Una disidencia de las Farc pierde a Santrich, otra le va ganando la guerra a Maduro

Una disidencia de las Farc pierde a Santrich, otra le va ganando la guerra a Maduro
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Ni Jesús Santrich estuvo a salvo en Venezuela. La zona fronteriza, de más de 2 mil kilómetros, ha pasado de ser la retaguardia para diversos grupos armados colombianos, a una zona de conflicto intensa. Disidencias, ELN y fuerzas militares venezolanas luchan y cooperan, en un escenario confuso, por rentas ilegales.

Santrich, según un comunicado de la Segunda Marquetalia, cayó en un operativo del Ejército colombiano, cerca a la serranía de Perijá, colindando con el departamento del Cesar. “Los asesinos le cercenaron el dedo meñique de su mano izquierda”, dice el documento, firmado por Farc-EP, Segunda Marquetalia. En Colombia, medios dijeron que habría sido abatido por bandas criminales en Venezuela y el ministro de Defensa dio una confirmación a medias del hecho. El Gobierno Venezolano no se ha pronunciado, y el hecho sigue por verificar. La bruma de la guerra es pesada al otro lado de la frontera.

Pero para la Segunda Marquetalia, la disidencia que fundaron Santrich e Iván Márquez, el punto de conflicto más intenso no es donde se dio la sorpresiva baja del ex congresista de las Farc. A unos 300 kilómetros de ahí, en la frontera con Arauca, sigue lo que ya se denomina la “guerra de Apure”. Como contamos, desde finales de marzo al otro lado del río Arauca, en el pueblo La Victoria, por primera vez una guerrilla colombiana se está enfrentando al régimen de Nicolás Maduro. 

Se trata del frente Décimo, una estructura residual de las Farc que nunca se desmovilizó. Hoy tienen a ocho militares venezolanos secuestrados. El Décimo ha causado una cantidad importante de bajas en las Fuerzas Militares venezolanas, con las que, según pudo establecer La Silla, tiene un proceso de negociación. Los combates hicieron que 7 mil personas de Venezuela se refugiaron en Colombia, la mayoría huyendo de los abusos de los militares venezolanos, como contamos.

El Décimo también ha tenido enfrentamientos con la Segunda Marquetalia. Y luego de casi dos meses de combates sostenidos, todavía tiene control territorial de una parte de la frontera araucana, estratégica para las rentas ilegales.  

Aunque la muerte de Santrich resuene en Colombia como una derrota para las disidencias en general, lo cierto es que en Arauca el frente Décimo está ganando la guerra. No solo a la Segunda Marquetalia, también al régimen venezolano. Conflicto entre las disidencias

Según El Tiempo, que cita a fuentes de inteligencia venezolana, hay sospechas de que fue Gentil Duarte quien ordenó el asesinato o brindó información para la emboscada a Santrich. Algo que no es improbable, dadas las conocidas rivalidades entre ambas disidencias. 

 

En la frontera entre Arauca y Apure, tal y como nos dijeron tres fuentes que se mueven en la región, ha habido enfrentamientos recientes entre la Segunda Marquetalia y el frente Décimo. Esta estructura es comandada por alias "Arturo" o "Jerónimo" y es aliada de Gentil Duarte, el líder de la disidencia del frente Primero, la más poderosa del país que funciona en la antigua retaguardia de las Farc en Guaviare, Meta y Caquetá.

Pero más allá de las teorías, aún inciertas, sobre traiciones farianas en la muerte de Santrich, lo que sí revelan estos enfrentamientos es que el frente Décimo es una estructura con una capacidad militar tremenda en Arauca. Tanto como para tener dos frentes simultáneos abiertos, con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y con la disidencia de la Segunda Marquetalia. Y ninguna ha podido desplazar al frente Décimo.

Cuando comenzó la operación militar de la Fanb contra el frente Décimo en Apure, medios de comunicación dijeron que el objetivo de Maduro era defender los intereses de la disidencia de la Segunda Marquetalia. Puntualmente, el control de la frontera de Arauca. 

El paso fluvial por las sabanas de Arauca y Apure es un punto estratégico. Más accesible que por las selvas del Vichada o del Catatumbo, se trata de un punto de contrabando de gasolina histórico que también se ha consolidado como una ruta de narcotráfico desde el Cauca. 

