Sergio Fajardo quiere la camiseta verde y pone a prueba su nuevo partido

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Sergio Fajardo quiere la camiseta verde y pone a prueba su nuevo partido

 

Sergio Fajardo quiere la camiseta verde y pone a prueba su nuevo partido

 

Anoche Sergio Fajardo oficializó la disolución de su movimiento Compromiso Ciudadano y su decisión de entrar al Partido Verde. Esta decisión da la largada para que el partido de los ex alcaldes comience a discutir en serio sobre su futuro.

Con la asistencia de unas 500 personas, la presencia de algunos senadores y representantes de la bancada verde y tras más de 40 discursos de miembros de Compromiso Ciudadano de todas las regiones, Fajardo protocolizó un hecho inevitable: su movimiento perdió la posibilidad de existir después de su apabullante derrota el 14 de marzo; y su futuro está con los verdes.

Aunque la decisión era obvia para todo el mundo, el ritual emocional de cierre era necesario. En un tono íntimo, Fajardo le explicó a sus seguidores lo enfermo que había estado. Su ruptura de cadera le impedía sentarse y los dolores eran tan fuertes que le impedían participar, así fuera desde su casa, en la campaña (ya está mucho mejor y camina con solo bastón).

Era una explicación que muchos de sus seguidores esperaban. Durante la campaña, en varias regiones los fajardistas se preguntaban qué se había hecho su jefe; extrañaban un mensaje, una alocución radial, alguna señal de su presencia.

Las conclusiones

Aunque no han quedado consignadas oficialmente en un documento, durante el Congreso de Compromiso Ciudadano, varias conclusiones salieron a flote.

Se pueden resumir así: Compromiso quiere entrar al Partido Verde en condiciones de igualdad y con la posibilidad de participar activamente en los órganos de decisión del partido tanto a nivel nacional como en cada una de las regiones y capítulos locales; Fajardo tiene que tener un protagonismo en el partido; se necesita una escuela de formación política para acompañar a los futuros candidatos locales en las elecciones de 2011; se requiere urgentemente un programa de gobierno nacional, regional y local y esa discusión hay que comenzarla ya. “Si no arrancamos rápido nos barren en las elecciones del próximo año”, dijo Fajardo.

Por lo pronto, decidieron nombrar a cinco delegados para hacer el empalme con el Partido Verde, quienes participarán en el taller que celebrará el Partido Verde próximamente para decidir su futuro tanto a nivel organizacional como programático.

Lo que significa

Para el Partido Verde la entrada oficial de Fajardo y su gente es una buena noticia. Compromiso Ciudadano había construído durante el año y pico que Fajardo recorrió el país una estructura local y regional en la que se apoyó el Partido Verde y que ahora necesita más que nunca si quiere cumplir algún papel en las elecciones locales del próximo año. Tiene un programa más desarrollado que el de los alcaldes. Y una disciplina de trabajo que no le hará mal a los mockusianos.

Sin embargo, la luna de miel de este matrimonio se caracterizará más por los argumentos que por los abrazos. Aunque esto no quiere decir que no pueda tener una larga y saludable vida por delante.

La entrada de Fajardo obliga al Partido Verde a tener varias y complicadas discusiones de fondo.

La primera es de tipo organizacional. No es claro si cuando los fajardistas hablan de entrar en ‘igualdad de condiciones’ se refieren a que el poder se reparta por mitades entre el Partido Verde y Compromiso Ciudadano o si significa que Fajardo entrará con el mismo poder que tienen cada uno de los alcaldes y los del antiguo partido Opción Centro. Lo más seguro y realista es que sea la segunda opción.

Esto implicaría que en el órgano de dirección, en donde cada alcalde tiene dos puestos, Fajardo tendría también dos. El problema en ese punto es que los congresistas verdes, con Gilma Jiménez a la cabeza, están pidiendo también representación. Y la Ola Verde que está más avanzada que la estructura formal del partido en sus discusiones programáticas y estructurales también quiere tener voz y voto dentro del partido.

La dirección ya tiene 11 personas y la idea es que mantenga un tamaño razonable para tomar decisiones. Pero de todas las discusiones, esta seguramente será la más fácil.

El segundo debate que plantea la entrada de Compromiso es de tipo ideológico. Aunque durante la campaña Fajardo parecía no querer comprometerse con nada diferente a no ser ‘uribista ni antiuribista’, lo cierto es que él tiene una sólida ideología de centro izquierda. Está más a la izquierda que Mockus y que Enrique Peñalosa y tiene posturas diferentes frente a temas como la fumigación de cultivos ilícitos (no está de acuerdo), el intercambio humanitario (sí está de acuerdo) y otros temas. Esta discusión la tendrá que dar el partido.

La tercera es sobre el estilo de trabajo. Los de Compromiso Ciudadano tienen un estilo de trabajo más organizado, roles más rígidamente definidos, creen en que los candidatos necesitan un libreto y fue duro para ellos lidiar con la espontaneidad creativa y caótica de Mockus, aunque al final la mayoría lo terminó admirando mucho.

Fajardo seguramente tratará de forzar al partido a seguir ciertos procedimientos más formales y también a abrir la estructura del partido, cuyas decisiones oficiales están monopolizadas por un pequeño grupo de Visionarios. Los fajardistas también están convencidos de la necesidad de hacer consultas internas e incluso interpartidistas para jugar un papel relevante en las próximas elecciones. Creen firmemente que si no se alían con otros partidos en algunas ciudades, incluso Bogotá, estarán condenados al fracaso. Esto, viendo la experiencia que tuvieron con la oferta del Polo de aliarse antes de la segunda vuelta, será otro de los ejes duros de discusión.

Y la cuarta, no la ventilaron públicamente, pero se ve venir. Tiene que ver con Opción Centro. Durante la campaña, en varias regiones miembros de Compromiso Ciudadano cuestionaban por debajo de cuerda que políticos tradicionales de ese partido se ‘limpiaran’ con la camiseta verde. Si los Visionarios de Mockus son puristas, muchos de Compromiso Ciudadano tienden a serlo aún más. Y todo el discurso de Fajardo está centrado en que la forma en que uno hace campaña determina el gobierno que se haga una vez ganen.

Opción Centro, antes de unirse a los ex alcaldes, era un partido que tenía cosas novedosas como un discurso ambiental pero en muchos sentidos era una fábrica de avales. No todos los 300 concejales y diputados e incluso algunos de los nuevos congresistas pasarían necesariamente el estricto ‘filtro’ ético mockusiano. La mayoría son políticos tradicionales con sus vicios y virtudes. Y sin embargo, fue ese partido el que les abrió sus puertas a los ex alcaldes, el que en muchas regiones tiene los votos y el conocimiento político y en cuyas manos está la suerte de la personería del partido.

En estas condiciones, los verdes estarán durante las próximas semanas en intensas discusiones de ‘argumentos van y argumentos vienen’. E idealmente saldrá de allí un partido que esté a la altura de la Ola Verde.