Petro aterriza en Medellín con “parches” promovidos por aliados de Quintero

Petro aterriza en Medellín con “parches” promovidos por aliados de Quintero
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El fin de semana pasado hubo una reunión en Medellín de los miembros de Colombia Humana, el partido de Gustavo Petro. Fue en el barrio La Floresta, al occidente de la ciudad, en una casa amplia igual a las otras del sector. Salvo por un detalle: en la fachada tiene un letrero de acrílico de varios metros de largo con el nombre de Petro.

“Me temo que esta es la sede más bonita. Queda en Medellín”, dijo en Twitter el candidato.

La imagen sella una alianza que acerca a Gustavo Petro con el alcalde de Medellín, Daniel Quintero. La casa, que funciona ahora como sede de Colombia Humana, está alquilada por el movimiento Medellín Imparable, creado desde el año pasado para defender al Alcalde y el cual tiene entre sus miembros varias personas que son o han sido contratistas de la administración.

Medellín Imparable renombró su sede como Parche Petro. Es la primera de una serie de casas que esperan que otros movimientos inauguren en Medellín con el nombre del candidato. Su propuesta son 21 Casas Petro, una por cada comuna y corregimiento. Al proyecto se sumaron otros movimientos, incluso críticos de Quintero, pero que coinciden en la campaña de Petro. Por ahora se proyectan sedes en Itagüí, Girardota, el oriente antioqueño y Urabá. Todas, o la mayoría, con el nombre de Petro en la fachada.

Según sus promotores, las casas buscan salirse de la lógica de las sedes de campaña de los partidos y hablarles directamente en sus barrios a los jóvenes que protagonizaron las protestas en mayo de este año. De esta forma, Petro comienza a dar sus primeros pasos de campaña en Antioquia, una región en la que le pesó su falta de votos en 2018 y que es clave para su aspiración a la Presidencia en 2022. Y en ese acercamiento a Antioquia, la primera mano la tendió un movimiento afín a Quintero.

Un puente con Quintero

El letrero fue como un regalo de bienvenida. Una semana antes de anunciar que se unían a la campaña de Petro, los miembros de Medellín Imparable buscaron una empresa de avisos publicitarios en el centro de la ciudad. La cotización salió un poco más costosa porque cada una de las cinco letras de Petro debía tener un color distinto, para imitar el logo del Pacto Histórico. En un rastreo rápido en internet, cada letra cuesta unos 150.000 pesos.

“No recibimos recursos de nadie. Tanto el letrero como el alquiler de la sede lo pagamos entre los miembros del movimiento”, dice Juan Camilo Ortega, director de Medellín Imparable.

Creó el movimiento en septiembre de 2020, como una respuesta a los colectivos de revocatoria contra Quintero que comenzaron a armarse por esa misma época.

“Yo soy defensor de las ideas de Quintero, no soy su amigo. Desde la campaña lo vi y me gustó. Nos juntamos con un grupo y dijimos: vamos a publicar información que diga la verdad de lo que está haciendo el Alcalde. Obviamente no todo puede ser bueno, entonces generalmente mostramos todo lo bueno”, dice Ortega.

Hoy tienen un grupo de Facebook con casi 29 mil miembros y envían sus mensajes por cadenas de Whatsapp y Telegram. Según Ortega, tienen un alcance de 200 mil personas en total. Han defendido a Quintero en todas sus peleas: con los movimientos de revocatoria, con el expresidente Álvaro Uribe, con los contratistas de Hidroituango, y esta semana con el diario El Colombiano.

Medellín Imparable está registrada como una fundación sin ánimo de lucro y, aunque sus fundadores no son personas visibles de la campaña o la administración de Quintero, varios han sido contratistas de esta y los funcionarios utilizan su nombre como numeral para promover su gestión. 

De los seis miembros fundadores, cinco tienen o han tenido contratos con la administración. Ortega, el director, fue contratista de Telemedellín el año pasado para asesorar a la secretaría de Participación Ciudadana. Johana Aguilar Legarda, otra de las fundadoras, es contratista de esa misma secretaría, igual que Michael Andrés David Pineda. Las otras dos fundadoras son Sara Medina Ramírez, contratista del Inder, y Luz Amparo Aguirre, contratista del Concejo de Medellín, donde apoya a la concejal liberal Aura Marleny Arcila, aliada del Alcalde.

