Vargas tiene un papayazo en la elección del Contralor

Imagen

Germán Vargas Lleras

Los azules, liberales y uribismo ya tienen definido candidato propio, y son tres diferentes. La U y Cambio están definiendo su apoyo y pueden inclinar la balanza. Pinta fuerte Carlos Felipe Córdoba.

La elección, que se redujo a 10 finalistas, parece estar entre tres de ellos: el uribista José Félix Lafaurie, a quien apoya oficialmente el Centro Democrático; el ex Auditor Carlos Felipe Córdoba, que anoche obtuvo el apoyo unánime de los liberales; y el ex magistrado Wilson Ruiz, oficialmente candidato conservador.

Con esas tres bancadas con candidatos distintos, Germán Vargas Lleras tiene la oportunidad de unir a Cambio Radical y a La U, como ya intentó en la pelea por las directivas del Congreso, para definir quién será el próximo Contralor.

De hecho, Vargas estuvo anoche en una reunión de la bancada de Cambio con cinco candidatos (los tres que pintan fuertes, Julio César Cárdenas y José Andrés O’meara) para oírlos, y según le contaron a La Silla Vacía tres asistentes el que pinta más fuerte es Córdoba.

Quedan cinco días para la elección del lunes, en Cambio y La U hay quienes están más cerca de apoyar a Lafaurie y todavía faltan reuniones importantes, como una mañana entre congresistas de Cambio y La U o una el jueves del presidente Iván Duque con los vargaslleristas.

 

Los liberales y los conservadores marcaron el paso

Ayer al medio día, en una votación interna los conservadores decidieron apoyar casi por unanimidad (30 de 32 votos) a Wilson Ruiz, ex magistrado de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura.

Eso le da, en principio el apoyo de 34 de los 280 congresistas que pueden votar el lunes

Por la noche, en una reunión que citó el ex presidente César Gaviria en su casa, la bancada liberal decidió apoyar por unanimidad a Carlos Felipe Córdoba, a pesar de que el ex Auditor es más cercano a Cambio (recogió firmas para Vargas Lleras hace menos de un año, por ejemplo) y es de origen uribista, y que Gaviria tenía en Gilberto Rondón un candidato de su entraña.

Con esa decisión, Córdoba tendría 49 votos asegurados por ahora.

Estas decisiones empezaron a aclarar el camino a la Contraloría, pues José Félix Lafaurie, que inicialmente parecía el  más fuerte, perdió protagonismo. Con el ruido de las denuncias de la Red de Veedurías de un ajuste a las reglas a su favor y la molestia de los partidos de la coalición de gobierno de que el uribismo se quedara con un órgano de control teniendo la presidencia, ya venía perdiendo fuerza.

Las dos noticias de ayer, que lo dejan sin el apoyo de los conservadores y el de los liberales, su camino se enreda.

Incluso si todos los congresistas uribistas votan por él (algo que no se ha definido pues la bancada no ha votado), tendría 51 apoyos. Estaría virtualmente empatado con Ruiz y Córdoba.

Ese triple empate, justamente entre los miembros clase A de la coalición de gobierno, le deja el camino servido a La U y Cambio, los miembros clase B, para armar un bloque y definir, juntos, el Contralor.

Es decir, repetir la jugada que intentó Vargas hace tres semanas para cambiar los acuerdos de la coalición, como reveló entonces La Silla Vacía.

En manos de Vargas

Según un congresista de La U y otro liberal, el partido del ex vicepresidente y La U se reunirán mañana para ir armando un consenso. Si se ponen de acuerdo, podrían sumar 85 votos en la votación del lunes.

En la reunión de anoche de Cambio, de hecho, conformaron una comisión de seis congresistas para negociar con otros partidos. Por el Senado irán el caribe Antonio Zabaraín, la cristiana Claudia Rodriguez, y la sucrense Ana Maria Castañeda; por la Cámara Ángela Sánchez; Leonardo Rico (del grupo del gobernador de Cundinamarca) y Hernando Padaui.

Oficialmente el plan es reunirse el jueves con Duque en Palacio a las 9 de la mañana y luego tomar una decisión.

Las preguntas son qué papel jugará Vargas, y si lograrán armar un bloque homogéneo con La U. Ninguna de las dos tiene una respuesta obvia.

Sobre el liderazgo de Vargas en su bancada, hay dudas después de su derrota en la primera vuelta presidencial. La Silla Vacía ha hablado en estas semanas con varios congresistas de Cambio y han dejado claro que no se sienten obligados a seguir las directrices de Vargas, como contamos hace tres semanas, un cambio sustancial en un partido que era muy vertical.