Sin embargo, en La Silla contamos que, más que un favor de Maduro a Iván Márquez, la guerra de Apure se desató porque el frente Décimo incumplió acuerdos sobre el control de rutas de narcotráfico y contrabando en esa zona. Acuerdos en los que participan el ELN, la otra guerrilla con mucha influencia en la frontera, y también la Fuerza Pública venezolana. 

Según tres fuentes en terreno —un miembro de cooperación internacional, un defensor de derechos humanos y un periodista que se mueve en Apure— lo está aprovechando la Segunda Marquetalia, intentando entrar a zonas en Venezuela donde el Décimo tenía el control único de las rentas ilegales. 

Una de esas fuentes nos relató un caso puntual de enfrentamiento: hace menos de una semana se enfrentaron en la ciudad de Bruzual, Venezuela. 

Bruzual no es fronteriza pero también pertenece al Estado de Apure. Es clave porque está cerca a Elorza, otra ciudad de Apure que es frontera seca con Colombia, concretamente con Cravo Norte, un municipio de Arauca que está volviéndose estratégico para la disidencia en medio de su conflicto con el régimen de Maduro. 

Hasta ahora, ninguna de nuestras fuentes nos dijo que la Segunda Marquetalia haya logrado tomarle ventaja al Décimo. En cambio, la muerte de Santrich sí le resta estatus a su avanzada por conseguir verdadero control territorial en la frontera con Arauca.

La guerra con Maduro

El frente Décimo todavía usa las siglas de las Farc, pero cada vez es menos una fuerza armada colombiana. Desde que reaparecieron en Arauca, cuando estaba empezando el proceso de reincorporación de las antiguas Farc, su operación está concentrada en Venezuela. Según una fuente del Ejército colombiano, ese frente tiene más de 300 hombres armados y solo unos 60 permanecen en Arauca. Los demás se mueven en Apure, Venezuela. 

Y durante los últimos dos meses han demostrado su superioridad en combate frente a la Fanb venezolana. Cuando comenzaron los enfrentamientos, Maduro dijo que la orden en Apure era de “una guerra de todo el pueblo” contra “criminales y terroristas que vienen de Colombia”. Pero, según la información oficial del régimen venezolano, a finales de abril había un saldo de 16 bajas en su ejército. En redes sociales se habla de más.

Por ejemplo, en un video que circuló hace casi un mes se veía como civiles recogían cuerpos de militares venezolanos muertos. Guiados por el hombre que grabó el video, al parecer miembro de la disidencia del Décimo, contaron más de cinco cuerpos en un pastizal. El que hablaba menciona que eran “como 12”.

El video también deja en evidencia que la disidencia, aunque está respondiendo al enfrentamiento del régimen venezolano, quiere parar el conflicto y negociar. “Desde que el Gobierno no se ponga, pues todos estamos bien (...) pudiendo hacer las cosas de buena manera, tienen que llegar a esta situación”, dice en una parte quien grabó el video.

Y ahora tiene con qué negociar. El frente Décimo capturó a ocho miembros del grupo élite de las fuerzas militares venezolanas. En una prueba de supervivencia publicada por Fundaredes (una ONG venezolana que defiende derechos humanos y le hace oposición a Maduro) aparecen cinco de los soldados, incluyendo dos oficiales. “ Soy el teniente coronel Jhan Carlo Bemon, hoy es 4 de mayo (...) hemos sido capturados por las Farc”, dice el oficial de mayor rango, en imágenes que recuerdan los secuestros de soldados colombianos por parte de las antiguas Farc.  

Un miembro de cooperación internacional, un defensor de derechos humanos en Arauca y un líder que tiene contacto con esa disidencia en la región nos dijeron que en medio de los combates entre fuerzas militares venezolanas y el frente Décimo, ya ha habido conversaciones para frenar el enfrentamiento.

“Están hablando pero apenas tendiendo un puente con una facción del Ejército, no con los altos mandos aún”, nos dijo la fuente de cooperación internacional. “Hay contactos, sí, pero nada de acuerdos”, nos dijo el líder. 

Con esto la disidencia del Décimo se ha convertido en interlocutor del régimen Venezolano, que ya reconoció los secuestros. Gana una ficha de negociación, ante una fuerza armada que tanto adentro de Venezuela, como frente a sus rivales militares colombianos, queda en una posición vulnerable. 

