OPINIÓN

Ministros de verdad

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Ya estará quedando claro que Juan Manuel es Juan Manuel y Uribe es Uribe. La designación de Juan Camilo Restrepo en la cartera de Agricultura no debió caer muy bien en el Palacio de Nariño, pero bueno, qué le se va a hacer, no será la primera y tampoco será, sin duda, la última vez que un nombramiento del nuevo gobierno le pone los pelos de punta al uribismo de hueso colorado.

 

Ya estará quedando claro que Juan Manuel es Juan Manuel y Uribe es Uribe. La designación de Juan Camilo Restrepo en la cartera de Agricultura no debió caer muy bien en el Palacio de Nariño, pero bueno, qué le se va a hacer, no será la primera y tampoco será, sin duda, la última vez que un nombramiento del nuevo gobierno le pone los pelos de punta al uribismo de hueso colorado.

 

Lo cierto, sin embargo, es que han sido siete goles los que ha metido el presidente Santos al conformar su gabinete. Todos son pesos pesados en sus áreas respectivas y unos más que otros tienen amplia experiencia en sus temas respectivos, pero ninguno es un neófito de la materia.

 

Además había en las designaciones hechas -y en las que se rumoran- un cierto patrón que las hace predecibles. No hay hasta ahora grandes sorpresas y seguramente tampoco las habrá en las próximas semanas. De lo que falta, se dice que Beatriz Uribe, ex dirigente gremial ocupará la revivida (en buena hora) cartera de Vivienda y Desarrollo Territorial, un sindicalista, la revivida (en buena hora) cartera de Trabajo, de pronto en cabeza Julio Roberto Gómez de la CGT y un economista de primer nivel, alguien como Mauricio Santamaría, en Protección Social.

 

Quedaría Interior, buen oficio para Rodrigo Rivera; Justicia, donde Germán Vargas haría un papel extraordinario sino le asignan Defensa, con Gabriel Silva enviado de nuevo a Washington y Comunicaciones, que seguramente tendrá a un conocedor del tema, alguien me imagino como Fernando Panesso. Cultura, buen Lucas, no será para Felipe Santos, pero estoy seguro que vendrán sorpresas positivas.

 

En fin, todo esto es pura y simple especulación, en la noble (pero finalmente inocua) tradición colombiana de la gabinetología.

 

Contrasta de todas formas con el manejo que le dio Uribe al gabinete, donde con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano, los ministros fueron muchas veces de un nivel mediocre y en algunos casos no servían ni de viceministros. ¿Qué dirá la historia de Andrés Uriel Gallego, por ejemplo, un hombre que durante su gestión desperdició el boom financiero más grande de la historia, momento único para financiar las grandes obras de infraestructura, y se dedico a pavimentar a medias las carreteras veredales? ¿O qué dirá de Diego Palacio, quien dividía su tiempo entre su despacho y los estrados judiciales, mientras se cocinaba una monumental crisis de la salud?, ¿Y Valencia Cossio, ministro de Interior y Justicia, con hermano Valencia Cossio de consiglieri de un cartel de peligrosos narcotraficantes?

 

Esto sin mencionar a los ministros anónimos, los que acaban este mandato perdidos en acción y no exagero: al que me diga cómo se llama el ministro de Comunicaciones sin mirar en Wikipedia le doy un premio.

 

No obstante es perfectamente posible tener un mal gobierno con buenos ministros, como fue el gobierno de Pastrana, donde la gestión de todo un equipo no compensa las deficiencias del líder  y un buen gobierno, como el de Uribe, con malos ministros, donde la talla del líder compensa con creces las deficiencias de su equipo.

 

En el caso de Santos, ya verán, como van las cosas, habrá líder y habrá equipo.  

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