Carretómetro a propuestas de educación de Fajardo: aterrizadas

Carretómetro a propuestas de educación de Fajardo: aterrizadas
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Desde hace años Sergio Fajardo ha dicho que “la educación es el mejor camino para devolverle la esperanza a Colombia” y que es la “clave para la transformación del país”. Hoy, en su segundo intento por llegar a la Casa de Nariño, sigue siendo su principal bandera.

Como parte de una serie para analizar el programa central de los candidatos que irán a primera vuelta, La Silla Vacía le aplicó su “Carretómetro” a varias propuestas de Fajardo en educación. Para ello, hablamos con cuatro expertos en política pública y educación. Coinciden en que la apuesta del candidato del Centro Esperanza es ambiciosa y lograble, aunque poco innovadora.

“A veces la revolución no es inventarse algo nuevo, sino hacer lo que toca y hacerlo bien”, concluyó Arturo Charria, docente y exsecretario de Educación de Cúcuta sobre el programa general de Fajardo.

Jaime Parra, su asesor en Educación, le dijo a La Silla que hay tres temas principales: superar la inequidad, ampliar la cobertura y mejorar la calidad. Estos tienen a su vez algunas propuestas más concretas que evaluamos.

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El Carretómetro evalúa dos aspectos de las propuestas de los candidatos: si son innovadoras y si son logrables.

Después de investigar a profundidad sobre el tema, puede haber cuatro resultados:

  • Transformadoras: las que son innovadoras y logrables.
  • Carreta: las que son innovadoras, pero no logrables.
  • Aterrizadas: las que son poco innovadoras y logrables.
  • Pfff: las que son poco innovadoras y además, tal como están planteadas, no son logrables. 

Educación integral para todos los niños de 3 a 5 años

Propuesta: “Universalizaremos la atención integral (cuidado, salud, nutrición) de los niños entre 3 y 5 años y ampliaremos la cobertura para los menores de 3 a través de los centros de desarrollo infantil, hogares comunitarios e instituciones educativas”.

Calificación: Aterrizada 

Desde los noventas una de las mayores metas en Colombia es que los niños de 3 a 5 años puedan acceder a educación integral. Varios estudios de organizaciones como la Unesco y el Banco Mundial han demostrado que esos primeros años son fundamentales para el desarrollo de las personas.

En gobiernos anteriores se ha intentado lograr esa universalización con programas como “De cero a Siempre”, con Juan Manuel Santos, y el mismo Fajardo puso a correr la iniciativa en la Alcaldía Medellín con el programa “Buen comienzo”. También hay secretarías como las de Bogotá que tienen avances importantes en ese sentido.

De modo que la propuesta no es muy innovadora, pero Juan Felipe Aramburu, experto en políticas educativas, asegura que “si el país solo logra eso como meta sería un cambio gigante, sería muy poderoso”.

Sobre de dónde saldría el dinero, Jaime Parra, asesor de Fajardo en educación, explicó que para eso justamente habría una mayor destinación de los recursos en educación, una actualizarán al Sistema General de Participaciones y se articularían con las secretarías que más lo necesitan.

“Hace 20 años pensar que podríamos darles comida a los niños en los colegios era inviable. Hoy cerca de 6 millones de niños y adolescentes de diferentes edades que reciben alimento a través de programas como el PAE”, dice Arturo Charria. Por eso no le parece descabellada la idea de lograr que todos los niños de 3 a 5 años reciban educación integral.

Según el Dane, hay 4,7 millones de niños entre 0 y 5 años. De estos, 1,4 millones están en el programa de 'Cero a Siempre' y cerca de 953 mil matriculados en preescolar. Así que el programa de Fajardo tendría que alcanzar a unos 2,3 millones de niños.

Aramburu explica que aunque se trata de mucho dinero “si hay una priorización a esta meta en el gasto se puede lograr”.

Universidad digital nacional

Propuesta: “Crearemos la Universidad Digital para llevar los mejores profesores del país a los municipios más alejados de las ciudades universitarias”.

