OPINIÓN

76 días de gobierno

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Este gobierno ha perdido veinte puntos de popularidad en su segundo mes de gestión. El porcentaje de colombianos que creen que el país va por mal camino se triplicó y es el mismo que había en el segundo año del gobierno Duque. Por primera vez en doce años los colombianos consideran que la economía y el desempleo son el principal problema del país. 

Desde la última medición de Invamer la percepción de los resultados del gobierno en materia de costo de vida, inseguridad, economía, desempleo, medio ambiente, corrupción, manejo de migrantes venezolanos, desempleo, calidad de los servicios públicos, lucha contra la pobreza y narcotráfico ha empeorado. El peso ha perdido una cuarta parte de valor desde que Petro fue elegido presidente. En la última semana el ritmo de devaluación fue cercano a los cien pesos diarios. 

Algunos medios han afirmado que se trata de la moneda más devaluada del mundo, aunque eso no es cierto. El peso argentino ha sido ligeramente más afectado. Las principales monedas de la región, como el peso mexicano y el real brasilero han ganado valor frente al dólar. La inflación oficial, según el último dato, es de 11.44% en lo que va corrido del año. Se trata de la inflación más alta en los últimos 22 años. La inflación de alimentos, sin embargo, es muy superior. Se estima en 26.62%. 

Es falso que la inflación sea importada vía los alimentos. Colombia solo importa el 30% de los mismos, el restante 70% es producido localmente. Del porcentaje importado la mayoría es maíz y soja para cerdos y pollos. La carne vacuna, la leche, el pescado, la mayoría de los cereales (menos el trigo), las hortalizas, las legumbres, los tubérculos, las frutas, las grasas, el azúcar y otros alimentos de la canasta básica no tienen componentes importados significativos. 

Es un cliché, pero es verdad: la inflación es el peor impuesto que puede recaer sobre los pobres. Ecuador, Perú, Bolivia, México, Brasil y Uruguay tienen inflaciones menores a la colombiana. Solo Venezuela y Argentina tienen cifras superiores. Chile tiene un número parecido a Colombia y quizás sea por las mismas razones. El Banco de la República tiene el mandato constitucional de preservar la capacidad adquisitiva de la moneda. Para lograrlo está obligado a subir las tasas de interés de política monetaria hasta donde sea necesario. 
Probablemente mucho más allá del 10.0% actual aprobado en la última sesión de la junta con una votación de 6-1. Solo el ministro de Hacienda voto en contra. Ni la alta inflación ni la devaluación de la moneda parecen ser fenómenos generalizados en Latinoamérica. Se concentran más bien en los países donde se percibe un mayor riesgo político. Los mercados de deuda así lo confirman. Los fondos extranjeros tenían a septiembre de este año 121 billones de pesos en TES. Con esto se financia buena parte del gasto del gobierno. 

El presidente los llama “capitales golondrina” y propone gravarlos con impuestos. El rendimiento del bono soberano a 10 años de Colombia se ha subido en una tercera parte desde mediados de este año, tocando niveles cercanos al 15%. Entre más alto el rendimiento más bajo el precio del título. Este es el nivel más alto en dos décadas. 
Durante este periodo tuvimos cuatro grandes crisis económicas: la del punto.com, la crisis financiera de 2008, la destorcida de los commodities en 2014 y el covid en 2020. En ningún momento de los anteriores tomar deuda estuvo tan caro ni los bonos colombianos tan baratos. El 20% de presupuesto 2023 se destinará para el pago de esta deuda, un monto superior al presupuesto de inversión. 

Es muy posible que la devaluación y el aumento de las tasas consuman una parte significativa de la (recortada) reforma tributaria. Al igual que lo hará el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, que acumula un déficit de diez billones trimestrales. Afortunadamente es una cifra un poco inferior a los diez mil billones de la ministra de Minas y Energía. La gasolina colombiana, en $2.14 dólares por galón, es barata bajo cualquier parámetro internacional. Para ponernos al nivel de otros productores de petróleo, como México o los Estados Unidos, el precio en la bomba debería a subir a $22,000 pesos por galón, más del doble del precio actual. 

Los aumentos de a puchitos anunciados por el gobierno no van a servir para nada. Subiendo $200 pesos mensuales se van a demorar cinco años en nivelar los precios. Pero la situación puede ser peor. La suspensión de nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos es un suicidio fiscal. Cerca del 60% de la producción directa de petróleo la hace Ecopetrol, una empresa pública que es la gallina de los huevos de oro del Estado. Esta es nuestra principal fuente de divisas y la principal fuente de ingresos fiscales no tributarios. Marchitarla a punta de nuevos impuestos y de crecientes restricciones es demencial. 

La pérdida de valor bursátil de la empresa desde la elección de Petro es de 20 mil millones de dólares o 100 billones de pesos. Esto constituye el detrimento patrimonial más grande de la historia. Equivale, también, a cinco mega reformas tributarias como la contemplada por el ministro Ocampo. O al dinero necesario para comprarle a la mitad de las familias campesinas de Colombia su propia UAF. 

Todo sin ningún propósito. La huella de carbono de los colombianos es de las más bajas del mundo: 1.6 toneladas de CO2 per cápita. Es la mitad del promedio latinoamericano, cuatro veces inferior al europeo y nueve veces menos que el gringo. Abandonar la producción de combustibles fósiles en Colombia nos hace un daño inmenso sin que se beneficie de alguna manera el planeta. Lo que sí afecta al ecosistema mundial es la deforestación. Poco se ha hecho para contenerla. El desmonte de la Operación Artemisa que era la iniciativa más ambiciosa para castigar la destrucción de la selva le abre la puerta de los latifundistas para que amplíen indiscriminadamente sus hatos. Ahora con mayores incentivos, porque esas tierras deforestadas se las podrán vender al gobierno. 

Tres millones de hectáreas no se consiguen fácilmente. No es inimaginable que algunas de esas tierras en venta putativa tengan orígenes ilícitos. Comprarlas a valores comerciales costaría 60 billones de pesos. No es posible fiscal ni legalmente emitir TES para pagarlas. Eso lo ha dicho el ministro de Hacienda. Sin fumigación y sin política de sustitución los cultivos de coca aumentarán aún más. El año pasado se incrementaron en 43%, superando las 200 mil hectáreas. Esto es un poco menos de la mitad de las todas hectáreas cultivadas de arroz, o casi lo mismo que se cultiva de caña de azúcar o el doble de todos los cultivos de papa o de banano. Si la coca fuera legal y tuviera su asociación de productores sería una de las más importantes del consejo gremial. 

La violencia asociada al narcotráfico se ha empeorado. En los 218 días de 2022 que Duque estuvo en la presidencia se cometieron 61 masacres con un total de 205 fallecidos. Un promedio de 0.94 muertes diarias y una masacre cada 3.6 días. En el primer mes del gobierno Petro ocurrieron 13 masacres con 46 muertos. Un promedio de 1.53 asesinatos diarios y una masacre cada día de por medio. La paz total se parece mucho a la guerra de finales de los noventa.

Van 76 días de este gobierno. Según la cuenta de Twitter @ya_petro con hashtag #Cuando se va Petro? le quedan 3 años, 9 meses y 12 días de mandato. Los que querían un cambio lo tendrán. Solamente que no será el que estaban esperando. 

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