Detector: esta cadena sobre la banca colombiana es más falsa que cierta

en pocas palabras

La cadena mezcla argumentos falsos e incompletos.

Al chat de WhatsApp de La Silla (+57 318 312452) nos llegó una cadena que está circulando en la que se hacen varias afirmaciones sobre el funcionamiento de los bancos en Colombia. También se asegura que estos “empobrecen a las empresas, a los ciudadanos y a todo aquel que a sus puertas toque”.

Le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que sus afirmaciones son más falsas que ciertas.

Así se ve la cadena que está circulando en WhatsApp: 

Como la cadena tiene varias afirmaciones sobre la banca colombiana, La Silla las verificó una a una:

     1. Intereses de cobro de créditos: “USA 4,5% Anual; España 6.4% Anual; Alemania 3.2 % Anual Suiza 2.1 % Anual; Inglaterra 1% Anual; Colombia 33.1%  Anual; Y la DIAN 35% Anual”

Es más falso que cierto.

Las entidades financieras no tienen una única tasa de interés, como hace ver la afirmación. Las tasas varían por el banco, el tipo de crédito (por ejemplo para empresas o personas, para tarjetas de crédito o comprar casa) y el cliente (según su solvencia, su historial de crédito y otras), entre otros factores, así que de entrada la comparación es inexacta.

En Colombia, por ejemplo, para créditos hipotecarios en promedio el Banco de Occidente ofrece una tasa de interés de 8,25 por ciento; Bancolombia del 8,7; Itaú el 9,20; y el Banco de Bogotá el 9,65. Y para libre inversión las tasas de Bancolombia van del 8,02 al 25.86 por ciento, y del Banco de Bogotá hasta el 25,34 por ciento.

Sin embargo, sí hay una tasa máxima de interés para cualquier préstamo de dinero, llamada tasa de usura. Según el Banco de la República, es “el valor máximo de los intereses remuneratorio y moratorio que puede cobrar un organismo a los agentes de la economía”.

La Superintendencia Financiera calcula esta tasa mes a mes, para tres grandes tipos de crédito: consumo, microcrédito o bajo monto. A la fecha, la tasa de usura es de 25,86 por ciento, la de microcrédito es del 38,14 por ciento y la de consumo de bajo monto es del 32,42 por ciento. 

Es decir, hoy en Colombia pueden llegar a cobrar hasta más de un 33,3 por ciento de tasa de interés en préstamos de pequeña cuantía y corta duración, pero solo en este tipo de crédito. 

La afirmación también dice que la tasa de interés moratorio de la DIAN es del 35 por ciento. Según el artículo 635 del Estatuto Tributario, el interés remuneratorio y moratorio corresponde al valor de la tasa de usura menos 2 puntos porcentuales. Es decir, a la fecha es de 23.86 por ciento. 

Según el histórico de la tasa de interés moratorio, desde 1998 hasta 2021, la tasa nunca ha sido del 35 por ciento, aunque en 1999 sí llegó a superar el 40 por ciento. 

Por otro lado, buscamos las otras tasas de interés que se nombran en la afirmación, pero no encontramos ningún registro de esos porcentajes, que en todo caso son variables como las de Colombia.

     2. “En nuestro país los sueldos sólo suben en un 4% anual real”.

Es más falso que cierto.

Los salarios pueden subir menos o más que ese porcentaje, por varios motivos.

Uno es que el único salario cuyo aumento es regulado, el del salario mínimo, aumenta en porcentajes variables de año a año. La decisión final depende de si gremios y centrales sindicales logran un acuerdo; si no, lo define el Gobierno. Y ha subido a diferentes tasas reales, incluyendo a tasas negativas en los años noventa. Pero nunca ha llegado al 4 por ciento real que dice la cadena.

Otro es que, para otros valores, el sector privado decide de forma libre el aumento de sus trabajadores, según la política de cada empresa. Algunas lo hacen de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC) y otras de acuerdo al aumento del salario mínimo. 

     3. “Cualquier ciudadano del mundo toma créditos para vivienda, autos etc y los cancela fácilmente con su trabajo. En Colombia las personas pierden sus cuotas iniciales y los pagos mensuales y los bancos se quedan con los bienes y las personas amarradas de por vida”. 

Es falso.

La forma en que una persona toma y paga sus créditos varía según las condiciones económicas de cada familia y cada país, y cambia en el tiempo. 

Por ejemplo, en Estados Unidos en 2008 la crisis de las hipotecas subprime provocó que cerca de 8 millones de estadounidenses de bajos ingresos y de clase media perdieran sus casas. 

Algo similar pasó en España durante la crisis económica entre 2008 y 2019. Según el Banco de España, en 2012 casi 40 mil familias dejaron en manos de los bancos sus viviendas al no poder cancelar sus hipotecas. 

