Uribismo y quinterismo hacen tregua para poder vender UNE-Tigo

Uribismo y quinterismo hacen tregua para poder vender UNE-Tigo
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Por cuarta vez, el Concejo de Medellín discute la venta de las acciones de EPM en Tigo-UNE propuesta por el alcalde Daniel Quintero. Pero ahora en esta discusión hay un cambio. El Centro Democrático, partido que ha actuado como opositor acérrimo de Quintero, ha manifestado su intención de apoyarla, aunque con la condición de que la plata de la venta no sea manejada por el alcalde, sino por EPM y con destinación específica.

Con ese panorama, la venta se convertiría en un gana-gana para Medellín: por un lado, se libera un activo que equivale a 2,5 billones de pesos para la ciudad y, por el otro, se garantiza que no se convierta en plata de bolsillo.

La venta de las acciones de UNE, coinciden tanto desde la Alcaldía como varios concejales, es importante no solo por la plata que le entraría a la ciudad, sino porque EPM en realidad no tiene poder de decisión dentro de UNE. Aunque es el accionista mayoritario (tiene el 50 por ciento más una acción), depende para decidir de Millicom, empresa privada que tiene el resto de las acciones, debido a la forma en que quedó estructurada la unión de ambas empresas en 2013 para el manejo de UNE, el tercer operador celular más grande del país.

Las discusiones en el Concejo empezaron esta semana e irán hasta el próximo 30 de septiembre, cuando se acaben las sesiones extra. Y, pese a que hay vientos de conciliación entre dos bandos enfrentados, todavía queda un escollo por resolver en un artículo del proyecto de acuerdo, que los uribistas califican de mico.

Las condiciones para la venta

En esta vuelta de tuerca de los uribistas, tuvo un papel clave el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder natural del Centro Democrático. Por ejemplo, esta semana en Concordia 2022, un foro que reúne en New York a empresarios y políticos de derecha y que se desarrolla a la par de la Asamblea General de la ONU, explicó por qué respalda la venta de las acciones.

“Lo que nos han dicho los expertos es que, si no se ejerce la cláusula, EPM queda sin control. Por eso hemos dicho que, ante esas circunstancias, es mejor vender, pero que no se gasten el dinero”, dijo.

Uribe se refiere a la claúsula de protección del patrimonio público acordada entre EPM y Millicom, para que la primera pueda vender sus acciones. Dicha cláusula se vence en agosto de 2024.

Además, Alfredo Ramos y Sebastián López, concejales uribistas, le confirmaron a La Silla Vacía que sostuvieron varias reuniones con Uribe y consultaron su opinión para plantear sus condiciones frente a la venta de las acciones.

Julio González, concejal uribista y quien es uno de los promotores de la revocatoria a Daniel Quintero, ilustra el respaldo de los uribistas con un ejemplo histórico. Recuerda cómo en 1945, y a pesar de sus profundas diferencias ideológicas, Winston Churchill, Joseph Stalin y Franklin Roosevelt se reunieron en Yalta, Crimea, para planear el que sería fin de la Segunda Guerra Mundial.

González usa ese encuentro, inmortalizado en una foto, para explicar por qué el Centro Democrático dio el brazo a torcer. “¿Hicimos un acuerdo con Daniel Quintero Calle para vender las acciones en UNE? No. Él sigue siendo el enemigo nuestro. Seguiremos siendo la oposición clara y contundente. Pero hay una realidad: UNE es un activo en peligro, en problemas”.

Sin embargo, esos argumentos no habían sido, en el pasado, suficientes para que los concejales opositores apoyaran la venta y cedieran ante su desconfianza frente a Quintero. Al punto que, en la última vez que se hundió el proyecto, Jorge Carrillo, gerente de EPM desde abril de 2021, aseveró que para algunos concejales “la desconfianza vale más que 2,5 billones de pesos”.

