Planes “Marshall” de Duque y López, parecidos en todo menos en trato a empresarios

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La Alcaldesa de Bogotá y el Presidente presentaron sus respectivos planes de reactivación económica por la crisis que deja el covid. Ambos incluyeron estímulos para sectores golpeados, infraestructura y alivios en el pago de impuestos. Pero se distancian en el punto de impuestos a las empresas. 

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el presidente Iván Duque representan, en teoría, dos visiones distintas de país y además han sido antagonistas durante la mayor parte de la pandemia por el covid. Sus planes de reactivación económica frente a esa crisis, sin embargo, se parecen más de lo que se diferencian.

Aunque, por ahora, ambos los han presentado por pedazos (en eso también coinciden): la mandataria la semana pasada y Duque a principios de este mes, lo que los aleja es básicamente el trato a las grandes empresas, que evidencia las diferentes concepciones que tienen de la redistribución de la riqueza.  

Los planes "Marshall"

De entrada, y entendiendo que son evidentemente planes con alcances distintos, pues unas son las herramientas de un Presidente y otro el impacto de un gobernante local; ambos mandatarios coinciden en comparar sus propuestas con el “Plan Marshall”, un programa de los Estados Unidos con inversiones que hoy equivaldrían a más de 100 mil millones de dólares dirigidas a reconstruir Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial.

Los dos lo hacen, además, sin que, hasta el momento, sea claro el monto y demás detalles fiscales de su respectiva iniciativa.

Ambos comparten igualmente estrategias que parten de la misma visión en general sobre lo que se debe hacer: apoyar con subsidios a los más pobres, reducir o facilitar la renegociación del pago de impuestos, meterles plata a obras de infraestructura, endeudarse más, ayudar a que las empresas se formalicen y dar estímulos adicionales a sectores consentidos. 

La similitud de las propuestas es tal que incluso algunos de los puntos del “plan Marshall” de la Alcaldesa, como la unificación de los impuestos de renta y otros elementos del plan de reactivación que dejó en el Plan de Desarrollo del Distrito; se alimentan de iniciativas del Gobierno Nacional, como el sistema Simple de tributación que creó el Ministerio de Hacienda en la última tributaria y los subsidios de Ingreso Solidario, que maneja el Departamento de Prosperidad Social para las personas vulnerables que con la pandemia redujeron sus ingresos.

Pero la gran diferencia entre el “Marshall” de López y el “Nuevo compromiso por Colombia” de Duque es la enorme distancia en el trato al sector privado, y en particular a las grandes empresas.

Las diferencias

A diferencia de Duque, López incluye en su plan aumentar los impuestos para sectores a los que, según ella, les ha ido bien en el marco de la pandemia. El Presidente, en cambio, no lo hace, y de hecho ha mantenido durante la emergencia los estímulos tributarios a grandes inversiones en sectores económicos que están teniendo un buen año como el agropecuario. 

Puntualmente, lo que propuso López fue aumentar la tarifa del Impuesto de Industria y Comercio (ICA), que es local, a las entidades financieras, a los grandes constructores, a los prestadores de servicios como los call centers, a las farmacéuticas, a los fabricantes de jabones, detergentes y desinfectantes, y las plataformas digitales que permiten el comercio a través de internet. 

Todos son sectores que se han mantenido activos e incluso han crecido con la pandemia.

Con estos aumentos, la Alcaldesa pretende recaudar por lo menos 2,4 billones de pesos para amortiguar los dos billones de exenciones tributarias que promete dar en impuestos como el predial y el ICA. 

Sobre gravar a las empresas a las que les ha ido bien hay diferentes opiniones y varias preocupaciones alrededor del Gobiero bogotano.

En particular, la idea de aumentar los impuestos al comercio electrónico ha sido rechazada por concejales de orillas ideológicas distintas que pasan por la Colombia Humana, los verdes hasta el Centro Democrático, quienes están en desacuerdo porque temen que al aumentar el impuesto de un 4,1 por mil a 13,8, la carga tributaria recaiga sobre los consumidores o sobre los proveedores. 

