Tras perder el primer pulso con Petro, Francia apuesta a crecer su imagen

Tras perder el primer pulso con Petro, Francia apuesta a crecer su imagen
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La primera reunión del presidente, Gustavo Petro, con la bancada del Pacto Histórico, el 12 de septiembre, comenzó con un regaño. Cuando se mencionó indirectamente la campaña en redes para que el Departamento de Prosperidad Social (DPS) quedara en manos de la vicepresidenta, Francia Márquez, Petro habló: “Nos dijo que si creíamos que él tomaba decisiones por presión en redes sociales estábamos muy equivocados”, dijo una fuente que estuvo en la reunión y pidió no ser citada.

La decisión de Petro de no darle a la vicepresidenta Márquez el DPS, la entidad que concentra los principales subsidios estatales, marcó la primera derrota de la vicepresidenta en el Gobierno. Durante este mes Márquez se movió para tratar de que el nuevo Ministerio de la Igualdad, que ella manejaría, tuviera como base los más de 20 billones de pesos de presupuesto del DPS. Pero al final Petro se negó y le asignó funciones de coordinar la política de la igualdad y programas sociales en el Pacífico, sin potestad concreta para manejar recursos.

Pero la derrota política no implicó una ruptura de Márquez con el presidente. “Eso no es cierto, son rumores. Hemos hecho una buena empatía con el presidente”, dijo la vicepresidenta esta semana en una entrevista con Caracol.

“La ruptura es una novela de los medios. En todo caso él (Petro) es el jefe. Obviamente por canales privados se pueden hacer observaciones, pero Francia sabe que él es el jefe”, le dijo a La Silla una fuente muy cercana a la vicepresidenta.

Eso no significa que Márquez se quedará quieta. La estrategia tras la derrota tiene dos partes: primero, tratar de aprovechar al máximo las funciones que sí le dio Petro, como la coordinación de la política social en el Pacífico. Aunque no incluye manejo de recursos, sí le otorga la facultad para coordinar los que van destinados a zonas como Buenaventura y el plan para llevar acueducto al Pacífico y el Norte del Cauca, zonas donde la vicepresidenta quiere consolidar su caudal político.

Y el segundo punto es reforzar la imagen internacional de la vicepresidenta como líder social, afro y víctima del conflicto. Para esto planea varias giras al exterior y, en paralelo, una película sobre su historia, que se comenzó a grabar desde la campaña y tiene al frente a una productora de Estados Unidos.

El objetivo con ambas estrategias, la política y la mediática, es consolidar su imagen y

allanar un proyecto político de largo plazo, independiente del de Petro.

Los tropiezos políticos de Márquez empezando el Gobierno

El primer traspié de Márquez en el Gobierno vino de su propio movimiento. Según tres fuentes (dos cercanas a Francia y una al gobierno Petro), la vicepresidenta rompió con Hildebrando Vélez, su mano derecha desde hace varios años y padre de Irene Vélez, la ministra de Minas de Petro.

“Hubo mucho oportunismo de Hildebrando. Le vendió a Petro que su hija era la representante de Francia en el gabinete. Eso le dio un impulso para llegar al Ministerio de Minas”, dijo una de las fuentes cercanas a la vicepresidenta que pidió no ser citada para dar detalles privados de sus relaciones políticas.

Aunque llevaba los últimos años cercano a Francia Márquez, Hildebrando Vélez también tiene un vínculo con Petro. Fue parte de su UTL brevemente en 1998, cuando Petro llegó al Congreso. “Se conocieron en Bruselas, cuando Petro estuvo exiliado e Hildebrando viajó como miembro de la ONG Censat Agua Viva. Desde ahí son amigos. El presidente siente una especial admiración por Hildebrando y a través de él conocimos el mundo de lo ambiental”, dice Milton Rengifo, miembro de la UTL de Petro en el Congreso durante 12 años.

La ruptura de Márquez con Hildebrando y la ministra Vélez se ha evidenciado en algunos silencios. La vicepresidenta no ha mencionado a la ministra de Minas ni ha salido en su defensa ante las salidas en falso que ha tenido, a diferencia de otros miembros del Gobierno, como los ministros, el propio Petro y varios miembros de la bancada del Pacto Histórico, que le han expresado su respaldo públicamente.

Y esa distancia de Márquez con sus antiguos aliados también le ha costado a la vicepresidenta en otras apuestas políticas. “Hay un sector del Pacto que ha insistido en decir que Francia ya tiene el Ministerio Minas, lo que es falso, y que por eso pedir también el DPS era demasiado. Eso la debilitó en la negociación con Petro”, dijo una fuente cercana a la vicepresidenta.

Con su equipo, Márquez hizo un borrador del proyecto de ley para crear el Ministerio de la Igualdad que envió a la oficina de Mauricio Lizcano, el secretario general de la Presidencia. En ese borrador se planteaba la ruta para absorber el DPS, algo que el propio Lizcano anunció el día siguiente a la posesión del Gobierno.

Pero en este mes la posición de Petro cambió. En el círculo del presidente dan dos explicaciones a esto: primero, que Petro se cansó de la presión del sector de Francia. Y segundo, que pesaron las rivalidades de la vicepresidenta con otras fuerzas cercanas a Petro, como la de Roy Barreras.

