El Estado comunicador es cuando el presidente y su gobierno trabajan más para ganar el favor de las encuestas, el amor/afecto del pueblo/televidente y la fe de los ciudadanos/feligreses… que para crear políticas públicas, agendas estructurales de futuro y estrategias de solución para los grandes problemas.
 

El Estado comunicador es cuando el presidente y su gobierno trabajan más para ganar el favor de las encuestas, el amor/afecto del pueblo/televidente y la fe de los ciudadanos/feligreses… que para crear políticas públicas, agendas estructurales de futuro y estrategias de solución para los grandes problemas.
 

El Estado comunicador consiste en generar “emoción” mediática, estar permanentemente en contacto con el pueblo y producir un enemigo mítico contra el cual luchar, p.e. la guerrilla o el imperialismo… y creer en la democracia de opinión.
 

El Estado comunicador surge cuando los tecnócratas educados en Harvard y demás universidades fracasaron y la democracia perdió la intermediación de los partidos y las instituciones… porque los ciudadanos dejaron de creer en la política y se convirtieron en espectadores que querían ser seducidos, entretenidos y consolados… entonces, aparecieron sujetos que los aman con “subsidios” en directo, que entretienen con “demostraciones públicas y televisadas” de amor, que seducen y consuelan con discursos que “toman al pueblo” como ideología y guía…
 

En América Latina, llegamos a la democracia e intentamos el populismo militarista y fracasamos, luego intentamos la tecnocracia privatizante y fracasamos, ahora es tiempos de la política fusión… en la cual todo se mezcla, todo es asunto de popularidad y fe, la gente decide por rating, encuesta, facebook, lo que está bien y quién debe gobernar…
 

Pasamos de la democracia basada en valores modernos como los derechos humanos, la transparencia, la accountability, el humanismo y el respeto irrestricto por los otros a una democracia cínica… donde todo vale y es un asunto religioso (de fe), un asunto pre-moderno (de compadrazgo y familia), un asunto de autoridad de comarca o patrón de finca (toda ley se puede cambiar para mi beneficio), un asunto de carisma (de fe en el líder al que no se cuestiona).
 

¡Qué los derechos humanos nos cojan confesados!