Ricaurte, otro que cae parado de la Reforma a la Justicia

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Hace dos meses, La Silla Vacía escribió un artículo sobre todos los protagonistas de la nefasta Reforma a la Justicia que habían caído parados. Ayer salió premiado otro: el expresidente de la Corte Suprema de Justicia Francisco Javier Ricaurte fue elegido magistrado de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.

Ricaurte fue uno de los magistrados, que según denunció en su momento el columnista Ramiro Bejarano
“se sentaron a manteles con ministros y parlamentarios, haciendo lobby para que en la reforma a la justicia se prorrogaran sus períodos de 8 a 12 años, y la edad de retiro forzoso de 65 a 70 años”. 

En julio, el columnista advertía que ante el fracaso de su intento por alargar el período como magistrado, Ricaurte estaba en campaña para ser elegido ante el Consejo Superior de la Judicatura. Dijo que como el período de Ricaurte vencía a finales de septiembre, varios magistrados de la Corte estaban aplazando “con marrullerías la designación del nuevo magistrado del Consejo de la Judicatura, para poder nombrarlo cuando termine sus funciones, cosa que no pueden hacer mientras esté en la Corte.”  Su profecía se cumplió.

Ayer, Ricaurte y el también expresidente de la Corte Pedro Munar fueron elegidos magistrados de la Sala Administrativa, en reemplazo de Francisco Escobar y Jorge Castillo Rugeles, cuyo período de 8 años culminó a mediados de año. Alcanzaron una votación de 16 votos y 3 en blanco.

Ricaurte fue parte de la línea más blanda frente al entonces presidente Álvaro Uribe, en medio del choque que causaron las chuzadas del gobierno contra la Corte.

La Corte Suprema eligió a Ricaurte y a Pedro Múnar como magistrados del Consejo Superior de la Judicatura.

El empresario Ascencio Reyes era cercano a Carlos Isaac Nader y a su magistrado auxiliar Ricaurte. 

El poder de Ricaurte

Ricaurte es un abogado de la Universidad de Cartagena, especializado en Derecho Laboral en la Universidad Nacional y en la Javeriana. Viene de la Rama Judicial, donde fue juez civil y laboral de circuito, magistrado del Tribunal Superior de Barranquilla, y magistrado auxiliar de la Sala Laboral de la Corte Suprema.

Llegó a la Corte en 1990 de la mano del polémico magistrado Carlos Isaac Nader, quien luego lo impulsó como magistrado de la Sala Laboral, cargo que ocupó desde 2004. Como su exjefe, Ricaurte reconoció su cercanía con el controvertido empresario Ascencio Reyes.

Según tres abogados consultados por La Silla, Ricaurte no se destacó tanto por haber elaborado jurisprudencia novedosa en lo laboral sino por el poder que logró acumular en la Corte.

Su poder se reflejó en varios episodiso. En 2008, Ricaurte fue elegido presidente de la corporación en una elección que rompió con la tradición de rotar la presidencia entre las salas y elegir como cabeza de la Suprema a quien había sido vicepresidente el año anterior. Este honor le correspondía en principio a la magistrada Isaura Vargas pero con el argumento de que “se necesitaba un varón para enfrentar a Uribe”, la Sala Plena eligió con 23 votos a Ricaurte en la época de máxima tensión con el presidente Uribe.

Ya como presidente, a Ricaurte –quien se autodefinió como un “uribista reflexivo”- se le atribuye en gran parte la parálisis en la que entró la Corte para elegir Fiscal General y para llenar las cinco vacantes de magistrados durante más de un año.

Como lo escribió Óscar Montes en el Heraldo, Ricaurte volvió un punto de honor la elección como magistrado de la sala laboral de su amigo Luis Gabriel Miranda, a quien la sala penal de la corte vetaba porque como magistrado auxiliar habría tratado de influir en el curso de un expediente que se tramitaba en el tribunal.

La Sala Laboral, liderada por Ricaurte, decidió que si no elegían a Miranda, ellos bloqueaban el resto de postulaciones para las vacantes, y así el país estuvo 16 meses sin Fiscal y con la Corte incompleta. Finalmente, en diciembre de 2010 bajaron el quórum a 14 y la Corte pudo elegir a Viviane Morales como Fiscal General y tener los 23 magistrados. La primera elección que se dio ese día fue la de Luis Gabriel Miranda. Ricaurte le había ganado el pulso a la Sala Penal.

Hubo otras manifestaciones de su poder. La última fue haber logrado elegir, en la última sesión a la que asistió como magistrado el 26 de septiembre, a su protegido Gustavo Malo Fernández en reemplazo de Sigifredo Espinosa para la Sala Penal.

Malo venía del Tribunal Superior de Cartagena y tal como lo contó El Heraldo Ricaurte le hizo personalmente campaña. Un magistrado auxiliar de la Corte confirmó a La Silla que lo vio visitando los despachos de los magistrados. Según supo este medio, a Malo lo metió en la lista de candidatos, el magistrado del Consejo Superior de la Judicatura Francisco Escobar, quien a su vez llegó a ese cargo impulsado por el grupo de Ricaurte después de ser presidente de la Corte Suprema.

Malo, a su vez, votó por Ricaurte para la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, donde será magistrado por ocho años. También votó por él Leonidas Bustos, a quien Ricaurte y Munar ayudaron a elegir.

Lo que se conoce en la Corte como “el grupo de Ricaurte” está integrado por los magistrados Fernando Castro, Julio Enrique Socha, Leonidas Bustos y Javier Zapata, en la sala penal. Luz Marina Díaz, vicepresidente y futura presidente de la Corte, y Fernando Giraldo en la sala civil y casi todos los de la Sala Laboral, poder que ahora se refuerza con el nuevo magistrado Malo.

Ricaurte a su vez promovió la inclusión de Alejandro Ordoñez en la terna para Procurador como candidato de la Corte Suprema, junto con Leonidas Bustos, cuya esposa fue nombrada por Ordoñez como Procuradora Judicial II, como lo contó La Silla en su reciente artículo sobre las fichas de la reeleción. Gladys Virgina Guevara, la esposa del magistrado Pedro Munar, quien también fue elegido ayer por la Corte como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura y es de la cuerda de Ricaurte, fue contratada por Ordoñez como Procuradora Delegada en marzo de 2012.

Ahora, desde la Consejo Superior de la Judicatura, Ricaurte podrá elaborar las listas para la elección de magistrados de la Corte Suprema. De esta manera, continuará la “estructura de autonombramientos” entre los miembros de las altas cortes que han venido denunciando expertos como los de Dejusticia en su blog de La Silla.

A pesar de la indignación ciudadana que generó la hundida Reforma a la Justicia, el poder del magistrado Ricaurte se seguirá expandiendo.

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