Uribe 'desrenuncia' porque va ganando la carrera en la Corte

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Una recusación está en trámite y puede postergar su indagatoria, justo cuando la Corte está a punto de elegir nuevos magistados para casos como el suyo.

Esta mañana el ex presidente Álvaro Uribe anunció que retira su renuncia al Senado, algo que puede hacer pues nunca la radicó en el Congreso y en todo caso su texto no decía que fuera irrevocable. Lo hizo 36 horas después de que la Corte Suprema de Justicia informara que suspende el proceso en el que tres magistrados lo citaron a indagatoria, debido a que antes van a tramitar una recusación de Uribe contra ellos. 

Con las dos decisiones queda claro que, por lo menos por ahora, el ex presidente va ganando la carrera del tiempo para que ese proceso quede en manos de los futuros magistrados de la nueva Sala Especial de Instrucción de la Corte, que podrían incluso tumbar la indagatoria.

Eso puede darle un vuelco al proceso y seguramente le va a poner muchos más reflectores a la elección de esos jueces, que hasta ahora ha pasado de agache.

Jueces nuevos para los aforados

Como explicó La Silla el lunes, a inicios de año el Congreso aprobó una reforma constitucional para que haya dos instancias en los procesos penales contra los aforados, incluyendo los congresistas como Uribe y el representante uribista Álvaro Hernán Prada, citado a indagatoria con él y en el mismo caso.

En respuesta a una vieja demanda de los congresistas, una reforma constitucional creó dos nuevas Salas dentro de la Corte, dedicadas exclusivamente a procesar en primera instancia a las personas con fuero.

 

El nuevo esquema es que cuando hay denuncias contra ellos seis magistrados de la Sala de Instrucción harán la investigación hasta decidir si los acusan. Si lo hacen, lo harán ante los tres magistrados de la otra sala nueva, la Especial de Primera Instancia, que los juzga. Y si ésta los condena, podrán apelar ante la Sala de Casación Penal, que es la que en el esquema actual investiga y juzga en única instancia.

El proceso de conformar esas nuevas salas está avanzado.

El Consejo Superior de la Judicatura ya creó los cargos que necesitan las salas y le envió a la Sala Plena de la Corte listas de 10 candidatos para cada uno de los nueve magistrados nuevos.

La Sala Plena de la Corte ya empezó a votar y logró elegir dos de la Sala de Primera Instancia, que ya se posesionaron y recibieron los más de 400 casos que están en etapa de juicio, como los del del ex gobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos por parapolítica y el del ex magistrado de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt.

Pero no ha podido destrabar las elecciones del tercero de esa Sala y de los seis de la Sala de Instrucción, que cuando se posesionen heredarán el caso de Uribe, con la alta carga política que es natural y que el ex presidente ha ayudado a aumentar con su pequeña novela de la renuncia y la patraseada.

En la Corte es tradicional que las elecciones tarden porque se requiere una mayoría alta para decidir y hay varios bloques que negocian para que todos logren elegir magistrados afines. Por ejemplo, el año pasado tardó 9 meses en definir su terna para reemplazar a Jorge Iván Palacio en la Corte Constitucional, y en 2010 y 2013 estuvo a punto de paralizarse porque no se llenaban las vacantes por esas pujas.

En este momento hay 60 candidatos para esos seis cargos, que probablemente tengan visibilidad política, igual que los tres magistrados de la Sala de Primera Instancia, porque su trabajo será exclusivamente procesar a los aforados. 

A diferencia del esquema actual, en que los magistrados de la Sala Penal tienen esa como una de sus varias funciones como unificar la jurisprudencia penal vía casación o participar en las decisiones políticas de la Corte Suprema, como los nuevos solo tendrán esa labor probablemente los procesos avancen más rápido.

Además, como la razón de ser de sus cargos es procesar a los altos funcionarios que tienen fuero, incluyendo los congresistas, tienen todos los incentivos para producir sentencias que demuestren que hacen su trabajo. Sentencias que pueden terminar en absoluciones o en condenas.

La importancia queda patente

A la importancia de definir quién ejerce ese poder, se suma la presión política que le mete el proceso de Uribe, pues quienes salgan elegidos recibirán la papa caliente de un proceso contra un ex presidente y jefe político del nuevo presidente, que va en citación a indagatoria, algo inédito.

Las próximas reuniones de la Sala Plena de la Corte, donde se vota de forma secreta para elegir los nuevos magistrados, probablemente sean de alta tensión.

A Uribe, que en caso de que el proceso avance ya tiene asegurada una segunda instancia, le conviene que el tiempo corra mientras se tramita la recusación que presentó y la Corte elige nuevos magistrados para la Sala de Instrucción antes de la indagatoria, pues serían nuevos jueces que podrían mirar el proceso con otros ojos. Incluso hasta tumbar la indagatoria. 

Con el nuevo realce político de los magistrados de la Sala de Instrucción, probablemente será más costoso y difícil para la Corte elegir a abogados que sean notoriamente antiuribistas o claramente uribistas.

De todas maneras, habrá que ver a quiénes elige.

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