“Uribe salvó al país y ahora es el leproso”: la emoción uribista en elecciones

“Uribe salvó al país y ahora es el leproso”: la emoción uribista en elecciones
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Horas después de las elecciones legislativas de marzo pasado, en las que su partido pasó de ser primera a quinta fuerza del Senado, Álvaro Uribe citó a sus copartidarios a una reunión en la que arrancó diciendo que él era el principal responsable de ese mal resultado debido al descrédito en el que se encuentra.

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El expresidente venía de 45 días de volanteo por los candidatos del Centro Democrático en varias regiones del país, de vez en cuando interrumpido por la citación a una que otra audiencia judicial dentro del proceso por presunta manipulación de testigos en el que está imputado.

En algunas ciudades había sido recibido con abucheos e insultos —le gritaban “paraco” y “asesino”—, al punto que, por ejemplo, en Santa Marta el Esmad tuvo que hacer presencia en el lugar de la manifestación y a Uribe le tocó suspender momentáneamente su agenda pública.

Faltaba más o menos un mes para que el exministro Óscar Iván Zuluaga renunciara a su aspiración a la presidencia y, por primera vez en 20 años, el uribismo se quedara sin candidato propio ni mayor incidencia como jugador directo en las elecciones presidenciales.

Lo peor, electoralmente hablando, estaba por venir para el que ha sido el hombre más poderoso y popular de la historia reciente de Colombia. Y, como si ya lo tuviera claro desde entonces como algo ineludible, en aquel encuentro de marzo con sus congresistas, Álvaro Uribe también declaró:

“En lo que a mí refiere, voy a procurar en este momento que empieza de la democracia colombiana a aplicar un principio de una señora santandereana: mucho hace el que no hace estorbo”.

En nuestro camino contando las emociones de este año electoral, quisimos conocer cómo han vivido Uribe, su entorno de amigos y uribistas de siempre las presidenciales de un país que cambió.

Aunque él prefirió no hablarnos (dijo que, tras los 45 días de volanteo, decidió aislarse y hacer pronunciamientos sólo por redes), sí lo hicieron varios allegados que, de entrada, coinciden justamente en lo impresionante que es para ellos ver a su líder convertido en una suerte de estorbo político.

“Muy duro, es una maldad lo que le han hecho al presidente Uribe, todo por apartarlo, él lo entendió y por eso él fue el que dijo que no metieran a Óscar Iván (Zuluaga) en la consulta de la derecha, le pareció de mal gusto que dijeran que el Centro Democrático la afectaba, pero además él no quería afectarla ni que el partido se viera involucrado mientras él estuviera en su lío. ¡Imagínate tú! el hombre que cogió el toro por los cachos en este país, ahora le cae toda la mierda encima, porque ahora los buenos son los ilegales, y a Uribe no le perdonan haber sido el que los enfrentó”.

Eso nos dijo desde Lorica Jorge Manzur Jattin, amigo cercano y frecuente contertulio de Uribe de temas de política y de sus fincas.

El dirigente local cuenta que el expresidente sabe que, como están las cosas, a cualquier candidato por el que vaya “se lo tira”, y que eso se debe a que Uribe ha sido un perseguido de la izquierda y a que en Colombia la torta se ha volteado de tal manera que “los buenos ahora son los malos y los malos son vistos como buenos”.

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Manzur Jattin también introduce otro asunto en el que igualmente encuentran coincidencia casi todos los consultados para esta historia: la responsabilidad política del presidente Iván Duque en esa debacle uribista.

“Yo creo que Duque ha gobernado bien, pero la embarrada es que el gobierno repartió demasiada mermelada a otros partidos y eso ayudó a fortalecer otras candidaturas que no eran del Centro Democrático, como la de Barguil (David Barguil, precandidato conservador) y la del mismo Fico (Federico Gutiérrez, candidato de la derecha”, comentó Manzur.

En un sentido parecido, el ex congresista sucreño Joselito Guerra de la Espriella nos dijo por su lado que el gobierno de Duque no sólo “no fue firme, no fue fuerte y no fue severo, y todo eso se lo cobran hoy a Uribe”, sino que además gobernó para fortalecer a sus amigos y a partidos distintos al Centro Democrático.

