OPINIÓN

Volver a creer

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La Guajira es hoy escenario, no solamente de la más grande crisis alimentaria de su historia ni de su mayor postración administrativa, sino de unas elecciones atípicas para escoger el sucesor de un cuestionado gobernador, acusado de graves crímenes.

La Guajira es hoy escenario, no solamente de la más grande crisis alimentaria de su historia ni de su mayor postración administrativa, sino de unas elecciones atípicas para escoger el sucesor de un cuestionado gobernador, acusado de graves crímenes.

Movimientos sociales e indígenas, acompañados de la Alianza Verde, la Unión Patriótica y el Polo Democrático se organizaron en un frente, decididos a enfrentar electoralmente a los dos grupos políticos que han manejado indolentemente los recursos del Departamento en las dos últimas décadas.

Inicialmente, fueron convocados por la absurda propuesta de desviación del río Ranchería, la fuente hídrica más importante de la región, para ampliar la explotación carbonífera del Cerrejón. Ante este despropósito ambiental, que haría desaparecer la poca agricultura y pesca de esas tierras, la movilización no se hizo esperar.  Luego vino la tragedia de los niños wayús muertos por hambre, aunada a una parálisis administrativa sin respuesta por parte de la dirigencia departamental.

El vocero de este inconformismo y candidato del frente es Lucho Gómez Pimienta, un médico pediatra quien fuera viceministro de Salud y considerado uno de los mejores alcaldes que ha tenido Riohacha en su historia. El lema de su campaña es Volver a Creer.

Su campaña expresa la lucha contra la desesperanza y el sino trágico de un Departamento rico en recursos naturales, con la mina “a cielo abierto” más grande del mundo, que ha recibido multimillonarias regalías pero que sigue sin resolver las necesidades básicas de su población: el agua potable y el alcantarillado, la erradicación de la tuberculosis, ausente ya en casi todo el orbe pero que sigue haciendo estragos en su población indígena y la protección de su infancia abandonada.

Lucho es un hombre sin miedo que conoce su gente. Tiene rasgos wayú y sangre negra Caribe pero es también la síntesis cultural y étnica donde están presentes los colonizadores españoles y los holandeses, aliados de Bolívar durante la independencia.

Este primero de junio, se define no solamente una elección sino el destino de un pueblo. Si se rompe una cadena de malas administraciones y desidia que ha ahondado la postración y la miseria  eligiendo a Lucho Gómez, o se sigue en el camino de no futuro. ¡Que Dios los ayude!
 

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