Sin Guillermo Asprilla, Petro pierde a su álter ego

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Guillermo Asprilla es secretario de Gobierno desde mayo. El año pasado fue concejal del Polo en reemplazo de Roberto Sáenz, quien renunció para irse a progresistas. Foto: Juan Pablo Pino

Muy parecido a su amigo Gustavo Petro, Guillermo Asprilla, el secretario de Gobierno de Bogotá, siempre ha dicho que no le tiene miedo a casar peleas. Y que, en todo caso, las únicas que no le gustan son las peleas chiquitas. Una pelea que entabló hace 15 años contra el Distrito, en defensa de los intereses de los habitantes aledaños al relleno Doña Juana, hoy le puede costar su carrera política y debilitar seriamente la administración del alcalde Petro.

En aquella época, Asprilla aceptó un poder para entablar una acción de grupo a nombre de más de 100 vecinos del relleno que resultaron afectados por una explosión en el lugar. El 7 de noviembre pasado en segunda instancia él logró que se condenara al Distrito a pagar 227 mil millones de pesos.

Pero hoy a partir de las 9 de la mañana la Procuraduría General, en cabeza del procurador segundo distrital, Óscar Alfonso Rodríguez Barrera, leerá el fallo en el que sanciona en primera instancia a Asprilla con destitución e inhabilidad por 12 años, según confirmó anoche el órgano de control. La razón: seguir apareciendo hoy ante el Consejo de Estado como apoderado de la demanda de 1997, a pesar de que es funcionario. Eso le constituye, según la Procuraduría, una incompatibilidad.

Asprilla puede seguir en su cargo mientras se resuelve el recurso de reposición que piensa interponer, como se lo confirmaron a La Silla fuentes cercanas a su despacho. Ni siquiera ha sido notificado oficialmente, por eso no se pronunció anoche. Pero el problema es que esa apelación la resuelve la misma Procuraduría, con decisión directa del procurador general Alejandro Ordóñez.

Recién reelecto -sin ningún apoyo de Petro ni de ningún senador progresista-, y con todo el poder de la burocracia en sus manos, Ordóñez (que en su primera elección contó con el voto del entonces senador Petro) ya no le debe nada a Petro. De hecho, ya es muy diciente que este fallo contra Asprilla, programado para leerse la semana pasada, haya sido aplazado y filtrado anoche, justo el día en el que el alcalde afrontaba toda clase de críticas por su nuevo modelo del aseo.

Hace dos meses Asprilla ya había ganado el juicio de pérdida de investidura por el mismo tema de la incompatibilidad. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca aceptó los argumentos de la defensa de Asprilla, según los cuales él no se ocupó del proceso de Doña Juana desde el 30 de noviembre de 2010, pues viajó a Europa luego de atender a su esposa, quien falleció de cáncer. Esa demanda de pérdida de investidura en el Tribunal fue puesta en su contra por el concejal de oposición Jorge Durán. Como la ganó, se creía que la Procuraduría también lo podría absolver.

Además, en agosto, cuando comenzó su juicio disciplinario, su abogado, el expresidente del Consejo de Estado Rafael Lafont Pianeta, leyó varios casos parecidos al que ahora le da la destitución a Asprilla en los que los organismos que los resolvieron siempre fallaron a favor del abogado en cuestión.

Asprilla demandó al Distrito en 1997, a nombre de más de 100 vecinos del relleno Doña Juana. 

La mano derecha

Con una amistad con Gustavo Petro que nació sobre las cenizas del M-19, cuando ambos habían abandonado ya la guerrilla, hace más de 20 años, Guillermo Asprilla fungió desde el primer momento de esta Alcaldía como una suerte de vicealcalde.

Él volvió de Europa, donde hacía una maestría, para acompañar la campaña de Petro y siempre fue una de sus manos derechas. En el empalme, aparecía oficialmente apenas en tres de las cuatro comisiones de empalme, pero varias fuentes cuentan que siempre estuvo enterado de todo y que le interesaban, especialmente, los temas de Transmilenio.

Tanto así que, ejerciendo una labor discreta como director de la Uaesp, su nombre emergió mediáticamente cuando su hermana, Selma Asprilla, entonces asesora de Antonio Navarro, apareció en un video con usuarios descontentos de Transmilenio diciendo que había que “presionar” a los operadores de ese servicio. Eso sucedió justo días antes de que explotaran fuertes manifestaciones en contra de Transmilenio que se sintieron en toda la ciudad, lo cual desató un escándalo.

El alcalde, en ese momento, defendió a Selma por twitter y eso se interpretó como un apoyo indirecto a Guillermo, de quien luego se supo le había pedido al gerente de Transmilenio, en ese momento Carlos García, que terminara unilateralmente con los contratos de los operadores de ese servicio.

Esa y otras actuaciones evidenciaron que Asprilla tenía conocimiento e influencia en todo lo que sucedía en la Administración.

En mayo, Petro lo nombró secretario de Gobierno para la difícil tarea de reemplazar a Antonio Navarro Wolff y lo que eran rumores sobre su importancia quedó confirmado.

Como Secretario no fueron pocos los logros de Asprilla. Entre ellos, se cuentan haber alcanzado el consenso necesario en un Concejo de mayorías de oposición para aprobar sin mayores traumatismos el Plan de Desarrollo de Petro. Asprilla también ha consolidado una política de seguridad con la que el gobierno de Petro ha logrado unas bajas históricas en los homicidios: la más baja de los últimos 30 años (16,1 caso por cada 100 mil habitantes).

Desde la Uaesp, Asprilla logró que la Corte Constitucional le aprobara al Distrito el plan de inclusión de los recicladores al negocio de las basuras y fue quien firmó con los operadores privados los contratos que se están terminando por estos días.

Cuando comenzó su juicio disciplinario, en agosto, el secretario mediático bajó su perfil y redujo considerablemente sus apariciones públicas. Eso también fue una consecuencia de una dolencia que padece en una de sus piernas y que le impide caminar bien. En sus recientes visitas al Concejo ha intentado concretar varios ofrecimientos burocráticos al Polo y a los verdes para sumar votos en proyectos clave de la Alcaldía.

Si la reposición no le funciona y el fallo de hoy se confirma en segunda instancia, se va de la Administración uno de los hombres que mayores conocimientos tiene del sistema de salud, las normas del presupuesto y la contratación y cuya percepción de preparación y honestidad es reconocida incluso por opositores de Petro.

Asprilla es un hombre muy parecido a su amigo Petro con quien ha compartido luchas y más de una pelea, primero en la Alianza Democrática M-19 y luego en el Polo, de donde salieron casi al tiempo y por las mismas diferencias con sus copartidarios. Asprilla también tiene un carácter fuerte y una total coincidencia ideológica con el alcalde, incluyendo el modelo de ciudad que intenta rescatar lo público por encima de los intereses privados.

¿Será su sanción un preaviso del Procurador sobre lo que podría pasar con el gerente del Acueducto, o incluso con el propio alcalde, teniendo en cuenta los cuestionamientos que ha hecho la Procuraduría por el tema de las basuras?

Por ahora, Petro podría quedar sin uno de sus principales y más fuertes alfiles, cuyos posibles reemplazos ya empiezan a sonar. Por ejemplo, se habla de que el nuevo secretario podría ser Jorge Rojas, hoy secretario privado de la Alcaldía.

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