Voces de los extrabajadores del carbón: “¿Quién va a contratar a un enfermo?”

Voces de los extrabajadores del carbón: “¿Quién va a contratar a un enfermo?”
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En múltiples escenarios, el presidente Gustavo Petro ha cuestionado la dependencia de Colombia y el mundo de los hidrocarburos, como el carbón, por los daños al medio ambiente, y dice que hay que descarbonizar la economía. “La solución es un mundo sin petróleo y sin carbón”, dijo en la COP27.

Sin embargo, esa transición es compleja en un país que es el quinto exportador mundial de carbón, que genera alrededor de 120 mil empleos directos y que en 2021 exportó 5.653 millones de dólares. Eso se ve en el caso de la multinacional de carbón Prodeco, que por la crisis mundial del carbón durante la pandemia devolvió los títulos mineros y frenó su operación en la Jagua de Ibirico, un pueblo de 50 mil personas en el Cesar que vivía del mineral.

Según distintas organizaciones sindicales, han sido retirados de la empresa alrededor de 1.200 trabajadores. Hasta la publicación de esta historia la empresa no nos dio cifras oficiales. La Silla recogió el testimonio de cuatro de ellos que dan fe del impacto emocional y económico que tuvo para sus vidas, y el de sus familias, salir de la empresa. En sus historias hay negocios fallidos, desespero y frustración. 

Instrucciones: Haga clic sobre cada enunciado para ver el testimonio.

— “Invertimos, pero no nos funcionaron las cosas”

Miguel Bernal, 46 años, trabajó en Prodeco hasta el 2021

Yo soy oriundo de La Jagua de Ibirico y para todas las personas del corredor minero el sueño siempre ha sido trabajar en la mina. Acá las oportunidades laborales son muy pocas y en la operación minera se encuentra una gran oportunidad para mejorar la calidad de vida de la familia. Ese es el sueño de uno.

Yo entré a Prodeco como conductor de vehículos livianos y escalé hasta ser operador de equipo pesado. Transportaba material esteril desde el equipo de embarque hasta el botadero.

Cuando yo entré a la mina no tenía casa, no tenía nada. Logré adquirir casa propia y mi calidad de vida mejoró bastante. Por eso la salida de Prodeco fue un proceso muy tortuoso. La empresa sacó muchos planes de retiro voluntario disfrazados porque era una oferta única o exponerse a que la compañía lo despidiera. Yo no lo tomé porque creí que mi empleo era bueno, pero salí despedido en agosto del 2021.

Cuando nos desvincularon la compañía nos dio unos recursos. Nosotros lo invertimos, pero no nos funcionaron las cosas. Nosotros somos personas que nos hemos dedicado solo al ejercicio de la minería. Yo inicialmente compré una posa para pescar, para la cría de tilapia de pescado, pero ese negocio fracasó.

Hubo otro proceso, donde recibimos una propuesta de un amigo que era contratista que le servía un recurso para desarrollar un contrato. Nosotros le prestamos con la esperanza de que íbamos a percibir una ganancia, pero hoy ese dinero está prácticamente perdido. En estos momentos estoy subsistiendo con un negocio de tienda que montamos en mi casa. No produce para vivir plenamente, pero por lo menos la comida sí.

— “¿Quién va a contratar a un enfermo?”

Oscar Martínez, 35 años. Trabajó en Prodeco hasta el 2021

Soy nacido en el municipio de Becerril. Tengo 35 años de edad, trabajé con Prodeco alrededor de 12 años y cinco meses. Fui operador de camión. Trabajaba siete días, descansaba tres, me levantaba a las 3:30 de la mañana. Trabajaba 12 horas.

Mi básico era de tres millones 830 mil pesos. Tuve la oportunidad de ayudar a mis hermanos en sus estudios, no cien por ciento, pero los ayudé con manutención, pensión. Mis papás tenían una casa de barro y los ayudé a hacer una casa de material.

Salí el 22 de agosto del 2021. Fui despedido sin justa causa, enfermo, porque camino cojo de la pierna derecha, tengo una lesión en la columna, tengo problemas de audición y me aprieto (agripo) de noche, no puedo dormir ni con abanico. En 2019, por incapacidades, no alcancé a trabajar el 50 por ciento de los turnos.

Prodeco inicialmente hizo un plan de retiro voluntario, pero yo no me acogí. Estaban ofreciendo alrededor de 90 millones de pesos, y a medida que fue transcurriendo el tiempo le fueron bajando. Cuando a mí me llaman para despedirme lo que me ofrecieron fueron 56 millones de pesos, mi respuesta fue “no te voy a vender mi puesto de trabajo”. Me dieron lo que correspondía por ley, la liquidación, aproximadamente 35 millones de pesos.