Conversamos con ocho concejales de diferentes partidos y todos coinciden en que esto podría desestimular un sector que debería ser fortalecido. Entre ellos estaban, Susana Muhamad de la Colombia Humana; los verdes Lucía Bastidas, Diego Cancino y María Fernanda Rojas; Marisol Gómez del movimiento Bogotá para la Gente; el liberal Samir Abisambra; Yefer Vega, de Cambio Radical; Andrés Forero del Centro Democrático y Emel Rojas de Colombia Justa Libres. 

En los demás sectores a los que se les aumentará la carga de impuestos puede pasar algo similar, como explica el decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda: “Las altas tasas a sectores que consideran que les ha ido bien lleva es a transferir el costo de los impuestos a los usuarios que están consumiendo en mayor proporción esos bienes, entonces no parece una medida tan bien apropiada para generar una recuperación de todo el aparato productivo”.

La otra parte del ingreso adicional vendrá del aumento de la tarifa de predial a las personas que tienen predios de más de 1.092 millones de pesos, lo que implica que los dueños de estos inmuebles, tanto residenciales como comerciales e industriales, tendrán que pagar más impuestos.

De acuerdo a como lo presentó la Alcaldesa, estos aumentos son un intento de redistribuir la riqueza. En sus palabras: que quienes ganen más pongan más y que contribuyan a financiar las ayudas de quienes tienen menos.

En contraste, la visión del Gobierno Central consiste más en reducir impuestos a todos los sectores y dar incluso estímulos adicionales a unos en particular para que a través de inversiones del sector privado la economía se reactive y genere más empleo y la inversión. 

Por esto la medida de López ha sido criticada desde los mismos gremios empresariales, que han sido el principal apoyo del Presidente Duque y han respaldado sus apuestas de reactivación económica.

Como por ejemplo Fenalco, que publicó este comunicado oponiéndose al aumento de la tarifa del impuesto ICA para algunos sectores.

El presidente de la ANDI, Bruce MacMaster, también criticó el incremento a los impuestos de predial, pues considera que tener un activo de cierto valor no implica que la persona tenga dinero para cubrir un aumento en el impuesto. 

“Gravar a los sectores que tengan mayor oportunidad de ser los jalonadores es un error, ya es bastante complejo el sistema actual de tributación nacional y territorial. Bogotá se puede estar haciendo el harakiri en términos de competitividad y atracción de inversión”, dijo a La Silla el dirigente gremial.

Los planes de reactivación también se distancian en que mientras el de Duque enfoca buena parte de la inversión en plata del sector privado (75 por ciento de los 109 billones de pesos en el plan es plata de empresas) o de proyectos en alianza con ellos; el de López (en un punto que no está incluido en el llamado Plan Marshal sino en el capítulo de reactivación económica de su Plan de Desarrollo) se enfoca en plata del Distrito.

Ambos apoyan la reactivación de la inversión de infraestructura en buena parte en proyectos de sus antecesores y tienen metas ambiciosas de creación de empleos: Duque un millón de puestos de trabajo y López 500 mil.

Las similitudes

En una de las estrategias que más se parecen los planes de reactivación de Claudia López y el Presidente Duque es en los alivios tributarios. Si bien aumenta los impuestos a algunos sectores, la Alcaldesa anunció entre las medidas de su plan que el predial de inmuebles residenciales y comerciales (salvo lotes) se congelaría para el 2021 y que en el 2022 se podrá pagar en hasta cuatro cuotas. 

Aunque Duque no ha anunciado reducción de nuevos impuestos (ya en la reforma tributaria se los bajó a las empresas) sí creó mecanismos más rápidos para hacer las devoluciones del IVA para que las empresas que tienen derecho a ellos tengan más caja, modificó el calendario tributario para darles plazo a pagar impuestos y creó un mecanismo más ágil para lograr acuerdos de pago con la DIAN.

