Traición entre uribistas salva el poder de Quintero en el Concejo de Medellín

Traición entre uribistas salva el poder de Quintero en el Concejo de Medellín
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El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y el expresidente Álvaro Uribe, son contradictores políticos.

La elección de la presidencia del Concejo de Medellín para el año 2022 fue el escenario de otro pulso político entre el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y el expresidente Álvaro Uribe. Éste lo perdió Uribe. Con el ingrediente adicional de que a Quintero lo ayudaron a ganar algunos de los mismos concejales uribistas.

Al último minuto, los concejales del Centro Democrático Albert Corredor, Nataly Velez, Lina García y Paulina Aguinaga desconocieron el plan que se había cocinado desde ayer - en alianza con los opositores fajardistas de Quintero y un ex aliado del alcalde - para postular de presidente del Concejo al uribista Simón Molina.

El plan fracasó y el concejal Lucas Cañas fue elegido presidente por el Partido Conservador, que hace parte de la coalición de Quintero.

La derrota para el uribismo generó una ruptura fuerte dentro del Centro Democrático en Medellín.

Esta es una victoria importante para Quintero, quien ha perdido control del Concejo en proyectos claves como la venta de UNE, y una derrota para Uribe, que fue desobedecido por la mitad de su bancada.

La puja política llega, además, en medio de una campaña de revocatoria apoyada por el uribismo para cambiar a Quintero, que podría cruzarse con las elecciones de 2022, añadiendo un grado adicional de agitación política en la capital de Antioquia.  

El plan para quitarle gobernabilidad a Quintero

En enero de 2020, cuando empezó el periodo de gobierno de Daniel Quintero, el alcalde contaba con una coalición fuerte en el Concejo y se acordó que su movimiento político, Independientes, tuviera la presidencia el primer año, el partido Alianza Verde el segundo, los conservadores el tercero y los liberales el cuarto año.

El panorama a finales de 2021 es muy diferente, pues ahora Quintero enfrenta un Concejo con mayorías frágiles y una oposición fuerte. Incluso, el presidente del primer año por Independientes, Luis Bernardo Velez, es ahora opositor y fue unos de los concejales que cocinó el plan entre uribistas y fajardistas para cambiar el acuerdo sobre la elección de la mesa directiva en el Concejo.

En la tarde de ayer, en el restaurante Chuscalito, Vélez se reunió con el concejal fajardista Daniel Carvalho, el verde Daniel Duque, y los miembros de la bancada del Centro Democrático. Entre ellos estaban Simón Molina, Albert Corredor, Paulina Aguinaga, Lina García y Nataly Velez.

El motivo fue acordar una alianza entre estos sectores, que han sido contradictores en lo político tanto a nivel local como nacional, para elegir al uribista Simón Molina, que hace parte del grupo político de Paola Holguín, como presidente del Concejo. La movida desconocía el acuerdo que había entre partidos para que la presidencia la ocupara alguien del Partido Conservador, en la coalición del alcalde Quintero.

Con Molina en la presidencia del Concejo, la oposición a Quintero contaría con uno de los suyos a la cabeza de la corporación que decide cómo agendar y cuándo debatir los proyectos de acuerdo en Medellín. Un poder clave para influir sobre proyectos que el alcalde necesita, como la venta de UNE o la elección del contralor de Medellín, que se dará el próximo año.

El plan lo anticipó Quintero, quien en la tarde de ayer se dedicó a trinar sobre la reunión de los concejales, a la que bautizó como "Acuerdo de Chuscalito". 

Le tiró un dardo a su antiguo aliado Vélez y publicó un video en el que se le ve hablando con Duque y Carvalho. “Lamentablemente me dicen que Luis Bernardo Vélez también hace parte del acuerdo de Chuscalito con el uribismo y la Coalición de la Esperanza. Les pido perdón por haber creído que era independiente”, escribió Quintero.

El alcalde borró el trino y el vídeo, pues la publicación desató una polémica en redes, porque varios ciudadanos y concejales tildaron de persecución el video a los opositores. La polémica continuó cuando llegó Telemedellín, el canal público de la ciudad y que ha sido cuestionado por los manejos que le ha dado Quintero.

Pero Quintero insistió y profundizó en la crítica de este acuerdo entre la bancada uribista y los concejales fajardistas:

El alcalde volvió a utilizar su estrategia política antiuribista, que ya había utilizado cuando se estaba debatiendo el proyecto de venta de UNE. Lo curioso es que en esta ocasión encontró en los mismos concejales del Centro Democrático a sus aliados y el apoyo que necesitaba para ganar en el Concejo.

La patraseada

“Venga, arreglemos esto de una vez entre usted y yo”, le dijo en broma el concejal conservador, Lucas Cañas, al concejal uribista, Simón Molina, a la entrada del baño de hombres del Concejo de Medellín.

Ambos se rieron y luego entraron a la plenaria del Concejo en donde estaba a punto de empezar la elección de la mesa directiva. Ambos eran los candidatos cantados para competir por la presidencia del Concejo.

