Tras un mes de paro, Petro da tumbos en su postura sobre la protesta

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Petro maneja dos discursos. Uno más moderado en sus mensajes oficiales, con llamados a acotar la movilización, y otro que apela a la indignación en sus redes y a través de sus aliados.

Hace unos días el senador y candidato presidencial Gustavo Petro convocó a la “manifestación más grande de la historia” para hoy, 28 de mayo, fecha en la que se cumple un mes desde el inicio del paro.

Durante esta semana, sin embargo, no volvió a referirse en específico a esa gran movilización. Y esta mañana llamó a “cambiar las formas de protesta”. 

Petro mencionó la “movilización inmensa y pacífica” de la sociedad, en abstracto y sin fecha, y se enfocó en una invitación a no consumir gaseosas, salirse de los fondos privados de pensiones, no sacar el carro ni abrir el negocio y otras formas alternativas de manifestación.

Las dos intervenciones siguen una línea que el candidato ha mantenido durante este mes: un juego de equilibrismo entre respaldar al paro y a la vez intentar evitar que se asocie su figura con el caos de las protestas, como los bloqueos y los hechos vandálicos. 

Por un lado, es un amplificador de las denuncias de violaciones de los derechos humanos a los manifestantes, a través de una activa cuenta de Twitter que tiene 4,2 millones de seguidores. Desde ahí comparte videos y hace comentarios. Ha difundido, al menos, dos contenidos falsos, y recurre a comparaciones poco precisas: "Que tengamos 139 heridos anoche en el sur de Bogotá indica la más profunda crisis humanitaria de la historia desde el 9 de abril de 1948”, trinó esta semana, luego de una noche de enfrentamientos entre la Policía y manifestantes en la localidad de Usme.

Por otro lado, está el Petro más moderado de alocuciones y entrevistas, que ha hecho llamados a la no violencia e incluso aconsejado al presidente Iván Duque: “Me dirijo directamente a Duque. Libérese, nosotros le ayudamos. Haga lo más fácil y directo: reúnase con el movimiento social que está en la calle. Eso no lo hará débil, eso lo hará fuerte y podrá encarar bien su último año de Gobierno”, dijo el 5 de mayo.

Su doble apuesta le ha costado en términos de coherencia. Algunos de sus análisis políticos, por ejemplo, han cambiado radicalmente en un mes.

El 26 de abril, por ejemplo, en la víspera de las marchas, Petro dijo que había que demostrarle al Gobierno “que el paro puede ser indefinido”. Hoy, en cambio, dijo que es el Gobierno quien “quiere prolongar el paro e incendiar el país con violencia porque cree que así ganará las elecciones”.

Su dificultad para enviar un mensaje unificado también se ha visto reflejada en el discurso de sus aliados. Petro ha dicho que el enfrentamiento de manifestantes con la Fuerza Pública es una trampa, y ha invitado a abrazar a la Policía. Pero uno de sus principales aliados, el senador Gustavo Bolívar, lidera una colecta para comprar equipos para la primera línea, los grupos de jóvenes organizados, con escudos y cascos, para enfrentar las avanzadas del Esmad.

Llamado a parar las marchas

Contrario al discurso de la derecha, Petro no ha sido protagónico en el llamado a las calles. De hecho, su influencia es limitada  en el Comité del Paro, que agrupa a parte de los sectores sociales, y que ha fijado las fechas de las principales marchas.

La posición de Petro ha sido ambigua. En un mismo día, por ejemplo, llegó a convocar una marcha de un millón de personas en redes sociales y, en privado, decirle al Comité del Paro que las marchas debieron haberse detenido tras el retiro de la tributaria.

Fue el 5 de mayo. En la tarde, Petro se reunió con el Comité del Paro y, como contó La Silla a través de unos audios filtrados en la reunión, el candidato le dijo a los promotores que luego de la caída de la tributaria “debió declararse el triunfo popular y frenar ahí. Si lo quieren en otros términos, acumular fuerzas para lo que seguía”.

Esa noche, sin embargo, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, con quien Petro tiene una rivalidad política agria, criticó al candidato en una entrevista por no haber asistido a las marchas. 

Petro tardó dos horas en responder: “Y si hacemos en Bogotá una marcha de un millón de personas, ¿se le miden?”.

La movilización no llegó a hacerse. Dos asesores de Petro con quienes La Silla habló en su momento, y prefirieron no ser citados para hablar con más libertad, dijeron que el tema no se mencionó de nuevo más allá de ese tuit. 

Juan Federico Pino, profesor de ciencia política y analista de la Universidad Javeriana, considera que el discurso de Petro “intenta evitar el desgaste de la protesta canalizándola hacia a un fin. Pero a la vez busca no traicionarla, que sus bases no sientan que les da la espalda”.