“El Centro Democrático ha sido un proyecto básicamente de opinión, pero, hombre, es que en este gobierno prácticamente toda la representación se la dieron a otros partidos, y eso se ve en los resultados electorales. Duque tampoco siento que haya tenido como dirigente un criterio de unidad para que el Centro Democrático tuviera su candidato. Además, hay un sentir general que leo en muchísima gente uribista, y es que para la historia quedará que fue en su gobierno que el presidente Uribe cayó preso. Y no es que digan que se pretendía impunidad o una protección especial, pero sí la debida atención y garantías, que hoy parecen tenerlas más personas que estuvieron en la ilegalidad y en las armas”.

Uribista de los primeros, de los tiempos en los que Uribe tenía el 2 por ciento en las encuestas, Guerra de la Espriella es uno de los mejores amigos del expresidente y conversa casi todos los días con él. Nunca ha tenido un cargo directivo en el Centro Democrático, pero su hermana María del Rosario Guerra ocupó el apetecido segundo puesto en la lista al Senado cuando Uribe creó el partido. Su hija se quemó al Congreso en las recientes legislativas con aval de esa colectividad.

Con matices, en el coro de críticas a Duque está también Luis Guillermo ‘el Mello’ Otoya Gerdts, un empresario uribista 1.0 de Cartagena que fue 20 años gerente general de la empresa Surtigás, se ha lanzado sin éxito al Concejo y al Congreso por el CD y es amigo, más que de Uribe, sobre todo de Óscar Iván Zuluaga, cuya campaña presidencial de 2018 lideró en Bolívar.

Como Jorge Manzur, el Mello Otoya dice que Duque ha tenido una gestión destacable, por ejemplo, frente al manejo de la pandemia, pero que “no hay palabras” para expresar las equivocaciones que, en su concepto, sumaron al descrédito de Uribe y causaron la mala hora electoral uribista.

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“Duque abandonó al Centro Democrático y al que lo eligió, desconoció los lineamientos del candidato que teníamos poniéndose a decir que iba a votar la consulta. Cuando Óscar Iván se dio cuenta de que restaba y no sumaba, fue que decidió apartarse. También hay que decir que Uribe sintió que su desprestigio se le pegaba a esa candidatura. Sinceramente, nos han puesto como los bandidos de Colombia. La persecución a Uribe ha sido sistemática siguiendo un plan perverso de una izquierda feroz. Hoy Timochenko, Petro y sus secuaces son los salvadores, mientras los uribistas somos uribestias responsables de la pobreza, de la falta de salud y de educación. Uribe salvó al país y ahora es el leproso, la pecueca. Realmente difícil de entender e imposible de aceptar”, afirmó Otoya.

Un amigo de Uribe que nos lo contó con la condición de no ser citado, precisamente relató que hace poco en una conversación privada le escuchó decir al también ex senador: “¿Qué hicimos para que hace 20 años hayamos recibido el país vuelto nada, lo hayamos recuperado, lo echamos andar, y de un momento a otro hoy seamos los leprosos?”.

Otra fuente, que suele conversar con Álvaro Uribe, y también pidió reserva de su identidad para no meterse en problemas, afirmó: “El daño del gobierno de Duque a este partido fue sobresaliente. A Uribe lo metieron preso en su propio gobierno. Uribe terminó siendo un paria y nadie quiere tomarse la foto con él, cuando hace cuatro años todos corrían por la foto”.

Mientras, Sergio Araújo Castro, hermano de la ex canciller de Uribe, María Consuelo ‘la Conchi’ Araujo y quien renunció al Centro Democrático por desacuerdos con el gobierno de Iván Duque, opinó: “Duque gobernó con el centro y con sus amigos, debilitó al partido tanto como para no tener una candidatura importante en estas elecciones”.

En el círculo de uribistas de siempre algunos dicen que cuando hablan de “los amigos de Duque” se refieren a los alfiles del presidente Luigi Echeverri y María Paula Correa, a congresistas del Centro Democrático cercanos a Palacio como Ernesto Macías y a partidos como el Conservador.

Fernando Araújo Perdomo es ex ministro de gobierno uribista, padre de un senador saliente del Centro Democrático, milita justamente en el conservatismo y dice que él no cree que Duque sea el responsable político del mal momento del CD. “Yo creo que los resultados electorales tienen que ver con el efecto de la pandemia, la gente entró en una crisis y es normal responsabilizar al gobierno, pero pienso que el presidente Duque ha sido un amigo leal del presidente Uribe y un soldado de la causa uribista”.

Araújo Perdomo dice que en el café virtual que, más o menos cada dos meses, suelen tener con el ex presidente ex colaboradores suyos para ponerse al día, ha visto a Uribe “golpeado anímicamente, maltratado por las decisiones judiciales, pero siempre combativo, él no se amilana”.

