¿Se volvieron verdes los uribistas y uribistas los verdes?

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¿Se volvieron verdes los uribistas y uribistas los verdes?

 

 

 

Antanas Mockus dijo la semana pasada que estaba dispuesto a enfrentar a Enrique Peñalosa en una consulta para escoger el candidato Verde para Bogotá. Con eso generó una crisis dentro de su partido.
Enrique Peñalosa era hasta hace una semana el más seguro candidato del Partido Verde. Y también el candidato con más opciones de ser Alcalde dado el apoyo que había logrado construir dentro de fichas claves de la U, comenzando por el expresidente Uribe.
Juan Lozano, como jefe del Partido de la U, desmontó la consulta interna de su partido. Estaba moviendo los hilos a favor de un apoyo a la candidatura de Enrique Peñalosa, quien hace unos años apoyó su aspiración a la Alcaldía de Bogotá contra Lucho Garzón.
Hipólito Moreno, uno de los concejales más poderosos de la U, quiere lanzarse a la Alcaldía de Bogotá. Estaba a favor de hacer una consulta interna en la que participarían Hernando Carvalho y Andrés Camacho Casado. Sin embargo, la consulta se desmontó.
No es claro a quién apoya Juan Manuel Santos para la Alcaldía de Bogotá. Se reunió con Gina Parody a comienzos de año pero, por otro lado, también es amigo de Enrique Peñalosa. Por ley, no se puede meter en política, con lo cual cualquier 'guiño' que haga será de ladito.
Gina Parody dice que está estudiando y que todavía no está en la vida pública, pero lo cierto es que ya montó un equipo de campaña de alto nivel y que se lanzará por firmas. Seguramente se volverá la candidata del anti-uribismo y será la principal contendora de Peñalosa, si éste gana la consulta interna de los verdes.

 

La política es ‘dinámica’ y a veces sorprende qué tanto. Aunque hace seis meses, nada parecía más opuesto que el uribismo y el proyecto de los verdes, una alianza entre el partido de los ex alcaldes y la U para las elecciones de la Alcaldía de Bogotá se venía cocinando. Y seguramente sería muy pronto una realidad oficial si Antanas Mockus no hubiera pateado el tablero la semana pasada.


Desde el año pasado, Enrique Peñalosa y Álvaro Uribe entablaron comunicación para discutir un eventual apoyo del expresidente al que hasta hace una semana era el candidato único del Partido Verde para la Alcaldía de Bogotá. La Silla Vacía confirmó que se juntaron por lo menos una vez para discutirlo. Y a través del exvicepresidente y director de Noticias RCN Francisco Santos y de Juan Lozano, el canal con la U se ha mantenido abierto.

“El Presidente Uribe ve con muy buenos ojos la candidatura de Peñalosa”, dijo a La Silla Vacía una de las personas cercanas al expresidente. Y es que Peñalosa y Uribe nunca han estado tan lejos. Tienen muchos colaboradores cercanos en común: las exministras uribistas Cecilia María Vélez y María Consuelo Araújo trabajaron antes en la Alcaldía de Peñalosa, así como Alicia Arango, la secretaria y amiga íntima de Uribe.

Es más, Peñalosa perdió las elecciones contra Samuel Moreno a pesar de contar con el apoyo explícito del entonces Presidente Uribe y aunque Peñalosa se opuso a un tercer mandato de Uribe, siempre declaró su apoyo a las políticas del expresidente. Y a Peñalosa y Juan Lozano, el director de la U, quien tampoco ha ocultado su preferencia por el candidato verde, los une la historia: Lozano hizo campaña a la Alcaldía de Bogotá en 2003 contra Lucho Garzón sobre los hombros de Peñalosa, quien lo respaldó públicamente.

 


El balance de poder


La U es el partido más fuerte en Bogotá. En 2006 sacó la mayor votación en la ciudad y en las elecciones presidenciales del año pasado la duplicó. En la Cámara de Representantes, la U sumó tres curules nuevas y con una bancada de 13 concejales, se convirtió en la fuerza más importante en la corporación de la ciudad. Sin embargo, salvo que se lance Uribe, no tienen un candidato fuerte para Bogotá.

Inicialmente, en la U pensaron en el exministro Óscar Iván Zuluaga, pero él ya declinó esa aspiración porque considera que no tiene tanta fuerza en la capital y que su trayectoria política está más ligada al Eje Cafetero. Será el coordinador de los talleres democráticos de Uribe.