Como ellos, los demás concejales se fueron sentando en sus puestos y los que no habían estado en la primera parte de la plenaria de manera presencial fueron llegando. Todos, excepto cuatro concejales claves: Corredor, Aguinaga, García y Vélez.

La plenaria comenzó como era de esperarse. El concejal Babinton Flórez, del Partido Conservador, postuló a su colega Lucas Cañas para la presidencia del Concejo y oficializó la apuesta de la coalición de gobierno.

Luego el turno lo tuvo el Centro Democrático, que designó como vocero a Sebastían López, quien es de la casa política de Fabio Valencia Cossio. “Esta propuesta nace de la necesidad de proteger un bien superior por encima de cualquier diferencia e ideología política”, dijo López al comienzo de su intervención y luego postuló a Simón Molina.

“En la segunda guerra mundial se tuvieron que juntar un comunista como Stalin y un capitalista como Churchill para derrotar al nazismo. Hoy el objetivo es derrotar a Quintero” dijo en su turno Julio González, concejal uribista y promotor de la revocatoria del alcalde, sobre la alianza improbable con el partido Verde y el movimiento de Sergio Fajardo, ambos rivales políticos a nivel nacional.

Acto seguido el concejal Daniel Carvalho, del fajardismo, pidió la palabra para respaldar la candidatura de Molina y ratificar la alianza que se conoció desde el día anterior.

“Hubiera querido que fuera mi concejal Daniel Duque, pero hoy apoyo a Simón Molina. Se trata de elegir una mesa independiente para que nos represente frente al mandato tóxico de Daniel Quintero”, afirmó el concejal, quien es precandidato a la Cámara de Representantes por el Partido Verde, apoyado por Duque.

Las cartas estaban sobre la mesa, pero hubo otras dos candidaturas.

Primero pidió la palabra Dora Saldarriaga, concejala por el movimiento político y feminista Estamos Listas. Su voto era clave pues su posición frente a la elección de mesa directiva era aún desconocida. Saldarriaga es independiente y nunca ha estado en uno de los dos bandos.

“De los dos postulados tengo que decir que no me representan”, dijo Saldarriaga. Acto seguido se postuló ella misma, mientras era aplaudida por militantes de Estamos Listas en las gradas del Concejo, quienes sostenían carteles dirigidos a los concejales que decían: “Maduren”.

Por último llegó la última postulación que enterró el plan de los uribistas. El concejal del Centro Democrático, Albert Corredor, quien es amigo del alcalde y favorable a la administración de Quintero, pidió la palabra para postular a la concejal de este mismo partido Paulina Aguinaga.

Con esto traicionó al mismo expresidente Uribe, quien antes de la reunión de Chuscalito, habló con todos los concejales y dejó claro que el único candidato era Simón Molina, según le dijeron a La Silla dos personas que estuvieron en esta reunión, pero que pidieron omitir sus nombres. Uribe quisó ser más claro y trino esta mañana:

Por eso cuando Albert postuló a Aguinaga, ya la traición había sido cantada, lo único que faltaba era votar. Con los votos divididos por la candidatura uribista de último momento, ganó Lucas Cañas, el candidato de Quintero, y el plan para moverle el piso de la gobernabilidad, en el que estuvo empeñado el mismo Uribe, fracasó.

No solo fue una victoria para el alcalde Quintero, sino una derrota humillante para el expresidente Uribe. Y las consecuencias de un plan fracasado para hacer un frente común improbable ante la Alcaldía se sienten ahora con fuerza dentro del Centro Democrático.

El coletazo dentro del uribismo

Las reacciones por parte del uribismo fueron inmediatas. Uno de los primeros en pronunciarse fue el mismo expresidente Uribe, que siguió de cerca la plenaria del Concejo y trinó: “Es mejor quedarse sin concejales que sin principios”.

También se pronunció poco después la directora nacional del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, que anunció la apertura del proceso correspondiente para “determinar las consecuencias de haber incumplido una decisión de la bancada”.

Las consecuencias se hicieron evidentes dos horas después en un comunicado de prensa oficial del Centro Democrático. En este se informa que los concejales Corredor, Aguinaga, García y Vélez están siendo investigados disciplinariamente. Y que por lo tanto a partir de hoy pierden el derecho de voz y voto dentro del Partido y como representantes del mismo en el Concejo de Medellín.

Aparte de los coletazos internos para la bancada, la patraseada de los concejales puso en manifiesto que Quintero tiene mas influencia que Uribe sobre cuatro concejales del Centro Democrático, como fue señalado por Simón Molina.

Se trata de políticos que revelan alianzas con el alcalde, que van desde la amistad y las cuotas  burocráticas dentro de la Alcaldía, como en el caso de Albert Corredor

Entonces, a pesar de que el resultado de la elección es una derrota dolorosa para Uribe y la oposición al alcalde, también desnuda las alianzas de Quintero con uribistas, en este caso rebeldes. Un testimonio de su poder para relacionarse de manera opaca con sectores de los cuales es crítico en público.

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