Vargas Lleras entra a la pelea de la reforma de salud con rabo de paja

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El exvicepresidente Germán Vargas Lleras se salió de la comodidad de su columna dominical y volvió al ruedo político. Fue hasta el Congreso, donde estuvo muchos años como senador y ministro del Interior, para radicar su contrarreforma a la salud a nombre del partido Cambio Radical. 

Fue toda una puesta en escena del político bogotano de 61 años para mostrar poder, dentro y fuera de su bancada. Un trampolín para ir en contra de la reforma de la ministra Carolina Corcho, que propuso el gobierno de Gustavo Petro. Y lo hizo desde el contenido hasta la forma en la que será debatida.

“No es destruyendo sino construyendo como se logran los cambios”, dijo. Y en tono de orden, con su áspera voz de mando, le dijo al secretario de la Cámara: “Sea lo primero secretario Informarle que en nuestro criterio este proyecto tiene el carácter de ley estatutaria y debe ser tramitado como tal”.

Pero en su presentación triunfal Vargas Lleras omitió un par de datos que le ponen rabo de paja cuando se vuelve a acercar a la candela.

Ahora Vargas Lleras cree que sí es una estatutaria

En el segundo piso del Capitolio Nacional hay revuelo de gente. Es inusual porque en el orden del día no hay citadas audiencias, ni sesiones. En una pequeña oficina, al lado de la presidencia de Roy Barreras, van llegando uno a uno varios de los 30 congresistas de Cambio Radical.

“Estoy que me firmo, dónde es”, dice el representante a la Cámara, Carlos Cuenca.

Es en una suboficina, a puerta cerrada, de donde sale una voz con tono alto. El exvicepresidente Vargas Lleras tira línea a un puñado de senadores de cómo presentar y defender la contrarreforma a la salud que presentarán a los medios de comunicación minutos después en el salón Luis Carlos Galán.

Mientras unos representantes terminan de firmar las seis copias del proyecto, la puerta se abre. Los senadores Carlos Abraham Jiménez y Antonio Zabaraín salen disparados. Luego, con alguna dificultad para caminar, Vargas Lleras busca a un asistente que carga su maleta, saca de ahí unos documentos y empieza su recorrido hasta el salón Luis Carlos Galán donde lo están esperando unos 40 periodistas. Aún se está recuperando de un accidente que sufrió en bicicleta.

“Yo soy de la primera línea, denme permiso”, dice entre risas Germán Córdoba, director general de Cambio Radical. Se abre paso entre la veintena de congresistas que van escoltando al exvicepresidente. “Una guardia romana”, comenta Zabaraín. Antes de tomar las escaleras para bajar al primer piso, Córdoba ya va al lado de su jefe.

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Vargas Lleras escoltado por su bancada de Cambio Radical en los pasillos del Congreso.

Se nota que hace rato no lo veían por ahí. “Cómo es que se llama este”, pregunta una funcionaria de servicios generales del Congreso. “Vargas Lleras”, le responde un escolta. Y arranca la rueda de prensa.

“Hacía muchos años no venía por estos pasillos, siempre es grato estar por acá y mucho más lo es para radicar un proyecto que puede enriquecer el debate que se ha abierto sobre la salud”, saluda Vargas Lleras tras la presentación del acto por cuenta del secretario de la Cámara, Jaime Luis Lacouture.

Y Vargas entró mostrando los dientes. “Sea lo primero secretario informarle que en nuestro criterio este proyecto tiene el carácter de ley estatutaria y debe ser tramitado como tal”, dijo.

Fue un mensaje directo al gobierno Petro que ha defendido la tesis de que, por el contrario, la reforma a la salud es un proyecto de ley ordinaria, que se puede debatir en las sesiones extras, en cuatro debates y en comisiones séptimas.

Si, como quieren Vargas Lleras y varios congresistas de la oposición e incluso de la bancada de gobierno, se hiciera como ley estatutaria el trámite se debería hacer por comisiones primeras, en sesiones ordinarias y para ser aprobado necesitaría mayorías calificadas. “Si lo que temen es el debate de una estatutaria estaría mal, gozan de mayorías, si es a eso que le temen”, dijo.

Más allá de la bravuconada, es un temor que también se le podría achacar al vicepresidente hace apenas dos años.

El proyecto que radicó Vargas Lleras con su bancada es básicamente el mismo que presentaron en 2020 durante el gobierno de Iván Duque. Esa iniciativa, la 010, tuvo el apoyo del entonces ministro de Salud, Fernando Ruiz, cuota de Cambio Radical. Se tramitó como ley ordinaria en las comisiones séptimas y no de manera estatutaria por las comisiones primeras.