También aseguran en el programa que reunirán a las mejores universidades del país para que, a través de la creación de formaciones semi-presenciales en ciudades intermedias en las que no hay universidades, los estudiantes tengan la posibilidad de tener clases a distancia con los mejores profesores universitarios y conectarse entre ellos y con alumnos de otros países para crear redes de aprendizaje cooperativo.

Calificación: Aterrizada

En Colombia ya existe la experiencia de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) que muestra que es posible acceder a educación superior digital. Esta institución tiene 174 mil estudiantes. Es decir, que la propuesta de Fajardo parte de una institución pública ya existente.

La propuesta de Fajardo tiene la crítica de que en el país hay un enorme problema de conectividad. En la ruralidad se calcula que máximo el 15 por ciento de las familias tienen acceso a internet.

“Lo del acceso a conexión y a dispositivos móviles ya es un reto enorme porque en Bogotá, la capital, hubo esos inconvenientes en la pandemia”, dice José Gabriel Cristancho, doctor en educación. Explica que aún si Fajardo logra que en cada rincón del país hubiera tecnología de punta, una universidad digital no reduciría la brecha educativa entre quienes sí pueden ir a la universidad presencial y quienes no pues hay saberes que solo se logran a través de la educación presencial.

Sin embargo, esas críticas no comprometen la viabilidad de la propuesta. Parra, el asesor de Fajardo, defiende que “es más costoso llevar cuadernos y libros a estas zonas que internet”. Según él, “hay que hacer lo que no se hizo en este gobierno para conseguir ese recurso de acceso satelital”. A eso se pueden sumar acceder a contenidos con bajos niveles de exigencia en redes y combinar lo online con lo offline. Y en todo caso, la universidad digital no implica dejar de lado la presencialidad.

César Sánchez, uno de los coordinadores de la comisión gestora del Plan Decenal de Educación, opina que, en efecto, “no podemos esperar a que todo el país tenga conectividad para empezar. Se puede ir avanzando con los lugares que sí hay conexión hay que ponerlo en marcha ya”.

Sánchez destaca que lo novedoso sería la oportunidad de conectar a las mejores universidades del país.

Flexibilización la educación

Propuesta: “Flexibilizaremos los planes de estudio, los calendarios y jornadas escolares de tal manera que estudiantes con extraedad, mujeres con cargas de cuidados, poblaciones diversas, en articulación con los sectores productivos, puedan trabajar y estudiar”.

Parra explica que para Fajardo es importante concebir otras formas de educación más allá de la tradicional. Y para eso es necesario plantear una educación que no excluya y tenga en cuenta las condiciones de los migrantes, de grupos étnicos, las madres adolescentes, las personas en condición de discapacidad, entre otros. “En Guapi los niños sí o sí tienen que ayudar a sus papás en la pesca”, ejemplifica.

Calificación: Aterrizada

En el país ya existen experiencias que han buscado flexibilizar las oportunidades de estudios dependiendo de la población. Por ejemplo, en el Sena se pueden empezar a hacer técnicos desde noveno, existen los horarios nocturnos que ofrecen algunas universidades, también hay experiencias con etnoeducación para tener en cuenta saberes de otras de las comunidades indígenas, entre otros.

La Ley 115 en el artículo 86 además lo ordena: “los calendarios académicos tendrán la flexibilidad necesaria para adaptarse a las condiciones económicas regionales y a las tradiciones de las instituciones educativas”.

“El gran problema ha sido hasta ahora la desfinanciación de la educación pública para lograr hacer realidad este mandato, asunto que no es abordado directamente en esta propuesta”, critica el profesor Cristancho.

Sin embargo, los expertos consultados coinciden en que es un elemento clave en la educación en el que hay que seguir trabajando en el país. Aramburu, recuerda que en colegios en Villa Fuerte (Urabá), cuando Fajardo era gobernador de Antioquia, se empezaron a respetar los tiempos de las cosechas de niños indígenas. Podían tener un mes de estudio intensivo y darles vacaciones en los dos de la cosecha.

