Peñalosa tiene razón: Petro no dejó andando la licitación del metro subterráneo

Peñalosa tiene razón: Petro no dejó andando la licitación del metro subterráneo
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Nunca aseguró su financiación.

Ayer en la tarde revivió la eterna pelea entre Enrique Peñalosa y Gustavo Petro por la construcción del metro en Bogotá. Ahora que los dos son precandidatos a la Presidencia el tema se volvió un caballito de batalla en redes.

En un hilo, Petro le dijo ayer a Peñalosa que no continuó “la licitación del metro subterráneo que te dejé” y hoy Peñalosa dijo que si Petro demuestra que lo dejó licitado, él se retira de la política.

Como el tema es tendencia en redes y ha generado debate, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que Peñalosa no tiene que retirarse: aunque Petro avanzó el proyecto del metro subterráneo, no dejó una licitación de él, y le faltaban varios pasos para poderla abrir. 

¿En qué quedó el metro subterráneo con Petro?

Petro recibió de la alcaldía de Samuel Moreno unos estudios, llamados conceptuales y conocidos como Fase I, y contrató unos más avanzados que medían la factibilidad del proyecto (si se podía hacer y cómo), que los de Fase II.

El Banco Mundial, que ponía la plata para estos estudios, avaló su realización y desde un principio el IDU anunció que los llevaría a un nivel de “ingeniería básica avanzada”.

Ahí es importante hacer una aclaración.

Los estudios de ingeniería básica son los conocidos como Fase II, y son un paso previo a los de ingeniería de detalle o Fase III. Este nivel es el que, según la ley, permite iniciar la construcción.

Los de Fase II, según la ley, establecen “si el proyecto es factible para su ejecución”, mientras que los de Fase III son para “diseñar todos sus componentes de tal manera que se pueda dar inicio a su construcción”.

Que los estudios del subterráneo hayan llegado a “ingeniería básica avanzada” quiere decir que una parte llegó a nivel de detalle (Fase III), pero no todos, como contamos aquí y acá

Los que llegaron a Fase III fueron los estudios de suelos, una parte muy importante de una obra subterránea. Pero aspectos también importantes, como el diseño del puesto central de operaciones o el sistema de alimentación eléctrica, no llegaron a esa fase (aquí puede ver el acta de entrega de los estudios del metro subterráneo).

Así, los estudios que dejó Petro sí permitían contratar a un constructor pero obligaban a que éste los terminara para llevarlos enteramente a nivel de detalle (Fase III) y, ahí sí arrancar las obras. De hecho, los estudios que dejó Petro calcularon que faltaban estudios por 211 mil millones de pesos.

Además, el metro subterráneo de Petro no pasó por etapas necesarias para salir a licitación, pues faltaban pasos para que la Nación, que se había comprometido a poner el 70 por ciento del valor de la obra, pudiera embarcarse.

En concreto, no pasó por el Confis ni hay un Conpes, una instancia de alto nivel en la que participan todos los ministros y Planeación Nacional, y que son requisitos para que la Nación pueda financiarlo, comprometiendo plata de presupuestos de los próximos años.

Ese Conpes nunca se firmó para el metro subterráneo porque en noviembre de 2015 Enrique Peñalosa, recién elegido alcalde, convenció al gobierno Santos de parar la estructuración del metro subterráneo con el argumento de que saldría muy caro.

Ya como alcalde en propiedad, estructuró uno elevado al que Santos sí le firmó el Conpes de importancia estratégica en septiembre de 2017.

El metro de Petro tampoco pasó por el Concejo, que le debía aprobar la plata que la Alcaldía invertiría, equivalente al 30 por ciento del costo total.

Después de eso todavía faltaba mucho trecho para firmar una licitación: firmar un convenio con la Nación que aclarara los términos bajo los cuales cada uno pondrá su parte, conseguir el permiso del Congreso a la Nación para endeudarse y buscar los créditos para la plata que pone la Nación.

Otro punto clave es que para que Petro hubiese dejado la licitación lista tenía que tener los pliegos de condiciones, conocidos como prepliegos, y que son los primeros documentos de un proceso licitatorio. 

De hecho, en varias ocasiones Petro había reconocido que su administración no había alcanzado a dejar el metro subterráneo licitado, como en un debate presidencial en 2018 y en trinos como estos.

Si bien Petro avanzó en los estudios para el metro subterráneo, su declaración de que lo dejó licitado es falsa. Por eso Peñalosa tiene la razón.

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