Uribe le da un guiño a Duque y espera por Ramos

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El expresidente dio el visto bueno a un tipo de encuesta como fórmula de selección, pero el Partido no descarta que el exgobernador, que ayer se inscribió como militante, sea su aspirante.

Hace una semana el expresidente Álvaro Uribe envió un guiño para definir de una vez por todas el candidato presidencial de su partido Centro Democrático: todo apunta a que es Iván Duque.

Ocurrió en un encuentro con su bancada en la que propuso, presentándola como la idea de su cuñado Carlos Enrique Moreno, el mecanismo de selección llamado ‘rolling sample poll’ (una encuesta que se hace de forma repetida con las mismas preguntas) para definir el aspirante con más opciones de llegar a la Presidencia.

Como finalmente en el Centro Democrático se hace lo que Uribe diga, que la propuesta sea enviada por un familiar suyo que tiene respeto dentro de la colectividad y que es uno de los pocos que le habla al oído, los consultados lo entendieron como el guiño que todo el partido esperaba para definir al aspirante. Y que éste sería Duque.

“Ahí nos enteramos que esa era la opción del Presidente”, nos dijo un senador que estuvo en esa reunión. Tres uribistas más nos dieron una versión similar.

Moreno quedó de entregar la propuesta oficialmente entre mañana y el lunes próximo. A grandes rasgos propone contratar a tres firmas autorizadas por el Consejo Nacional Electoral que hagan encuestas paralelas y que, con base en los resultados, se vayan eliminando candidatos hasta que quede el ganador.

El expresidente ya les ha dicho a los candidatos y a la bancada que no quiere una consulta, ni abierta ni cerrada, porque puede haber injerencia de otros partidos (en la opción de que sea para todo el mundo) y porque no hay auditorías sobre los nuevos militantes (en el caso de que sea cerrada).

Y que tampoco quiere elegir a dedo (aunque, obviamente, el mecanismo que elija favorecerá al que él quiera) para evitar lo que sucedió en 2014 cuando se decidió a favor de   Oscar Iván Zuluaga a pesar de que Pacho Santos tenía todo para ganar en una encuesta o una consulta, que era el mecanismo inicialmente previsto.

La propuesta del ‘rolling poll’ va tan avanzada que este fin de semana los cinco precandidatos (Duque, Carlos Holmes Trujillo, Paloma Valencia, María del Rosario Guerra y Rafael Nieto), se reunirán para definir qué encuestadoras servirían.

“Carlos Enrique sí ha trabajado mucho para que esa propuesta sea la ganadora”, nos dijo la senadora Valencia.

¿El ungido?

Si la propuesta es un mensaje de Uribe, en el Partido entienden que el casi fijo ganador es el senador Duque, pues alegan que en las encuestas recientes como la Invamer para el Canal Caracol y Semana, es quien puntea con creces dentro de los cinco precandidatos.

En esa encuesta, Duque tiene el 25 por ciento de intención de voto. Le siguen Trujillo con el 18 por ciento, Paloma con el 17 por ciento, Guerra sigue con el 15 y Nieto cierra con el 11 por ciento.

 

“Esa encuesta de Semana definió mucho las cosas a favor de él (Duque)”, nos dijo un senador que no está en la contienda.

Si el ungido es Duque, significaría que mientras Germán Vargas se mueve a la derecha para arañarle votos a Uribe, el ex Presidente se siente seguro en ese campo y busca por un candidato como Iván -el uribista 2.0- que pueda quitarle votos al centro.

Si no fuera así, Uribe podría preferir un mecanismo que favoreciera más a aspirantes como Rafael Nieto, quien ha ganado apoyos dentro de la línea más dura del partido, como la de los exministros Fernando Londoño y Fabio Valencia Cossio, pero marca poco en encuestas.

Eso fue lo que hizo en 2013 al cambiar una consulta en la que pintaba como ganador Pacho, a una convención en la que ganó Zuluaga justamente en el apoyo de Londoño y de Valencia.   

Además, al elegir a Duque le abre un espacio a Marta Lucía Ramírez que, en una eventual fórmula con Duque de vicepresidente, podría atraer a sectores de centroderecha y conservadores donde Ramírez tiene apoyos.

Un plan B

Anoche, en una reunión extraordinaria de bancada entre los congresistas de Uribe en la que él no participó, tres senadores por aparte nos confirmaron que estudiaron un plan B: un cónclave.

“Son métodos complementarios. Si la encuesta marca un evidente puntero, ese será el candidato. Pero si quedan dos punteando, que en el cónclave se decida entre esos dos”, nos dijo el senador Jaime Amín, quien estuvo en el encuentro y nos explicó que el eventual encuentro sería entre Uribe, los congresistas, los candidatos y la junta directiva del partido (de 31 miembros).

Hasta ahora Uribe no se ha pronunciado sobre esa opción, pero que en el Partido exploren un eventual escenario en el que él tenga un margen de maniobra superior al de las encuestas es leído por otros como una forma de darle una opción al exgobernador Luis Alfredo Ramos, que se inscribió ayer como militante del Centro Democrático y dijo que quería ser candidato, y el excandidato Óscar Iván Zuluaga.

Para que tengan un chance, sus casos judiciales tendrían que resolverse en las primeras semanas de noviembre para así entrar en el ‘rolling poll’ que debe arrojar el resultado final antes del 19 de ese mes noviembre (fecha que el Centro Democrático ha escogido como la fecha límite para tener al candidato), porque Uribe ha dicho que no quiere candidatos sub judice.

Mientras Zuluaga espera que pronto el Consejo Nacional decrete la caducidad de su proceso porque Odebrecht, según la Fiscalía, le pagó su estratega internacional de campaña en 2014, Ramos espera que la Corte decrete su absolución en un caso de parapolítica que lleva 4 años en juicio y que se enredó al ser mencionado en las grabaciones de la DEA de Alejandro, Lyons donde aparece como si hubiera pagado coimas a la justicia por su absolución.  

A ambos les corre el tiempo en contra.

Pero si se resuelve su situación antes, la misma encuesta de Gallup en donde Duque sale ganador, midió un escenario con Ramos como precandidato, en el que los dos salieron empatados con un 18 por ciento. A Zuluaga no lo midieron y su resurrección política es más complicada teniendo en cuenta que el fantasma de Odebrecht no hace sino ganar fuerza y sobrevolará la campaña de 2018.

Ese resultado se suma a que, desde que salió de prisión en diciembre del año pasado, en el uribismo ven a Ramos como un gallotapado, que puede consolidar una alianza con el Partido Conservador, del que fue miembro y directivo hasta hace pocos años.

A diferencia de Duque, tiene un grupo político propio, especialmente en Antioquia y el Eje Cafetero (que adhirió a Zuluaga en 2014 tras la detención del exgobernador por parapolítica), ha salido ganador en las urnas (800 mil votos para la Gobernación y 200 mil como Senador conservador), tiene trayectoria en el Ejecutivo (ha sido Ministro, Alcalde de Medellín y Gobernador) y tiene lazos con las directivas y senadores de su anterior Partido.

Todos estos activos lo hacen un candidato fuerte si eventualmente la Corte falla a su favor y si entra a la baraja, las opciones de que Marta Lucía Ramírez se vuelva la candidata de Uribe se desvanecen.

Por eso, si entra a la contienda, un cónclave le serviría a Uribe para definir entre él y Duque, e irse por el que él considere que sea el que tiene más posibilidades de llegar a la Presidencia. Incluso, si llega a ser el caso, si Ramos termina absuelto después del 19 de noviembre.

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