Uribe marca la ruta de su defensa y del 2022, mientras ataca a la Corte

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Álvaro Uribe en entrevista en vivo con Semana desde su detención domiciliaria.

En entrevista en vivo con Vicky Dávila y María Isabel Rueda, Uribe propone referendo para reformar la justicia y “para evitar que el país caiga en el castrochavismo”.

En una entrevista en Semana en vivo anoche, con Vicky Dávila y María Isabel Rueda, Álvaro Uribe marcó la ruta de su defensa y del 2022 desde la finca donde está detenido preventivamente mientras la Corte Suprema lo investiga por supuestamente manipular testigos. Y de paso, utilizó el espacio para atacar de frente a la Corte.

 

Aunque la actitud del Expresidente inmediatamente después de su detención había contrastado con la de su partido, e incluso con la del presidente Iván Duque, en el sentido de que había acatado tranquilamente la decisión y solo había trinado expresando su tristeza, desde que fue reseñado comenzó a atacar a la Corte en la línea que lo venían haciendo los miembros del Centro Democrático. 

Anoche, durante las casi tres horas que tuvo los micrófonos abiertos y sin ser contrastado por Vícky o María Isabel, quien no trabaja en Semana pero fue invitada como entrevistadora, Uribe aprovechó el espacio para desacreditar a varios de los jueces que lo investigan.  

Repitió lo que ya había afirmado engañosamente su hijo Tomás sobre que el magistrado ponente de su proceso César Reyes, no podía ser imparcial porque había trabajado con la esposa del senador Iván Cepeda, quien pasó de ser acusado penalmente por Uribe a víctima en ese proceso. Insistió en que la Corte no había querido escuchar el testimonio del paramilitar Tuso Sierra, preso en Estados Unidos que es uno de los testigos que declara a favor del expresidente . Aseguró que sus abogados le informaron que la forma como los cinco jueces alcanzaron la unanimidad en su decisión de detenerlo fue “un procedimiento mafioso”.

“Usted lee eso. Condenado por mentiras, por inferencias, contra los hechos. Condenado por pruebas ilegales las cuales las hicieron y no les creen a esas pruebas”, señaló. “Me siento secuestrado”.

Su estrategia de defensa política, entonces, es desacreditar la justicia para reforzar la idea de que no podrá tener un juicio justo e imparcial pues es una Corte sesgada políticamente en su contra. 

Esa retórica de victimización reforzará el segundo camino para su defensa, más concreto, que también esbozó en la entrevista: el referendo para reformar la justicia.

“Ojalá el partido empiece rápidamente el referendo para la reforma a la justicia, acabar la politización en  la Corte, para que no haya la silla giratoria en los magistrados de la alta corte”, dijo Uribe, apartándose de la idea que había propuesto su senadora Paloma Valencia de convocar una Asamblea Constituyente porque “Colombia no puede seguir con una justicia politizada”. 

Sacar adelante un referendo es más fácil que una Constituyente, que conlleva el riesgo de abrir la puerta para modificar toda la Constitución y que implica que el Congreso apruebe su convocatoria, algo que es muy difícil para el uribismo porque no tiene mayorías y la coalición del Presidente Iván Duque es endeble.

En cambio, por la vía del referendo, se requiere que un comité ciudadano (puede ser un grupo de civiles, un partido, movimiento político) le notifiquen a la Registraduría que quieren convocarlo, y solo necesitan empezar a recoger firmas para pedirle al Congreso que lo convoque. 

En todo caso, el reto sigue siendo grande porque para pedirle al Congreso que lo convoque, el comité deberá recoger en un plazo de 6 meses, que puede ser prorrogados máximo otros tres, al menos 1 millón 830 mil firmas que deben ser validadas por la Registraduría. 

Como existe un margen de error alto en ese proceso, normalmente el promotor tiene que recolectar entre 30 y 50 por ciento más del número mínimo para evitar que la iniciativa se caiga, y hacerlo en plena pandemia dificulta el camino.  

Si las consiguen, el Congreso luego tendría que aprobar por mayoría simple en Senado y Cámara la convocatoria, que para convertirse en reforma constitucional necesitaría un umbral de 9,1 millones de votos en cada pregunta, la mitad de los cuales tendrían que ser por el ‘sí’ para que se entienda como aprobado.

Como lo demostró el mismo referendo que convocó sin éxito Uribe en un pico de popularidad como Presidente en 2003, sacar esa suma de votos es muy difícil. Pero ya el Senador dio luces sobre cuál será el gancho: “Creo que es más fácil por la vía del referendo, y que ese referendo disminuya el Congreso y que ese referendo cree el Ingreso Solidario para todos los colombianos mayores  de 65 años.”    

Ni Vicky ni María Isabel le preguntaron cuál sería exactamente el contenido de esa reforma a la justicia, pero sí indagaron sobre si esperaba que Iván Duque apoyara el referendo. A lo que él respondió: “A mí me gustaría que Duque lo apoyara. Yo aprecio mucho al presidente Duque, y tan injustos con él, él me conoce desde que era niño y sabe que soy buena persona” 

Más adelante, Uribe repite que está haciendo campaña para el referendo “para evitar que el país caiga en el castrochavismo”.

El miedo al castrochavismo, que tanto le funcionó en la campaña del 2018 contra Gustavo Petro, es la tercera línea de la estrategia, para promover el referendo y para la campaña del 2022.

Más allá de si el Centro Democrático logra las firmas necesarias para convocarlo, el aval de la mayoría del Congreso y luego el umbral para ganarlo, si sigue este camino anticipará el inicio de la campaña presidencial del Centro Democrático, pues sus militantes tendrán una excusa para hablar puerta a puerta y desde un año antes sobre la ‘persecución judicial’ a Uribe por parte de las “nuevas Farc” (como se refirió al senador Iván Cepeda, pese a que no es de Farc sino del Polo); de quitarle a los demás candidatos la bandera de la renta básica pues uno de los puntos del referendo será el Ingreso Solidario; y de avivar el temor sobre el espejo de Venezuela.

Esta estrategia dificultaría aún más la posibilidad de construir en los próximos dos años los mínimos consensos que necesita el país para salir de la crisis provocada por la pandemia pues seguramente avivará la polarización reeditando la campaña del 2018 contra Gustavo Petro.

A juzgar por la entrevista, Uribe poco le cree a los resultados de la última encuesta Invamer que reflejaba que ante la detención de Uribe, había crecido el apoyo de los colombianos a las cortes, incluso a la JEP que tanto desacreditan.  

Así que, una vez más, Uribe pondrá a prueba su capacidad política con su proceso en la Corte, asumiendo que esta le mantenga la posibilidad de adelantar una campaña pública en su contra mientras está detenido.

Aquí les dejamos el hilo con el cubrimiento en vivo que le hicimos a la entrevista del expresidente.

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