Si el Presidente tiene la razón, estamos perdidos

#Cauca

Aunque el Presidente Juan Manuel Santos se ha cuidado en el lenguaje, no ha resistido a la tentación de afirmar que las Farc son las responsables de las multitudinarias movilizaciones de los indígenas del norte del Cauca que han  generado una situación de tensión similar a la que ocurre desde hace 20 años cada dos o tres.

En Popayán reveló que en el computador de un jefe guerrillero se habían encontrado correos electrónicos que planeaban la movilización y daban instrucciones para distribuir propaganda que produjera el resultado que se habría producido esta semana: que prácticamente toda la población de al menos ocho municipios del Cauca se movilizaran para pedirle a  los grupos armados –sin hacer distinción entre legales e ilegales- que desocuparan su territorio.

En su intervención en la instalación del Congreso dijo que las Farc se encontraban desesperadas por la acción de la Fuerza Pública y que entre otras cosas estaban  presionando “con golpes que implican un alto impacto mediático la salida de nuestras tropas”. Es decir que los hechos del Cauca los han generado las Farc.

Pareciera que el Presidente cree que los colombianos quedamos más tranquilos si detrás de la agitación del Cauca están las Farc. Sus palabras parecen destinadas a generar calma en la opinión pública, algo como: no es nada grave, es la guerrilla desesperada.

Si la tesis de Santos es correcta no tenemos sino razones para preocuparnos. O bien la guerrilla de las Farc goza de un apoyo ciudadano masivo en ciertas zonas de Colombia, entre ellas el norte del Cauca, en donde miles de personas están atentas a sus llamados para desafiar a la institucionalidad. Todos creíamos que la guerrilla generaba un rechazo generalizado entre la población y que muy pocos estaban dispuestos a seguirla. Ahora resultaría que en al menos ocho municipios, ubicados en un sitio estratégico, a menos de dos horas por carretera pavimentada de la ciudad de Cali, la tercera en importancia de Colombia, la población estaría con la guerrilla.

La otra posibilidad es que los indígenas siguen las indicaciones de la guerrilla no por voluntad y simpatía sino por temor.  Si así fuera estaríamos frente a una verdadera debacle.  La guerrilla no podría lograr ese resultado sin tener el control territorial en la zona y creíamos que la posibilidad de que las Farc controlaran territorios era cosa del pasado.

Cualquiera de las dos hipótesis en las que desemboca la información presidencial de que las movilizaciones las genera la guerrilla son un pésimo escenario, no solo por el hecho en sí mismo, sino especialmente porque los indígenas del Cauca son los colombianos que con mayor coraje han enfrentado a las Farc.  Llevan casi veinte años exigiéndoles respeto, pero no desde Bogotá o cualquier otra ciudad como lo hacemos la mayoría. No, cara a cara, los unos con armas largas y ellos con palos y machetes.

En Septiembre de 1996, hace 16 años, 3.000 indígenas caucanos protestaron por la presencia de grupos guerrilleros y paramilitares en sus territorios. Marcharon hasta Popayán para rechazar la acción del ELN que asesinó al alcalde indígena de Jambaló, Marden Betancur, tras acusarlo de crear grupos de seguridad rural.

Esa comunidad, a la que ahora se le acusa de estar infiltrada por la guerrilla, es la misma que en julio del 2002 marchó masivamente en Totoró y Toribío para respaldar a sus alcaldes, amenazados por las Farc. La guerrilla respondió solo tres días después con un ataque contra la población.

A pesar de la crueldad de la incursión, en la que murió un niño, los indígenas enfrentaron a las Farc para evitar que asesinaran o se llevaran a los agentes de policía de la población. Los 14 policías que soportaron el enfrentamiento hasta que se les acabó la munición quedaron en manos de la guerrilla. Los habitantes de Toribío, el mismo municipio donde ahora le exigieron a la Fuerza Pública salir, literalmente se atravesaron en el camino de los guerrilleros hasta que el comandante de la cuadrilla los dejó en libertad.

En ese mismo mes, los indígenas, agrupados en el Consejo Regional del Cauca CRIC, se declararon dispuestos a mantener una resistencia civil ante la arremetida de las Farc contra sus pueblos y la orden de que sus alcaldes debían renunciar. El movimiento lo encabezaba el ex-senador Anatolio Quirá, miembro mayor del Cric, a quien ahora, algunas personas acusan de haber hecho acuerdos con las Farc.

Si la información que tiene el Presidente es cierta, esa comunidad tan valiente habría sucumbido. Su capacidad de resistencia habría sido superada, pero dieron todas las demostraciones de querer hacerlo. Tendríamos poco o nada que reclamarles.

Para todos sería mejor que el Presidente estuviera mal informado. Todo indicaba que así era. Santos habría usado un recurso que es usual en las autoridades cuando existen estas movilizaciones en zonas de conflicto. Es incluso un recurso gastado, se ha dicho tantas veces que la gente no lo cree.

Hasta la intervención del Presidente en la instalación del Congreso todo parecía un instrumento retórico. Sin embargo, si los indígenas del Cauca finalmente sucumbieron ante la guerrilla, la explicación la dio el mismo Santos en una confesión dramática que hizo allí. Dijo que cuando era Ministro de Defensa la Fuerza Pública  se contentaba  “con que no se tomaran la carretera Panamericana”  y agregó …”pero andaban (los guerrilleros) como Pedro por su casa por esas montañas…”, las mismas donde viven los indígenas que llevaban años tratando de resistir.

Compartir
0