Una elección aún abierta: así va la campaña a la Contraloría en el Congreso

Una elección aún abierta: así va la campaña a la Contraloría en el Congreso
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Los cuatro finalistas que más se han movido para ganar el cargo.

Ayer los 10 candidatos para ser Contralor General se vieron las caras con sus electores, los senadores y representantes a la Cámara, en el Congreso. Cada uno tuvo tiempo para hablar en las plenarias de ambas cámaras, días antes de la elección que se dará la próxima semana. 

Será el primer pulso para establecer el nivel de influencia del Gobierno de Gustavo Petro en el nuevo Congreso. A pesar de que el Pacto Histórico cuenta con la bancada más grande, y tiene sus claros favoritos, la pelea está abierta y nadie puede cantar victoria.

El candidato que se quiere pintar petrista con ayuda divina

Sobre cada una de las 187 curules de representantes a la Cámara hay un folleto, a todo color y de papel papel grueso con la foto y el nombre de Carlos Fernando Pérez. La mayoría se quedará sin ser ojeados porque la Plenaria convocada para escuchar a Pérez y los otros nueve aspirantes a ganar la Contraloría es mixta y más de la mitad de representantes se conectó de manera virtual.

Para Pérez es la manera de que lo conozcan porque cree que todavía no hay un ganador, y porque hasta ahora el mensaje sobre su trayectoria profesional y política se ha quedado en su departamento Santander. Incursionó como candidato al Concejo de Bucaramanga por La U en 2011 con el respaldo de la comunidad cristiana y del hoy condenado Hugo Aguilar.

En 2020, apoyado por los Aguilar, fue elegido contralor de Santander para vigilar la gobernación de Mauricio Aguilar, hijo de Hugo y hermano del hoy también detenido exsenador Richard Aguilar. 

Esas menciones políticas no están en el folleto que puso sobre los escritorios de los representantes antes de las 9 de la mañana, hora citada para la Plenaria.

Pérez, administrador de empresas y economista, fue de los primeros en llegar. Y con delegación propia. Su cómplice antes, durante y después de la audiencia tiene rango de ex candidato presidencial y cara conocida. Además, fue votado por 21.724 colombianos en la consulta del Pacto Histórico: Alfredo Saade, el pastor cristiano del petrismo, está atento a llevar a Pérez por todo el recinto para relacionarlo con congresistas

Gafas de marco negro, cabello canoso, el pastor cristiano tomó del brazo a su candidato y lo hizo ir hasta el otro lado del salón Elíptico. Unos 50 pasos entre congresistas, asesores, candidatos, cámaras. El objetivo: el representante Gabriel Becerra de la UP y del Pacto Histórico. “Te quiero presentar un amigo”, dijo Saade mientras Pérez aguardaba metros atrás.

El cortejo duró unos 20 segundos. Saade se apartó y los dejó solos. Representante y candidato intercambiaron números telefónicos y se estrecharon las manos. “Imagino que lo hace en función de que fue precandidato presidencial”, le dijo Becerra a La Silla.

“No he definido a quién apoyar, es una decisión que esperamos tomar en la bancada. Por ahora solo estamos escuchando a los candidatos”, añadió el representante. 

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Saade en lobby por Pérez.

Saade, quien ha merodeado por el Congreso desde su instalación y ha tenido acceso a la Casa de Nariño, no tiene designado ningún cargo oficial en el Gobierno. Pero sí está jugado con candidato a la Contraloría. “Quiere mostrarlo como una opción del Gobierno por si se cae lo de Rodríguez”, dijo un representante Liberal atento a las movidas.

Carlos Hernán Rodríguez, el exauditor general, es visto como el candidato más cercano a Gustavo Petro y al Pacto Histórico, pero como muestra el lobby de Saade, todavía no hay nada decidido.

El candidato Pérez en su discurso jugó a eso, a mostrarse como una carta del Gobierno, cuando adaptó dos frases icónicas de la campaña del presidente Petro y su vicepresidenta Francia Márquez. “Me llamo Carlos Fernando Pérez y quiero ser su Contralor”, dijo al arrancar. “Y hasta que la dignidad se haga costumbre”, señaló al terminar, usando la frase de Francia Márquez.

En la tarde, en la Plenaria del Senado, Saade y Pérez repitieron la escena.

Del aplausómetro a Rangel a los señalamientos

El artículo 135 de la Constitución Política prohíbe a los congresistas dar aplausos en los actos oficiales, como las plenarias. Una medida heredada de la de 1886 para mantener el orden en el Legislativo.

Unos 30 representantes del partido Liberal, Cambio Radical, La U, Conservador y de las curules de paz, obviaron esa restricción cuando la abogada María Fernanda Rangel terminó su presentación. Rangel es la candidata a la que los partidos tradicionales– Liberal, Cambio Radical, La U y Conservador– cantaron su apoyo. 

El presidente de la Cámara, el petrista David Racero, no hizo ningún llamado al orden. Solo procedió a llamar al siguiente candidato, el abogado Luis Fernando Bueno.

Fue una muestra del poder y el favoritismo que tiene Rangel, la abogada cucuteña que trabajó con Carlos Felipe Córdoba, para quedarse con el cargo. Uno más porque desde su entrada a la Plenaria había dejado en evidencia su cercanía y afinidad con la mayoría de sus electores.