La crítica a esta propuesta es que los niños y jóvenes pierdan espacio de ocio por estar trabajando y estudiando desde edades tan tempranas. Pero Aramburu defiende “En Colombia somos muy curiosos: A los niños ya les quitamos su niñez porque tienen que trabajar y en todo caso lo seguirán haciendo, pero también les vamos a quitar la posibilidad de estudiar". Para él o se flexibilizan las condiciones o la gente con condiciones económicas o de vida distintas a las de los más privilegiados seguirán privados de este derecho.

Recuperación de la educación

Propuesta: “Vamos a recuperar los estudiantes que desertaron y las pérdidas de aprendizaje que la pandemia causó”. Para eso “haremos brigadas de búsqueda activa de las y los estudiantes que han desertado”.

Fajardo también propone evaluar las pérdidas en el aprendizaje y las necesidades sociales y emocionales del estudiantado, con mediciones diagnósticas a nivel de colegio con el apoyo de las secretarías de educación. Y a partir de eso, desarrollar un plan de emergencia de recuperación del aprendizaje y el bienestar socioemocional liderado por las maestras y los maestros.

Calificación: Aterrizada

Las secretarías de educación del país tienen direcciones de búsqueda de niños para combatir la deserción escolar. “Es la propuesta más floja de Fajardo y de Fico. Las brigadas de búsqueda ya existen y esa búsqueda se hace cotidianamente”, dice Aramburu.

Ya la Ocde, la Unesco y el Banco Mundial han estado planteando la necesidad de crear planes de recuperación de estudiantes que desertaron y que han perdido competencias y conocimientos de materias como matemáticas o lectura, sino también de habilidades socioemocionales.

Sin embargo, para Charria, aunque ya haya avances en las secretarías, en todo caso sí es necesario que el Ministerio de Educación sea el que dirija una gran evaluación y de este modo empezar a construir esos planes de nivelación. Y ya tiene cómo hacerlo porque el país tiene experiencia en evaluación con métodos como las pruebas Saber y las pruebas Pisa. Pero además los colegios también tienen experiencia en evaluación de competencias.

En ese sentido Cristancho recomienda que la evaluación no sea estandarizada pues se caería en la contradicción con la meta de ser flexibles y no todos los niños tienen los mismos saberes. “Hasta ahora a todos los estudiantes en estas pruebas les hacen las mismas preguntas y ya sabemos que los saberes de un niño en Chocó no son los mismos a los de uno en Bogotá”.

Colombia a la vanguardia en educación Steam

Propuesta: “Nuestro objetivo es que en el 2040 Colombia esté a la vanguardia de la educación Steam (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas) en América Latina, con impactos medibles en términos de mejoramiento de la calidad educativa y ampliación de oportunidades de empleo, emprendimiento, innovación, desarrollos en ciencia, tecnología, arte y cultura”.

Calificación: Transformadora (lograble e innovadora)

Expertos coinciden en que esta es quizá una de las propuestas más innovadoras del candidato de centro y que de lograrse podría implicar una transformación importante de cara a la tendencias del mundo en educación.

Para hacerla sería necesario cambiar los curriculums educativos y empezar a ver disciplinas en las que los jóvenes puedan pensar de forma transversal en arte como en las matemáticas, por ejemplo.

Arturo Charria dice que uno de esos casos sería la robótica, una materia en la que un niño no solo desarrolla el pensamiento lógico y matemático sino también artístico. “Es una de las propuestas más acertadas e interesantes porque hasta ahora hemos pensado la educación de forma tradicional”.

La estrategia además es lograble porque Fajardo como gobernador de Antioquia puso en práctica proyectos y programas en esa dirección como las Olimpiadas del Conocimiento, concursos televisados, y estímulos como becas y otros premios.

Parra, el asesor del candidato en educación, dice que es necesario también capacitar a los profesores en nuevas materias, adaptaciones curriculares y mientras tanto aprovechar jornadas extendidas o extracurriculares para que los estudiantes puedan empezar a estudiar estas otras áreas.

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