¿Cómo salir de la peor crisis económica registrada en la historia?

Debate

Expertos y expertas de Blogoeconomía y de la Red Social proponen cómo recuperar la economía que, por cuenta del covid, el año pasado tuvo una caída del 6,8 por ciento del PIB.

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Creo que hay muchas propuestas valiosas acerca de cómo recuperarnos en medio de la peor crisis económica de nuestra historia, pero dado el ambiente político actual, cabe aclarar que una excelente manera de NO recuperarnos sería insistir en subir impuestos.

Sin embargo, esto es precisamente lo que está proponiendo el Gobierno al anunciar una reforma tributaria en medio de este decrecimiento económico y en una situación en la cual probablemente, en el mejor de los casos, vamos a terminar de vacunar a la mayoría de la población solo a finales de este año. Subir impuestos en medio de una crisis económica es totalmente desaconsejable y, además, no es necesario en la medida en la cual el gobierno colombiano ha estado obteniendo tasas de interés bastante convenientes en los mercados internacionales de deuda. La propuesta actual obedece más a una agenda política que viene desde antes de la pandemia y que busca recortarle impuestos al capital, es decir, a los ingresos de las personas y de las empresas de las cuales son dueñas las personas más ricas del país.

En resumen, una muy buena forma de reactivar la economía sería no poner más impuestos en la peor crisis económica de nuestra historia. Y sin embargo, eso es precisamente lo que está planteando el gobierno.

José Ignacio López
José Ignacio López

El gran malestar de esta pandemia va a ser el mercado laboral. 

A pesar de que tengamos una recuperación, va a costar más tiempo que haya un rebote en el mercado laboral, sobre todo en el empleo formal. Las instituciones, los empleadores formales, son los que más han sufrido en términos de restricciones, de cumplimiento de protocolos.

Es decir: han tenido un golpe muchísimo más duro que el sector informal.

Y estamos viendo que las cifras así lo confirman: que la economía, en las instancias en que se ha recuperado, lo ha hecho con un perfil de empleo más hacia lo informal que lo formal.

Entonces, pensando hacia adelante, hay dos ideas centrales para la recuperación.

Una es pensar en políticas para dinamizar el mercado laboral, como por ejemplo:

-> pasar de un programa de protección de nóminas a un programa de subsidio a la creación de empleo, 

-> reducir los costos parafiscales, 

-> generar ideas como los certificados de reembolso tributario para el empleo,

-> y aprovechar todas las oportunidades de ampliar liquidez en los mercados para crear fondos de capital privado e incluso fondos de infraestructura o titularizaciones de créditos. Estos serían recursos frescos para impulsar el empleo formal.

Y el otro elemento tiene que ser un plan de ajuste fiscal creíble. 

Si realmente no tenemos un ajuste fiscal creíble, tarde o temprano las tasas de interés en Colombia van a aumentar. 

Entonces, a ese primer pilar de una apuesta por el empleo formal lo tiene que acompañar un proceso de ajuste en los temas fiscales, que no necesariamente implica inmediatamente subir los impuestos, pero sí anunciar un plan de ajuste que les dé tranquilidad a los mercados, que le permita por ahora a Colombia beneficiarse del exceso de liquidez en la economía global, y que sea una reforma fiscal que permita reducir el gasto en la medida que se pueda. 

Es decir, hacer más eficiente el gasto, aumentar el recaudo del Gobierno, financiar programas sociales para que se extiendan en el tiempo como Ingreso Solidario o el programa de subsidio de nóminas (que podría pasar a ser un programa de subsidio a la creación de empleo).

Además, vale la pena evaluar si se pueden reducir exenciones a nivel empresarial, de tal manera que la tributación sea más plana, más transparente, sin tantas complicaciones, y al mismo tiempo reducir algunas de las cargas de las empresas con tarifas menores.