En el “Marshall” bogotano, los empresarios que demuestren que han tenido pérdidas durante la pandemia, podrán obtener descuentos en el impuesto del ICA de entre el cinco y el 15 por ciento. Esa reducción depende de qué tanto hayan perdido en el 2020. 

El criterio de aliviar a empresarios que hayan tenido caídas drásticas en sus ingresos es el mismo utilizado por los programas de apoyo a las nóminas del Gobierno Nacional.

La otra apuesta que López comparte con Duque es el ánimo por la formalización de los empresarios. De hecho, la mandataria adopta el régimen simple de tributación, creado por la reforma tributaria, para empresarios que se formalicen. Es decir, se unifica en un solo impuesto el pago de renta, impuesto al consumo e ICA.

Y el foco en la formalización: las empresas que se formalicen en Bogotá no tendrán que pagar el primer año la matrícula mercantil y el ICA se les cobrará progresivamente. Es decir, que a medida que vayan aumentando las ganancias de estos negocios, se irá aumentando los impuestos. 

Este se relaciona con uno de los puntos claves del “Nuevo Compromiso por Colombia”, el plan de reactivación de Duque, que incluye un proyecto de ley para el emprendimiento que está en las comisiones Tercera de Senado y Cámara e incluye un paquete de estímulos para la formalización empresarial, que incorpora alivios tributarios.

Otro elemento que tanto Duque como Claudia López comparten en sus planes de reactivación es la deuda. 

La Alcaldesa propone pasar de una deuda de 3,5 billones de pesos a 11 billones para la reactivación económica. Todavía no está claro de qué forma se invertirán y tampoco de dónde saldrá la plata. La Administración aseguró que esta semana presentará al Concejo de Bogotá el plan de endeudamiento. 

Mientras en el Gobierno Nacional también ha aumentado la deuda en más de 10 puntos del PIB este año, principalmente para tener recursos para el manejo de la pandemia. 

La diferencia entre ambos es que, la Alcaldía tiene más espacio para endeudarse porque, como lo contó el secretario de Hacienda de la ciudad Juan Mauricio Ramírez en esta entrevista, antes de la pandemia la deuda de la ciudad ascendía solo al tres por ciento del PIB.

Mientras que el Gobierno Central va a cerrar 2020 con una deuda equivalente al 68,2 por ciento del PIB.

Por último, tanto Duque como López darán apoyos a sectores específicos. La mandataria de Bogotá por ejemplo no le cobrará el predial en 2021 y 2022 a los museos y teatros que se han visto afectados por la pandemia. Y en este impuesto habrá un descuento del 50 por ciento hasta 2030. 

De acuerdo con las respuestas que envió la Secretaría de Hacienda a La Silla y lo que dijo la Alcaldesa en rueda de prensa, estos sectores se priorizaron porque han sido muy afectados y porque están en el Plan de Desarrollo Distrital. Y la idea es que éstos se conviertan “en una nueva fuente de empleos y competitividad, reduciendo la pobreza y transformando culturalmente a la ciudadanía de Bogotá Distrito Capital”.

Y a grosso modo la reactivación de ambos se basa en dar subsidios a mipymes y créditos financiados por el Estado para sectores en general.

Y hasta comparten algunos de los mismos problemas: se han ido lanzando por partes, las cifras sobre las inversiones, costos y metas de cada una de las estrategias no han sido publicadas con claridad. La Alcaldía por ejemplo publicará hasta esta semana los datos de en qué va a invertir los 11 billones de pesos que tomará como deuda y desde el 20 de julio La Silla le ha pedido a Presidencia, Vicepresidencia, Departamento Nacional de Planeación y Ministerio de Hacienda la información detallada de qué proyectos suman la inversión de 109,4 billones anunciada y no nos han dado respuesta.

Lo que está por verse es si los planes van a ser suficientes para recuperar parte de lo perdido en materia económica en esta pandemia, por la que ya hay más de cuatro millones de personas que se han quedado sin su empleo y, según las últimas cifras del Dane, más de 30 billones de pesos que ha perdido la economía, solo en el primer semestre de este año.