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Con la crisis de Hidroituango, el Gobernador de Antioquia quedó en una orilla y el Alcalde de Medellín en la opuesta.

Luis Pérez, el gobernador de Antioquia, desató una pelea con Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín y responsable político de EPM, por cuenta del manejo de la empresa en Hidroituango.

Como el proyecto sigue en veremos, su posición va ganando.

Pérez envió una carta a Gutiérrez, escrita de su puño y letra, en que le decía que iba a denunciar disciplinaria y penalmente a los directivos de EPM por supuestamente armar una “lista negra” de personas con las que sus funcionarios no podían hablar sobre la crisis, entre las que estaban concejales, periodistas, la Contraloría y el mismo Gobernador. También por supuesta intimidación a sus funcionarios y ocultarle información a la opinión pública y a las autoridades.

Esa carta se suma a otra que envió a finales de mayo diciendo que EPM estaba “manoseando” la información sobre la emergencia, lo cual le generó un primer encontronazo con Gutiérrez. Y también se suma la consideración de la Gobernación de reclamarle a EPM la plata que dejaría de entregarle por los años que la presa no esté funcionando.

Para reforzar la postura de Pérez, además se sumaron, en la misma semana, un debate de control político en la Cámara de Representantes sobre las decisiones que tomó EPM para construir Hidroituango; y un escándalo alrededor del uso del polígrafo para descubrir quién filtró un documento sobre la venta de activos al concejal Bernardo Alejandro Guerra.

Tres razones ayudan a entender por qué el Gobernador está encima de EPM, que es socia del departamento en la Hidroeléctrica Ituango, representa el 20 por ciento de los ingresos anuales de Medellín y es el principal proveedor de servicios públicos en Antioquia.

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Antioquia tiene embolatada su vaca lechera

Como accionista mayoritario del proyecto Hidroituango -con el 50,07 por ciento de participación- la Gobernación esperaba empezar a recibir 1,25 billones en vigencias futuras del proyecto (un adelanto de la mitad de los ingresos que le corresponden como socio) a partir del próximo noviembre, cuando arrancaría la hidroeléctrica a producir energía.

Pérez pensaba usarlos, entre otras cosas, para financiar y darle un empujón a una de las principales megaobras insignia de su campaña a la Gobernación: el ferrocarril de Antioquia.

Con la contingencia, Pérez se quedó sin esa plata. Por eso le pidió al presidente Iván Duque que metiera el proyecto del ferrocarril en el Plan Nacional de Desarrollo y le ayudara a financiar una parte.

Aunque el Gobierno, a través de la Alta Consejera para las Regiones, Karen Abudinen, dijo que le iba a apostar al proyecto, no es claro cómo sería.

Sobre todo, queda en duda que Pérez alcance a ver arrancar las obras del proyecto en los 15 meses que le quedan de administración.

 
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Los señalamientos de Pérez le dan visibilidad

Es usual que el Gobernador utilice cartas y un tono desafiante para hacer exigencias a otros funcionarios, lo que le ha servido para llamar la atención de la opinión pública y rodearse de políticos y ciudadanos antioqueños.

Por ejemplo, lo hizo con el entonces presidente Juan Manuel Santos al pedirle que dejara a Belén de Bajirá como corregimiento de Antioquia, lo que lo llevó luego a recoger firmas para ello. También las usó para oponerse a que el Gobierno Nacional pasara a administrar los recursos departamentales de la salud, cuando lideró el grupo de los gobernadores que protestaron por eso.

Y, más recientemente y justo respecto de la crisis de la presa, le pidió a Santos que ayudara a los antioqueños a manejar la contingencia.

Según un diputado de su cuerda, un dirigente alternativo y otro liberal, la estrategia de visibilidad le ayuda a Pérez mantener vigencia en las elecciones locales del 2019 y las presidenciales de 2022. El Gobernador, que se ha ido acercando al uribismo y al presidente Duque suena como posible presidenciable antioqueño, como contamos.

Como Hidroituango puede ser uno de los temas claves en las próximas elecciones en el departamento, que Pérez case una pelea con Gutiérrez puede ayudar a definir la carrera de ambos.

“Dependiendo de lo que pase con la presa, alguno de los dos, el Alcalde o el Gobernador, va a quedar mal”, nos dijo el diputado.

Eso porque mientras Gutiérrez, quien es presidente de la Junta Directiva de EPM y quien designó a su presidente, ha respaldado la forma en que la empresa ha manejado la contingencia y que se haya reservado de información, Pérez ha liderado las voces que cuestionan su transparencia y la ha acusado de “manosear” la información sobre la emergencia.

Por eso, si el lío se enreda y la obra no está lista para las elecciones de octubre de 2019, Pérez podría tener réditos - aunque si pierde en esa apuesta, Gutiérrez saldría favorecido.

 
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Otro round de la pelea con el GEA

Pérez tiene una vieja pelea con el superpoderoso Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), el cual ya ha salido a relucir en los debates de control político sobre Hidroituango, tanto en el Concejo de Medellín y como ayer en la Cámara de Representantes.

Argos, una de las compañías del GEA, tiene negocios con dos de los tres contratistas del proyecto, Conconcreto y Coninsa Ramón H, con los que EPM firmó un contrato en 2015 para acelerar la obra que, según discuten congresistas, concejales y sospecha Pérez, fue el detonante del desastre.

Además, el gerente de EPM en ese momento era Juan Esteban Calle, que de ese cargo pasó a ser presidente de Argos.

También, tres miembros de la junta directiva de EPM tienen vínculos con el GEA: Manuel Santiago Mejía, una voz fuerte dentro de Proantioquia, en cuyo consejo directivo están Argos, Bancolombia, Sura y Nutresa, y comparte Comité Ejecutivo con los dos últimos; Andrés Bernal, que ha hecho parte de las juntas de Sura y Argos; y Beatriz Restrepo, que ha sido miembro del Consejo Superior de la Universidad Eafit, que preside José Alberto Vélez, expresidente de Argos, y a la que pertenece José Ignacio Gallego, presidente de Nutresa.

En la carta, Pérez dice que EPM “a los contratistas los trata muy blandito, y a los socios públicos (es decir, la Gobernación) muy duro”.

El grupo, que es uno de los principales financiadores de campañas regionales, ha aportado en campaña a su principal rival, Sergio Fajardo, a la Alcaldía y a la Gobernación.

También le aportó a Aníbal Gaviria en el 2011, cuando le peleó la alcaldía a Pérez; a Federico Restrepo en 2015, cercano al grupo y candidato de Fajardo; y, como contamos, para esa campaña le pidió a Juan Manuel Santos que no respaldara a Pérez, como contó La Silla.

Por los cuestionamientos que han surgido alrededor de la empresa, hasta ahora la pelea la va ganando el Gobernador.

 
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