Aunque no son mayoría, el voto de los concejales uribistas es clave para destrabar la discusión. Por ejemplo, en la discusión pasada para la venta, el voto de un uribista, el de Sebastián López, en la Comisión Primera dejó en empate el proyecto por lo que se hundió. El reglamento del Concejo establece que cuando una iniciativa queda empatada, muere.

A mediados de agosto, cuando se dio el empate, la Alcaldía dijo que presentaría, una vez más, un nuevo proyecto de acuerdo. Desde entonces, los concejales uribistas se han reunido periódicamente para discutir entre ellos y con expertos la conveniencia o no de la venta.

En ese sentido, Alfredo Ramos, que llegó al Concejo al quedar de segundo en las elecciones a la Alcaldía de Medellín en 2019, asegura que “podría sonar raro que la oposición se sume al proyecto, pero el tema fundamental es que nuestra desconfianza es por el manejo de los recursos. Pero si no pueden disponer de ellos, si no están a los antojos de Daniel Quintero, respaldamos la venta”.

En los intentos anteriores para la venta estas condiciones no estaban explícitas. Lo que criticaban los uribistas es que no había claridad de qué pasaría con esa plata: si iba para la Alcaldía, si se usaría para pagar las deudas de EPM o si se destinaría para el plan de inversiones de EPM.

El artículo de la discordia

Así las cosas, en el proyecto que radicó esta semana la concejala Aura Marleny Arcila, que hace parte de la bancada de gobierno, en el artículo dos quedaron explícitas cinco condiciones para que se dé la venta. Esas peticiones, dijo Óscar Hurtado, secretario de Hacienda, fueron incluidas tal y como las planteó el uribismo.

Las cinco condiciones son: que la plata vaya a un solo proyecto de inversión estratégico. Que no se transfieran esos recursos al municipio. Que el proyecto sea un activo de propiedad de EPM. Que se cree una auditoría especializada para vigilar la plata. Y, por último, que universidades de Medellín también verifiquen, durante un periodo de tres años, que esa plata se utilice solo para el proyecto.

No obstante, esa coincidencia entre el uribismo y el quinterismo, que no se ha dado desde que comenzó la administración del actual alcalde, aún tiene un muro por saltar para que se convierta en una realidad. Cuando a comienzos de esta semana se radicó el proyecto, además de las cinco condiciones del uribismo explícitas en el artículo dos, había otro, el seis, que contradice lo pedido por el Centro Democrático.

Ese artículo seis señala que los 2,5 billones de pesos de la venta irían ir al plan de inversiones de EPM y a cancelar parcial o totalmente la deuda de Empresas Públicas. Es decir, un mico que va en contra de lo acordado con los uribistas. Por eso, en el Centro Democrático dicen que si se insiste en ese artículo –que la concejala Arcila dice que se retirará–, se echarán para atrás en el apoyo al proyecto.

Dentro del Concejo hay voces que critican ese acuerdo. Luis Bernardo Vélez, quien llegó al Concejo con Independientes (el movimiento del alcalde) pero que ahora es opositor de Quintero, asegura que “sigue siendo un cheque en blanco para el alcalde. ¿Cómo garantizar que ese proyecto de inversión estratégico se ejecute en Medellín y no en otras ciudades, cuál es el proyecto, qué plazo tendrá EPM para crearlo? Esto sigue siendo un acto de fe”.

La mayoría de concejales, al menos de momento, concuerdan en que la prioridad debe ser la venta de UNE para el beneficio de la ciudad, al EPM –que es la joya de la corona de la Alcaldía– encontrarse en una situación de pérdida como accionista de la empresa de telecomunicaciones. Pero aún queda poco más de una semana para que ese convencimiento se traduzca en aprobar la venta de las acciones o se quede, apenas, en una intención en el papel.

Volviendo al ejemplo del concejal González, habrá que ver si Quintero se anota un gol con ayuda del uribismo, o si, contrario a lo que ocurrió en la conferencia de Yalta en 1945 –que sentó las bases de no agresión–, el acuerdo con el Centro Democrático se queda como una foto de un instante.

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