En resumen, la recuperación debe pasar por dos cosas: un plan de propuestas para la creación de empleo y la recuperación de los puestos de trabajo formal; y un programa creíble de ajuste fiscal que permita extender programas de acompañamiento a hogares y empresas que estén creando puestos de trabajo y que, al mismo tiempo, tranquilice los mercados financieros.

Jorge Gallego
Jorge Gallego

Después de mirar la distribución del impacto económico causado por el covid, los tres sectores de la economía (el sector primario, el secundario y el terciario) se vieron impactados negativamente por este choque. Pero, por lo menos hasta el tercer trimestre de 2020, el sector secundario fue el que más se afectó: manufactura, construcción e industria, etc.

Hay que pensar en estrategias para reactivar fuertemente ese sector, que es además uno de los sectores que genera más empleo en la economía y que además ha visto muy difícil la adaptación a las nuevas condiciones del covid. Porque mientras otros sectores, como el comercio, pueden adaptarse a la virtualidad o a las compras en línea, o el sector servicios se puede adaptar al trabajo en casa, en el caso del sector secundario es mucho más complicado. En ese sentido, la estrategia del gobierno tiene que recaer en algo que está inventado desde hace mucho tiempo y es un programa grande y fuerte de inversión en infraestructura, particularmente obra civil y obra pública. Y ahí se pueden matar varios pájaros de un solo tiro. Desde el gobierno anterior se tiene un proyecto grande de inversión en vías terciarias, en carreteras, que es uno de los elementos que más puede contrarrestar los efectos negativos que ha tenido el conflicto armado y la ilegalidad del narcotráfico en el país. En ese sentido, cumplir con ese punto de los acuerdos de paz con las Farc y hacer una inversión masiva en infraestructura, particularmente en vías terciarias, puede ser un elemento que dinamice mucho el empleo, particularmente en las ciudades menos desarrolladas del del país.

Por otro lado, esta puede ser una oportunidad para utilizar verdaderos mecanismos de impulso a la demanda. Los que ha utilizado el gobierno hasta el momento son relativamente tímidos: Ingreso Solidario, compensación del IVA, que le apuntan a los segmentos más empobrecidos de la población y con mayores dificultades. Son programas tímidos de transferencias monetarias no condicionadas muy bajas que, realmente, es difícil que tengan un impacto sobre la demanda agregada. Entonces, el monto de estas transferencias se debería reconsiderar.

Además, el gran programa de atención a la emergencia, que sí le apunta a un sector que puede tener un mayor impacto sobre el poder adquisitivo de los hogares, es el Paef. Este programa de subsidio a la nómina es un programa bien intencionado pero tímido, y en esta fase de la recuperación económica tiene que dejar de ser un subsidio a la nómina para evitar que se pierdan empleos, y pasar a subsidiar nóminas para generar nuevos empleos. Y en la medida en que se generen nuevos empleos, se puede dinamizar la demanda agregada que se ha visto tan golpeada por la pandemia y puede generar unos efectos multiplicadores en la economía.

Sobra decir que para todo esto es fundamental acelerar el plan de vacunación masiva, porque para nadie es un secreto que, más allá de las cuarentenas y de las restricciones que han impuesto los gobiernos, buena parte de la debacle económica es una consecuencia del propio miedo que tienen los ciudadanos. El miedo que les impide consumir de manera masiva o a los niveles a los que se hacía antes de la pandemia. Y, como lo han mostrado los datos para Colombia y los datos para otros países, esta crisis empezó con una caída grande en el consumo, particularmente, de los segmentos de mayor poder adquisitivo de la economía y eso, como unas fichas de dominó, empezó a impactar los demás sectores de la economía. Entonces, si no se le quita el miedo a la gente de contagiarse, de enfermarse, de morirse, pues va a ser muy difícil que los patrones de consumo y los comportamientos económicos se restauren a los niveles previos a la pandemia. Suena un poco obvio, pero realmente el programa de vacunación masiva es una política económica necesaria para apaciguar por completo las consecuencias negativas de la pandemia.