“Uribe está guardado físicamente, pero sigue manifestándose en redes sociales porque además sabe que, para bien o mal, sigue siendo protagonista, el mismo petrismo no deja de nombrarlo, y todo su aguante está siendo justamente porque guarda la esperanza de que Petro no gane la presidencia”, comentó otra fuente que lo conoce.

José Obdulio Gaviria, ideólogo del uribismo y una de las personas a las que el expresidente consulta, afirma que, en todo caso, el hecho de que pese a ser gobierno el uribismo hubiera llegado al 2022 sin un candidato propio, también obedece a factores externos, como "la avanzada en el continente del Foro de Sao Paulo". Y a decisiones internas, como la lista abierta a Congreso que “privilegió otros criterios en la escogencia de candidatos”.

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Aún así, sin haber recibido una directriz directa de Uribe ni formalizado una adhesión oficial, todos los consultados para esta historia aseguran que ven a las bases uribistas votándole mayormente a “Fico” Gutiérrez. En la misma vía de buena parte de los congresistas del Centro Democrático que individualmente se mueven por esta campaña en las regiones.

Eso incluso con la conciencia de que Gutiérrez, si bien no los rechaza, no los ha recibido oficialmente tratando de sacarle el cuerpo al lastre del desprestigio de Uribe. “Es doloroso e injusto, pero sabemos que Uribe puede ser sinónimo de quemarse”, nos dijo al respecto Jorge Manzur.

Aunque, también reconocen que esos apoyos estarán repartidos entre “Fico” y el ex alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, que en los últimos días se disparó por cuenta de las encuestas.

La pregunta es qué tan repartidos. Joselito Guerra se aventura con el cálculo de que el 75 por ciento de los dos millones de votos que sacó el uribismo al Congreso estará con “Fico” y el resto con el ingeniero.

José Obdulio Gaviria dice que “el partido sí en general está vinculado con la campaña (de “Fico”), pero en general el votante independiente, lo que llamaban antes la franja votante descontento, fácilmente tiene hoy una disyuntiva entre Federico y Rodolfo Hernández”.

Eso se refleja incluso en el hecho de que hasta las personas que rodean al expresidente Uribe están discutiendo cuál es el voto útil ahí para pasar a segunda vuelta y ahí atajar a Petro.

El empresario que habló bajo la condición de no ser citado dice por ejemplo: “Tengo la seguridad de que no hay ningún voto de “Fico” que se vaya donde Petro, y que en cambio sí puede llegar a donde Rodolfo y que a donde Rodolfo también llegan votos de Petro. Si el plan es derrotar a Petro, uno lo derrota con Rodolfo”.

En esa misma línea, Sergio Araujo dice que “para mí la cosa es muy sencilla, para ganarle a Petro se necesita que pase la segunda vuelta el ingeniero. Para que gane Petro, se necesita que Federico pase a segunda vuelta. Yo voy a votar por el ingeniero, porque entre la incógnita que representa y la certeza del desastre de Petro, me quedo con la incógnita. A Federico la Presidencia le queda cinco tallas grande”.

La imposibilidad de saber hacia dónde se inclinará con más peso el voto del uribismo —que ha sido tradicionalmente tan disciplinado y fácil de contabilizar— podría terminar afectando el interés uribista de que Petro no gane, teniendo en cuenta lo reñido que aparece el segundo lugar de los sondeos entre Gutiérrez y Hernández.

Asimismo, a futuro podría traer inconvenientes al Centro Democrático a la hora de sentarse a hablar con el eventual gobierno de alguna de esas dos cartas, que no tendrán cómo saber a ciencia cierta a quién respaldaron más.

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¿Y qué esperan si gana Petro?

“Hombre, yo conozco a Petro, tenemos de amigo en común a Álex Vernot, creo que es un hombre brillante. Él tendrá que darle prioridad a temas que han sido bandera de Uribe como la seguridad, porque lo que está pasando en las regiones y ciudades no da espera. También, esperaría que llegara a actuar con generosidad y justicia, y no con rencor y venganza. Creo que no es exagerado decir que la paz relativa de Colombia dependería también de esa actitud”, comentó por su parte Guerra de la Espriella.

Incluso sin haber ido a las urnas, pase lo que pase el domingo, el camino político y personal de quienes impulsaron el proyecto que marcó estas últimas dos décadas pinta que ya no volverá a ser el mismo. 

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