Llegó sobre las 10:05 y a diferencia de otros candidatos que se quedaron de pie en la parte de atrás a la espera de ser llamados, Rangel, 41 años de edad, tuvo asiento propio en la quinta fila donde se ubican los representantes de Cambio Radical. Carlos Cuenca de Guainía, Víctor Tovar del Huila y Jhon Freddy Pérez de Quindío se encargaron de recibirla en medio de besos y abrazos.

Para Rangel no es un escenario desconocido. Fue la secretaria personal de Juan Fernando Cristo, cuando el también cucuteño fue presidente del Senado entre 2013 y 2014. Y su mano derecha cuando fue ministro del Interior, el de la política, entre 2014 y 2018.

En esos cargos, la abogada conoció el tejemaneje del Congreso y cómo acercarse a la clase política. “Siendo alcalde de Toledo, la doctora Rangel me ayudó con dos Centros de Integración Ciudadana (CIC), con obras para mi municipio. Es una mujer comprometida con las regiones”, dijo el senador Jaime Castellanos, de la ASI y aliado del exministro Cristo, cuando los candidatos se presentaron en la tarde en la Plenaria del Senado.

Los CIC que mencionó Castellanos y que conoció de cerca Rangel - Cristo firmó convenios para 493- fueron obras que sirvieron para tener aceitada la maquinaria de la coalición de Gobierno de Juan Manuel Santos en el Congreso

En el puesto vecino de Castellanos, la opinión es diferente. Sobre ese escritorio hay una pila de fotocopias de la hoja de vida que presentó Rangel para aspirar al cargo, empezando por las portadas de los libros y artículos que anexó como producción bibliográfica para demostrar experiencia en temas fiscales.

El senador Ariel Ávila los levantó y mostró antes las cámaras para cuestionar la idoneidad de la candidatura de Rangel porque los artículos son de una revista que es propiedad de la Contraloría y el libro, como reveló La Silla, es un resumen de su trabajo en la Contraloría y lo publicó dos meses antes del concurso con una editorial que es contratista de la Contraloría.

“Es un yo con yo”, dijo Ávila mientras Castellanos miraba las copias de las portadas.

Los señalamientos de Ávila se dieron porque, contrario a lo que pasó en la Cámara donde los candidatos hablaron por 12 minutos, en Senado, el presidente Roy Barreras, les dio 10 minutos y un espacio para preguntas de los senadores.

La tensión entre Ávila y Rangel había tenido un preámbulo sobre las 4:37 de la tarde cuando ella terminó de hablar a la Plenaria, se bajó del atril y pasó al lado del senador. Los dos esquivaron mirarse, él revisando el celular y ella tomando un sorbo de agua. Todo mientras tres filas adelante el liberal Alejandro Chacón hacía la mímica de un aplauso. En el Senado, desde que arrancó la sesión, Barreras sí dejó claro que estaba prohibido aplaudir. 

La tercería silenciosa entre Rangel y Rodríguez

Arriba del salón Elíptico en las sillas para invitados donde suelen sentarse los periodistas y camarógrafos, una niña, con un vestido blanco y negro, centra la mirada en las pantallas cuando sale a escena el nombre de Andrés Castro Franco. “Mi papi”, dice.

También es el excontralor Distrital de Bogotá, el que obtuvo el puntaje más alto en la prueba de conocimientos que hizo la Universidad Industrial de Santander (UIS) y quien se perfila como una opción de tercería.

Entre el favoritismo y rechazo que despierta María Fernanda Rangel, y el temor entre los partidos tradicionales de que desde el Gobierno se incline la balanza por uno de los que están más cercanos, Carlos Rodríguez y Carlos Pérez, el abogado Castro se ha ido abriendo espacio.

Tiene cómo hacerlo porque se ha relacionado con la política. Fue jurídico del partido Liberal, y asesor de congresistas liberales como Pablo Enrique Salamanca. Y viene de ejercer como contralor distrital, cargo al que llegó en 2020 después de haber trabajado con Juan Carlos Granados, ficha de Cambio Radical.

“Estoy haciendo la tarea. Hoy por lo menos nos dejaron hablar más”, dijo Castro, acompañado de su hija, cuando terminó la audiencia en la Cámara y en referencia a la sesión de la semana pasada donde solo les dieron tres minutos para presentarse.

La de Castro es una aspiración aún viable porque, aparte de haber sacado el puntaje más alto, tiene cabida en la mayoría de bancadas incluyendo la de Gobierno. “En el Pacto hay un bloque de por lo menos seis representantes a la Cámara que estamos con Castro. Tiene los méritos profesionales y no divide”, contó un representante que pidió anonimato para explicar el ambiente al interior.

Ese es un bloque porque hay dos más. Uno, liderado por el barranquillero Agmeth Escaf y la valluna Gloria Arizabaleta al que le suena lo de Rangel, y otro más, encabezado por senadores como Roy Barreras o Alexander López que quieren apoyar a Carlos Rodríguez.

“También es una buena opción”, dice el veterano senador Verde, Iván Name, mientras busca una bebida sin azúcar en el cafetín que hay afuera del salón. Aunque advierte que su primera opción es Rangel. 

“Es un punto intermedio. Y tiene al bloque radical del Pacto, si el presidente quiere meter mano y apoya a Castro, téngalo por seguro que los tradicionales podemos llegar a un acuerdo por él. El lío es que el Gobierno está muy miedoso para recomendar”, añade un senador Liberal que está con Rangel. 

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