El acercamiento con Colombia Humana se dio hace dos meses. “Vimos que están alineados con lo que hacemos nosotros, con temas como la educación y lo social”, dice Ortega.

Entraron al Pacto Histórico con una candidata propia, Yulyan Gil, quien aspirará en la lista cerrada a la Cámara en Antioquia. Ortega dice que, aunque son aliados del Alcalde, entran a la coalición de Petro por su cuenta.

“Ellos son conocidos, apoyan todo lo de la administración, pero son independientes de Independientes”, dijo Alejandro Saldarriaga, quien hasta hace unos meses era representante legal del movimiento de Quintero y ahora aspira a la Cámara por el Verde como fórmula de León Fredy Muñoz, aliado del Alcalde.

Medellín Imparable no es el primer puente entre Quintero y la campaña de Petro. Como contamos, ese acercamiento se ha dado por la vía de León Fredy Muñoz y coqueteos a una posible candidatura del concejal de Independientes Álex Flórez.

Lo particular es que esta vez la alianza está sellada por el nombre en acrílico de Petro.

Bajo el nombre de Petro

La propuesta de las Casas Petro es que cada sede tenga un tema. El de Medellín Imparable, dice Ortega, se llama Parche Petro porque está enfocado en los jóvenes. “La idea es que las otras escojan cuál es su tema, como Mujeres Petro, Abuelos Petro, etc”, agrega.

Otros sectores del Pacto Histórico se sumaron a la propuesta. El colectivo Hágalo Real, que tiene como candidatos a los influencers AquinoTicias y Kanábico Objetor, está gestionando al menos otras cinco sedes: en el oriente de Antioquia, enfocada en medio ambiente; otra en el Urabá, enfocada en el proceso de paz; en Girardota o Copacabana, al norte del Valle de Aburrá, aún sin un tema fijo, y otra en Itagüí, al sur.

Hágalo Real ha sido crítico de Quintero, pero coincidieron con Medellín Imparable en la propuesta de las Casas Petro. “Mucha gente se ha ofrecido a adecuar su propia casa para que sea una Casa Petro. Yo quisiera poner la mía, pero es arrendada y los dueños son súper uribistas”, dice Alejandra Montoya, integrante de Hágalo Real.

El objetivo, dice Montoya, es que la mayoría de las casas tengan el letrero de Petro. Santiago Rangel, activista de Itagüí, es uno de los que está coordinando la casa en ese municipio del sur del Valle de Aburrá y cree que puede ser un espacio que ayude a desestigmatizar la figura de Petro.

“El objetivo es comunicativo, visual. Que el nombre de Petro sea más amable, más ameno, en especial en Antioquia”, dice.

Rangel dice que esto no sería posible sin el paro de este año: “En las protestas nos encontramos con otros movimientos en el sur e hicimos una colectividad que se llama El Sur Renace. Nos dimos cuenta que había muchas organizaciones que no conocíamos y varias están acá ahora. Sin el paro, no nos habríamos podido juntar”.

La estrategia de las Casas Petro marca un primer acercamiento del candidato a una región en la que en 2018 sufrió para conseguir votos. En primera sacó solo 238.440 votos, un 9 por ciento de la votación, por debajo de Iván Duque y Sergio Fajardo.

En segunda vuelta, para recuperarse, puso de planta en Medellín al coordinador nacional de su campaña, Jorge Rojas, y entre otras estrategias apeló a la religiosidad para ganar respaldos en esa región. Pero finalmente perdió con Duque por más de un millón de votos.

Esta vez el camino para hablarle a los paisas pasa, por un lado, por representar el descontento que hizo visible el paro y que tiene a varios líderes de las protestas en la campaña de Petro, como la directora de orquesta Susana Boreal.

El otro elemento de la estrategia es el propio nombre de Petro. La P ha sido un punto común en dos de sus eventos masivos recientes. En Barranquilla, le habló a la multitud de la Plaza de la Paz sobre una tarima con la forma de la inicial de su apellido. Y ayer, en un evento en La Boquilla, en Cartagena, los pescadores formaron sobre la playa otra P gigante con sus barcas. Las casas en Antioquia, con sus letreros multicolor, siguen la misma línea de esa cruzada de Petro por fijar su nombre.

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