OPINIÓN

El mercado y el magnate

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Ilustración: Los Naked

El mercado está nervioso. El dólar sube. El mercado está nervioso porque el dólar sube. El dólar sube porque el mercado está nervioso. Gustavo Petro tiene que darle tranquilidad al mercado, advierten los analistas. Gustavo Petro no está haciendo lo suficiente para que el mercado se tranquilice, concluyen. Atención: no se descarta que el presidente electo sea cómplice del aumento del dólar. Se asoma el pánico. Y ahora, ¿quién podrá defender al mercado?

“El Partido Liberal ha decidido ser gobierno”, escribió Petro en Twitter unos días después de darse el abrazo definitivo con César Gaviria en Italia. El hecho ocurrió “en la casa de descanso del presidente electo en Florencia, Italia”, informa La W. ¿Gustavo Petro tiene casa de descanso en Italia?, pregunta Semana. Polémica: indignación por la casa de Petro en Italia. Pero es una casa alquilada. Igual qué descaro que Petro esté en Italia y no en Caquetá, grita María Andrea Nieto.

El presidente electo suelta los nombramientos como arveja desgranada. La espera por la nueva cabeza en Defensa se alarga, la cara que falta ya hace ruido. Su coalición en el Congreso crece y su popularidad aumenta. El 64%, 22 puntos más arriba que en febrero. Subió rápido. Como el dólar. Petro y el dólar subiendo de la mano y la acción de Ecopetrol cayendo, mientras el practicante intenta atornillar a la junta directiva para frenar a Petro. Eso no pone nervioso al mercado, pero sí la respuesta del presidente electo: “No nos reten”.

Al mercado le gustó el ministro de Hacienda de Petro, pero no tanto la de Salud. Con el anuncio de la suspensión del ‘fracking’, la ministra de Medio Ambiente alertó al sector. La ministra de Agricultura habla de reforma agraria. Acá hay Petro encerrado. 
Los elegidos hablan de más, uno detrás de otro, como si quisieran competir con la locuacidad de Petro. Hablan de más, pero también dejan expuesto el teatro de la ansiedad fabricada. 

¿Qué le diría a la gente que se está llevando la plata para Miami?, le pregunta Vicky Dávila al nuevo director de la DIAN, Luis Carlos Reyes. “Me preocupa Miami porque en cincuenta años va a estar bajo agua”, responde el futuro funcionario. El funcionario de los impuestos hablando de cambio climático. Reyes también va donde Yamid Amat a darle un dato: en Colombia solo el 1% de la población gana más de diez millones de pesos mensuales. Yamid se acaba de enterar del problema. Eso no es posible, “¡No puede ser!”, dice desconcertado y le vuelve a preguntar si es cierto.

Los empresarios recibieron la elección de Petro poniendo buena cara, pero están preocupados porque, repetimos, la noticia a esta hora es que el mercado está tenso. La recesión mundial es inminente, Petro también. Luis Carlos Sarmiento, por ejemplo, está preocupado. Así que el magnate habla. Él decide cuándo se prende y se apaga su micrófono. Hace unos días, Sarmiento le hizo el honor al presidente Iván Duque de asistir a la inauguración de la vía Chirajara-Fundadores, una obra que hizo el Grupo Aval y que cuatro días después de los discursos y las fotos ya estaba cerrada. Con el dedo índice en alto y casi dando una orden, Sarmiento dijo en la ceremonia: “Primero que todo, se respetan los derechos adquiridos. Aquí no se viene con el cuentico de que vamos a cambiar todo esto y vamos a expropiar a todo el mundo. No, señor”.

Con la ola de reacciones a sus palabras, Sarmiento sacó un comunicado diciendo que él estaba era hablando de un megaproyecto para los Llanos y que no estaba criticando al presidente electo sino repitiendo lo que él había dicho: que no se iba a expropiar. Todos los medios imprimieron juiciosos la aclaración, mientras que la nueva ministra de Agricultura comentaba las declaraciones por Twitter casualmente en una conversación cualquiera: “Los planes de desarrollo de este país son competencia exclusiva del Presidente de la República, no de un empresario”. La ministra buscando pelea en Twitter. El gabinete imitando el deporte favorito de su jefe. 

Dos o tres días después, Los Informantes de Caracol Televisión le hizo un homenaje a Sarmiento en su programa; una sentida nota, una celebración del filántropo y uno de sus grandes legados: El Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer. “Da gusto verlo caminar por esos corredores anchos, bellamente diseñados, modernos y frescos”, narra María Elvira Arango mientras él camina por el enorme hospital. 

“Yo lo veo a usted como un roble”, le dice ahora Arango, recordándole al televidente que episodios difíciles para Sarmiento, como el escándalo de Odebrecht, son “agua pasada” en su vida. A sus anchas en la entrevista, el magnate reconoce su privilegio con humildad y un aire modoso cuando le preguntan si carga plata en efectivo en el bolsillo: “Puede que tenga por ahí unos seiscientos mil pesos, ochocientos mil… nunca me doy cuenta”, responde entre risitas. “Tengo comodidades, ¿no? Es decir, tengo una buena casa, tengo algún avión también, tengo una casa en las Bahamas, en fin, tengo comodidades. Nada del otro mundo ni nada para hacer locuras. Cosas normales”. Y Arango replica: “Tiene una vida sencilla, doctor Sarmiento”. 

La vida sencilla de un hombre que ha triunfado. En la vida y en el mercado.

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