Se rompió el teflón de Claudia López en el Concejo de Bogotá

Se rompió el teflón de Claudia López en el Concejo de Bogotá
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Claudia López en el Concejo de Bogotá. Foto: Cortesía Alcaldía de Bogotá.

El Concejo de Bogotá le mostró los dientes a la alcaldesa Claudia López. Esta semana 27 concejales, de 45, votaron una moción de observación en contra de la gerente de Canal Capital, Ana María Ruiz. Se trata de un llamado de atención que no se había logrado en la historia reciente del Concejo, con el que se envía a la mandataria una especie de memorandum sobre un funcionario y antecede una moción de censura.

En esta administración concejales de la oposición habían intentado usar este recurso contra los secretarios de Salud y Movilidad, pero la Administración contó con el apoyo de la corporación para que no pasaran. Y cuando intentaron hacerlo contra el exsecretario de seguridad, Hugo Acero, la oposición ni siquiera logró recoger las 15 firmas necesarias para que se diera el debate de moción de observación. Pero en este caso el teflón de López en el Concejo, que hasta ahora la había apoyado en todo, se rompió. 

Ahora, el nuevo caballo de batalla será lo sucedido en el estadio El Campín el 3 de agosto, cuando la reapertura del fútbol con público terminó en una pelea entre hinchas durante el medio tiempo, con un herido grave, invasión de la cancha, y un partido que luego continuó. El Distrito tendrá que responder a cuestionamientos del Concejo. Y se avecina un debate particular para la directora del IDRD, Blanca Durán. 

Pero sobre todo, los nubarrones de gobernabilidad, siembran una sobra sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el proyecto más grande y complejo que llevará la alcaldesa López ante el Concejo, y que debe ser aprobado antes de que finalice el 2021

La moción contra la gerente de Canal Capital

A la gerente Ana María Ruiz la cuestionan por no renovar los contratos de más de 30 personas que llevaban trabajando más de 15 años en el canal. Por tercerizar los productos. Por haber contratado al analista Ariel Ávila para ser conductor de un programa de opinión, cuando se sabía que es un posible candidato al senado por el partido Verde, el mismo de la alcaldesa. Y por supuestamente haber contratado “a dedo” al periodista Rafael Poveda. 

Cuando iba a responder al Concejo por esos cuestionamientos unas declaraciones de Ruiz complicaron aún más el ambiente. En una entrevista en Caracol Radio el periodista Gustavo Gómez le preguntó “Cuando usted habla de gente que quiere tener el canal lleno de gente, ¿se refiere a concejales que quieren cuotas burocráticas?”. Ruiz se mostró dubitativa y respondió: “No lo estoy diciendo yo, lo estás diciendo tú, Gustavo”. 

Después de esa afirmación, que al menos dejó la duda de que fuera así, varios concejales le pidieron a la funcionaria que denunciara, con nombre propio, quiénes son los que piden puestos. “La gerente no puede desprestigiar a toda la corporación. Si le están pidiendo puestos, ella está en el deber de denunciarlo”, dijo, por ejemplo, Carlos Fernando Galán, de Bogotá para la gente. 

Cuando le preguntamos al respecto, Ruiz aclaró que nunca fue su intención “generar dudas en relación con la legitimidad y las motivaciones de la acción de control político que aquellos adelantan”.

Pero su afirmación ya había generado malestar. Y se sumaba a que los ánimos ya venían caldeados desde el debate del rescate social en la Comisión de Hacienda, donde varios concejales se quejaron de la actitud del secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez. La oposición, si bien no logró que se hundiera el proyecto, sí dilató el debate y desdibujó el discurso de López sobre lo social. 

Con ese escenario, la gerente de Canal Capital fue a responder ante el Concejo. Sobre no renovar los contratos dijo que el modelo del canal había cambiado. Dejó de ser un informativo y ahora querían tener otros programas, como Eureka, el canal para niños, que no se podían producir con un equipo que se enfoca a lo noticioso, justamente por eso se daba la contratación de otras productoras. 

También explicó que a Ariel Ávila se le terminó su contrato en junio y que se está repitiendo el programa como se hace en otros canales. En cuanto a los contratos a Rafael Poveda, dijo que solo había obtenido cuatro y todos porque había presentado la oferta más económica. 

Pero sus respuestas no dejaron satisfechos a los concejales y el 2 de agosto el 60 por ciento de la corporación votó en contra de la funcionaria. 

Sin apoyo

A diferencia de otros debates a funcionarios, la gerente de Canal Capital no estuvo acompañada por el secretario de Gobierno, encargado de la relación con el Concejo. Tampoco por la cabeza del sector, el secretario de Cultura, Nicolás Montero. 

Una fuente que lo supo de primera mano dijo que la administración no quería desgastarse, pues le preocupa que la oposición está tratando de devolver el plan de rescate a Transmilenio a la Comisión de Hacienda por vicios de trámite (todavía falta la votación en plenaria). 

El argumento de algunos concejales, como Carlos Carrillo, del Polo, es que el proyecto se votó en bloque cuando había reparos con artículos específicos y por lo tanto se debió votar artículo por artículo. Si el proyecto es aprobado en plenaria, como se tiene previsto, Carrillo anunció que lo demandará.

Devolver el proyecto no le conviene a la administración porque, si bien tienen los votos para aprobarlo, retrasaría la reasignación de recursos a Transmilenio, que según ha dicho el gerente Felipe Ramírez solo tiene para funcionar hasta agosto. 

La misma fuente cercana a la administración también nos dijo que no se querían desgastar con lo de Canal Capital, porque en septiembre se viene la discusión más importante, la del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). 

Ruiz explicó que si bien los funcionarios no estuvieron con ella, sí contó con ellos y en especial con Montero para formular su defensa previamente. 

