Se abre una puerta para que los uribistas abandonen La U y respalden una aspiración de Uribe

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Se abre una puerta para que los uribistas abandonen La U y respalden una aspiración de Uribe

 

 

 

 

 

En el salón elíptico, de la Cámara de Representantes, el proyecto de disolución y escisión de los partidos ya está rotando y ha logrado muy buen ambiente.                                                                                                            
 

Un proyecto que surgió en la disidencia del Polo, se perfeccionó en las manos del PIN y ahora tiene animados  a los Verdes les ha caído como anillo al dedo a los uribistas que quieren crear un nuevo partido que los distancie completamente del presidente Juan Manuel Santos y del partido de La U.

Se trata de un proyecto de ley estatutaria que legalizaría el transfuguismo y les permitiría a los congresistas cambiar de partido para las próximas elecciones.

Con las relaciones entre Uribe y Santos en su punto más bajo y cuando ya posturas como las del senador Juan Lozano de que "La U es de ambos" se tornan insostenibles, toma fuerza la idea de que el ex Presidente se lance en las próximas elecciones legislativas encabezando la lista de otro partido al que indudablemente un grupo de congresistas acompañaría. El más acérrimo uribista, el senador Juan Carlos Vélez, admitió que posiblemente Uribe acompañe a un grupo de amigos para llegar al Congreso.

Lanzarse por el Partido de La U no es una opción para Uribe ni para su gente porque ese también ha sido el partido de Santos. El presidente lo fundó y siendo el partido de gobierno, la mayoría de congresistas lo quieren seguir acompañando. 

En cambio, Uribe logró la Presidencia con un movimiento independiente y retomar ese camino sería la opción. Lo único que faltaría es que sus amigos que hoy están en La U o en el Partido Conservador puedan salirse de sus respectivos partidos y entrar a su lista al Senado con el nuevo movimiento sin incurrir en ningún vicio legal.

Un nuevo “transfuguismo”

La iniciativa surgió de las manos de Camilo Romero, Luis Carlos Avellaneda y Jorge Eliécer Guevara, los congresistas del Polo Democrático que “renunciaron” porque tienen mayor afinidad con Progresistas, el movimiento de Gustavo Petro. Ellos, desde que comenzaron sus pleitos internos, reclamaron la posibilidad de salirse de un partido en el que no se sienten a gusto. De hecho, la decisión de la dirección del Polo de “concederles su deseo” de renunciar al partido fue extraña y en la práctica no ha significado nada pues formalmente siguen siendo del Polo.

La idea de Romero le sonó tambien a la mayoría de parlamentarios del PIN que venían buscando la forma jurídica de salirse de ese partido porque están incómodos con el “karma que soportan por el nombre de Juan Carlos Martínez y Luis Alberto Gil detrás del partido”, según dijeron algunos a La Silla Vacía. Hasta el momento, sólo ha renunciado el representante por el Valle Juan Carlos Salazar, pero esa renuncia tampoco tiene fines prácticos. No ha dejado de pertenecer al partido de su curul, la doble militancia no es causal de pérdida de investidura y desde hace muchos meses los congresistas del PIN ni siquiera tienen reuniones de bancada.

El borrador del proyecto al que tuvo acceso La Silla Vacía ya está rotando por el Congreso y tiene muy buen ambiente entre todos los partidos. Los verdes que están inconformes con la dirección que tomó su partido -John Sudarsky y Ángela María Robledo- también lo ven con buenos ojos y parte de la bancada de La U está anunciando que lo acompañará.

“Este es un proyecto que le conviene a todos los partidos, pero que La U va a aprovechar muy bien a la hora que los uribistas quieran partir cobijas del todo con los santistas”, dijo un representante del PIN a La Silla Vacía.

Por eso la idea es que este proyecto de ley estatutaria sea presentado por varios partidos el 20 de julio. No lo hacen ahora mismo porque la agenda legislativa está apretada y tienen poco tiempo.

La pasada reforma política dejó el escenario perfecto porque en uno de sus artículos le ordenó al Congreso reglamentar la disolución y escisión de los partidos. Los congresistas interesados en revivir el transfuguismo dicen que con esta iniciativa, que tiene el objetivo de regular un aspecto de los partidos que no existe hasta ahora, sólo estarían cumpliendo con la Ley.

Las condiciones

En todo caso, no es que vaya a ser tan fácil cambiarse de partido. El proyecto que está circulando tiene 16 artículos sobre las causales de disolución y liquidación de los partidos, pero lo que realmente les interesa a los congresistas es la escisión.

El borrador les exige a quienes quieran salirse de su partido anunciar su decisión -aún no se han puesto de acuerdo con cuánto tiempo de antelación a las siguientes elecciones- pero solo pueden hacerlo si logran que la cuarta parte de todos los militantes del partido se retiren o que el 60 por ciento de los miembros de su bancada en el Congreso avale su decisión en una sesión conjunta. Y esto es lo que complica el asunto para los uribistas.

En el caso del PIN va a ser muy fácil porque el 90 por ciento de los congresistas de ese partido, junto con sus diputados y concejales, quieren salirse. Muchos, completamente off the record, le dijeron a La Silla Vacía que en sus regiones ya funcionan del lado de otros partidos como el Liberal y Cambio Radical.

Por el lado del Polo, la decisión que tomó el Comité Ejecutivo del partido de "renunciar" a los tres progresistas permite suponer que ahora no les van a poner problema a estos congresistas de cambiarse de partido y que lograrán fácilmente la votación del 60 por ciento de la bancada.

Pero en el caso de La U, donde son más de ochenta parlamentarios, tienen las dos opciones: o que quieran retirarse más del 25 por ciento de todos los militantes del partido, o que los que se quieran retirar logren que el 60 por ciento de la bancada de La U (por lo menos 50 congresistas) les aprueben su idea. Ninguna de las dos es fácil porque serían muchos los congresistas que tendrían que permitir que su partido se debilite.

Por ahora, el proyecto sigue rotando de manera informal entre los parlamentarios pero ya tuvo los primeros cambios porque ese 60 por ciento inicialmente era el 30 por ciento. No todos quieren ver sus partidos reducirse. Y al que menos le conviene permitir que esto suceda es al mismo presidente Santos. Sería abrirle la puerta al ex presidente Uribe para que entre al Congreso por la puerta grande y con capacidad de veto a la Unidad Nacional si logra obtener los 35 escaños que los uribistas anticipan.