Una negociación que, más allá de los reconocimientos, tiene intereses económicos. Sin buenas relaciones con las autoridades venezolanas, su búsqueda de rentas ilícitas se vuelve más compleja. 

Eso ya está sucediendo, pero el frente Décimo está mostrando que puede adaptarse. 

Lo que cambia del lado colombiano

En la frontera de Arauquita, en el casco urbano, hay un pequeño puerto para abrirse paso por el río Arauca. Son aguas cafés que comunican las sabanas colombiana y venezolana a tan solo dos minutos en lancha. Antes de la guerra de Apure, había nueve cooperativas de lancheros trabajando diariamente. Decenas de canoas transportaban personas, cargas de comida, de mercancía de todo tipo, motos y hasta carritos de ventas ambulantes. Un paso y comercio que no paga impuestos, sin ningún control por parte de autoridades en ninguna de las dos orillas.

Pero hace dos meses que las fuerzas militares en Venezuela están custodiando el puerto venezolano y solo permiten que una sola cooperativa trabaje.  

Eso cambió la dinámica. Antes había pasos irregulares en zonas rurales controlados netamente por la disidencia. Allí las canoas no pasaban con pasajeros sino con neveras de icopor repletas de comida y licor de contrabando, pimpinas de gasolina y fajos de pasta de coca. 

Algunos puntos que estaban a escasos 10 minutos del casco urbano hoy no están funcionando porque del otro lado está la fuerza pública evitándolo. De día, a la orilla del río, y de noche durmiendo en salones comunales, quedan varios cientos de los desplazados venezolanos por los combates que siguen en Arauquita. 

Si bien la Fanb hoy controla el borde del río, la disidencia del Décimo está reforzándose en otro punto fronterizo. Según cuatro fuentes de la región, entre ellas una militar, está moviéndose por la localidad de Elorza que a su vez es frontera con Cravo Norte, Arauca.

Esa frontera no tiene la facilidad del río, sin embargo sí la de la sabana. Ahí los dos países están divididos por una línea imaginaria escondida entre pastizales inmensos de ganadería. El casco urbano de Cravo está a cinco horas por carretera destapada de Arauca capital y por una vía con escasa presencia estatal colombiana. 

Según un funcionario público de la zona, apenas hay 11 policías y una base militar con cerca de 50 soldados. Y tal y como nos dijo un funcionario que trabaja con derechos humanos en Arauca, “como es mayormente ganadero, hay mucho monte donde perderse”.

La frontera de Cravo Norte y Elorza, del lado venezolano, es un punto de salida de cocaína con avioneta. Al ser límite con Vichada y Casanare, conecta con los cargamentos de droga que vienen del sur y del pacífico, respectivamente. 

En la repartija del territorio que tienen las guerrillas del ELN y Farc desde 2010 en Arauca, Cravo Norte es de las Farc. Y según dos defensores de derechos humanos de la región y una fuente militar, el frente Décimo es el que ejerce el control territorial allá.

Desde que ese grupo disidente perdió algunos espacios en la frontera del río Arauca por los combates con las fuerzas venezolanas, su control territorial en Cravo Norte empezó a sentirse más, vía extorsiones y secuestros. En especial, el último mes en Cravo Norte ha sido distinto. Ha habido un intento de homicidio y dos amenazados —entre esos el personero— presuntamente por las disidencias. 

También se reportaron dos casos de desaparecidos. El primero es el de un ganadero y su trabajador de confianza que, según dos funcionarios públicos que tienen como saberlo, habrían sido secuestrados por la disidencia porque el primero no accedió pagar una de las extorsiones. 

La semana pasada aparecieron restos óseos de dos personas que no han sido identificadas. Al parecer, son los cuerpos del ganadero y su trabajador. 

El otro caso es el de una mujer médico veterinaria que había sido secuestrada a principios de abril, pero cuya familia no había denunciado por temor a represalias. Finalmente fue liberada este fin de semana y, extraoficialmente, un funcionario público que siguió el caso nos dijo que detrás del caso estaba el Décimo extorsionando a la familia y que el cautiverio había sido del lado venezolano.

De modo que, aunque tiene cerradas las facilidades por Arauquita, el frente Décimo sigue sosteniendo su control territorial en la frontera. En todo caso, con tantos actores armados ilegales en una misma región, puede que la reconfiguración de poder en Apure desate nuevos conflictos en Venezuela. 

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