Esos dos ejemplos muestran que no es cierto que en cualquier otro país cualquier persona paga fácilmente sus créditos con su trabajo, y que si una persona deja de pagar el crédito de vivienda, el banco puede comenzar el proceso legal para quedarse con ella.

     4. “Te cobran por retirar tu dinero (uso de cajeros automáticos), la cuota de manejo es un robo a mano armada, cobran por "estudiar" un crédito, por tener la plata de la nómina que muchas veces la retienen  2 o 3 días para ganar intereses, por trasladar la plata de una ciudad a otra, cuando es un mismo software y en cuentas nacionales”. 

Es más falso que cierto porque lo que la cadena muestra como un cobro obligado no siempre se da, es variable y no se cobra siempre.

La cuota de manejo es una tarifa que los usuarios deben pagar a un banco o entidad financiera para mantener un producto vigente. El valor varía y en algunos casos no se cobra esta tarifa. 

Por ejemplo, en Bancolombia las cuotas de las cuentas de ahorro y tarjetas de débito van de 0 a 14 mil  pesos más IVA, y el Banco de Bogotá actualmente no la cobra a los clientes titulares de cuentas de ahorro.

En el caso de las tarjetas de crédito, la cuota es una tarifa que paga el usuario por tener el cupo disponible y puede llegar a ser hasta de 49 mil pesos

En otros algunos planes esta cuota no se cobra, como la tarjeta de crédito One Light de Scotiabank Colpatria o la Libre American Express de Bancolombia. 

El cobro por retiro en cajeros automáticos también depende del banco; por ejemplo, en Davivienda realizar un retiro con tarjeta de débito de un cajero de esa misma entidad no tiene costo. 

Lo mismo pasa con las cuentas de nómina, que pueden tener cuotas de manejo desde 0 pesos, según el convenido que cada empresa tenga con el banco. Además, en este tipo de cuentas usualmente no retienen el dinero por 2 o 3 días, pues están diseñadas para que el trabajador reciba el pago del salario de inmediato.

Con respecto al cobro por trasladar dinero de una ciudad a otra, de nuevo depende, en este caso del medio que se use (físico o electrónico) y el banco.

En Bancolombia las consignaciones en efectivo a cuentas locales o nacionales, a partir de la consignación número 51, tienen un costo de 8 mil pesos, pero las transferencias electrónicas entre cuentas Bancolombia no tiene ningún costo, así sea a otras ciudades. 

En Davivienda pasa lo mismo. Consignar dinero a otras ciudades, desde una oficina física, tiene un costo de 11 mil 600 pesos, pero se puede hacer gratis desde un cajero o por medio de una transferencia electrónica. 

Lo mismo ocurre con la afirmación que dice que los bancos “cobran por estudiar un crédito”: depende del tipo de crédito y de la entidad financiera: en AV Villas el estudio para un crédito de libre inversión vale 78.950 pesos más IVA, pero en Bancolombia el mismo estudio es gratis. 

     5.  “La banca colombiana solo retribuye en créditos el 40% de los depósitos que recibe de sus clientes”. 

Es falso.

Los depósitos bancarios son el dinero que las personas o empresas guardan en entidades financieras. Como explica David Perez Reyna, doctor en Economía de la Universidad de Minnesota y profesor de la Universidad de los Andes, las cuentas de ahorro son un tipo de depósito. “Si un usuario tiene una cuenta de ahorros en un banco, en últimas lo que hace esa persona es prestarle el dinero al banco y el banco toma ese dinero para prestarlo. Y por esto, el banco remunera a la persona con una tasa de interés”.

Con estos depósitos, los bancos dan préstamos para que otras personas gasten o inviertan.

Sin embargo, los bancos deben mantener como reserva una parte de los depósitos, llamado encaje bancario, para “garantizar que las entidades cuenten con la liquidez necesaria para garantizarles a sus depositantes la disponibilidad de su dinero”, como explica el Banco de la República.

Actualmente el encaje bancario en Colombia es del 8 por ciento de los depósitos: según el Banco de la República, si hay 100 pesos en una cuenta de ahorros o corriente, el banco debe guardar solo 8; puede prestar los otros 92 para que haya más recursos disponibles en la economía.

Claro, si una persona quiere retirar su dinero, el banco debe entregarle todo el monto y no solo un porcentaje.

     6. “A los trabajadores y obligatoriamente a los jubilados, el gobierno los bancariza y el aumento anual de las mesadas, en especial de los pensionados, que se hace con el IPC, el Grupo Aval se queda con un porcentaje bastante representativo de ese aumento por medio de los retiros que el usuario hace en los cajeros”.

Más falso que cierto.

En Colombia, el pago de pensiones se hace a través de las entidades financieras, es decir, el Gobierno sí bancariza a los pensionados. Pero esto no quiere decir que los bancos se queden con un porcentaje representativo de las mesadas.