Además, su mensaje no parece haber sido tan claro hasta ahora.

Un congresista del Partido Cambio Radical, que pidió no ser citado, le contó a la Silla que Vargas y Lafaurie se reunieron el jueves pasado y que el ex vicepresidente le brindó su apoyo, pero que ayer no dio ninguna directriz a su partido. Intentamos buscar a Lafaurie para conocer su versión sobre el hecho pero hasta el momento de publicar la nota no había respondido las llamadas ni mensajes.

Otro congresista lo ve más cerca de Córdoba. Nos contó, con la condición de no mencionarlo para no ponerlo en aprietos en su bancada, que a su juicio lo había dejado claro en la reunión de anoche. “Yo vi a Vargas jugado con Pipe (Córdoba), pero fue amable con Félix (Lafaurie) y con Wilson (Ruiz)”.

Como hasta ahora no ha dado en mensaje claro, no es seguro que tome la oportunidad y el riesgo de enfrentarse al uribismo.

Además, no es el único que busca esa unidad. Del lado liberal, por ejemplo, el presidente de la Cámara Alejandro Carlos Chacón y el senador bolivarense Lidio García están impulsando un acuerdo con Cambio y La U para armar un bloque grande que elija a Córdoba y derrote al uribismo, pues sumarían 134 votos, a seis de la mayoría absoluta de 140.

La segunda pregunta, la unidad de ese bloque, tampoco tiene una respuesta clara hasta ahora.

Eso porque en Cambio y en La U hay congresistas que preferirían apoyar a Lafaurie, con la lógica de que es el candidato del Gobierno y así quedan bien parados con Duque. Eso, que se da especialmente entre quienes le hicieron campaña al hoy presidente, como José David Name en La U, se da a pesar de que el Gobierno no ha mandado un guiño, y asumiendo que Lafaurie tiene su apoyo.

Por eso, y porque quedan cinco días y todavía hay espacio para la negociación y el lobby, la oportunidad que tiene Vargas no es tan fácil de concretar.

Los escenarios

Si el exvipresidente logra consolidar un apoyo a Córdoba con los liberales y La U, podría ganarle la primera puja al gobierno entrante. Incluso si los conservadores se suman a los uribistas y de forma unánime apoyan a Ruiz, las fuerzas estarían 134 contra 85.

Eso dejaría la decisión en manos de Opción Ciudadana, el Mira y los partidos de oposición.

Bastaría que 6 de los 58 congresistas de esas tres fuerzas se fueran con Vargas y Córdoba (que tiene la animadversión de por lo menos parte de los verdes porque, como auditor, en 2016 reveló un estudio con grandes vacíos que decía que Sergio Fajardo había gastado mucho dinero en publicidad, tema que usó Vargas en campaña contra Fajardo a pesar de que ran tan débil que Semana rectificó parte de su nota al respecto) para que el uribismo sufriera su primera gran derrota.

Por eso, si se arma el bloque liberal-U-Cambio, la suerte estaría prácticamente echada.

Incluso si la oposición decide apoyar a otro candidato, las nuevas reglas de juego de la elección obligarían a que haya una segunda vuelta entre los dos más votados, y por eso debería finalmente decidir entre Córdoba y Lafaurie. Y probablemente pese el argumento de no darle al mismo partido del presidente el órgano que vigila el uso que el Gobierno hace de la plata.

A pesar de que ese escenario pinta hoy como el más probable, en los cinco días que faltan pueden cambiar muchas cosas.

Por ejemplo, el Gobierno sigue nombrando cabezas de entidades y viceministros, y ahí puede entrar un juego político como el que quedó claro al nombrar a Carlos Baena, ex senador del Mira, vice de relaciones laborales. También falta que La U y Cambio definan si van a votar en bancada o dejan en libertad, lo que cambiaría el panorama. E incluso falta saber qué harán los candidatos en estos días.

La tensión es tal que un congresista le dijo a La Silla Vacía que canceló sus planes de salir este puente para estar “en la jugada”.

Hace ocho años, el hoy magistrado de la Corte Constitucional Alberto Rojas estaba prácticamente elegido pero un guiño del entonces recién elegido Juan Manuel Santos le dio la vuelta a la decisión de los congresistas y le ganó Sandra Morelli.

Por eso, con un panorama más incierto, si Vargas aprovecha la oportunidad y logra derrotar al uribismo, habrá demostrado que una cosa es perder las elecciones y otra perder el poder.

Compartir
0