato de la derecha y Peñalosa está solo y su campaña no suena tanto. Así que lo natural es que termine aquí, porque Peñalosa es liberal”.

Sobre cómo se ubica ideológicamente, Peñalosa dice que depende de cómo lo miren: “Si ir a favor del proceso de paz y respaldar la JEP es ser de izquierda, lo soy. Si estar de acuerdo con que la economía de mercado es fundamental y que es bueno que los empresarios ganen mucho dinero es ser de derecha, entonces soy de derecha”.

Lo que sí ha hecho Peñalosa, y que lo distancia de otros candidatos de centro, es apoyar al Gobierno de Iván Duque. Mientras fue alcalde de Bogotá trabajaron de la mano para sacar adelante la licitación del metro de Bogotá. Y Duque, por su parte, ha escogido a varios exfuncionarios de Peñalosa para que lo acompañen en carteras como Educación, Ambiente, Interior, entre otros . El exalcalde dice que “hay que reconocer el esfuerzo del Gobierno en la implementación del proceso de paz”.

Ese apoyo, sin embargo, no viene con el apoyo de ninguno de los partidos de la coalición de Gobierno, que antes sí acompañaron su candidatura a la Alcaldía. Y hoy Peñalosa está en la difícil tarea de recoger más de medio millón de firmas válidas.

Una campaña de estructura ligera

Peñalosa dice que, por ahora, no cuenta con un equipo robusto para hacer propaganda, no cuenta con un estratega político y que trabaja con personas más técnicas que políticas que lo han acompañado en otras alcaldías.

Entre esos está Jemay Parra, quien fue el gerente de la Lotería de Bogotá, y es su gerente de campaña. María Consuelo Araujo, quien fue su gerente de Transmilenio y ahora es panelista en Blu Radio. También está María Elena Romero como su jefe de comunicaciones; Andrés Pacheco, quien fue gerente de la constructora Amarilo hasta el pasado 13 de agosto; y Antonio Hernández, quien estuvo al frente del IDPAC.

Entre sus cercanos que todavía no están formalmente en la campaña, pero con quienes conversa con frecuencia, están su ex secretaria de Hacienda, Beatríz Arbeláez; su exsecretario de Salud y quien hoy está en una EPS de Antioquia, Luis Gonzalo Morales; Edmundo Díaz, quien fue asesor del Despacho; y Orlando Molano, quien fue director del IDRD, y quien es director de Parques Nacionales hoy.

La falta de equipo político también se ve en la recolección de firmas, una tarea que no ha sido fácil para ningún candidato por la pandemia. Peñalosa mismo lo reconoce. “Recoger firmas es difícil y más con la pandemia. La cifra es gigantesca. De 50 millones de colombianos, cinco están por fuera, 15 millones son menores. Entonces son 30 millones. Ponle que haya un 30 por ciento radicales enemigos políticos entonces ya quedan como 20”.

Para recoger firmas ha hecho una convocatoria por redes para conseguir voluntarios. Sobre cuántos han conseguido Peñalosa dice que “es un equipo pequeño”.

Con el mismo discurso de la alcaldía para la presidencia

Peñalosa, al igual que Federico Gutiérrez, arranca su campaña con un discurso similar al que propuso como alcalde. Reconoce que su debilidad es que no habla tan bien como Gustavo Petro, pero asegura que su fortaleza es que es una persona que ejecuta.

Hablando en tercera persona, dice que “Enrique Peñalosa produce resultados. Lo ha demostrado y lo va a seguir haciendo en Colombia”. Enumera entre sus logros: haber contratado la primera línea del metro de Bogotá, haber hecho 1.500 parques, haber ejecutado el cable de Ciudad Bolívar, la construcción de colegios, los centros de felicidad y haber quitado las filas de los hospitales.

Para esta campaña dice que se va a enfocar en tres banderas: el empleo, de la mano de los empresarios, la seguridad y la felicidad.

Para lograr esas metas pretende replicar algunas de las ideas que hizo en Bogotá. Por ejemplo, la idea de hacer parques para que los ciudadanos sean más felices. “Los colombianos que viven en las ciudades, y que son la mayoría, no tienen acceso a los parques nacionales, no tienen dónde ir a mirar animales y naturaleza. Por eso vamos a hacer parques regionales de miles de hectáreas como lo que tratamos de hacer en Tominé que la alcaldesa (Claudia López) mató”.

La seguridad la logrará, dice él, con sus estrategias como alcalde, como mejor iluminación, limpieza en las calles y el orden.

Para el analista Carlos Suárez justamente su “terquedad” de insistir en lo mismo es lo que hace que hoy sea tan impopular. Según la última Gallup, tiene una imagen desfavorable del 54 por ciento y una favorable del 28.

“Su problema es que su estrategia de comunicación parte de que sigue apostándole a lo mismo, y con su discurso le podrá llegar a un público calificado, como los empresarios de la Andi, pero son la minoría”, dice Suárez.

Peñalosa sabe que una de las cosas que tiene que hacer en esta campaña para mantenerse vivo es justamente mejorar su impopularidad. “Es una ventaja que me reconozcan. La gente sabe quién soy y que fui un buen alcalde. Pero también hay una cantidad de mitos sobre mí que toca desmentir, como esa ridiculez de que mi familia vendía bolardos”, dijo.

El reto más urgente de Peñalosa será recoger las firmas para poder inscribir su movimiento “Colombia Posible” y poder jugar como precandidato en alguna de las consultas de marzo. Sin eso, en su cuarta aspiración presidencial, el exalcalde de Bogotá pasará a ser un activo aún valioso, pero menos protagonista en la campaña, como una posible fórmula vicepresidencial o una adhesión notable.

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