De ahí, en parte su llamado al Comité del Paro a reorganizar las marchas o frenarlas tras la tributaria, justamente para “mantener una acumulación del movimiento social a partir de no desgastarlo en continuas movilizaciones”, según dijo Petro en la reunión.

Pero su llamado no ha sido eficaz, y el desgaste comienza a reflejarse en las encuestas. La medición de Invamer publicada esta semana muestra que, si bien la favorabilidad de Petro pasó del 39 por ciento al 45 por ciento durante la primera semana de protestas, hasta el 3 de mayo, para el 22 de mayo bajó al 38 por ciento.

Es un efecto negativo de las protestas del que son conscientes en Colombia Humana. “Sabemos que el paro llegó a un punto muy exitoso cuando se tumbaron las dos reformas, pero de ahí para acá empieza a revertirse esa simpatía por el desabastecimiento, por el bebé que murió en la ambulancia, por todo lo que ha pasado”, le dijo a La Silla el senador Gustavo Bolívar.

No ha habido una respuesta unificada a ese estancamiento. Mientras Petro hace llamados a marchas históricas que no se concretan, y mantiene un discurso sobre evitar la violencia, los mensajes de algunos de sus aliados, y otros que comparte el propio candidato, van en la dirección contraria.

El discurso del retuit

Con el paro, Petro inauguró un nuevo canal para enviar sus mensajes: las llamadas “alocuciones”, el mismo término con el que se denominan las intervenciones presidenciales. 

Hasta ahora ha hecho dos de estos comunicados, uno en la víspera del paro y otro el 5 de mayo, tras el retiro de la tributaria. En ambos, Petro ha tenido un discurso moderado, le ha dado consejos al presidente Iván Duque y ha fijado posturas, como el llamado a no consumir gaseosas y salirse de los fondos privados, que luego ha retomado en sus tuits, en sus columnas o en sus entrevistas. 

La intención de ser medido con la vara de sus alocuciones fue clara esta semana. En su entrevista con la periodista Patricia Janiot, Petro le preguntó si había escuchado sus mensajes antes de hablar con él. “No hay una sola alocución mía que invite a la violencia”, dijo.

Petro, cuando habla oficialmente, lo hace más como candidato favorito que como opositor. Sin embargo, ese tono contrasta con algunos de los mensajes con los que él y sus aliados se han dirigido a las bases indignadas.

Por ejemplo, Petro ha difundido información falsa sobre el paro, como que dos jóvenes de la primera línea detenidos en Cali habían sido asesinados y arrojados a la carretera, lo cual fue desmentido por la propia primera línea, como contamos en este detector.

La mayoría de esos mensajes que apelan a la indignación se dan a través de retuits, mientras que las intervenciones en voz del candidato son más moderadas. Para el analista Juan Federico Pino, de la Universidad Javeriana, “Petro se mueve en ese doble filo. Por un lado su fidelidad a las bases a través de retuits o personas allegadas, y por otro lado un tono más calmado, más parecido a uno presidencial, cuando es él quien habla”.

Las apuestas más polémicas han quedado en voz de sus aliados, como Bolívar y su campaña de recoger insumos para la primera línea. 

El senador le dijo a La Silla que se trata de una iniciativa por su cuenta. “Lo hice sin consultar ni con el Pacto Histórico ni con Colombia Humana, por un criterio de humanidad porque estos chicos están sin gafas, sin cascos, mientras siguen los enfrentamientos”. 

Tras lanzar la campaña, que ya superó su tope de 100 millones de pesos, ninguno de los congresistas de la bancada de Colombia Humana ni del Pacto Histórico se ha sumado. Bolívar tampoco lo ha hablado con Petro: “No hemos tocado el tema, seguramente si no me ha dicho nada es que no le parece mal, porque a veces tengo mis salidas en falso y él me lo dice”.

Hay una diferencia entre el tono de candidatos aliados que aspiran seguir en el Congreso, como Bolívar, y el del Petro candidato presidencial. Les hablan a públicos distintos. En el caso del líder de la Colombia Humana, se dirige a un electorado más allá de sus bases. Según las encuestas, sin embargo sus mensajes aún no llegan plenamente.

De hecho, ese tambaleo entre los dos tonos ha permitido que cada sector decida escuchar lo que se alinea con sus creencias. Petro es el instigador del caos para quienes se oponen a las marchas, y un líder ambiguo para algunos que las apoyan. El dirigente que llama a la marcha más grande de la historia y, cuando llega la fecha, los invita a no tomar gaseosa. 

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