Sin protocolos de género, el Pacto Histórico sigue en deuda con las mujeres

Sin protocolos de género, el Pacto Histórico sigue en deuda con las mujeres
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El nombramiento de Mery Janeth Gutiérrez en el Ministerio de las TIC, aún cuando su posesión está embolatada por un posible conflicto de interés, reabrió viejas discusiones entre las mujeres del Pacto Histórico sobre las violencias de género.

Como antecedentes están las promesas del presidente Gustavo Petro de atender los reclamos de feministas que lo apoyaron en campaña –varias de ellas hoy congresistas–, un decálogo que 21 mujeres hicieron tras el empalme con el gobierno de Iván Duque, y unos intentos de protocolos de atención a violencias que desde el año pasado construyeron algunas mujeres de la Colombia Humana, el movimiento de Petro.

Estos quedaron en pausa con el inicio de la campaña y no se van a retomar pronto. El nombre de la MinTic Gutiérrez, expareja de Hollman Morris y una de sus defensoras durante una pelea interna sobre su participación en el movimiento a pesar tener denuncias por violencia de género, resalta el vacío que existe dentro del petrismo por la ausencia de los protocolos prometidos.

El nombramiento que reabrió el debate

Los intentos de protocolo de la Colombia Humana, que se sumaron a otros procesos parecidos del Polo Democrático, fueron fruto de una discusión interna que llevó a la salida de varias mujeres del movimiento de Petro por el apoyo que él le dio a la candidatura de Hollman Morris a la Alcaldía de Bogotá de Hollman Morris. En 2019 su exesposa lo denunció por violencia doméstica.

Un grupo amplio de mujeres, lideradas por la senadora Maria José Pizarro, la hoy ministra de ambiente Susana Muhamad y la excandidata al senado Mary Luz Herrán, alcanzaron a presentar un borrador de protocolo que decía que no deberían ser candidatos las personas investigadas por violencia.

En la construcción participaron jóvenes de la Colombia Humana, integrantes de la Unión Patriótica y varios nodos del movimiento en varias regiones del país.

Como una respuesta, la hoy MinTic, quien en ese entonces era pareja de Morris, y la abogada de él, Cielo Rusinque, dijeron que construirían un documento distinto. Al inicio del proceso ella le dijo a La Silla que “un protocolo no puede ser un instrumento de venganza, lo que crea es sanciones, pero la idea no es suplantar a la justicia, ni arrrebatar derechos fundamentales”.

La principal crítica al protocolo inicial era ese artículo que dejaría por fuera a Morris de una candidatura, por estar siendo investigado. De haberse aplicado para las últimas elecciones presidenciales y al Congreso, también habría dejado por fuera candidatos como Alex Florez, hoy senador del Pacto Histórico a quien su expareja denunció por violencia doméstica

Herrán y otras mujeres que salieron de la Colombia Humana en el contexto de esa división, como Ángela María Robledo, Juana Afanador y Sara Tufano, recibieron cuestionamientos de la nombrada MinTic Gutiérrez. “El nombramiento fue muy preocupante. Es una mujer que nos atacaba a las feministas constantemente, nos perfiló y nos atacó”, dijo Afanador.

Gutiérrez es abogada con experiencia en la producción de televisión. Gerenció la productora Gerenciar Tv y ahora es dueña del Tercer Canal, un canal de youtube, cuyo director es Hollman Morris, su expareja y el exdirector de Canal Capital durante la alcaldía de Petro. Llegó al MinTic porque el senador del Partido de la U, Antonio Correa, presentó su hoja de vida y porque es cercana a la exsenadora procesada por parapolítica Zulema Jattin.

Herrán, que se quedó en la Colombia Humana y fue candidata en el puesto 32 de la lista al Senado, dijo que “es buena profesional, pero deja mucho que pensar el ataque a las mujeres. No podemos estar peleando por un hombre. Me deja un sinsabor ese nombramiento”.

Aunque el protocolo que habían liderado Pizarro, Muhamad y Herrán no prohibiría que Gutiérrez fuera candidata, ocupara un cargo público o la nombraran ministra, para Herrán es un mensaje de que Petro no las escuchó cuando le pidieron dejar de respaldar a Morris.

