Rodrigo Rivera: el superhéroe que se le apareció al referendo

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Ayer en el Club el Nogal en Bogotá se reunieron los jefes de los partidos uribistas para planear el rescate del referendo, ahora que la iniciativa está más muerta que viva. Y llamó la atención que quien convocó al encuentro y lideró la discusión fue un aparecido en el uribismo: el ex senador liberal Rodrigo Rivera, quien sólo lleva seis meses distanciado de su partido y cercano al Gobierno y que ahora aparece como la estrella que va a liderar el plan de choque para que el referendo supere la conciliación en el Congreso antes del 13 de agosto.

Un aparecido en el uribismo, el ex senador y ex precandidato liberal Rodrigo Rivera, es quien lidera el plan para reanimar el referendo.
 
Ayer en el Club el Nogal en Bogotá se reunieron los jefes de los partidos uribistas para planear el rescate del referendo, ahora que la iniciativa está más muerta que viva. Y llamó la atención que quien convocó al encuentro y lideró la discusión fue un aparecido en el uribismo: el ex senador liberal Rodrigo Rivera, quien sólo lleva seis meses distanciado de su partido y cercano al Gobierno y que ahora aparece como la estrella que va a liderar el plan de choque para que el referendo supere la conciliación en el Congreso antes del 13 de agosto.

 

  
Rivera no sólo ha citado a los jefes de los partidos uribistas a dos reuniones. También está dedicado a llamar y a hacer lobby entre los congresistas para convencerlos de que voten el referendo.
 
Incluso, organizó un equipo de abogados, donde están el ex senador Darío Martínez Betancourt y Vivian Morales, cuya función es darle tranquilidad a los 86 representantes que no quieren votar la conciliación del referendo. La tarea de este grupo élite de abogados es redactar conceptos jurídicos que demuestren que la Corte Suprema no tiene argumentos para abrirles a estos representantes una investigación formal por prevaricato. Con este respaldo, parte del miedo de votar puede disiparse.
  
Sus activas gestiones para reanimar el referendo y su presencia en la reunión de los escuderos de Uribe que tuvo lugar hace dos semanas en Palacio tiene aterrados a los congresistas, que no entienden por qué Rivera ahora tiene más protagonismo que el ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, presidente de la U.
  
“Esos protagonismos de última hora duelen. Pues mientras los de la casa, los que siempre hemos sido fieles a la coalición esperamos, a los nuevos, a los que se voltearon por una lenteja, reciben un manjar”, afirmó un reconocido senador uribista a La Silla Vacía que prefirió que no se mencionara su nombre, criticando el cambio de Rivera del liberalismo al uribismo. Pero la defensa de Rivera es que esos que dicen ser tan fieles no lo han sido, pues es la indisciplina de la misma coalición uribista la que hoy tiene en la cuerda floja al referendo.
 
“Esa combinación entre amigos tibios y enemigos calientes es lo que tiene boqueando al referendo”, le dijo Rivera a La Silla Vacía.

Ahora Rivera se proyecta como ese amigo verdadero que tanto le faltaba a la reelección, una causa que ni los uribistas más “purasangre” se echaron al hombro como propia.

Marta Lucía Ramírez, Germán Vargas, Gina Parody y Fabio Echeverri hace días que abandonaron este barco; Luis Carlos Restrepo, Efraín Cepeda y Samuel Arrieta, los presidentes de los partidos uribistas, a duras penas han logrado controlar a sus bancadas para que voten el referendo en el Congreso; y Bernardo Moreno y Fabio Valencia Cossio sólo han podido jalonear el referendo de ladito para evitar que acusen al Gobierno de una nueva Yidis- política.
 
Pero Rivera parece sí tener las ganas y las condiciones para ponerse esta camiseta. Hace seis meses que está recorriendo el país en una chiva con el “Tour de la Unidad”: una gira promocional de la reelección.
 
Por sus cinco periodos como congresista y su alta votación como precandidato liberal en el 2006, tiene buena convocatoria entre los congresistas. Otro plus de Rivera es que es discreto, con una hoja de vida sin tacha y cuenta con un mayor margen de maniobra para lograr acuerdos, pues no pertenece a ningún partido. Además, sus múltiples visitas a Palacio muestran que a Uribe no le disgustan sus gestiones para salvar la reelección.
 
“Abrirle la puerta a una reelección es muy importante en la ecuación estratégica que tenemos los colombianos para derrotar a las FARC”, dijo Rivera, quien cree que el referendo debe mantenerse vivo como un arma para evitar que se elija a un presidente contrario a la Seguridad Democrática.
 
¿Va por un puesto? Son muchos los que se preguntan qué está esperando Rivera a cambio de su labor pro-reelección. Las hipótesis son múltiples: que quiere la vicepresidencia en un tercer periodo de Uribe, que quiere ser ministro o reemplazar a Luis Carlos Restrepo en la Presidencia de la U. Otros dicen que quiere participar en una consulta interna contra Juan Manuel Santos para ser el candidato de la coalición a la Presidencia.
 
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