Siete conclusiones de los debates de las coaliciones presidenciales

Siete conclusiones de los debates de las coaliciones presidenciales
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La segunda ronda de debates de Noticias Caracol y La Silla Vacía, a tres semanas para las elecciones, tuvo por separado al Pacto Histórico, el Equipo por Colombia y la Coalición Centro Esperanza. Este es el análisis de los encuentros moderados por Juanita León, Juan Roberto Vargas y María Alejandra Villamizar.

1. Las coaliciones ofrecen un menú de opciones ideológicas

La ubicación en tres bloques ideológicos en la política colombiana se afianzó con las consultas presidenciales del 2022. Más allá de los partidos políticos, más allá de los ismos (uribismo, santismo, duquismo), la posición ideológica se ha convertido en un factor de cohesión. Por eso, aunque muchos candidatos rechacen ser ubicados en un espectro ideológico de derecha-izquierda, las coaliciones mostraron que sí lo están. El Pacto Histórico es de izquierda, la coalición Centro Esperanza es de centro, y el Equipo por Colombia es de derecha.

Entre los integrantes de cada coalición hay coincidencias programáticas, en posturas morales, y en los lugares desde donde le hablan al país. Las propuestas de los candidatos aún son vagas y los detalles escasos, pero hay recetas claras de cambio de diversos grados. Esto se mantiene a pesar de que en cada coalición haya candidatos que, en ocasiones, parecen fuera de lugar: Saade en el Pacto, Robledo en la Centro Esperanza, y Peñalosa en el Equipo por Colombia.

2. Petro no giró al centro

La agenda de cambio del Pacto Histórico es radical y es de izquierda. Hay que cambiar la política de seguridad basada en la doctrina del “enemigo interno", dijo Gustavo Petro, trayendo a coalición el término de la guerra fría. Propuso cambiar totalmente el sistema de salud, eliminando el sistema basado en el ánimo de lucro de las EPS. “Podemos hacerlo en cuatro años”, afirmó en el debate. Y sobre el Banco de la República, propuso implementar cambios en la conformación de la Junta para incentivar una nueva “política monetaria que incentive la equidad social”.

No es solo el profundo cambio de modelo económico y social que propone Petro. El Pacto Histórico como coalición le quiere hablar al país representando a los sectores que se sienten excluidos. Ninguno de los miembros del Pacto piensa que en Colombia exista una democracia. Si bien reconocen la Constitución como una hoja de ruta, opinan que hasta ahora ha hecho poco por ellos. Como dijo Francia Márquez, "las comunidades campesinas, negras e indígenas no se conocen como sujetos de derechos". Más allá de que Petro esté buscando alianzas con el partido Liberal, en el discurso durante el debate se paró a la izquierda de Márquez.

3. El Equipo por Colombia montó la defensa del status quo

Según la última medición de la Invamer Poll, el pesimismo en el país arrecia. Solo el 20 por ciento de los encuestados tiene una percepción favorable del presidente Iván Duque. Sin embargo, en plena campaña, hay cuatro candidatos presidenciales dispuestos a decir que les parece un buen presidente. Ese fue el Equipo por Colombia, una derecha que, a pesar de no querer admitir al Centro Democrático en su coalición, hizo poco para marcar una distancia del Gobierno y de los partidos políticos. Por ejemplo, la promesa de David Barguil, candidato del partido Conservador, de dar la lucha contra el clientelismo “desde adentro”, terminó siempre en pedir respeto por el debido proceso, incluso de una figura controversial de su partido como el senador Laureano Acuña.

En su bandera clave, la seguridad, que también pasa por momentos de malos indicadores, el viraje más arriesgado fue afirmar que al Gobierno le había faltado "más liderazgo", como dijo Peñalosa. La conversación de lo que hay para mejorarlo, con la experiencia que dice traer cada miembro del Equipo por Colombia, es un propósito explícito frente a las amenazas de cambio. O como lo puso Fico, hablando de Petro, “lo que ellos quieren es incendiar este país, ¡ojo Colombia!”. Y el Equipo está lleno de bomberos.

4. En el centro la competencia fue agria y sustanciosa

La coalición de centro es la única donde la competencia por los votos ha tomado el camino de las primarias adversariales que se libran en otros países. La dinámica ha sorprendido a analistas y candidatos. Los primeros oscilamos entre interpretar divisiones superficiales basadas en egos o peleas sustanciales de fondo. Los candidatos también oscilan entre resaltar que es una coalición donde no hay “pactos de silencio”, como dijo Galán, o quejarse de que no están haciendo bien las cosas, como dice Juan Fernando Cristo.