Pero, en todo caso, los esfuerzos iniciales para enfrentar al violencia de género dentro del Pacto quedaron inconclusos. Y, por ejemplo, quedó también explícito con el nombramiento de Danilo Rueda como Alto Comisionado Para la Paz, quien cuando dirigió la ONG Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, habría hecho caso omiso a unas denuncias por violencia de género que le hicieron a un subalterno.

Un vacío que crece ahora que se convirtieron en Gobierno, con la misión explícita, como dijo Petro, de "acompañar a las mujeres de Colombia en su esfuerzo para salir adelante, para crear, para luchar, para ser. Para superar la violencia dentro y fuera de las familias, para construir la política del amor”.

El Pacto Histórico está en deuda con los protocolos

Los protocolos de atención a las violencias de género son un llamado de organismos internacionales como la OEA y ONU Mujeres para atender todas las formas de violencia política. En el caso de las mujeres, la violencia de género ha sido identificada como una de las principales barreras para su participación paritaria en la vida pública.

Según el último estudio de violencia política contra las mujeres de la Misión de Observación Electoral (MOE), una ONG de temas electorales, ese tipo de violencia hace que el 30 por ciento de mujeres políticas no quieran repetir cargos públicos tras ocuparlos por primera vez. La violencia contra ellas “se consolida como una razón de peso para que las mujeres no ejerzan sus derechos políticos ni ocupen espacios de participación y representación política”, dice el informe. 

En Colombia, a pesar de múltiples intentos en varios partidos, ninguno tiene protocolos de atención específicos para las mujeres. Tienen Comités de Ética que se encargan de solucionar problemas que comprometen el quehacer de los políticos, y que identifican el acoso y el abuso sexual como una falta grave, pero no especifican qué es lo que consideran como tal, ni se han desarrollado herramientas explícitas para establecer qué hacer cuando hay denuncias o investigaciones.

En el caso del Pacto Histórico, que es una coalición conformada por ocho partidos y movimientos, el tema es más complejo pues cada uno de los que conforman ese equipo tiene autonomía para definir sus propios límites.

En la Colombia Humana, el movimiento de Petro, los dos intentos que lideraron Pizarro y Gutiérrez quedaron parados. Y por lo menos en el primer año de gobierno no hay intención de retomar su creación.

Pizarro le dijo a La Silla que en su nuevo periodo como senadora enfocará su trabajo en tres proyectos de ley que radicó esta semana, y que tienen que ver con cerrar las brechas de género. Pero ninguno es el protocolo para su partido, que podría traducirse en un documento base para el Pacto Histórico. 

El documentó que empezó a liderar el año pasado tiene 25 artículos y se basó en los convenios internacionales suscritos sobre las violencias de género. Se quedó en un borrador y solo lo adoptaron las juventudes. “La campaña ocupó todas las energías en ganar votos y concretar alianzas. El protocolo existe para los jóvenes de la Colombia Humana, pero no para todo el partido”, dice Mateo Peñaloza, uno de los líderes juveniles que participó en la construcción del borrador.

Y aunque Herrán, quien no quedó electa senadora pero sigue coordinado algunos módulos regionales, ha tratado de socializarlo, su aplicación quedó a consideración de cada militante. Hoy no es un mandato para ningún político.

El protocolo alterno, de Gutiérrez y Rusinque, por su parte, no vio la luz. “Nunca vi un solo artículo”, dijo Peñaloza. Y la misma Rusinque confirmó que no hay actualización porque “estamos todas atendiendo algunas otras cuestiones prioritarias”. Según ella, la conversación ahora debería girar alrededor de un protocolo general para el Pacto. Pero, en todo caso, este solo podrá partir de que cada partido o movimiento construya sus propios conceptos sobre la violencia contra las mujeres.

Con ese panorama, en un Gobierno que prometió atender las necesidades más urgentes de las mujeres y que puso como una línea fundamental de su propuesta la agenda feminista, las integrantes del Pacto no tienen mecanismos propios para enfrentar las violencias de género. Y Petro, una vez más, parece haber desconocido sus principales reclamos. 

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