OPINIÓN

De ciudades (In)visibles: La Reina de Renders

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           “Dentro de las posibilidades totales, siempre existe una que es más real que las otras, opacando así la intención de una ilusión, rindiendo a los pies del olvido la posibilidad imaginada de un hipotético…”

Y así arranca ningún libro, pero podría ser un aparte de Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino. Si vendemos una ilusión, un posible, entonces es muy fácil convencer a la gente; es casi como un truco de magia: “tú ves esto, pero en realidad, es esto”. Así se forman hipotéticos y así se pueden construir ciudades que no son, no fueron y veremos si serán.

           Estos han sido años especialmente movidos para cierta ciudad ubicada entre otras dos ciudades costeras, turísticas y coloniales del Caribe Colombiano. La construcción se ha disparado en los últimos años gracias a un visible esfuerzo entre la empresa privada y el sector público. Aunque yo no tengo ni idea de eso, porque no soy ingeniero ni arquitecto, sí soy ciudadano y me toca moverme entre alfiles de pisos varios, la horizontalidad del desarrollo, vallas y ¡renders, renders, renders!

Se vive entre la realidad de tener una gran vitrina y la preocupante sensación que detrás de la vitrina pueda haber un vacío. Por eso me parecería sensato que esta ciudad pujante, alegre y creativa, active su susodicha creatividad creando una verdadero espacio donde las maquetas y los renders sean los protagonistas.

De hecho, muchos de los diseños originales con sus respectivos diseñadores (embalsamados si es el caso) podrán reposar en un lugar óptimo para la muestra de lo que no fue.

Voy más allá: propongo hagamos propiamente el MUMAR (Museo de Maquetas y Renders).

Podríamos tener, por ejemplo, pantallas LED con las campañas de ciudad que no fueron; maquetas en muestrario para los curiosos; las innumerables presentaciones de renders en PowerPoint en pantallas táctiles e interactivas para que la gente aprenda de primera mano a nunca más en su bendita vida hacer nada en Powerpoint (¡por dios, es horrible!); y, bellísimos planos arquitectónicos de lo que pudo ser para la inspiración o desinterés de las futuras generaciones. 

           Ahora, hay una serie de renders actuales que vale la pena traer a colación por cuestiones de argumentos y que posiblemente puedan reposar en el MUMAR. Algunos de estos proyectos sin duda encontrarán una finalidad alegre y real, otros no y otros lo más seguro es que no se verán igual a sus diseños iniciales. Estos los encontré al buscar, sencillamente, “renders + El Heraldo” en Google:

        -Ocho diseños para escenarios de Juegos Centroamericanos de 2018

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        -Soledad y su nuevo estadio de fútbol:

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        -Lote Batallón Paraíso:

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        -Obras arroyo de la 76 y arroyo Hospital

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        -”Los otros 500 metros” de la Avenida del Río:

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        -Otra sobre los escenarios deportivos

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        -Otro del batallón

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        -Aeropuerto Ernesto Cortissoz

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        -Renovación plaza Puerto Colombia

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        -Fabrica de Cultura

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        -Estación de Bomberos

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        -Parques en Villas de San Pablo

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Hay unos muy profesionales, otros verdaderamente risibles, la gran mayoría. Pero ustedes entienden. La estética lo es todo. Todo entra primero por los ojos y después te pega en la cabeza o en el corazón. Así que en principio no tengo nada en contra de los renders. Entiendo que son una herramienta importante para impulsar una idea, un proyecto o tu perfil en Tinder,  Grindr o LinkedIn, también entiendo que los proyectos no suelen quedar, por cuestiones lógicas, igual a los diseños. Lo que me molesta de sobremanera es que vivamos pendientes de un “podría ser” y no de un “es”.

          Siento, ahora que vivo en el altiplano capitalino, que la ciudad se ha vendido bárbaramente alrededor de los supuestos. Pero al entrar a la ciudad te encuentras una lugar que debería tener en sus dos entradas unos avisos de “Disculpe las molestias, estamos mejorando nuestras instalaciones para poder brindarles un mejor servicio”. Habrá que ver qué resulta estas obras, pero ahora mismo tenemos una realidad que nos presiona y en la cual no debemos desfallecer: preocupa la falta de sociedad civil y veeduría real que hay detrás de estos proyectos. Falta armarnos de más cultura, educación, humor y espacios sanos de jodencia colectiva. ¡Falta el MUMAR!

Pero bueno, veremos, en cualquier caso, “la mentira no está en las palabras, está en las cosas.” Esa sí es de Calvino. 

 

 

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