Juan Lozano, que también había sonado, ya perdió una vez en Bogotá, y en todo caso dice que tampoco quiere lanzarse. Prefiere seguir a la cabeza del partido más poderoso de la Unidad Nacional.

Y aunque Uribe había arrancado el semestre pasado con sus ‘encrucijadas del alma’ sobre Bogotá, quienes lo conocen dicen que ya se desmontó de ese bus. Que sus compromisos internacionales y sus intereses no están alineados con las basuras y los problemas de las losas de la Caracas. A él lo que le interesa es el tema político nacional.

Ante la crisis de alternativas, la afinidad ideológica con Peñalosa y una posición de ‘responsabilidad’ con la ciudad, el candidato del Partido Verde parecía la mejor opción para los uribistas.

El director del partido de la U, incluso, desmontó una consulta interna del partido en la que ya estaban preparados para participar los concejales Hipólito Moreno, Andrés Camacho Casado y el exdirector del Fondo Nacional de Ahorro Hernando Carvalho, quien dice que igual se lanzará por firmas.

La decisión de la exsenadora Gina Parody de lanzarse como candidata aceleró aún más los movimientos. Si algo quiere Uribe es que no gane su exprotegida. Enterarse de que Parody se había reunido con Juan Manuel Santos y con su Consejero de Comunicaciones, Juan Mesa, lo convenció aún más de la necesidad de tener un candidato realmente viable.

Fue después de esto que Peñalosa dijo en una entrevista que “sería muy honroso” contar con el apoyo del expresidente. Esa frase se interpretó como que Peñalosa estuviera buscando ese apoyo, cuando en realidad era más bien la forma de crear las condiciones para que el exmandatario hiciera público lo que ya era un hecho en privado.

El convencimiento de que Peñalosa es su candidato es tal que después de una reunión con Uribe, el presidente del Senado Armando Benedetti dijo que “Peñalosa podría ser el candidato de la U”.

 

 


Mockus patea el tablero


Pero la U no estaría dispuesta a apoyar ‘cualquier’ candidato del Partido Verde. Por eso, el anuncio la semana pasada por parte de Antanas Mockus de que “está dispuesto a ganarle a Peñalosa o a perder” en una consulta interna del partido puso los planes de la alianza patas arriba.

Antanas Mockus le dijo a La Silla Vacía que la decisión la había tomado sin consultar con los Visionarios. Pero en diciembre hubo una reunión en la que gente de su grupo político sugirió postular su nombre a la Alcaldía. Descubrir que se estaba cuajando una alianza entre Peñalosa y los uribistas, y la cercanía al 1 de febrero (fecha que había fijado con el presidente del partido Lucho Garzón  para anunciar quién quería ser candidato), propició su ronda por todos los medios anunciando que seguía vigente electoralmente.

Peñalosa se encontraba en Londres dictando unas charlas. Estaba con gripa y fiebre cuando se enteró y su respuesta fue positiva: le daba la bienvenida a una consulta con Mockus, que a su juicio enriquecería mucho el debate. Aun así, dentro del Partido Verde la decisión de Mockus y el que hubiera salido a anunciarla sin contarle antes a los otros presidentes del partido, cayó muy mal.  Sobre todo porque él se ha mantenido muy ausente del día a día del partido, no ha jugado el rol que se esperaba de él de marcar el norte del partido, difícilmente contesta el teléfono a los otros coequiperos, y el día que sale, suelta esa ‘bomba’. También molestó a miembros de la dirección que haya vuelto a traer el nombre de Gustavo Petro, un tema que los demás habían dado por clausurado.

Es posible que Mockus haya sacado lo de Petro, no tanto porque crea que el excandidato presidencial quiera entrar al partido –Petro ya ha dicho que no está interesado- sino porque esa carta le sirve para presionar a Peñalosa para que suelte a Uribe.

En una reunión a finales de este mes –si no la cancelan, como abortaron la gira por Colombia que arrancaba la semana pasada- tendrán que decidir si hacen una consulta interna para elegir su candidato por Bogotá, y cómo hacerla.