El sector cercano a Francia preveía esas disputas y por eso trató de mantener con el mayor secretismo posible su aspiración de absorber el DPS en el Ministerio de la Igualdad, pero el rumor corrió y los sectores rivales se movieron.

Al final, Petro nombró en la dirección del DPS a Cielo Rusinque, una abogada cercana a él y a Roy Barreras: le hizo campaña a Barreras cuando todavía estaba en la consulta presidencial del Pacto Histórico, y este apoyó hace poco a Rusinque en su aspiración (fallida), de ser secretaria de la comisión de acusaciones.

Petro justificó el cambio de postura esta semana, cuando posesionó a Rusinque: “No quise que el DPS fuese el Ministerio de la Igualdad, eso es como decir que el neoliberalismo tenía razón y que a punta de limosnas para pobres se construye la igualdad”.

La explicación no dejó conforme al sector de Francia Márquez y otras voces de la izquierda. “Hubiera sido mucho más fácil transformar el DPS convirtiéndolo en el Ministerio de la Igualdad. Creo que fue más una excusa de Petro”, le dijo a La Silla la socióloga Juana Afanador, una de las que promovió una campaña para pedirle a Petro que no nombrara a Rusinque en el DPS.

Una fuente cercana a Petro, que pidió no ser citada, agregó otro matiz a la decisión de Petro: el potencial electoral del DPS y de la política social en general en las próximas elecciones regionales. “Es una entidad que maneja mucha plata y puede ser clave para ganar alcaldías y gobernaciones”, dijo. Esa importancia estratégica del DPS se vio en el gobierno anterior, de Iván Duque, en el que esa entidad se utilizó para hacer política desde el Ejecutivo.

Más allá de las razones de la decisión, el revés del DPS retrasó aún más el proyecto de Ley del Ministerio de la Igualdad, que tiene que ser reescrito desde cero. “Estamos revisando cuál sería la mejor estrategia, entre esta semana y la próxima, para poder presentar al presidente una nueva propuesta”, le dijo a La Silla Clemencia Carabalí, consejera para las Mujeres y una de las pocas personas cercanas a Francia Márquez nombradas por Petro.

Esta consejería es, de momento, la única entidad que se sabe que estará dentro del posible MInisterio de la Igualdad. Sin embargo, ya estaba adscrita a la vicepresidencia y no tiene a su cargo recursos más allá del Fondo Emprende Mujer, que maneja 56.000 millones de pesos, un presupuesto decenas de veces inferior al del DPS.

Carabalí dice que esperan establecer un diálogo con el Gobierno para gestionar recursos para el nuevo ministerio. “Por su misionalidad, el ministerio requiere un apalancamiento económico importante. Nosotros como Consejería somos una dependencia articuladora, con los ministerios, pero no tenemos un mandato directo de ejecución de recursos”, dijo.

Y mientras sigue la negociación política con Petro para tener poder real en el Gobierno, Márquez apuesta por reforzar su figura internacionalmente.

Con una película, Francia busca un trampolín para su imagen

“Francia no es de quedarse peleando por asuntos que ya se definieron. Está concentrada en sus funciones y en capitalizar su imagen a nivel internacional”, dijo una fuente cercana a la vicepresidenta, que habló bajo reserva.

Esta estrategia incluye, primero, giras con líderes en el extranjero. La vicepresidenta ya hizo una gira por América Latina en la que se reunió con dos presidentes, el de Chile, Gabriel Boric, y el de Argentina, Alberto Fernández, incluso antes de que Petro inaugurara su agenda diplomática.

En esa estrategia fueron claves los contactos históricos del Proceso de Comunidades Negras (PCN) y de Alexander López, el senador del Polo y aliado de Márquez, quien es cercano a la izquierda argentina. Ahora, la apuesta de Márquez es hacer una gira en Estados Unidos con varias personalidades. No solo políticas, también de la farándula: “El resultado de las elecciones impactó mucho allá. Sé que Beyonce le escribió invitándola a reunirse, puede que se concrete”, dijo la fuente.

La segunda parte de la estrategia es el estreno de una película sobre la vida de Francia Márquez con aliados internacionales. El documental tiene el título de “Igualada” y está a cargo de la productora establecida en Estados Unidos, Human Pictures (dedicada a historias de justicia social y que ha trabajado con clientes como Naciones Unidas y la Fundación Ford). La película comenzó a trabajarse desde la campaña: un equipo de camarógrafos siguió a Márquez y grabó la mayoría de sus eventos masivos.

En la página de Human Pictures hay una reseña de la película que la describe así: “A medida que los disturbios continúan extendiéndose por toda Colombia, una mujer decidida tiene el coraje de desafiar a un establecimiento político. Contra viento y marea, Francia Márquez, una activista negra de la comunidad rural, ha lanzado una campaña con la esperanza de que su llamado a la justicia pueda inspirar a un país a soñar de nuevo”.

La expectativa es que el documental sea estrenado a principios de 2023 y participe en festivales internacionales.

“Yo no soy una mujer que me dejo aislar. Yo lucho”, dijo la vicepresidenta esta semana cuando le preguntaron por su rol en el gobierno. Esa lucha, por ahora, no es contra Petro sino contra la idea misma de haber quedado excluida del centro de poder del Gobierno. Y el escenario en el que Márquez da esa pelea no es solo frente a las cámaras de los medios, o en las reuniones privadas de la Casa de Nariño, sino también en los medios internacionales y las salas de cine.

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