El debate mostró que hay de ambas cosas. Existe un debate de fondo alrededor de si el centro político puede o no aliarse con partidos y políticos tradicionales. Alejandro Gaviria propone abiertamente que deben hacerlo. Los demás, varios de ellos con sus propias alianzas políticas, lo critican. Luego estuvieron los ataques personales. “Sergio, yo no tengo investigaciones, en cambio usted muchas investigaciones”, le dijo Gaviria a Fajardo. “Las encuestas a veces mortifican”, le respondió Fajardo. Al final, varios candidatos salieron sin despedirse, en una coalición donde, a pesar de la animosidad que se respira internamente, al final todos aseguraron que apoyarán al ganador.

5. Uribe y el Acuerdo de Paz estuvieron desaparecidos

El político más influyente del siglo XXI en Colombia estuvo casi totalmente ausente de los tres debates. Sí volaron críticas al Centro Democrático, como la de Petro que dijo que tenía cooptada la Junta del BanRepública, y al presidente Duque, calificado de “genocida” por Carlos Amaya. Pero Uribe, el expresidente hoy en campaña de calle y megáfono con Oscar Iván Zuluaga, fue escasamente mencionado. Hace solo cuatro años se trataba del caudillo que volvió a poner presidente y el candidato más votado en la historia del país al Senado.

También desapareció la polarización alrededor del Acuerdo de Paz impulsado por Juan Manuel Santos. El tema que polarizó al país en el plebiscito, que aún estaba vigente en las elecciones presidenciales del 2018, no apareció ni siquiera entre las propuestas de los sectores de izquierda y centro que lo apoyaron con tanto esmero. En la Centro Esperanza, donde la cabeza al Senado es el ex negociador Humberto De la Calle, fue ignorado como hoja de ruta para superar problemas ambientales y de desigualdad. Y en la derecha, en el Equipo por Colombia, el que fue fuente de todos los males alrededor de la seguridad, tampoco entró en la lista de advertencias sobre saltos al vacío que podrían venir con la amenaza populista.

6. La protesta fue el factor de división más pugnaz entre izquierda y derecha

“El Esmad y la policía se respetan”, dijo con ahínco David Barguil, del Equipo por Colombia. “El Gobierno dijo que los manifestantes eran terroristas”, denunció Francia Márquez, del Pacto Histórico. Las dos caras de la narrativa alrededor de las protestas surgieron durante los debates entre izquierda y derecha con visiones polarizadas. De la derecha todo parece reducirse a vandalismo y terrorismo, y desde la izquierda a abuso de poder y terrorismo de estado. En el medio, la Fuerza Pública.

Pero ni siquiera la protesta permitió trazar una línea de división en blanco y negro. Ante la pregunta de Sí o No sobre si apoyaban el paro citado para el próximo 3 de marzo, en la izquierda ningún candidato dijo que sí. Petro, Alfredo Saade y Arelis Uriana se opusieron abiertamente al paro, y Márquez y Camilo Romero se abstuvieron. Una muestra de la sensibilidad que genera una nueva cita para salir a la calle a menos de dos semanas de las elecciones.

7. Álex Char no quiso dar la cara

En diciembre del año pasado, la última vez que Char declinó la invitación para ir a un debate en el canal de televisión más visto del país, dijo que tenía problemas de agenda. La noche del debate era su reunión anual de compañeros del colegio, en Barranquilla, desde donde puso una foto en su Instagram mientras sus coequiperos hablaban de política en Bogotá. Esta segunda vez, también se excusó por problemas de agenda. Apenas un par de semanas antes, Aída Merlano, reveló que había sido su amante, y lo acusó a él y a su hermano, el senador Arturo Char, de haber financiado sus campañas y haber orquestado un plan para matarla.

Char es un candidato ausente. Es un nombre en el tarjetón del Equipo por Colombia que solo ha dado una entrevista y ha aparecido en un debate (de manera remota, en el de Caracol Radio) en toda la campaña presidencial. En el Equipo por Colombia excusaron su ausencia, “me hubiera encantado que estuviera”, dijo Peñalosa, mientras los demás guardaban silencio a la pregunta de por qué andaba tan ocupado el exalcalde de Barranquilla. 

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