OPINIÓN

La Silla estrena nueva cara y nuevo cuerpo

La Silla estrena nueva cara y nuevo cuerpo
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Hoy La Silla Vacía cambia de cara por cuarta vez en su historia. Esta vez, además, no es solo de cara sino literalmente de cuerpo pues no solo hemos refrescado nuestra marca y rediseñado la página sino que cambiamos de plataforma tecnológica.

Nunca antes habíamos hecho una inversión tan grande ni un cambio tan radical. Por eso esperamos que ambos se traduzcan en una mejor experiencia para nuestros usuarios.

La decisión de rediseñar La Silla y cambiar la plataforma la tomamos hace un año. La Silla, como las casas de mucha gente que se construyen de a poquitos con lo que tienen, se fue construyendo al ritmo de nuestra creatividad y nuestros recursos, sin un plan preestablecido.

Nuestro web master, Luis Carlos Gómez y su empresa Jerrejerre, a quien no le tenemos sino agradecimiento por su paciencia, destreza y entrega a La Silla, fue traduciendo nuestros deseos en código en Drupal; y en los doce años que llevamos, pasamos de ser una página sencilla a un medio robusto, con múltiples secciones y funcionalidades.

Sin embargo, llegó el día en que la infraestructura iba a colapsar si le añadíamos ‘un cuartico’ más.

La decisión entonces era seguir con Drupal y migrar toda La Silla a su última versión o cambiar de plataforma. Como ambos procesos eran costosos en tiempo y recursos, decidimos darnos la pela y reconstruir La Silla, prácticamente desde cero, con una arquitectura y tecnología que nos permitiera escalar lo que hacemos, archivar mejor la información, y facilitar la navegación de los usuarios.

Y, además, hacerlo de tal forma que la página no se “envejeciera” sino que se pudiera ajustar fácilmente a las innovaciones tecnológicas y a los cambios en la forma en que la gente consume la información.

Decidimos, entonces, construir la Silla en Expression, que es una plataforma que permite crear experiencias digitales personalizadas de alto rendimiento.

Los usuarios no lo ven, pues todo el trabajo está por detrás. Pero lo que logramos fue una arquitectura modular de la página —por ‘componentes’ como las historias, los eventos, el detector, etc— que nos da una mayor flexibilidad y, a la vez, la posibilidad de crecer e innovar de una manera más orgánica.

La página la diseñamos para ser leída primordialmente en celulares, ya que casi el 80 por ciento de nuestra audiencia nos consulta desde sus móviles. Eso quiere decir que ahora secciones como el Quién es Quién o La Silla Académica puede ser consultada también con facilidad desde el celular.

Entre las nuevas cosas que tiene la página está la posibilidad de ver los videos y escuchar los podcasts desde el mismo home; de tomar los cursos de La Silla sin salirse de la página; de ser notificado de los eventos en vivo; de buscar más fácilmente las historias publicadas en el pasado y entender más claramente las relaciones entre las historias.

Los usuarios podrán ahora participar en el foro de discusión de La Silla Llena, antes cerrado solo a los expertos que escriben, y buscar columnas sobre los temas de interés a partir de filtros.

La nueva página también permite a los usuarios seguir temas específicos, secciones, y autores, dando un primer paso hacia una personalización de la experiencia que esperamos consolidar con el tiempo.

Internamente, Expression nos permite tener indicadores en tiempo real de qué historias son las que más leen nuestros usuarios, cómo navegan la página, cuánto tiempo duran en cada historia, o que nos permitirá conocer mejor el comportamiento agregado de nuestra audiencia y contenidos específicos en los temas de mayor interés.

A nivel de la marca, contratamos a la firma S&Co para que nos ayudara a refrescar la imagen.

Desde que decidimos ‘desjerarquizar’ la página de La Silla hace un año y comenzar a producir contenido original para las redes sociales, la identidad gráfica de La Silla comenzó a sufrir una metamorfosis dependiendo de dónde era consultada: una era nuestra imagen en Instagram, otra en la página y otra en móviles.

Con la ayuda de S&Co decidimos entonces crear “un sistema de diseño”: el conjunto de convenciones en colores, tipografías y tamaños que acordamos para mostrar los distintos tipos de información. Ahora tenemos un manual de marca y una metodología para producir contenidos gráficos en todas las plataformas con una sola identidad.

Mantuvimos la esencia de la marca de La Silla —las dos sillitas— pero ampliamos nuestra paleta de colores, cambiamos nuestra tipografía, y nuestros logos. Además, comenzamos a usar ilustraciones para identificar las redes de La Silla Llena y los columnistas.

Este cambio de cara suele ser siempre un poco traumático para los usuarios. Todos somos animales de costumbre y nostálgicos. Pero es un cambio que pensamos mucho y creemos que La Silla ahora es más linda y agradable de leer.

Este es, en todo caso, el comienzo de una nueva etapa de crecimiento para La Silla Vacía.

De alguna manera, durante los años que llevamos al aire, nuestra preocupación central —y la mía en particular— ha sido fortalecer nuestro equipo periodístico, mejorar la calidad de nuestras historias tanto en la página como en las redes, ampliar la cobertura de temas y abrir múltiples espacios de conversación entre gente diversa e interesada en el país.

Sin embargo, en parte por mis propias limitaciones y en parte porque es costoso, La Silla no ha estado a la vanguardia tecnológica. Con este cambio de plataforma y la asesoría de Backbone, la empresa que hizo el rediseño tecnológico, esperamos comenzar a corregir esa debilidad y dedicarle un mayor esfuerzo a entender mejor el comportamiento digital de nuestra audiencia y cambiar al mismo ritmo que ella.

Como sucede cuando uno se pasa a una casa nueva, en las próximas semanas estaremos desde La Silla ajustando las cosas que no funcionan y estabilizando el sistema. Esperamos que del lado de los usuarios, estén familiarizándose con el nuevo espacio. Y que lo encuentren acogedor y mejor de lo que había.

En gran parte este salto lo pudimos dar gracias a los aportes y a la retroalimentación de nuestros Súperamigos. Y es en función de los Súperamigos —de los que ya forman parte de nuestra comunidad cívica e intelectual y de los que esperamos que lo hagan en el futuro— que está pensada esta nueva apuesta de La Silla.

Esperamos sus comentarios.

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