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La oferta para un trabajo en República Dominicana, a través de una empresa supuestamente estadounidense de seguridad, circuló entre varios de los miles de ex militares colombianos en meses pasados.

“Es una compañía medianamente seria que organizó a 150 muchachos para llevarlos a Santo Domingo y que luego les dijeron que los repartían por Centroamérica”, dice Iván Días, ex oficial del Ejército que hoy trabaja como asesor en seguridad.

Más de 20 exmilitares colombianos aceptaron, según cifras que aún no son exactas, y son los que terminaron involucrados en la operación que acabó en el asesinato del presidente de Haití, Jovel Moïse, baleado 14 veces y torturado antes de morir en su propia casa en Puerto Príncipe, la capital.

Horas después, tres colombianos murieron en un operativo de la policía haitiana, 19 fueron capturados, y las autoridades buscan a varios más. Los capturados fueron fotografiados en custodia, y sus armas y pasaportes colombianos organizados en una mesa para las cámaras. El jefe de policía, Leon Charles, los presentó como los “autores materiales”, y agregó que “ahora estamos cazando a los intelectuales”.

“No están en servicio activo”, resaltó hoy desde Bogotá el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, marcando distancia.

“Tengo dos muchachos que los llamaron. Están asustados, porque los que se fueron son amigos, incluyendo los suboficiales muertos”. Por ese temor no revela ni sus nombres, ni el de la compañía, pero el modo de reclutamiento, dice Diaz, le pareció irregular: “Normalmente a ellos les hacen muchos exámenes médicos, físicos y de antecedentes legales, pero en este caso, muy a las carreras, les ofrecen de entrada 2.700 dólares. Lo único que les pedían era pasaporte y certificado de fuerzas especiales”.

Diaz agrega que, como suele hacer con estas ofertas, desaconsejó tomarlas, “usted ofrece sus servicios al mejor postor y lo dejan pagando”.

“Estoy plenamente seguro de que no les dijeron qué iban a hacer”, dice William Amaya, un soldado que estuvo a sueldo en Emiratos Árabes, “ni el más loco se anima a ir a hacerle un atentado a una cabeza de estado, por la plata que sea”.

Hoy el director de la Policía, el general Jorge Luís Vargas, afirmó que investigan cuatro empresas. Los uniformados colombianos no asumieron que los colombianos hubieran sido los autores del crimen. Vargas dijo que Colombia enviará una comisión policial, acordada por el presidente Iván Duque con su homólogo hatiano, para “esclarecer los hechos, las circunstancias de modo, tiempo y lugar”.

Al año, según cálculos de la principal asociación de soldados profesionales en retiro, en Colombia salen entre 4 mil y 6 mil soldados profesionales e infantes de marina de las Fuerzas Militares. Todos están, además de altamente entrenados, curtidos por un conflicto activo, constante y diverso. Y luego de los 20 años de servicio reglamentario para acceder a su pensión, lo que se conoce como retiro asistido, los soldados se enfrentan a una dura realidad.

Ser soldado retirado en Colombia

“Nos están dando en la cabeza, como decimos en el argot popular”, dice Raul Musse, presidente de Acosipar, que agremia a más de 2 mil soldados e infantes retirados. “Yo me pensione en el 2011, ganaba 2 millones, y cuando me retiré me quedó el sueldo de retiro en 680 mil pesos. Mire ese jalonaso tan brutal”.

Musse fue paracaidista de las Fuerzas Especiales del Ejército. Fue entrenado por estadounidenses y pasó por Israel. “Hago parte de la generación que cambió la historia de Colombia”, dice recordando su participación en operaciones de principio de siglo que golpearon a las Farc. Hoy, a sus 49 años, se volvió experto en decretos, conceptos, proyectos de ley, y subsidios. Además de presidir Acosipar, trabaja con el representante a la Cámara por Bogotá del Centro Democrático, José Jaime Uscátegui, quien ha abanderado las causas de los veteranos.

“A los soldados profesionales nos desconocieron el subsidio familiar. Desde entonces, buscamos la vía jurídica. Logramos recuperar el subsidio. De estar ganando 680 me llegan ahora 2 millones 200. Eso gano yo. Pero resulta que tenemos soldados de ahí para abajo, en millón 800, hasta millón 400”, dice Musse. 

En efecto, en varias sentencias, el Consejo de Estado ha fallado a favor de los soldados profesionales, que a diferencia de los suboficiales y oficiales, no contaban con el subsidio familiar, un monto de acuerdo al tamaño de su familia, en sus asignaciones de retiro.   

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