Mockus cree que la consulta pasada los catapultó y que si la hacen de manera creativa, abierta y masiva esta vez repetirán el éxito. Otros temen que una baja votación en la consulta pueda ser intepretada como una derrota, lo cual sería fatal para el que gane, por lo que opinan que quizás sería mejor hacer una consulta electrónica y virtual de varios días. Lo que sí es un hecho es que si la hacen, los tiempos corren en su contra.

 

 


En el Partido de la U


El anuncio de Mockus también obligó a barajar las alternativas dentro del Partido de la U. Una cosa es apoyar oficial o extraoficialmente a Peñalosa y otra, esperarse seis meses para ver si gana una consulta.

Después del anuncio de Mockus, Juan Lozano convocó a una reunión en el Hotel Dann Carlton con los senadores y representantes de la U por Bogotá y con los principales concejales del Partido. En esa reunión, Lozano les planteó el nombre de Peñalosa y el de Gina Parody.

De Parody dijeron de todo (malo), pero la línea general es que ella, habiendo llegado como cabeza de lista de la U al Senado, luego les dio el portazo en la cara. Peñalosa también tenía resistencia pero no unánime. Los concejales cristianos de la U antes eran peñalosistas y apoyarían al candidato verde. El representante por Bogotá Ángel Custodio Cabrera era del movimiento peñalosista "Por la Bogotá que queremos" cuando era concejal. E incluso Hipólito Moreno, que hoy se opone porque él quiere ser candidato de la U, finalmente lo apoyaría si Peñalosa es el que más opciones tiene de ganar. De hecho, la mayoría de concejales de la U terminarán apoyándolo, así no les guste, si se perfila como el ganador.

Sin embargo, en esa reunión quedó claro que si los Verdes hacen consulta, los de la U tienen que llevar un candidato propio. Sonó el nombre del representante Miguel Gómez, quien sacó la votación más alta de la U en Bogotá para la Cámara. Su problema con los concejales es que él los ha fustigado públicamente por apoyar la coalición de Samuel Moreno. Por fuera de la reunión, y en los corrillos, comenzó a circular también el nombre de José Fernando Bautista, el yerno de Angelino Garzón, y actual embajador en Venezuela. Bautista es un político de la U, de la entraña de Santos, que le cae bien a todo el mundo, pero cuyo nombre tiene un reconocimiento escaso en Bogotá.

 

 


Entre los Verdes


Si Peñalosa se saliera del Partido Verde y se pasara a la U, sería con mucha facilidad el candidato oficial de ese partido. Sobre todo porque también es amigo de Juan Manuel Santos, quien en las pasadas elecciones a la Alcaldía fue denunciado por Armando Benedetti por hacer campaña a favor de Peñalosa siendo ministro. Es más, el mejor amigo de Peñalosa es el cuñado de Santos, Mauricio Rodríguez, actual embajador en Londres y hermano de 'Tutina', la Primera Dama.

Pero eso no parece viable. Peñalosa ya ha saltado del Partido Liberal a la U, de ahí a 'El País que Soñamos' y de ese movimiento a los Verdes, y ser candidato del Partido Verde es una de sus fortalezas. Si hubiera querido saltar a la U, lo habría hecho la semana pasada aprovechando la excusa de lo de Petro, y por el contrario, dijo que aceptaba la consulta con Mockus.

Por el lado de los Verdes, aceptar una coalición oficial con la U no es imposible. Entre los congresistas, los senadores Gilma Jiménez, Jorge Londoño y John Sudarsky son más uribistas que antiuribistas. Lo mismo el representante Alfonso Prada. Claramente, Sergio Fajardo –quien también se ha reunido con Uribe- tampoco se opone a Uribe. Solo los Visionarios de Mockus. Y la Ola Verde.

A juzgar por los comentarios en los foros y en Facebook, los seguidores de la Ola Verde ven con malos ojos una alianza Verdes-U. En Bogotá, sobre todo, la Ola era totalmente antiuribista. Aunque también es cierto que muchos de la Ola Verde ahora se declaran ‘santistas’ y que otros tantos criticaron el purismo de Mockus cuando rechazó una coalición para ganar en las pasadas elecciones. Una coalición con la U facilitaría el triunfo de Peñalosa, si es que termina siendo el candidato de los Verdes, pero al mismo tiempo es difícil sostener que entre ambos partidos haya una afinidad ideológica.

Total, faltan diez meses para las elecciones. Y lo único que es claro es que lo hasta ahora parecía claro ya no lo es.

 

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