Petro y Santos, más allá del POT y del paro, seguirán casados por conveniencia

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Después de que el ministro de Vivienda Luis Felipe Henao dijo que el POT recién decretado por Petro era ilegal y que lo iba a demandar y, de que en respuesta vía twitter, el Alcalde dijera que “Amenazas del ministro Henao implican una ruptura entre el Gobierno Nacional y el distrital. Espero Presidente de la República reflexione”, la mayoría de medios tradicionales titularon que el Alcalde de Bogotá había roto relaciones con el Gobierno Nacional. Sin embargo, esto no es tan exacto si se lee bien el trino del Alcalde y además, es poco probable teniendo en cuenta que Santos y Petro tienen un matrimonio por conveniencia. Ambos se necesitan para sus respectivos temas clave y por eso, aunque de vez en cuando se muestren los dientes, al final se hacen “pasito”.

El Presidente y el Alcalde de Bogotá se manifestaron juntos por la paz el pasado 9 de abril. Foto cortesía de Presidencia.

Después de que el ministro de Vivienda Luis Felipe Henao dijo que el POT recién decretado por Petro era ilegal y que lo iba a demandar y de que, en respuesta vía twitter, el Alcalde dijera que “Amenazas del ministro Henao implican una ruptura entre el Gobierno Nacional y el distrital. Espero que Presidente de la República reflexione”, la mayoría de medios tradicionales titularon que el Alcalde de Bogotá había roto relaciones con el Gobierno Nacional. Sin embargo, esto no es tan exacto si se lee bien el trino del Alcalde y además, es poco probable teniendo en cuenta que Santos y Petro tienen un matrimonio por conveniencia. Ambos se necesitan para sus respectivos temas clave y por eso, aunque de vez en cuando se muestren los dientes, al final se hacen “pasito”.

¿Por qué se necesitan?
El Presidente pasa una mala hora con el paro y Petro no se ha ido abiertamente en su contra. Foto cortesía de Presidencia.
De ruana, el Alcalde Petro ha demostrado su apoyo a los campesinos. Foto cortesía de @rodrigosilvarga

Con el uribismo en contra, varios tropiezos y una popularidad que en general ha tendido a la baja, Santos trata de sacar adelante un proceso de paz con la guerrilla de las Farc del que depende en gran parte su reelección. En esas circunstancias, no le conviene trenzarse en una gran pelea con Petro, quien en su condición de desmovilizado del M-19 es hijo de un proceso de paz y el símbolo más nítido con Antonio Navarro de que se puede acceder al poder sin armas.

Petro sabe bien esto. Por eso, tanto él como algunos miembros de su círculo cercano han advertido que una sanción de la Procuraduría a Petro o la revocatoria de su mandato enviaría un mensaje nefasto a los diálogos en La Habana.  Esto, porque uno de los pilares del proceso de paz es crear las condiciones para hacer viable la política de oposición.

Pero así como a Santos le sirve que Petro siga en su puesto y mantener relaciones cordiales con él, al Alcalde tampoco le conviene romper con el Presidente. No sólo porque Petro ha casado muchas peleas y -frente a la espada de Damocles de la revocatoria y del juicio en la Procuraduría- no le caería bien enemistarse con el funcionario más poderoso del país (de hecho, la Unidad Nacional no se ha metido oficialmente en la revocatoria principalmente porque el Presidente no quiere), sino porque precisamente de este funcionario poderoso dependen muchas de sus iniciativas clave.

Entre los proyectos conjuntos Nación-Distrito están nada menos que la primera línea del metro pesado, la troncal de Transmilenio por la Boyacá, los metrocables de San Cristóbal y Ciudad Bolívar, el plan para descontaminar el río Bogotá, la construcción de viviendas de interés social y la renovación del Centro Administrativo Nacional (CAN), aunque este último es más bien un proyecto clave pero para Santos.

Quizás es por todo esto que, a pesar de la distancia que los separa ideológicamente, Santos y Petro más que pelear han procurado hacerse “pasito”.

Así ocurrió, por ejemplo, cuando el Ministro de Vivienda Henao le bajó el tono a la pelea que tuvo con el Gobierno Petro por la asignación de viviendas gratis en el Distrito, recién posesionado el Ministro. Al mejor estilo Vargas Lleras, Henao entró confrontando a Petro pero luego asumió una posición más discreta (hasta hoy que anunció su demanda al POT). Según una fuente de Cambio Radical -el partido con el que se relaciona al Ministro, que es cuota de Vargas Lleras-, esto se debió a una petición expresa del Presidente.

En las declaraciones más recientes de Henao sobre la supuesta ilegalidad del POT, no es claro que el Ministro haya consultado con Santos antes de hacerlas. Una fuente de Cambio Radical, le dijo a La Silla que creía que no tardaría en llegar el mensaje interno del Presidente pidiéndole al Ministro bajarle el tono a la confrontación.

Sobre todo porque el POT, que es la norma que define en sus elementos más esenciales cómo se organiza una ciudad, es fundamental para Petro. Necesita cambiarlo para implementar su modelo de ciudad, a una más concentrada y con menos segregación, que es una de sus principales banderas de campaña.

Santos también acabó con la Alta Consejería para Bogotá que creó específicamente para que la encabezara Gina Parody (opositora de Petro y ahora directora del SENA). Esa oficina lejos de facilitar las relaciones Nación-Distrito generó un rompimiento y luego de su fracaso, el Presidente mandó a Parody al SENA y no le nombró reemplazo.

Por su parte, ahora que Santos vive una mala hora por cuenta de un paro agrario, Petro ha mostrado que en ese tema está en la orilla opuesta a Santos pero se ha cuidado de irse abiertamente en contra del Presidente por el manejo que le ha dado y ha sido claro al culpar a Álvaro Uribe de parte de la crisis: “Uribe condenó a los campesinos con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y entregó así la tierra al narcotráfico”, trinó hace un día.

En vez de hacerle oposición directa a Santos, Petro ha querido capitalizar el paro uniéndolo al proceso en La Habana al proponer un “acuerdo nacional en temas del agro y de la paz”, como se lo explicó a La Silla uno de los asesores del Alcalde.

Su llamado al paro ha sido el siguiente: “Si la movilización en Bogotá es pacífica y masiva se abrirá una puerta para la solución democrática del conflicto agrario”.  También trinó hace poco que “un referendo constitucional por la paz puede permitir las más profundas reformas de la tierra y la democratización del Estado”.

Ese mismo asesor nos contó que el próximo 9 de septiembre Petro y Santos volverán a manifestarse juntos en un acto en la basílica del Voto Nacional “por el agro y por la paz”, en el que la Alcaldía ofrecerá un concierto de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, lo que indica que la supuesta ruptura entre el Alcalde y el Presidente no va más allá de mostrarse los dientes en twitter.

El paro en Usme es la versión del paro en Bogotá: allí los campesinos han recibido ayudas de la Alcaldía y la invitación para que lleguen hasta la capital. Foto: Laura López