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La caída del PIB de 6.8 por ciento es la más fuerte que ha experimentado la economía colombiana. Esto tiene importantes implicaciones en términos de empleo. La tasa de desempleo en el 2020 fue del 21,4 por ciento. Desde entonces el empleo se ha recuperado, pero porque ha aumentado el “cuentapropismo”. Es decir, la composición del empleo no es tan favorable.

Para el primer trimestre del 2021 tampoco se esperan resultados muy favorables: porque el primer trimestre del 2020 fue relativamente bueno, porque la cuarentena a principios de año sin duda va a afectar a la economía y al empleo, y porque muchos contratos laborales se acabaron en diciembre del 2020, y esto puede afectar las estadísticas de empleo.

Sin embargo, de ahora en adelante, con las vacunas y con un mejor ambiente económico es posible que podamos observar una recuperación de la economía colombiana.

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1. En el corto plazo, la reactivación debe considerar el apoyo a las poblaciones vulnerables con equidad: debe haber ayudas para que la demanda o el consumo se impulse. Y, por el lado de las empresas, debe impulsarse el apoyo condicionado a mover el empleo de los más afectados. 

2. En el mediano plazo, hay que diseñar políticas que fomenten la formación en el empleo así como ajustes relacionados con los planes de vacunación para que los colegios vuelvan progresivamente a presencialidad y así la carga de labores de cuidado de las mujeres baje. 

3. En el largo plazo, la vacunación permitirá una mejor reactivación y esto implica reformas estructurales para salir de la mayor crisis de actividad económica y empleo que hemos tenido.

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Los datos que publicó ayer el Dane muestran que la caída del PIB en 2020 refleja también una caída en el consumo de hogares, un descenso estrepitoso en la inversión, así como en las exportaciones y las importaciones. Con la excepción del sector agropecuario, financiero, las actividades agropecuarias y los servicios del Estado cayeron todos los sectores productivos. Sectores como construcción, comercio, transporte, alojamiento y restaurantes, las actividades artísticas y la industria manufacturera, se vieron fuertemente afectados, principalmente por los confinamientos.

¿Qué hay que hacer para salir de esta crisis?

Propongo varias ideas para recuperar el terreno perdido en materia económica.

Lo primero que hay que hacer es acelerar la aplicación de la vacuna. Esto se puede lograr permitiendo la importación privada de la misma y trayendo temporalmente personal médico y de salud de Cuba.

También hay que reducir el confinamiento como principal medida para evitar contagio, y más bien diseñar un programa de concientización y educación del público sobre el peligro de contagio y los horrores de la enfermedad: se deben estimular el distanciamiento social y las prácticas de autocuidado.

Hay que estimular también la demanda ejecutando activa y más aceleradamente el plan de inversión programado para los 5 próximos años. Se deben crear incentivos al consumo privado de productos nacionales, e impulsar las transferencias en efectivo a los más pobres y a los desempleados para que puedan tener un mínimo consumo crítico. También es necesario crear empleos de emergencia para proyectos de inversión comunitaria en departamentos, ciudades y municipios con recursos de presupuesto de los gobiernos locales.

Otra propuesta consiste en suspender durante un periodo de 24 o 36 meses las consultas comunitarias que se requieren para llevar a cabo los proyectos de inversión en infraestructura. Para esto se debe invocar la “emergencia económica”, si es necesario.

Y en el sector agropecuario hay que impulsar la producción estimulando mejor utilización de la tierra, mejor tecnología y asistencia técnica.

Por último, aprovechando que en marzo debería arrancar la discusión sobre la tributaria, el Gobierno debería evaluar incentivos fiscales para la inversión doméstica y privada y para empresas que exporten un porcentaje de sus ventas; devolver el IVA de gastos de inversión en tecnología, investigación y desarrollo de empresas grandes, medianas y pequeñas; y permitirles a las empresas descontar como gastos en 2021 y 2022 el 120 por ciento del gasto en el que incurran para aumentar el empleo, por encima de lo que tenían a diciembre de 2020.

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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