Es algo que no compensa porque nosotros veníamos con un estilo de vida. Yo lo que sé es operar camión minero, esa es mi profesión. Ahora vivo del día a día. Me salió un empleo como conductor, pero no me dio, no pude con el dolor en la espalda. Tengo 35 años y no hay una empresa que se quiera tirar este hueso encima porque quién va a contratar a un enfermo.

— “Mi sueño era salir pensionada”

Domélica Muñoz, 52 años, 2021

Yo nací en las Jagua de Ibirico en 1970. Hice un curso en el Sena en 2002 en La Jagua para operar camión, fue un curso bastante peleado porque para ese tiempo no habían mujeres, se decía que eso era muy rudo, que era muy pesado para mujeres. Era la mentalidad que tenían anteriormente.

Siempre en mi casa he sido madre soltera, con cuatro hijos, cabeza de hogar. Tengo a mi mamá a cargo. Antes de entrar a Prodeco lavaba ajeno, planchaba, atendía niños, lo que saliera.

Yo entré a Prodeco en 2007. Quería ser operadora de camión, me le enfrenté a la vida y lo conseguí. Cuando entré mi vida cambió totalmente: tenía para los remedios de mi mamá, la educación de mis hijos, compré casa.

Por eso el cierre de Prodeco me dio duro. Mi sueño era salir pensionada de allá. Yo me acogí al plan de retiro de la empresa porque igual nos iban a liquidar. Me dieron 86 millones, pero ya no tengo ahorros.

Al salir de Prodeco monté una panadería en mi casa, pero los insumos se subieron, y se me fue el panadero, no hemos conseguido panadero bueno. Subsistimos con unos arriendos de unos apartamentos y con lo que me ayuda mi hijo que trabaja en Drummond. No es lo mismo, yo en Prodeco ganaba unos cinco millones mensuales, y ahora me estoy haciendo 600 mil pesos.

— “Me convertí en un líder, insistí en que sí se podía luchar”

Rafael Mora, 50 años. Trabajó en Prodeco hasta 2021

A Prodeco llego como en el 2005. Ya era un minero porque estuve cuatro años trabajando en el Cerrejón. Mi experiencia en la mina se dio sin querer porque yo era de Maicao y comercializaba productos para Riohacha, llevaba pescado, fruta, lo que estuviera en el comercio de Venezuela. Me metí a la mina por unos primos que estaban en la mina.

No lo puedo negar, era un sueldo bastante bueno. Yo diariamente me estaba ganando 150 mil o 200 mil pesos. Eso me dio para educar a mis hijos, tener una vida cómoda. Mi hija es psicóloga, mi hijo mayor es ingeniero electrónico y el otro es profesional en salud ocupacional.

Por eso cuando salí, al principio fue bastante fuerte. Algo que uno no esperaba, fue algo que lo cogió a uno con las manos abajo. Como no acepté la propuesta del plan de retiro voluntario, me dijeron “ahora lo vamos a liquidar como lo permite el Gobierno”, a las dos horas me enviaron la carta. Fue un impacto tan grande que yo pensé “Yo estoy es soñando, ahorita me despierto, todo está tranquilo”.

Recuerdo que me llamó un compañero llorando, diciendo “yo no sé hacer más nada, por qué a mí si yo me portaba bien, no me incapacitaba”. La mujer de otro compañero me dijo “ay, ese tipo anda con una decepción, no lo motiva nada, me da miedo que se vaya a hacer un daño”. Yo pensé, Dios, de pronto me estás tomando a mí para darle fuerza a esta persona y eso fue lo que me dio valor. Me convertí en un líder, insistí en que sí se podía luchar.

Cuando nos sacaron no nos dieron tiempo de planificar. Comencé a analizar, a buscar, fueron dos meses que duré dando vueltas en el Valle, a veces duraba una semana sin salir de la habitación. Cuando quise ver las finanzas ya llevaba siete u ocho millones de pesos abajo cumpliendo con las obligaciones.

Me vine pa mi pueblo, pa’ Maicao. Si en Maicao tú te metes un millón o dos millones de pesos al bolsillo y cualquier negocio se pega, y ahí te ganas algo. Ahora estoy en la zona del mercado, tengo dos bodegas, estoy vendiendo productos al mayor, refresco, cervezas, harinas. Afortunadamente tengo estabilidad y el respaldo de mi familia, dos hijos trabajan conmigo.

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