Como explicamos en el punto 4, no siempre se cobra por hacer retiros de una cuenta de ahorros o corriente y esto depende del tipo de cuenta que tenga la persona. 

David Perez Reyna también le explicó a La Silla, que “cuando una persona está pensionada, debe abrir una cuenta particular para recibir su pensión, y la razón por la que es una cuenta particular, es para que a la persona no le cobren cosas como las cuotas de manejo. Algo similar a las cuentas de nómina”. 

En los bancos del Grupo Aval (Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular y Banco AV Villas) las cuentas para pensiones no tienen cuota de manejo; tampoco tiene costo hacer retiros desde los cajeros de la Red Aval.

Aunque en el caso del Banco AV Villas, los retiros con huella para cuentas de nómina de pensionados tienen un costo de 6 mil pesos. Pero, esto no es un porcentaje bastante representativo, como dice la afirmación.

En todo caso, hay cuentas pensionales en bancos que no son del Grupo Aval como la cuenta de pensión de Bancolombia y la de Davivienda, así que no es cierto que sea solo ese grupo al que eventualmente le cobra tarifas a los pensionados.

Por último, no todas las pensiones suben con la inflación: aunque el artículo 14 de la Ley 100 de 1993 determina que ese sí es el valor del reajuste anual, para quienes reciben una mesada igual al salario mínimo legal, se ajusta con ese salario.

     7. “Según un extra en los medios, el Min. de Economía con el prurito de la 3° oleada de depresión económica por la pandemia plantea tocar el salario de los trabajadores para cubrir el déficit fiscal”. 

Es falso.

En Colombia no existe un Ministerio de Economía y tampoco hay registro de que el Gobierno planeara tocar el salario de los trabajadores para cubrir el déficit fiscal. 

Lo que sí ha buscado es realizar una reforma tributaria para llenarlo. 

El primer intento fue con la reforma que presentó a inicios de año el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que buscaba recaudar más de las personas naturales, a través de un aumento en el impuesto de renta y un cobro de IVA a más productos de la canasta familiar. A causa del paro nacional, el Gobierno la retiró.

Como contamos aquí, con la nueva reforma presentada por el ministro José Manuel Restrepo, el Gobierno busca cubrir buena parte del hueco con el aumento de algunos impuestos, como el de renta de empresas que pasaría del 34 por ciento al 35 por ciento. En ella tampoco se habla de tocar el salario de los trabajadores.

Además, como explica David Pérez, “si se le suben más los impuestos a las personas que a las empresas, de alguna manera se quedan con una parte de los salarios ya que de ahí las personas sacan el dinero para pagar. Sin embargo, una cosa es pagar más impuestos y otra totalmente diferente es que el Gobierno le quite el salario a los trabajadores”.

     8. “¿Cómo el gobierno los apoyó (a los bancos) con 17 billones?”

Es falso.

Como verificamos aquí, el Gobierno no destinó 17 billones de pesos del dinero del Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome), para atender la pandemia, a los bancos.

La idea viene del artículo 4 del Decreto 444 del 2020, que creó el Fome, y que fue fuertemente criticado porque dice que entre ese dinero se pueden “Efectuar operaciones de apoyo de liquidez transitoria al sector financiero a través de transferencia temporal de valores, depósitos a plazo, entre otras" y “Proveer directamente financiamiento a empresas privadas, públicas o mixtas que desarrollen actividades de interés nacional”. 

Pero esto no quiere decir que se hayan destinado 17 billones para los bancos.

Según la información recopilada por el Observatorio Fiscal de la Javeriana, hasta la fecha, se han desembolsado 33,3 billones de pesos del Fome. Estos han sido distribuidos así: 

     • 10,1 billones han sido para el sector de la salud
     • ​8,4 billones al ingreso solidario
     • 7 billones a subsidios de nómina para el Programa de Empleo Formal y el Programa de Apoyo a la Prima
     • 5,1 billones a transferencias extraordinarias para los programas Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Colombia Mayor
     • 1,4 billones a entidades del Estado y al Gobierno
     • 1,3 billones a garantías de créditos 

Luis Carlos Reyes, Doctor y magíster en Economía de la Universidad Estatal de Michigan y director del Observatorio, explicó a La Silla que los bancos han funcionado como un canal para distribuir el dinero del Fome a quienes lo necesitan, pero que no hay un monto destinado directamente para ellos. Esto es algo que ya había aclarado el Ministerio de Hacienda. 

Reyes resaltó que “si se le hubieran dado 17 billones de pesos a los bancos, sería más de la mitad de la plata desembolsada hasta ahora y los rubros del Fome no muestran eso”.

En suma, los bancos no siempre cobran por ciertos servicios, ya que todo depende del tipo de plan que se tenga con cada banco y como la toma y pago de créditos bancarios también varía según estos factores, calificamos la cadena como más falsa que cierta.