Referendo reeleccionista: reloj, no marques las horas

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El reloj del referendo está parado. Dos nuevos obstáculos le salieron al paso para demorar su conciliación en el Congreso.

La demanda de Navas Talero puso a temblar el referendo.

 

El reloj del referendo está parado. Dos nuevos obstáculos le salieron al paso para demorar su conciliación en el Congreso.

Por cuenta de la recusación al Presidente de la Cámara Germán Varón y de la demanda de Germán Navas Talero contra los 86 representantes que votaron el proyecto en primera vuelta, el paso del referendo a la Corte Constitucional se enredó hasta agosto. Y la posibilidad de que llegue a las urnas en noviembre sigue embolatada.

Cada día se hace más claro que el Presidente del Partido de la U, Luis Carlos Restrepo, cometió un error garrafal al recusar a Varón. Lo quería inhabilitar para evitar que nombrara conciliadores enemigos de la reelección y lo que consiguió fue alargar en más de tres semanas el trámite de la conciliación.

De aquí al miércoles, los dos vicepresidentes de la Cámara, Odín Sánchez del Partido de la U y el liberal Lidio García, tienen que reunirse a decidir si permiten que Restrepo se eche para atrás y retire la recusación. Si no aceptan que el Presidente de la U arregle su desliz, y los liberales creen muy improbable que Lidio García ceda en este punto, la bola pasará a la Comisión de Ética de la Cámara, donde algunos de sus miembros ya han dicho que no alcanzan a hacer un juicioso estudio jurídico antes de dos semanas.

Por eso, antes del 20 de junio, cuando se acaban las sesiones ordinarias del Congreso, aún no se habrá conformado la Comisión de Conciliación. Esto alargaría todo el trámite hasta agosto, pues mientras se sientan, concilian y el texto conciliado es negado o aprobado por las dos cámaras, el referendo estará atrapado en el Capitolio dos meses más.

Y el tic tac del reloj se hace aún más lento con la denuncia penal que el representante del Polo Germán Navas Talero interpuso en la Corte Suprema contra los 86 representantes que apoyaron el referendo en segundo debate. Y que volvió a sonar porque los magistrados le pidieron a la mesa directiva del Congreso la lista de los congresistas que votaron el referendo.

Aunque este es un simple trámite de rutina, que no implica que la Corte haya iniciado investigación formal contra los congresistas, el temor ya se apoderó de los uribistas. Y la paranoia colectiva, en momentos en que es necesario que todas las ovejas vayan en fila, puede ser fatal.
 


Que no cunda el pánico



“Judicialmente aquí todavía no hay nada. La Corte Suprema aún no ha abierto ningún proceso penal contra estos congresistas. La denuncia de Navas simplemente está iniciando el proceso de indagación preliminar, que todas las demandas, sean válidas o no, inician en la Corte. Esta es sólo una de las decenas de demandas que están haciendo trámite en la Corte contra congresistas“, le dijo Germán Gómez, jefe de prensa de la Corte Suprema, a La Silla Vacía.

Navas acusa a sus colegas de incurrir en prevaricato por aprobar un proyecto que no contaba con el visto bueno de la organización electoral que aún revisa la legalidad de la recolección de las firmas.

Y aunque varios congresistas creen que la demanda no va a ser aceptada por la Corte porque no se puede acusar penalmente a un congresista sólo por no esperar un fallo del Consejo Electoral que se ha demorado más de seis meses, la sola amenaza de que el “coco” de la Corte pueda meterse con ellos, puede llevarlos a declararse impedidos cuando llegue la hora de votar el informe de conciliación en la Plenaria de la Cámara. También temen que esta denuncia penal lleve a que eventualmente el Consejo de Estado les quite la investidura.

"En tiempo de elecciones, para uno es gravísimo tener que pensar en contratar abogado. La demanda de Navas se vuelve un malestar permanente", afirmó un representante uribista que pidió no mencionar su nombre porque está paranoico como los otros.

“Como estos 86 representantes están siendo investigados, cuando llegue la hora de votar el informe de conciliación en la Plenaria de la Cámara, nosotros le pediremos  que se declaren impedidos para votarlo y si no lo hacen pasaremos a recusarlos”, dijo el representante de la oposición Guillermo Rivera a La Silla Vacía.

Sin embargo, el pánico de los 86 congresistas estará vivo mientras dure la indagación preliminar que la Corte tiene que hacer antes de definir la validez de la demanda y que durará mínimo seis meses. La indagación preliminar contra Yidis por cohecho, demanda interpuesta también por Navas Talero, duró en indagación preliminar año y medio.

Algunos uribistas creen lo único que puede hacer el Gobierno para terminar con esta zozobra colectiva alrededor de las recusaciones que tanto puede dilatar la reelección, es pedirle al Concejo de Estado un concepto que defina si la denuncia de Navas, que aún no constituye un proceso penal en sí mismo, es suficiente argumento para que los 86 representantes se inhabiliten. Así los congresistas se sentirán con piso fuerte para votar.
 

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