De hecho, el gobierno Duque le puso un mensaje de urgencia para que se debatiera más rápido en comisiones conjuntas. Y Vargas Lleras lo defendió abiertamente en dos columnas de opinión en El Tiempo entre el 1 y el 8 de mayo.

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Comparación de proyectos.

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Conceptos similares 2020 vs 2023

Ayer, el propio Vargas Lleras reconoció que el proyecto versión 2023 es en esencia el mismo del 2020. "No estaríamos en estas si hace dos años la iniciativa que presentamos hubiera sido discutida con tranquilidad", dijo.

Pero en el 2020 ni Vargas, ni Cambio, plantearon preocupaciones por el trámite. Ni, si hacerlo por ley ordinaria y no estatutaria, generaría vicios para que la Corte Constitucional la tumbara.

Aunque tenía el apoyo de la bancada de gobierno - Cambio, conservadores, La U y Centro Democrático- esa reforma del 2020 se cayó por la presión del paro nacional y críticas de activistas como la hoy ministra de Salud, Carolina Corcho. 

Fue un golpe tan duro que después de eso, Vargas Lleras le pidió al entonces ministro Ruiz que renunciara al cargo. Hoy sus caminos se vuelven a encontrar en sus contradicciones, cuando ambos insisten en que es ilegal tramitar como ordinario un proyecto que ellos mismos presentaron como tal hace apenas tres años.

El hermano que trabaja en una EPS y también es de Cambio

Lo otro que no dijo Vargas Lleras en su regreso al Congreso para defender la salud es que cualquier tipo de reforma que se apruebe toca los intereses de su familia.

En su exposición, el exvicepresidente defendió la supervivencia de las EPS y la gestión financiera que hacen. Poderes que la reforma de Petro quiere quitarles.

Aunque reconoció que unas EPS se convirtieron en focos de corrupción, dice que eso no es razón para acabar con todas. Además, porque, según él, el Estado ha sido corresponsable de esa corrupción. “Tiene culpa el Gobierno de no haberlas controlado. Lo que es responsabilidad de corrupción no puede transformarse en acabar el sistema de aseguramiento. No debe acabarse la gestión de riesgo de las EPS. Acabar la red de prestación de servicio sería desastroso”, dijo.

Los planteamientos de Vargas Lleras son, en líneas generales, los mismos que ha dicho su hermano Enrique Vargas Lleras, quien ha tenido una estrecha relación con las EPS.

Hace unos años en un reportaje que hizo Juan Gossaín, Enrique decía que el problema no son las EPS sino que el Estado no gira la plata a tiempo. Y que el nudo está en la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social- Address- que es la que gira la plata con la que el Estado financia la salud de los colombianos. 

Actualmente Enrique hace parte de la junta directiva de la Nueva EPS, una entidad que es propiedad del Estado en un 50 por ciento, pero en la que mandan las cajas de compensación (Cafam, Colsubsidio, Compensar, Comfenalco Valle, Comfenalco Antioquia y Comfandi) que tienen la otra mitad más una acción. El hermano de Vargas es su representante en la junta.

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Junta directiva de la Nueva EPS.

Paradójicamente en la reforma de la ministra Corcho la Nueva EPS arranca como una de las ganadoras. Porque si se liquidan las otras EPS, es esa empresa la que podría acoger a los pacientes que queden huérfanos que son unos 11.5 millones. Sumado a los más de 10 millones de afiliados que tiene actualmente, se quedaría entonces con cerca del 42 por ciento del total de los afiliados del país. 

Además, una denuncia de Caracol Radio de 2016 señaló que Enrique Vargas tuvo contratos de asesoría legal por $3.400 millones con las EPS Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca. 

“Escuchar a Germán es escuchar al hermano en cuerpo ajeno”, lo resumió un congresista de Cambio Radical que estuvo en la radicación de la contrarreforma.

El exvicepresidente Vargas Lleras no hizo explícito ese potencial conflicto de interés. Ni tampoco que su hermano Enrique fue nombrado directivo de Cambio Radical. Pasó junio de 2022 cuando fue designado como integrante del comité central donde comparte silla con poderosos como Santiago Pardo- el tributarista de los ricos del país- o el patriarca costeño, Fuad Char. 

Cerrando el evento que lo trajo de nuevo al Congreso, en el mismo tono de mando con el que le pidió al secretario de Cámara tramitar su contrarreforma, dio la orden a su bancada de defender su propuesta: “Sé que van a defender los puntos de vista con vehemencia”, sentenció. Una defensa doble de los colores de Cambio Radical y los intereses de los Vargas Lleras. 

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