Pero para el concejal verde Martín Rivera, del partido de la alcaldesa, quien votó en contra de Ruiz, “que haya pasado la moción de observación tiene que ver más con que la administración la dejó sola, estaba íngrima, y con que las respuestas de la gerente fueron muy flojas”. 

Otro concejal del Verde que no quiere ser citado para no tener problemas con su bancada dijo: “A la alcaldesa le midieron el aceite. La oposición usó un instrumento válido y le mostró que sí puede darle golpes políticos”. 

En el Concejo, aunque la bancada verde es mayoritaria, está fragmentada y eso le juega en contra a Claudia López. Tres verdes votaron en contra a Ruiz la moción de observación: Rivera, Luis Carlos Leal y Lucía Bastidas, opositora de López dentro de su mismo partido. 

Edward Arias y Diego Cancino, del partido de López, pero ahora muy crítico del Gobierno distrital, no votaron. 

El resto de los concejales verdes votaron a favor de Ruiz, pero no la defendieron. Solo lo hicieron en un primer debate María Fernanda Rojas y Julián Sastoque. 

“La alcaldesa cree que por ser verdes tenemos que votar automáticamente a su favor. Pero no cuentan con nosotros para los proyectos, los verdes no cogobernamos con ella”, dijo uno de los concejales verdes que también pidió reserva para no tener inconvenientes con la Alcaldía. 

Muestra de que la alcaldesa no se siente respaldada por su bancada es que el viernes pasado, en una reunión con los verdes y los liberales, López le dijo a María Fernanda Rojas, presidenta del Concejo y una de sus aliadas, “ahora sí necesitamos que presidas”, como una forma de pedirle que le ayudara a mover más la agenda del Distrito en el Concejo.

Pero ese comentario por algunos fue leído como una descalificación a Rojas, quien lleva presidiendo la corporación ocho meses.

Ahora van por la directora del IDRD 

Los partidos de fútbol con público reabrieron en Bogotá con juego entre Santa Fe y Nacional. La alcaldesa fue al Campín antes de que arrancara el encuentro y se tomó varias fotos. En Instagram publicó una con la leyenda “¡A disfrutar del fútbol y la hinchada!”.

Pero al final el evento se volvió una batalla campal, con un hincha de Santa Fe herido luego de que le pisotearan la cabeza, en imágenes brutales que inundaron las redes sociales. 

Aún así, se decidió continuar con el partido. Entonces llovieron las críticas contra la Alcaldía y el Concejo citó a un debate de control político al Distrito, aunque ese partido no dependía únicamente de la gestión de la administración. 

Después de este debate, al que esta semana se le pondrá fecha, si los concejales no quedan  satisfechos con lo que digan los funcionarios, es posible que se cite a un debate de moción de observación contra alguno de ellos. 

Los concejales consultados para esta historia, sin embargo, aseguran que esa posibilidad dependerá de la defensa del Distrito. “No es que estemos haciéndole una encerrona a Claudia o que estemos buscando tumbar funcionarios. Nuestra función es hacer control político y en eso estamos”, dijo Emel Rojas, de Colombia Justa Libres. 

Según dijo el concejal Galán, en un video que compartió en redes sociales, el Distrito tiene que explicar cuáles fueron los protocolos de precaución, cómo operó ese día el Puesto de Mando Unificado (desde donde se toman las órdenes relacionadas con el orden público), por qué no había suficiente Policía y por qué decidieron continuar con el partido. 

“Es un mensaje de normalización de la violencia”, dijo el concejal. 

Rojas también dijo: “El Idrd lleva 18 meses desaparecido de Bogotá y su gestión es realmente regular, debía estrenarse en la organización de un partido y el fracaso en El Campín es más que evidente”.

El verde Rivera aseguró que tiene varias críticas contra Durán, que comparte con otros concejales. Según él, la directora del Idrd se equivocó al cerrar los parques tanto tiempo, la condición de la ciclovía no es la mejor, y no ha hecho mucho por coordinar con la secretaría de Seguridad. “Y ahora lo que pasó en el Campín muestra que la ciudad no está en las mejores condiciones para hacer deporte y para disfrutar”. 

La Alcaldía hizo un consejo de seguridad para evitar que hechos como el del Campín se repitan. Pero justamente que no se haya previsto es una de las críticas de concejales como la petrista y opositora Susana Muhamad. 

La Alcaldía decidió que por ahora los partidos serán sin público y que las barras de Atlético Nacional no podrán entrar durante un año a estadios en la capital. Además, no se permitirán hincas durante lo que queda del año y se le abrirá un proceso sancionatorio a Santafé por incumplir condiciones logísticas.

Pese a esas medidas, desde la bancada verde un concejal dijo que cultura podía ser el blanco más fácil para intentar una nueva moción de observación por parte de la oposición: 
“El secretario de Cultura no ha brillado en campañas, por ejemplo, para prevenir el contagio y ahora tampoco se le ha visto para promover la vacunación”.

La fecha del debate se definirá esta semana. Y más allá del tema deportivo, será un nuevo termómetro de los ánimos del Concejo antes de la presentación del POT, el próximo 1 de septiembre. 

Ningún alcalde en Bogotá ha podido aprobar un POT desde el 2004. Se trata de uno de los mayores retos de López, pues le da seguridad jurídica a la planeación de Bogotá por los próximos 12 años, incluyendo proyectos importantes para ella como la segunda línea del metro, que ya hoy anuncia como parte de su legado. 

La discusión tomará tres meses, y su complejidad técnica demanda una relación política bien aceitada con el Concejo. 

La Alcaldía tiene afán de aprobarlo, pues el otro año, en medio de elecciones, el debate sería aún más difícil. Más cuando la oposición demostró que sí puede dar golpes políticos.

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